Le Monde diplomatique ÍndicesBúsquedaEste cdAyuda  
Home

Desasosiego en las comunidades musulmanas británicas

El 8 de diciembre el primer ministro británico Anthony Blair conminó a los musulmanes radicales a respetar los valores fundamentales de la democracia. Teme que la voluntad británica de aceptar las diferencias sea utilizada en contra del país. Estas declaraciones acentuaron el malestar de las distintas comunidades musulmanas, que se sienten víctimas de una campaña de estigmatización por parte de las autoridades.

"Ya es tiempo de abrir un debate nuevo y franco sobre la integración y la cohesión en Gran Bretaña. Si queremos encontrar una solución eficaz a esos problemas, debemos ser claros sobre los desafíos que enfrentamos", declaró Ruth Kelly, la nueva ministro de Comunidades y Asuntos Locales, el 24 de agosto de 2006 1. Ese discurso fue pronunciado dos semanas después de que el ministro del Interior, John Reid, anunciara el descubrimiento de una conspiración para "cometer una matanza masiva, a una escala nunca conocida en Gran Bretaña", secuestrando aviones de línea transcontinentales, anuncio que ocupó la primera plana de todos los medios. El 9 de noviembre, Eliza Manningham-Buller, directora general del MI-5 2, en una poco habitual declaración pública, había evocado el peligro terrorista que amenazaba al país: 200 grupos y redes, más de 1.600 individuos identificados y 30 conspiraciones desarticuladas 3.

La política exterior del primer ministro Anthony Blair, ya había tornado difíciles los intentos del gobierno de redefinir sus relaciones con las comunidades musulmanas británicas, muy divididas, pero que hubieran podido abrirse a nuevas ideas para reformar el modelo multicultural. Pero toda la confianza se evaporó en octubre pasado cuando el ex ministro de Relaciones Exteriores, Jack Straw, diputado de la circunscripción de Blackburn (que cuenta cerca de un 20% de musulmanes) lanzó el tema del velo, al declarar a un diario local: "Me incomoda tener que hablar personalmente con alguien a quien no puedo ver". Eso representa "una declaración pública de separación y de diferencia" 4.

Un debate público sobre el niqab 5 sería totalmente legítimo, pero el tema fue utilizado con fines políticos por los dirigentes del Partido Laborista, que se colocan en la perspectiva de la era pos-Blair y codician los sufragios de la clase obrera blanca. La crisis se profundizó cuando se decidió suspender de su puesto a una maestra-ayudante de 23 años que se negaba a sacarse el velo que le cubría el rostro. Sin embargo -y la prensa prácticamente no lo mencionó- la mayoría de los musulmanes estaba de acuerdo con la decisión adoptada por la escuela.

Después del 7 de julio

Evidentemente, fueron los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres -52 muertos-  los que provocaron un verdadero miedo de que la comunidad musulmana, que representa 2,5 millones de personas, se radicalizara. El presunto jefe del grupo terrorista, Mohammed Siddique Khan, había crecido en Yorkshire y era conocido por sus amigos ingleses con el diminutivo de Sid.

Tarique Ghaffur, musulmán indio, comisario adjunto de la Policía metropolitana, se inquieta al ver todos esos "jóvenes británicos y paquistaníes que viajan por sus propios medios, sin suficiente control, sin la compañía de personas de mayor edad. Cada año se registran medio millón de viajes entre Gran Bretaña y Pakistán. A mí me preocupan particularmente los paquistaníes y los conversos. En los jóvenes musulmanes se percibe la rabia, el sentimiento de injusticia, el riesgo de la alienación. Tienen sus propios mitos y gracias a internet prospera una extraordinaria industria de teorías conspirativas".

Khaled, un converso de origen sudamericano y escocés, confirma a su manera esas afirmaciones cuando cuenta cómo llegó a radicalizarse: "Yo quería utilizar mi energía pero no lo lograba. Estaba aislado. Si uno está perdido, el discurso salafista (ver recuadro, pág. 28) resulta muy atrayente, muy claro. Yo hubiera seguido en ese camino no militante de no haberme mudado a Londres, donde encontré un grupo de Muhajirun. Te captan en cuanto los conoces: son muy activos, tratan de cambiar las cosas, logran sus objetivos. Eso me parecía coherente con el islam, yo tenía apenas 17 años. A medida que me radicalizaba, me sentía cada vez más seguro de mí mismo. Me volvía arrogante y quería terminar con la apatía de los otros, de las masas alienadas".

