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Ecuador, una victoria por consolidarse

Este año, la sorpresa no surgió de Venezuela. Incluso la prensa internacional, que no le manifiesta simpatía, había previsto la reelección del presidente Hugo Chávez, quien logró la victoria en los comicios del 4 de diciembre con un resultado inapelable (62,89% de los votos). Pero, ¿quién habría apostado por el triunfo del candidato de izquierda Rafael Correa en Ecuador? Cercanía con Chávez y Morales.

Ecuador es tierra de volcanes, en todos los sentidos de la palabra. En junio de 1990 entró en erupción una potente corriente indígena, en ocasión de las manifestaciones sin precedente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie). Este movimiento seguiría siendo la única fuerza social con una real capacidad de movilización en este país que, a lo largo de una década de inestabilidad, vio sucederse ocho jefes de Estado.

Así... el 21 de enero de 2000, el descontento popular y una movilización indígena respaldada por un grupo de oficiales -entre los cuales figuraba un cierto coronel Lucio Gutiérrez- provocaron el derrocamiento del presidente Jamil Mahuad. Para solucionar una quiebra financiera de 7.000 millones de dólares y salvar las entidades bancarias, lo que el presidente hizo fue congelar pura y simplemente los depósitos de los ahorristas 1. Por un momento se perfiló un gobierno popular. Pero el 22 de enero el alto mando militar se interpuso y entregó el poder al vicepresidente Gustavo Noboa, quien a manera de agradecimiento sustituyó la moneda nacional, el sucre, por el dólar 2.

A pesar de su desenlace, el levantamiento de 2000 reforzó el peso de los indígenas y del partido político que crearon -el Pachakutik- junto con algunos sectores mestizos. En perspectiva de la elección presidencial del 22 de octubre de 2002, declarándose "nacionalista, progresista, humanista, revolucionario", el coronel Gutiérrez habló de la necesidad de "forjar una segunda independencia". El Pachakutik abandonó la perspectiva de un candidato indio y suscribió al ex-militar, quien el 25 de noviembre ganó en la segunda vuelta e incluyó a indígenas en su gabinete 3. Luego traicionó a todo su mundo: se decidió por un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), un programa de ajuste estructural, la alineación con Washington y Bogotá y un pacto con la derecha dura, el Partido Social Cristiano (PSC).

Menos preocupado por defender un proyecto político que por firmar los acuerdos necesarios para ocupar puestos en el seno del poder, Pachakutik no hizo presión para impedir el nombramiento de ministros abiertamente neoliberales. Sus dirigentes se alejaron de sus bases, que los calificaban de "ponchos dorados". Ya en esta época el economista Rafael Correa se mostraba inquieto: esta participación "a nivel económico legitima la vergonzosa firma de la carta de intención con el FMI" 4. Mientras que Gutiérrez neutralizaba el movimiento indígena mediante la cooptación, la división y la represión, fue necesario esperar hasta julio de 2003 para que éste tomara distancia retirando a sus militantes del gobierno. Los acuerdos firmados con el FMI y el Banco Mundial llevaron en especial a la anulación de las subvenciones para el gas de uso doméstico y a la privatización de las empresas nacionales de electricidad y telecomunicaciones. En espera del sector petrolífero 5...

Sin embargo, en América Latina hay imponderables que a menudo reducen a la nada las intenciones de los responsables. El 20 de abril de 2005 es Gutiérrez quien es derrocado por la calle. Es impresionante la participación de los jóvenes en las manifestaciones. Wilma Salgado, de la universidad andina Simón Bolívar Toledo, explica: "En los años setenta la explotación petrolífera creó fuentes de trabajo. Mi generación aprovechó para ascender socialmente, mis padres eran mucho más pobres que yo. Mis hijos no pueden esperar lo mismo. ¡Invertimos en su educación, llegan al mercado laboral y ya no hay nada!". Imágenes inoportunas danzan ante los ojos de la universitaria. "Vivimos una crisis profunda, la dolarización no funcionó como sus promotores lo habían imaginado. Hizo aumentar los costos de la producción local, actualmente más elevados que los de los países vecinos. Nuestras empresas fueron liquidadas. Y más aun que en otra parte, en la agricultura. Consumimos papas estadounidenses, sandías colombianas y peruanas..." Habiendo creado un segmento de fuerte consumo, la economía se concentra en la esfera vinculada a la importación y en escasa proporción en el sector exportador, pero sin capacidad de activar el aparato productivo y el empleo. Un campesino se lamenta: "Si alguien quiere un crédito para comprar un auto, lo tiene en cuarenta y ocho horas. Si lo pide para sembrar tres hectáreas de papas, no lo obtiene".

