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La “nueva Rusia” de Vladimir Putin

Jamás la cuestión energética jugó un papel tan importante en la estrategia internacional de Rusia.?La “renacionalización” de los monopolios energéticos se encuentra en el corazón de la “sociedad estratégica” con la Unión Europea (UE): el 21 de enero pasado, Angela Merkel reclamó a Putin por las interrupciones en la entrega de gas. En el Cáucaso, el petróleo es motivo de disputa con Estados Unidos.?Tentado por el ultraliberalismo durante su primer mandato, Putin trabajó en el segundo por una restauración del Estado, pero en el marco de una economía de mercado.

A comienzos de 2007 el Producto Bruto Interno (PBI) de Rusia logró finalmente recuperar su nivel de 1990. Luego de la depresión registrada en la década de 1990, el país tuvo seis años de crecimiento, con un promedio del 6% anual. A la riqueza petrolera se añaden éxitos en otros terrenos (metalurgia, aluminio, armamento, agroalimentación), un fuerte aumento del consumo en los hogares y el reembolso de la deuda externa pública. Además, en cinco años se duplicaron los gastos de educación y se triplicaron los de salud. Ante la sorpresa general, algunas firmas rusas se expanden en el ámbito capitalista transnacional.

Pero la mejoría es frágil. Rusia, más pobre y con más desigualdades que en la época soviética, necesita inversiones para poder superar sus flancos débiles: fuga de capitales y de cerebros, infraestructuras obsoletas, atraso tecnológico creciente respecto de los otros países industrializados, reducción de la esperanza de vida y de la población. Sin embargo, el economista Jacques Sapir afirma que 2006 fue "el año de la reorientación estratégica" 1, con la aparición de una política industrial consciente de que la economía ya no puede seguir dependiendo impunemente de la sola renta gasífera y petrolera. De allí la necesidad de una política estatal más intervencionista, a contracorriente de la opinión de los organismos internacionales y de los liberales rusos. La controversia se centra fundamentalmente en la utilización de un fondo de estabilización de unos 80.000 millones de dólares.

Para el nuevo secretario estadounidense de Defensa, Robert Gates, "Vladimir Putin trata de devolverle a Rusia su nivel de gran potencia" y de "hacer renacer el orgullo nacional" 2. Según las encuestas, eso le vale el apoyo del 70% al 80% de la población, particularmente en la clase media acomodada y en la aristocracia obrera bien remunerada. En opinión de Lilia Ovtcharova, del Instituto de Política Social, los salarios reales alcanzan el 80% del nivel de 1989; mientras que el consumo aumentó en un 167%. Por supuesto, se trata de promedios que no tienen en cuenta la polarización social. La pobreza disminuye, pero sigue siendo endémica, y las desigualdades sociales aumentan, más aun teniendo en cuenta que la lógica mercantil terminó con las protecciones sociales soviéticas. Por lo tanto, el balance de quince años de transición debe ser revisado y corregido rigurosamente 3, y relativizado por esa enorme "faz oculta" que constituyen la economía y la sociedad "informales".

El presidente Putin no se parece en nada a Hugo Chávez o a Evo Morales: al contrario de lo que desea la mayoría popular, no cuestionó las "privatizaciones criminales" de la década de 1990, ni renacionalizó los sectores clave con una perspectiva de economía social de mercado. Tampoco persiguió a los oligarcas "ladrones", salvo a los que tenían ambiciones políticas 4.

Luego de haber dudado entre el ultraliberalismo y el estatismo, optó por una posición que tranquilizaba a la nueva clase de propietarios y a Occidente: la restauración del Estado y de la soberanía, el control estricto de los oligarcas, pero respetando la economía de mercado.

¿Qué tipo de desarrollo podrá impulsar ese crecimiento? "Duplicar el PBI sin modernizar la economía será un pobre triunfo", explica Léonid Grigoriev, presidente del Instituto de Energética y Finanzas. "Una parte significativa de la población, sobre todo la juventud y los medios de negocios, tomó nota de la nueva realidad: un país medianamente desarrollado, que cuenta con materias primas y tiene una gran desigualdad social. Fueron quince años perdidos en el terreno científico, y la generación de la posguerra, que tenía una buena formación, tiene edad de jubilarse (...). Las inversiones, que se reactivaron hace cinco años, representan menos del 20% del PBI y un tercio de los capitales invertidos en 1990" 5.