Después del 7 de julio, el gobierno aplicó enérgicas medidas -denominadas antiterroristas- muy criticadas 6. Esforzándose tardíamente en discutir con los musulmanes, creó una serie de grupos de trabajo bajo la denominación: "Prevenir juntos el extremismo" (Preventing Extremism Together, PET). Una serie de amplias consultas condujeron a redactar 60 recomendaciones de acción común entre el gobierno y la comunidad musulmana. Algunas se concretaron, en particular una caravana de personalidades y de pensadores que debía dirigirse a los jóvenes a lo largo y a lo ancho del país.

El gobierno también creó una comisión para la Igualdad y los Derechos humanos, que deberá concretarse este año y llenará un vacío, al tomar en cuenta la religión en la definición de los grupos étnicos 7. Esa nueva comisión dispondrá de un presupuesto anual de 100 millones de euros, lo que la convierte en la más importante organización de ese tipo en Europa.

En cambio, el gobierno rechazó la propuesta formulada por el PET de crear una comisión investigadora independiente sobre los acontecimientos del 7 de julio. Esa negativa refleja en parte el temor de las autoridades a que se ponga en evidencia la influencia que tuvo la política exterior británica en los atentados. Lord Nazir Ahmed, un ferviente laborista que en 1998 se convirtió en el primer par musulmán, afirmó: "La relación de los musulmanes con el gobierno nunca fue tan mala: 90% a 95% de ellos votaban tradicionalmente por el Partido Laborista. El problema fundamental reside en la política exterior".

Tendencias diferentes

Luego del alerta del mes de agosto, 38 asociaciones musulmanas, tres de los cuatro diputados y los tres lores musulmanes enviaron una carta abierta sin precedentes al Primer Ministro: "El desastre en Irak y la incapacidad para detener los ataques contra los civiles en Medio Oriente [referencia, sobre todo, a la negativa de Blair a pedir un alto el fuego en el Líbano] no sólo agrava la situación de la gente común en la región, sino que además brinda armas a los extremistas que nos amenazan a todos" 8.

El Consejo de los musulmanes de Gran Bretaña (Muslim Council of Britain, MCB), la más representativa de las federaciones musulmanas, que reúne 400 organizaciones, también firmó esa carta. Su secretario general adjunto resume sus quejas: "En primer término, la política exterior. Luego, en lugar de una investigación sobre el 7 de julio, lo que se hizo fue un análisis puramente securitario. Nosotros aconsejamos abrir un diálogo político, pero el gobierno ya había decidido que los problemas venían de las mezquitas, y preparó una legislación para cerrar las que incitaban al odio. Nosotros replicamos que había que ocuparse de combatir a individuos y no a  instituciones".

Se llegó a un acuerdo, con la creación de una oficina encargada de las cuestiones de las mezquitas y de los imanes: The Mosques and Imams' National Advisory Board (Minab). Dentro de ese organismo, el MCB es sólo una de las cuatro federaciones; las otras son el Foro de Musulmanes Británicos, la Asociación de Musulmanes Británicos (Muslim Association of Britain, MAB) y la Fundación Al-Khoei (chiita). Cada una representa una tendencia diferente. Los musulmanes no forman una sola comunidad sino varias. Además, muchos de ellos no se sienten representados por esas organizaciones. 

Desde entonces, las relaciones con el MCB se deterioraron aun más: el gobierno considera que no combatió suficientemente el extremismo y no le perdona su negativa a sumarse a la jornada por el sexagésimo aniversario del Holocausto; el MCB reclamaba una jornada de conmemoración de todas las comunidades perseguidas. Esa lamentable toma de posición le permitió a Ruth Kelly declarar el 11 de octubre de 2006 que el financiamiento sería destinado en adelante a las organizaciones "que combaten el extremismo". De esa manera hacía directa referencia al nuevo socio del gobierno, el Consejo musulmán sufí, una organización poco influyente en el Reino Unido, dirigida por Hisham Kabbani y vinculada con el movimiento sufí internacional Naqshabandi, muy desarrollado en Estados Unidos, donde dispone del apoyo de los neoconservadores y de la administración Bush.