Entonces, exit al ex-coronel Gutiérrez. Sin embargo, el sociólogo Werner Vásquez considera que "esta insurrección de los forajidos 6 fue más una reagrupación de algunos sectores de clase media que consideraban el comportamiento del Presidente como inmoral que un verdadero movimiento social. Al cabo de un mes y medio, se diluyó sin propuestas políticas". Según un esquema en adelante bien pulido, el vicepresidente Alfredo Palacios heredó el poder. Ofreció el Ministerio de Economía a Correa.

 Elaborar una agenda global

 Originario de la clase media, educado en colegios católicos, Correa prosiguió sus estudios superiores en la Universidad de Lovaina (Bélgica) y en la de Illinois (Estados Unidos), tras haber pasado un año como militante en una comunidad indígena de la provincia de Cotopaxi. Declarándose partidario de una izquierda "humanista y cristiana", negoció con el presidente Hugo Chávez la venta de 500 millones de dólares de bonos de la deuda externa y la posibilidad de refinar en Venezuela el petróleo ecuatoriano. A su iniciativa, el gobierno decidió revisar la utilización de los recursos petrolíferos. En lugar de servir al reembolso de la deuda -un 40% del presupuesto nacional-, se destinaría una parte a gastos sociales.

Del lado de Washington, algunas caras se ensombrecieron. Si hay algo que causa daño a los pobres, es ver que otros pobres no quieran pagar sus deudas, ¿no es verdad? Correa cuenta el episodio: "Intenté cambiar radicalmente la política económica porque los últimos veinte años de neoliberalismo fueron un verdadero desastre. Para defender sus privilegios, la banca, los amos del petróleo, Estados Unidos, el FMI, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo ejercieron presión sobre el Presidente, y perdí su confianza, su apoyo". En lugar de retractarse, Correa renunció.

Con las manos libres, Palacios purgó el ala "nacionalista-forajida" de su gobierno, firmó un pacto con la patronal, apostó a la reconciliación con Bogotá 7, normalizó las relaciones con los organismos financieros multilaterales y negoció un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. En marzo de 2006 se bloquearon carreteras, se cortaron árboles, se quemaron neumáticos, lo que provocó la decisión de imponer el estado de emergencia en once provincias (sobre veintidós) paralizadas por las múltiples manifestaciones indígenas que, al grito de "no queremos ser una colonia estadounidense", se oponían al TLC.

Ya el 15 de mayo de 2005, para reducir la presión, el Presidente interino no tuvo otro remedio que expulsar a la multinacional estadounidense Occidental Petroleum (Oxy) y confiscar sus activos (780 millones de euros) por incumplimiento del contrato que la ligaba al gobierno. La medida causó la suspensión por parte de Washington de las negociaciones sobre el TLC, pero en la perspectiva de la elección presidencial del 15 de octubre de 2006, frustró el movimiento social, y especialmente indígena, ya que la expulsión de Oxy constituía una de las principales reivindicaciones.

Frente a una derecha dura y una izquierda bastante desnaturalizada de los partidos tradicionales, surgió Alianza País, una amalgama de distintas tendencias progresistas recientemente creada por Correa. En muchos puntos su discurso nacionalista es el reflejo de lo que sucede en Venezuela.

Para triunfar, Correa necesitaba el respaldo del movimiento indígena. Chocó con una negativa cortés. Escaldados por el terrible error que constituyó la alianza con Gutiérrez que los dividió y debilitó, los indios, dudando de los mestizos, se repliegan sobre ellos mismos y ya no quieren "un hombre político alquilado": "O nuestro candidato o ninguno". El Pachakutik descartó la propuesta de Correa de realizar una investigación en distintas provincias para definir el orden de un posible binomio -presidente, vicepresidente- con Luis Macas, fundador de la Conaie. Tras una fuerte presencia en los años '90, Macas optó por la discreción para luego resurgir cuando Gutiérrez lo nombró ministro de Agricultura. Decidido a lanzarse en el terreno político electoral, sólo previó la candidatura a la función de jefe de Estado. Consejero político de Correa, Ricardo Patino suspira: "Rafael dijo que se sentiría muy honrado de ser el candidato a la vicepresidencia de un compañero que representa al movimiento indígena, siempre que sea una opción con el máximo de oportunidades de lograr la victoria".

No se sabe con cuántos indígenas cuenta el país. Para la derecha, sería un 10% de la población; para la izquierda, un 25%; para la UNESCO hace algunos años era un 45%. A pesar de su papel en el éxito de las luchas contra el TLC y la Oxy, parecía poco probable que el conjunto de la sociedad pudiera reconocer como su representante a uno de sus líderes. De notoriedad pública, un binomio "Macas-Correa" no tenía ninguna oportunidad de ganar. La fórmula "Correa-Macas", sí. El Pachakutik se dividió. Delfín Tenesaca, presidente del Movimiento Indígena del Chimborazo (MICH), detalla: "Luis Macas es considerado como un dirigente social, no como un líder político, por lo tanto eso provoca discusiones". El 23 de junio, durante el Consejo Político del Pachakutik, trece coordinadoras provinciales suscribieron a Correa. Las otras apoyaban a Macas.