Un importante vuelco se produjo en 2003, con el segundo mandato de Putin, cuando éste designó a empresarios de Estado de su confianza al frente del sector clave de los hidrocarburos, desalojando así parcialmente a los oligarcas que lo habían adquirido a "precio de amigo" gracias a las privatizaciones de la era Yeltsin 6. La protección de los bienes estratégicos no prohíbe la apertura a los capitales extranjeros, pero se inscribe, junto con la ofensiva de los monopolios públicos de la energía Gazprom y Transneft, en una estrategia destinada a contrarrestar la política de "contención" del poderío ruso aplicada por Estados Unidos a partir de 1991. Ése era el sentido de la ampliación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y de la apertura de corredores energéticos alternativos a las redes rusas. Por otra parte, se trata de reconstruir un espacio económico común euroasiático que no excluiría una asociación Europa-Rusia. 

Esa estrategia del Kremlin fracasa en el Cáucaso Sur pero se impone en Ucrania, donde el 60% de la población es contraria a ingresar en la OTAN, así como en Kazajstán y en Bielorrusia. Esta última deberá renunciar a su régimen "anacrónico" y abrirse más a los capitales rusos. Simultáneamente, Moscú desarrolla su cooperación con China, con India y con el mundo musulmán. Como se vio en la inauguración de un centro de informaciones militares (GRU) el 8 de noviembre pasado, el presidente Putin adopta un discurso alarmista sobre la situación internacional, mostrándose inquieto por las "acciones unilaterales" estadounidenses, así como por los nuevos sistemas de armas estratégicas, que requieren "respuestas apropiadas", y por el apoyo exterior a los "actos terroristas" cometidos en Rusia.

Un "autoritarismo blando"

Muchos periodistas dieron al principio una explicación muy simple sobre los atentados del otoño de 2006, según la cual el Kremlin estaba eliminando a sus opositores. En cuanto el caso se mostró como más complejo, desapareció de los titulares de los medios de comunicación. Por su parte, la prensa rusa sigue explorando una maraña de pistas. Algunos observadores subrayan ciertas coincidencias. El asesinato de la periodista Anna Politikovskaia se produjo el 7 de octubre, fecha del cumpleaños de Putin, y cuando éste realizaba un viaje a Alemania muy importante para las relaciones euro-rusas. A su vez, la muerte por envenenamiento, el 23 de noviembre pasado, de Alexandre Litvinenko, ex agente del Servicio Federal de Seguridad (FSB) y compañero de armas del oligarca Boris Berezovski, coincidió con la cumbre ruso-europea de Helsinki.

Otros asesinatos golpearon el corazón del poder, como el del vicepresidente del Banco Central, Alexandre Kozlov, el 13 de septiembre, o el de Alexandre Plokhin, director del Banco de Comercio Exterior, a mediados de octubre. Ambos desempeñaban un papel neurálgico en la estrategia de Putin: el primero, en la lucha contra el crimen organizado, y el segundo, por su participación en el sector aeronáutico europeo. El 24 de noviembre, en Dublín, el "padre de las reformas rusas", Egor Gaidar, fue víctima de una indisposición, que él mismo inscribió en esa "serie".

Anatoli Tchubais considera también la eventualidad de un golpe contra el Kremlin y sus relaciones con Occidente, implicando a Berezovski, hipótesis que también se menciona 7. En todo caso, ante la pregunta ¿a quién beneficia el crimen?, la respuesta es: "no a Putin". Para el especialista italiano Giuletto Chiesa, todos esos atentados representan "un claro intento de desprestigiar a Rusia, de ponerla en el banquillo de los acusados. Lo que resulta útil para ciertos círculos en Rusia, en la Unión Europea, y para algunos miembros de la administración Bush" 8.

Los "retrocesos de la democracia", evidentes a partir de 1993 (y de la utilización de los tanques contra el Parlamento) sólo fueron denunciados de manera virulenta en los últimos tiempos. Occidente, que se mostró discreto durante las dos guerras de Chechenia, comenzó a hacerse oír... cuando en 2003 se produjo el golpe contra el grupo petrolero Yukos. Según una versión pocas veces mencionada por la prensa, esa firma estaba por fusionarse con Sibneft y preparaba con Exxon-Mobil y con Chevron-Texaco la entrada masiva de capitales estadounidenses en los petróleos de Siberia, en vísperas de la guerra contra Irak 9.