Leicester, modelo de diversidad

La "cuestión musulmana" estalló en 1989 con la publicación de los Versos satánicos, de Salman Rushdie, y su condena a muerte por parte del ayatola Jomeini. El libro fue quemado en Bradford, ciudad del norte de Inglaterra, donde miles de manifestantes salieron a las calles. El gobierno conservador, por supuesto, se negó a prohibir el libro, pero favoreció la creación de una representación musulmana, lo que dio como resultado el surgimiento del MCB.

Con la victoria, el mismo año, del Partido Laborista, varios musulmanes ingresaron a la Cámara de los Comunes y a la de los lores. Obtuvieron financiación pública para escuelas confesionales (financiación que existe para las otras religiones) y la mención de la religión en el censo de 2001. Esos cambios se acompañaron de un florecimiento de periódicos, de una cadena de televisión, escuelas, grupos de profesionales, lobbies. Londres se convirtió en un centro importante de las finanzas islámicas, evaluadas en 370.000 millones de euros.

Sin embargo, el censo de 2001 reveló la otra cara de la moneda: el desempleo es tres veces superior entre los musulmanes que el promedio nacional; 33% de ellos vive en las zonas más pobres; 41% vive en casas vetustas; 31% no tiene ninguna calificación profesional; además representan el 11% de los detenidos en las prisiones (la cantidad de personas encarceladas aumentó en un 161% entre 1994 y 2004).

Kurshid Ahmad, presidente del Foro de musulmanes británicos, habla en nombre de los pobres y en particular de los barelwis sunnitas. "Prácticamente no tienen ninguna representación en las organizaciones musulmanas, a pesar de constituir la casi totalidad de los bangladeshíes y la gran mayoría de los paquistaníes; casi la mitad de los británicos musulmanes son de origen paquistaní." Ahmed, nacido en la Cachemira paquistaní, asegura que el Foro reúne 180 mezquitas (sobre las 1.100 existentes en el país), y explica: "El 80% de los paquistaníes son de extracción rural, la mayoría no sabe leer ni escribir, ni siquiera en urdu. Durante décadas trabajaron en fábricas y siguen sin lograr hablar inglés. Lo mismo puede decirse de los bangladeshíes o de los yemenitas. Los imanes vienen de los pueblos, son competentes, pero no pueden comunicarse con los jóvenes por no hablar inglés. Esos imanes son contratados porque vienen del mismo pueblo que sus fieles, y porque son mal pagos, entre 75 y 120 euros por una larga semana de trabajo".

Leicester es vista como un modelo de la diversidad británica. Un tercio de sus 300.000 habitantes (y cerca de la mitad de sus escolares) no son blancos (musulmanes, hindúes, sijs, originarios del Caribe, etc.) y las relaciones intercomunitarias son excelentes. La Federación de Organizaciones Musulmanas (Federation of Muslim Organisations, FMO) que se considera "la voz de los 50.000 musulmanes de la ciudad", trabaja activamente en la educación, en el terreno social, la seguridad, y el diálogo interreligioso. Uno de sus miembros influyentes, Suleman Nagdi, explica: "Nos integramos y tuvimos mucho éxito. Leicester es un caso aparte, pues muchos de nosotros pertenecíamos a minorías en África; vinimos aquí en busca de seguridad, mientras que los que llegaban del subcontinente indio debieron adaptarse a esa condición de minoría".

En una reunión interreligiosa, musulmanes y cristianos se pusieron de acuerdo  no sin dificultad, mientras compartían tazas de café y pasteles indios, sobre la naturaleza catastrófica de la política exterior y sobre el exceso de perfil racial. Para conmemorar el 11 de septiembre se organizó un partido de cricket entre el clero y los imanes, en el que los hindúes y los judíos ortodoxos oficiaron como árbitros. Pero en la mezquita central de Leicester, una de las más grandes del país, afiliada a los barewlis, se percibe un clima menos sereno. Mientras los creyentes se reúnen por millares para celebrar el inicio del ramadán, el sheik Shahid Raza denuncia las maniobras de un grupo -los deobandis- que eliminó a los barelwis de la dirección de la Federación de Organizaciones Musulmanas.