Una atomización total. Incluso los militantes mestizos de los movimientos sociales dudaban de Correa. "¿De dónde proviene? De una clase social alta. No tiene ningún contacto con las bases." Se lo acusa de haber sido decano de la Facultad de Economía de la universidad privada San Francisco, la más costosa de Quito. Para aumentar la confusión, desde Caracas Chávez expresa implícitamente su simpatía por su "amigo" Correa. De paso por Ecuador, el presidente boliviano Evo Morales alienta a su "hermano indígena" Luis Macas, cuyo discurso, a fin de cuentas, apenas difiere del de Correa: exigencia de una reforma agraria y una Asamblea Constituyente, rechazo del Plan Colombia y el imperialismo, solidaridad con Venezuela, Bolivia y Cuba, negativa a los TLC, apoyo al Foro Social Mundial... Y explica: "Nuestro movimiento se dio cuenta de que es necesario elaborar una agenda global. Si nos ocupamos sólo de los indígenas, corremos el riesgo de un confinamiento absoluto. Eso no solucionará ni los problemas indígenas ni los problemas nacionales".

 Consenso sobre el cambio

 La sucia campaña del candidato del Partido Renovador Institucional de Acción Nacional (PRIAN), Álvaro Noboa, magnate bananero, el hombre más rico del país, pregonaba: Correa, instrumento de Chávez y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), "nunca logrará que el pueblo vote en favor del comunismo, del terrorismo, de Cuba...". División, dispersión de los votos... El 15 de octubre, quizás gracias a un fraude, Noboa ganó la primera vuelta delante de Correa. El Pachakutik y Macas se hundían: Ecuador no es Bolivia. Los otros partidos son apenas meros figurantes.

Fin del recreo. En ese momento todos percibieron claramente que en el país existe un consenso sobre el hecho de que el sistema político debe cambiar. Un amplio movimiento ciudadano apoyó a Correa en la segunda vuelta -el Pachakutik, el Movimiento Popular Democrático (MPD), el Partido Socialista (PS), la Izquierda Democrática (ID) y 200 organizaciones sociales, entre ellas la Conaie-. El 26 de noviembre, el candidato de izquierda triunfó con el 56,67% de los votos.

Durante la administración de Palacios, una reforma de la Ley de hidrocarburos permitió al Estado percibir más impuestos de las multinacionales petrolíferas. Para Correa esto no es suficiente. "No podemos permitir que de cada cinco barriles producidos, las multinacionales se lleven cuatro y nos dejen uno. Vamos a revisar la participación del Estado en estos contratos." Como lo hicieron Caracas y La Paz, Correa se opone al TLC, se resiste a implicar a Ecuador en el Plan Colombia y a considerar a las FARC como un movimiento "terrorista". Sin fuerza parlamentaria para respaldar su acción -su partido no presentó ningún candidato a la diputación-, piensa llamar directamente al electorado para "refundar la República" mediante una Asamblea Constituyente, en seis o siete meses.

En junio de 2006 declaraba: "No somos ni ‘chavistas', ni ‘bachelettistas', ni ‘kirchneristas'. Pero somos parte acreedora del socialismo del siglo XXI que busca la justicia social, la soberanía nacional, la defensa de los recursos naturales y una integración regional que se base en una lógica de coordinación, cooperación y complementariedad".

Un proyecto que se asemeja mucho a la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), tan apreciada por los presidentes Chávez, Morales y Castro...

  1. El Estado sólo los restituirá parcialmente.
  2. El sucre debe su nombre al mariscal Antonio José de Sucre, quien junto con Simón Bolívar liberó Sudamérica del yugo español.
  3. Por primera vez un país latinoamericano tiene un ministro de Relaciones Exteriores indígena, Nina Pacari.
  4. Kintto Lucas, "El movimiento indígena y las acrobacias del coronel", Tintají, Quito, 2003.
  5. Ecuador es el quinto productor latinoamericano de petróleo.
  6. Término que el presidente empleó para insultar a los opositores y del cual éstos se apropiaron.
  7. A comienzos del mandato de Palacios, la posición neutral de Quito en el conflicto que destrozaba al país vecino, sus protestas frente a las incursiones del ejército colombiano en territorio ecuatoriano y su negativa a calificar de "terroristas" a los rebeldes, provocaron tensiones con Bogotá.
Autor/es Maurice Lemoine
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 91 - Enero 2007
Páginas:12,13
Traducción Teresa Garufi
Temas Ciencias Políticas
Países Bolivia, Ecuador, Venezuela