Ése fue el primer paso hacia la "renacionalización" de la energía, en detrimento de ciertos intereses rusos y extranjeros, estrechamente imbricados. Putin dio entonces manifiestamente la espalda a la vía ultraliberal "a la chilena", propuesta por su consejero Andrei Illarionov, quien al renunciar, a fines de 2005, declaró: "Rusia se convirtió en otro país, ya no es un país libre" 10.

En la "cumbre anti-rusa" de Vilna, en mayo de 2006, el vicepresidente estadounidense, Richard Cheney, denunció una "desviación autoritaria" 11. En la lista de Estados que respetan las libertades económicas, Rusia cayó al lugar 102 (sobre 130). Transparency International la sitúa a la cabeza de los países corruptos. En materia de libertad de prensa, Reporteros sin Fronteras la ubica en el lugar 147 (sobre 168), detrás de Sudán y de Zimbabwe. Es cierto que ya se ejercía control sobre los medios audiovisuales y los diarios populares, el que se extendió a la prensa de elite, hasta hace poco muy liberal y parcialmente dirigida por Berezovski, que acaba de renunciar al célebre grupo Kommersant, punta de lanza de la ideología mercantil en la década de 1990. En la misma línea, el Estado aumentó su control sobre las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) rusas y extranjeras. 

Se trataría de un "autoritarismo blando", según el diagnóstico de Gaidar, para quien la era Putin tiene dos fases: de 2000 a 2002, continuación de las reformas, con un Parlamento y medios de comunicación relativamente independientes y bajo la influencia de poderosas organizaciones de empresarios; y 2003-2004, evolución hacia una democracia "decorativa" y "dirigida" en la cual los gobernadores y los presidentes de las Repúblicas ya no son elegidos sino designados. Más temerario, el ajedrecista Garry Kasparov estima que Putin "restableció el sistema soviético, con apenas algunas diferencias" y "realizó el sueño de Gorbachov: un régimen autoritario y reformas limitadas". Se trataría incluso de un "Mussolini en Moscú" 12. En tanto, el líder del Movimiento por los Derechos Humanos, Lev Ponomarev, no excluye la eventualidad de un... "golpe de Estado nazi".

El 7 de noviembre próximo se cumple el 90º aniversario (no oficial) de la Revolución de Octubre de 1917. En 2006 el desfile comunista fue prohibido: los manifestantes del PC de Guennadi Ziuganov (KPRF) tuvieron que conformarse con marchar por las aceras para llegar, bajo fuerte vigilancia policial, al lugar de su reunión (autorizada). Eran unas decenas de miles, más bien de cierta edad, pero reforzados por grupos de jóvenes radicales: Juventud Comunista (RKM), Vanguardia de la Juventud Roja (AGKM), Partido Nacional Bolchevique (NBP) de Eduard Limonov. Según encuestas (liberales), la revolución bolchevique "es cada vez más popular" entre las nuevas generaciones.

Relevo de patriotismos

Para reemplazar la tradición del 7 de noviembre, Putin instauró un nuevo festejo, el 4 de noviembre, "día de la unidad nacional". Ese día se reúnen en el Kremlin los representantes de los cultos y de la diáspora rusa mundial, entre ellos el príncipe Dimitri Romanov, descendiente de la dinastía expulsada en 1917. "Es la primera vez que se celebra un acontecimiento de la era pre-soviética", precisa su promotor: el 4 de noviembre de 1612 es a la vez la liberación del Kremlin, ocupado por los polacos, el fin de los "tiempos turbulentos" (1598-1612), y el preludio de la llegada de Mijail I, primer zar de la dinastía Romanov (21 de febrero de 1613). Extraña simbología: ¿habrá que "liberar" nuevamente Rusia del ocupante y de sus turbulencias? ¿Darle un nuevo Zar?

Muy otra es la concepción de la "liberación" que tienen los fascistas: "Rusia para los rusos", clamaban ese 4 de noviembre de 2005, y gritaban en alemán "¡Sieg heil!", haciendo el saludo hitleriano. El alcalde de Moscú, Yuri Lujkov, estimó que se trató de algo "vergonzoso", que no deberá repetirse "nunca más", y prohibió la "Marcha rusa" del 4 de noviembre de 2006. Ocho mil policías fueron movilizados para dispersar sin contemplaciones a los neonazis de las inmediaciones de las estaciones ferroviarias y de metro. Los "cabezas rapadas" no pudieron dar rienda suelta a sus pulsiones.