De todas maneras, muchos musulmanes de Leicester no reconocen o no están de acuerdo con la iniciativa del Preventing Extremism Together. Por ejemplo, Ismail Patel, un óptico originario de Malawi, miembro del tabligh, denuncia la caravana del PET: "Es una forma de colonialismo. Traen personas extranjeras que vienen a decir a los del lugar lo que hay que hacer". Es cierto que fuera de Londres pocas personas oyeron hablar de Hamza Yusuf Hanson, un predicador musulmán radicado en Estados Unidos, o de Tariq Ramadan, el filósofo suizo de origen egipcio. En signo de protesta, Patel organizó una "contracaravana" de 30 religiosos británicos por seis ciudades, entre ellas Leicester.

Para Salma Al-Gaziari, una estudiante de Leicester de 16 años, que comenzó a tomar la palabra en reuniones públicas, "hay que enseñar una conducta de ciudadano en las madrasas, cuando los niños son todavía pequeños. Y también hay que abordar los problemas políticos. Los niños plantean verdaderas preguntas y nosotros les respondemos enseñándoles... la manera islámica de lavarse. Se crea un vacío". Ese vacío aumenta con la edad. "Pero comienza en el hogar. Los jóvenes se sienten incomprendidos por sus mayores, por los miembros masculinos de su familia. Entonces comienzan a provocar, para ser escuchados. Creen que todo el mundo los odia". 

Otros también se movilizan a nivel de la base. Muhammad Kirk Master, de 32 años, mitad africano y mitad irlandés, es asistente social en Leicester, y habla de la alienación que lleva a los jóvenes musulmanes a la droga. "En un barrio de Leicester el 75% de los dealers son musulmanes". Al igual que Salma, considera que las madrasas son el principal problema. "Los niños o bien son moldeados por la mentalidad de las madrasas, o bien se lanzan por malos caminos, particularmente políticos." Algunos trataron de hallar respuestas. Así fue que en 2002 Master creó un ambicioso proyecto, llamado Build, dirigido a 15.000 jóvenes de las madrasas. "Tomamos conciencia de que hay mucho trabajo para realizar aquí: clubes, deportes, ayuda sobre el uso de la droga, las bebidas, la sexualidad, etc. Actualmente ofrecemos todo eso dentro de las madrasas, como complemento de la enseñanza tradicional. Los padres y las escuelas se dan cuenta de la importancia de todo eso. Hasta la fecha, 12 madrasas de Leicester aceptaron, y es apenas el comienzo".

En Dewsbury, una localidad del West Yorkshire, un tercio de los de 50.000 habitantes son musulmanes que viven replegados sobre sí mismos, particularmente en el barrio de Savile Town, en la zona asiática de la ciudad, donde se concentran los barelwis y los deobandi-tablighis. Las calles son estrechas, tranquilas, pobladas de modestos comercios de ropa femenina musulmana y de diez mezquitas, entre ellas la inmensa mezquita de Markazi, construida en 1980, cuartel general en Europa del movimiento Tabligh. En el terreno de una antigua fábrica textil hoy se levanta un gran supermercado Asda.

Dewsbury vive en estado de sitio. La ciudad se niega a hablar con los periodistas desde que las detenciones realizadas en el verano (luego de las revelaciones sobre el gran proyecto de atentados contra las líneas aéreas) provocaran una tormenta mediática que vinculó Jamaat Tabligh con Al-Qaeda. El jefe del comando del 7 de Julio, Mohammad Siddique Khan, vivía aquí y estaba casado con una mujer de la ciudad. Por otra parte, Aisha Azmi, la maestra ayudante que se niega a quitarse el velo, trabaja en una escuela local.

Búsqueda de pertenencia

Uno de los fundadores de la mezquita Merkez, Cheikh Yakub, un erudito respetado, nos recibe amablemente mientras su familia mira el partido de cricket en la televisión, junto al pequeño Ismail, de siete años, hincha -"por supuesto"- de Inglaterra. La familia está abatida por la detención, el 16 de junio, del nieto del sheik, de dieciséis años, acusado de terrorismo. "La policía hizo irrupción en las dos casas contiguas y nos trató con violencia. No sabemos qué ocurrió; sólo teníamos contacto con nuestro nieto por correo electrónico o por teléfono celular. Nosotros nos sentimos víctimas, y de alguna manera lo somos." Posteriormente, el joven fue liberado bajo fianza.