Ese movimiento agrupa al Movimiento Contra la Inmigración Ilegal (DPNI) de Alexandre Belov; el Partido del Poderío Nacional de Rusia (NDPR) de Alexandre Sevastianov; la Unión Eslava (SS, sigla orgullosamente reivindicada), y la Unidad Nacional Rusa (RNE), que en esa ocasión lanzó la consigna de no enarbolar la cruz gamada. Esos grupos se ven reforzados por movimientos religiosos ortodoxos (desautorizados por la Iglesia) y por grupos cosacos. También los apoya Dimitri Rogozin, el líder del Partido social-nacionalista Rodina (Patria), una formación electoral pluralista, surgida en 2003, cuyos componentes de izquierda se apartaron, denunciando su desviación xenófoba. Por su parte, el jefe de redacción del semanario Zavtra, Alexandre Prokhanov, un escritor influyente vinculado con la Nueva Derecha europea, llamó a perseguir a los "mafiosos" azerbaidjaneses 13, que serán a lo sumo unos 3.000...

En un país de 143 millones de habitantes, se estima que los simpatizantes fascistas y los skins son unos 50.000. Lo que preocupa sobre todo es la violencia de sus acciones, que a menudo dejan muertos, y la repercusión de su demagogia antiinmigrantes. Sin embargo, según una fuente cercana al Kremlin, "la mitad" de los manifestantes del 4 de noviembre eran... "agentes de los servicios de seguridad". Y algunos responsables policiales piensan, como sus predecesores zaristas, en utilizar o suscitar "movimientos populares" para contrarrestar a los "revolucionarios terroristas".

De la celebración del 7 a la del 4, en realidad se trata de un recambio de patriotismos. El KPRF y su Unión nacional-patriótica profesan la nostalgia de la URSS, pero se ven desbordados por la marea creciente de una nueva generación, forjada en la escuela del capitalismo puro y duro, en zonas devastadas, con sus estrategias de supervivencia y la clásica búsqueda de chivos expiatorios.

Los tumultos anticaucásicos del 1º de septiembre de 2006 en Konopoga, una ciudad de Carelia, constituyeron un impacto revelador. ¿Pogrom racista? Una investigación del politólogo Maxim Grigoriev sugiere que la crisis fue menos "interétnica" que social. Los habitantes dicen estar preocupados, en orden de importancia, por la pauperización (24%); la criminalidad (19%); el desempleo (16%); el terrorismo (13%); los problemas de educación, de atención médica y de vivienda (13%), y por la corrupción de los funcionarios (9%). Los conflictos entre nacionalidades figuran en último lugar, ¡con un 2%!

Y sin embargo, son los más mediatizados. "Porque es fácil calificar como ‘cuestión nacional' todos los otros problemas", reconoce Izvestia 14. Pero las autoridades también quieren "hacer un lugar a la población autóctona" en el comercio. Con la excusa de la modernización y la higiene, imponen una nueva distribución en los mercados mayoristas y minoristas, invadidos por los caucásicos. Para colmo, el discurso de los servicios de seguridad vincula a los "grupos étnicos" (no rusos) que operan en los mercados con la criminalidad. ¿Cómo evitar nuevos desbordes xenófobos, alimentados por la reciente expulsión de centenares de georgianos? Oficialmente, el Presidente reivindica una Federación multinacional y multiconfesional. Sin embargo, la integridad del territorio ruso y los intereses geopolíticos de Moscú justifican "operaciones antiterroristas" de un contagioso salvajismo, cuyo arquetipo es Chechenia.

Las fuerzas de derecha

En un país donde uno de cada cinco habitantes es musulmán, "el peligro del extremismo nacionalista existe", insiste el presidente del Tatarstan, Mintimer Chamiev. "Para un Estado multinacional, es extremadamente peligroso. Hay que reaccionar ante la menor manifestación de chauvinismo." El ex primer ministro Evgueny Primakov confirma que los musulmanes rusos "no son inmigrantes, como en muchos países occidentales, sino población autóctona. No existe otro Estado cuya población, siendo en su origen mayoritariamente cristiana y minoritariamente musulmana, (...) haya coexistido como en Rusia, se haya culturalmente interpenetrado, haya formado una comunidad original. Al mismo tiempo, es una situación única para Rusia, como puente entre Europa y Asia" 15. Queda por ver si la nueva identidad de Rusia será rosiskaia, es decir, rusa en el sentido cívico y multinacional, o rusiskaia, en el sentido étnico y exclusivo. El interrogante queda abierto, y la perspectiva de una inmigración masiva lo plantea en términos inéditos.

El 30 de noviembre de 2006 tuvo lugar en Ekaterinburgo un congreso de Rusia Unida (ER). Ese partido, posicionado en el centroderecha, espera obtener la mayoría absoluta de votos. Su presidente, Boris Gryzlov, lo declara "partido dirigente" y lo ve al frente del país durante veinte años. El partido adoptaría una "ideología de consenso liberal-conservadora" y de "democracia soberana" 16. En realidad se trata de una especie de unión heterogénea "para la mayoría presidencial".

Dirigiéndose a la Asamblea Federal, en abril de 2005, Putin hizo un análisis de la transición postsoviética que causó escándalo en Occidente. Volvamos a leerlo: "Hay que reconocer que la caída de la URSS fue la mayor catástrofe geopolítica del siglo. Decenas de millones de nuestros conciudadanos y compatriotas quedaron fuera de los límites del territorio de Rusia. La epidemia de dislocación se apoderó de Rusia. Los ahorros de los ciudadanos fueron devaluados, los viejos ideales destruidos, muchas instituciones dispersadas o reformadas a la ligera. La integridad del país se vio afectada por intervenciones terroristas y por la consiguiente capitulación en Khasaviurt (el alto el fuego de 1996, que asumía la victoria de los independentistas chechenos). Los grupos oligárquicos, que habían alcanzado un poder sin límites sobre las corrientes de información, sólo servían a sus propios intereses corporativos. Se aceptó como ‘norma' la miseria masiva. Todo ello se concretó con el telón de fondo del derrumbe de la economía, la inestabilidad financiera, la parálisis de la esfera social" 17.

Se considera que ese análisis revela un "espíritu de potencia" (derjavnost). Su ideólogo, Vladislav Surkov se burla de quienes quisieran que Rusia sea una "reserva natural etnográfica" y explica que la "democracia soberana" implica "la justicia para todos y para Rusia en el mundo". Rechaza tanto la "sociedad cerrada de tipo soviético-coreano" como la que transformaría al país en "reserva de materias primas para las corporaciones transnacionales". Critica violentamente "la aristocracia off shore", a la que acusa de haber organizado la "liposucción de la economía": una fuga de capitales de entre 800.000 millones y un billón de dólares, transferidos discretamente a unas 60.000 empresas rusas off shore. Surkov añade que, al revés de las elites estadounidenses, las de Rusia carecen de sentido nacional: "Viven en el exterior, donde estudian sus hijos, y administran sus dominios en Rusia como si fueran plantaciones" 18.

El pasado 16 de diciembre, la Unión de Fuerzas de Derecha (SPS) organizó su congreso. Sus nuevos dirigentes, Leonid Guzman y Nikita Bely, se mostraron optimistas: "Ponemos proa hacia la realización del capitalismo en Rusia, la continuación de las reformas de la década de 1990, para beneficio de todos los ciudadanos" 19. Pero, desde las elecciones de 2003, el SPS y el partido Iabloko, también liberal, no poseen diputados en la Duma. En cambio, liberales moderados conservan puestos clave en el gobierno: German Gref en la cartera de Economía y reformas, y Alexei Kudrin en finanzas.

Los liberales

A mediados de noviembre de 2006, la fundación del SPS, Rusia liberal, se reunió... en un banco. Allí estaba la flor y nata de los intelectuales demócratas y de los movimientos de derechos humanos: Liudmila Alexeieva, presidenta del Grupo Helsinki; Alexei Simonov, de la Fundación Glasnost; el historiador Yuri Afanasiev, ex líder de la muy "yeltsiniana" Rusia Democrática; los sociólogos Tatiana Zaslavskaia, iniciadora de la Perestroika, Lev Gudkov y Mark Urnov; los politólogos Igor Kliamkin y Tatiana Kutkovetz; el físico Georgui Satarov, presidente de INDEM Foundation, asociada a las fundaciones estadounidenses, y gran figura de la lucha "anticorrupción"; los economistas Evgueny Lasin y Andrei Illarionov. En la mesa de venta de libros, junto a las obras de autores locales, figuraban las de dos extranjeros: Milton Friedman y Friedrich Hayek... 20.