Hasta la edad de 13 o 15 años, los chicos musulmanes reciben dos horas de educación religiosa extra luego de la escuela y durante los fines de semana, en madrasas dependientes de la mezquita local. Casi todos los textos son en urdu, lengua que la mayoría de los niños no entiende, a la vez que los profesores no dominan totalmente el inglés. Pero, según Abdel Hai, el problema reside "en los que no fueron a la madrasa y luego en la universidad son captados por HT" (Hizb ut-Tahrir, ver recuadro). En su opinión, el problema no son las madrasas: "Debemos mantener nuestra cultura étnica; nosotros, que hablamos Gujerati, queremos que nuestros hijos aprendan el urdu, que sigue siendo nuestra lengua de referencia".

En otro barrio de Dewsbury, Abdul Aslam, originario de Pakistán y dirigente del centro comunitario de Ravensthorpe, mira con envidia Savile Town. Su barrio, uno de los más pobres, está formado mitad por musulmanes y mitad por europeos del Este, bosnios, ucranianos, iraquíes, kurdos, indios no musulmanes. Aslam explica: "Aquí lo importante son los problemas locales, no los del islam. Cuando uno vive en un barrio pobre, se preocupa del estado de la calle y de las relaciones con los vecinos. No queremos que nuestros hijos aprendan el urdu, sino el inglés. Ya estamos tan atrasados...". Aslam está orgulloso del trabajo realizado por su centro, y con razón: el barrio es claro, limpio y ordenado. A diferencia del barrio vecino, Dewsbury Moor, que tiene la misma composición étnica, pero donde proliferan los crímenes y la venta de droga.

La gente de Dewsbury trata de comprender lo que les ocurre. Son reticentes a hablar de la manera en que son señalados como musulmanes, al punto que algunos dudan en tomar los transportes públicos. Sin embargo, manifiestan sus dificultades. Bashir Karolia, presidente de la prestigiosa Indian Muslim Welfare Association, reconoce: "Es verdaderamente culpa nuestra. Nos quedamos replegados sobre nosotros mismos. Hubiéramos debido hablar del islam a la población antes del 11 de septiembre".

En las comunidades musulmanas, que a menudo viven en universos separados, las referencias de los ancianos eran fundamentalmente culturales. Para las nuevas generaciones, que perdieron el contacto con el país de origen, las mismas se borraron, y se creó una gran distancia con los padres. Algunos están totalmente integrados, pero al mismo tiempo peligrosamente "separados". En el muy complejo mosaico británico, todo el mundo está de acuerdo sobre un punto: fomentar un mayor sentimiento de pertenencia ciudadana. Pero todos divergen sobre los medios para conseguirlo.

  1. Ese Ministerio fue creado en 2006. Anteriormente los asuntos de las comunidades de inmigrantes dependían del Ministerio del Interior.
  2. Servicio secreto fundado para proteger la seguridad nacional de las amenazas internas.
  3. Times Online, 10-11-06, http://www.timesonline.co.uk/article/0,,2-2447690,00.html
  4. Lancashire Telegraph, Blackburn, 5-10-06
  5. El niqab está formado por dos piezas de tela, una que cubre la cabeza y otra que oculta los ojos.
  6. Philip Golub, "Estado de emergencia permanente", Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, septiembre de 2006.
  7. En el Reino Unido las personas son definidas según su origen racial: blancos, negros, británicos negros, asiáticos, británicos asiáticos, chinos, etc.; los formularios de la administración pública incluyen la mención étnica. Cada persona es libre de definir su "etnicidad" o de no definirla; un "blanco" puede declararse "negro" o "asiático". La mayoría de las personas de origen asiático tienen la nacionalidad británica.
  8. The Guardian, Londres, 12-8-06.
Autor/es Wendy Kristianasen
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 91 - Enero 2007
Páginas:23,24,25
Traducción Carlos Alberto Zito
Temas Socialdemocracia
Países Inglaterra