"Una elite de 5% es determinante para el resto de la población", explicó Satarov. El problema es que los liberales ya no forman parte de ella... En su opinión, se produciría un retorno de la conciencia autoritaria mitológica del pueblo ruso. La agresividad y la búsqueda de enemigos externos serían una "reacción neurótica de la conciencia autoritaria ante una situación incontrolable",  que los dirigentes activarían para desatar sobre el país una "poderosa ola antiliberal". De esa manera, Putin estaría jugando al aprendiz de brujo, apostando "a la fuerza de inercia del internacionalismo soviético", a riesgo de verse desbordado. La crítica liberal apunta también contra los "desvíos" de la política exterior: distancia respecto de la guerra en Irak; "complacencia" respecto de Irán y de Siria; "traición" respecto de Israel (por haber invitado Hamas a Moscú); complicidad con el "socialista" Chávez y otros "anti-estadounidenses".

Otros demócratas más radicales pasan a la acción: es el caso de los "anaranjados" de Garry Kasparov. En torno de su Frente Cívico Unido (OGF) se formó un curioso conglomerado que incluye a los jóvenes liberales de Iabloko, los liderados por Grigori Iavlinski, los nacional-bolcheviques (natsboly), y los stalinistas de Rusia laboriosa de Viktor Anpilov, sin olvidar las ONG humanitarias ligadas al Congreso cívico panruso. Derechas liberales e izquierdas diversas se orientan hacia una unión sagrada contra el régimen de Putin. El 16 de diciembre de 2006, cuando manifestaron todos juntos, eran 2.000 personas...

Al margen del G8 de agosto de 2006, esos liberales de derecha y esos "izquierdistas", reunidos en el seno del foro Otra Rusia, generosamente financiado por la fundación estadounidense National Endowment for Democracy (NED), llegaron incluso a reivindicar... la exclusión de su propio Estado del club de los grandes. Así, Kasparov afirmó: "Políticamente, Rusia no puede pertenecer al G8, pues, contrariamente a los otros miembros, no es una democracia. Económicamente, tampoco responde a los criterios, pues está lejos del sistema liberal y transparente adoptado por los otros países. Aquí, el papel del Estado es cada vez mayor en todos los sectores" 21. El Foro contó incluso con la visita de la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y del embajador británico Tony Brenton, que apoya de manera muy activa a los "disidentes".

Según Illarionov, sería "Putin (quien) declara la guerra (fría) a Occidente". El jefe del Kremlin hubiera debido aceptar la "propuesta de amistad y asociación estratégica" formulada por el vicepresidente estadounidense Cheney en Vilna, y reconocer el papel benéfico que cumplen las fundaciones de ese país en la ex URSS. Para Rusia Liberal, los que poseen el poder "no pueden comprender que el sistema de Estado occidental es en esencia democrático, mientras que el sistema ruso es autocrático (...). Los países occidentales nunca disimularon que desean promover la democracia para garantizar sus intereses nacionales. Para ellos se trata de una sola y misma cosa. La democracia no es solamente el mejor medio de desarrollo, sino también una garantía de paz y un instrumento de seguridad para la alianza democrática de los Estados"... 22.

Hacia un tercer mandato

Elecciones regionales en marzo y legislativas el 2 de diciembre de este año; presidenciales el 2 de marzo de 2008: es previsible la victoria de las fuerzas favorables a Putin. Y también el cuestionamiento de los resultados por parte de sus adversarios, en Rusia y en Occidente. Berezovski ya dio el tono: "El actual régimen no permitirá jamás elecciones honestas, por lo que no le queda más que una salida: tomar el poder por la fuerza" 23. Este ilustre militante de la "revolución democrática" reside en Londres, donde goza de la condición de refugiado político.

Pero queda en pie una incógnita. Dos tercios de los rusos desean algo que la Constitución no permite: que Putin sea candidato a un tercer mandato. Cuesta imaginar que se irá, más aun en la medida en que no se sabe quiénes son los candidatos a sucederlo 24. Se especula con las nuevas funciones que podría ejercer el "padre de la estabilización", mencionándose la presidencia del partido ER o la de Gazprom. Pero, ¿qué política se implementará para hacer frente a los desafíos como la crisis demográfica, el ingreso a la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la era post-petrolera? La unión para la mayoría presidencial aún no tiene brújula ni un verdadero proyecto de sociedad. ¿Qué será de esa tripulación sin el actual presidente al timón?

Por lo tanto, nada garantiza que la sucesión vaya a ser tranquila. Nuevos "cadáveres exquisitos", las tensiones con Occidente, las hazañas de Estados Unidos para "democratizar el gran Medio Oriente", un eventual conflicto en el Cáucaso Sur, la era post-Bush en Washington, podrían modificar la situación. Los rasgos del régimen y de su lugar en el mundo van a ir definiéndose: se está gestando una segunda "Nueva Rusia". 

  1. Jacques Sapir "La situation économique de la Russie en 2006", en "Tableau de bord des pays d'Europe centrale et orientale", Etudes du CERI, París, diciembre de 2006.
  2. Izvestia, Moscú, 15-12-06.
  3. Jean-Pierre Pagé, Julien Vercueil, De la chute du mur à la nouvelle Europe. Economie politique d'une métamorphose, colección "Pays de l'Est", L'Harmattan, París, 2004
  4. Vladimir Gussinski, Boris Berezovski, Leonid Nevzlin y otros oligarcas "prófugos", como?Mijail Jodorkovski, actualmente detenido, fueron enjuiciados por sus "ganancias" ilegales o deshonestas, pero lo que disgustó a Putin fueron sobre todo sus ambiciones político-mediáticas.
  5. Izvestia, Moscú, 15-3-06.
  6. El Estado no "renacionaliza", sino que se asegura a través de empresas públicas, mixtas o privadas, incluso de capitales extranjeros, el control de sectores estratégicos (más del 30% del petróleo contra el 10% en 2003; el 51% de Gazprom contra el 48 %; la totalidad de los oleoductos administrados por Transneft) y de otras áreas en las que estima contar con importantes ventajas (la energía nuclear, la aeronáutica, el armamento y por ahora la banca), dejando abierta la posibilidad de permitir un mayor acceso a los capitales extranjeros en el terreno de las telecomunicaciones, la industria automotriz, la agroalimentaria y otros rubros en los cuales de todos modos Rusia no será competitiva en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
  7. Jacques Sapir en Le Figaro, París, 5-12-06. En tanto que director del canal estatal ORT, vicepresidente del Consejo de seguridad nacional, y Secretario de la Confederación de Estados Independientes (CEI), Berezovski fue la eminencia gris del Kremlin hasta el verano de 1999, y uno de los responsables del ascenso de Vladimir Putin. Hasta que éste lo hizo a un lado...
  8. Vlast, Moscú, diciembre de 2006.
  9. Gérard Chaliand, Annie Jafalian, La dépendance pétrolière. Mythes et réalités d'un enjeu stratégique, Le Tour du sujet, Universalis, París, 2005.
  10. www.orangerevolution.us/blog
  11. The Wall Street Journal, Nueva York, 27-12-05.
  12. Respectivamente en Politique internationale, París, invierno 2006; y en The Wall Street Journal, Nueva York, 21-12-04.
  13. Noviembre de 2006.
  14. 22-12-06.
  15. Evgueny Primakov, Blijnii Vostok na stsene i za kulisami, ediciones de la Rossiiskaïa Gazeta, Moscú, 2006.
  16. Andranik Migranian, en Izvestia, Moscú, 13-12-06.
  17. www.kremlin.ru (en ruso) y www.kremlin.ru/eng (en inglés).
  18. Argumenty i fakty, Moscú, 2006, y Moskovskie Novosti, Moscú, 2006.
  19. Moskovskie Novosti, Moscú, 8-12-06.
  20. Milton Friedman: economista estadounidense, líder de la Escuela de Chicago, gran defensor del liberalismo, fallecido el 16-11-06. Friedrich Hayek (1899-1992): filósofo y economista de la Escuela austríaca, promotor del liberalismo contra el socialismo y el estatismo.
  21. Le Soir, Bruselas, 14-7-06.
  22. Kremlëvskaïa chkola politologii", Liberalnaïa Missiia, Moscú, 2006.
  23. Argumenty i fakty, Moscú, diciembre de 2006.
  24. Se mencionan entre otros los nombres de Dimitri Medvedev, jefe de la administración presidencial y director de Gazprom, y Serguei Ivanonv, ministro de Defensa.
Autor/es Jean-Marie Chauvier
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 92 - Febrero 2007
Páginas:20,21,22
Traducción Carlos Alberto Zito
Temas Política, Unión Europea
Países Rusia