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Ebullición económica y literaria

El encuentro entre el primer ministro Nguyen Tan Dung y el Papa Benedicto XVI a fines de enero simboliza los vertiginosos cambios que afectan a Vietnam. Pocos días antes, Hanoi participó con todos los grandes de la región en un debate sobre un proyecto de Carta común que apunta a una mayor integración regional. Desde noviembre Vietnam integra la OMC. Una efervescencia que se extiende a todos los ámbitos.

En la ciudad de Ho-Chi-Minh, ex Saigón, lógicamente promovida como motor de la economía, las autopistas urbanas se duplican, se excava un túnel bajo su famoso río, se planifican las primeras líneas de un subterráneo, y en Long Thanh, sobre la ruta que lleva al balneario Vung Tàu, ex Cap Saint-Jacques, se prevé un nuevo aeropuerto. Asimismo, un cinturón de ciudades satélites rodea a Hanoi, rebosante de gente y colores. Por su parte, el puerto de Danang, emplazado en una soberbia rada del Vietnam central, se dispone a cumplir su vocación natural de conectar con el Bajo Laos y el noreste de Tailandia, reemplazando así a las instalaciones fluviales atoradas de Bangkok, después de la inauguración, en diciembre, de un puente sobre el Mekong, a la altura de Savannakhet.

Desde el comienzo del nuevo siglo, la economía vietnamita es la más pujante del Sudeste Asiático, con una tasa de crecimiento anual del 7% hasta 2004 y del 8% de allí en más 1. Vietnam es el segundo exportador mundial de arroz, después de Tailandia, y disputa el primer puesto al café brasileño. En 2006, el flujo de inversiones extranjeras aumentó en un 50% respecto del año anterior, superando los siete mil millones de euros. Según una investigación realizada en noviembre por el Asia Business Council, Vietnam ocupa el tercer lugar (38%) en cuanto a los proyectos de inversiones de las multinacionales, después de China (85%) e India (51%), y delante de Estados Unidos (36%) 2.

La diáspora vietnamita, constituida por los hijos de los boat people de los años '70, es un reservorio de cerebros y capitales que goza de mayor aceptación entre las autoridades; en la actualidad, se ha convertido en un intermediario en el exterior, y nutre cada vez más la economía (más de tres mil millones de euros el año pasado). Los proveedores de fondos estimulan esta dinámica: 3.420 millones de euros prometidos para 2007, es decir, un 20% más que el año anterior. El Banco asiático para el desarrollo ocupa el primer lugar (cerca de 900 millones de euros) delante de la Unión Europea (730 millones de euros), seguida de cerca por Japón y el Banco Mundial (684 millones de euros cada uno).

A comienzos de los '90, Vietnam había sido blanco de un primer entusiasmo. Así y todo, la apertura del país a las inversiones extranjeras y a los turistas era por entonces demasiado reciente y el aparato comunista demasiado reacio aún, con lo cual el interés se disipó rápidamente. Era demasiado pronto. Hanoi había retirado sus tropas de Camboya recién en 1989. En la frontera con China, el intercambio de disparos de obús cesaría sólo al año siguiente. Los últimos presos del antiguo régimen de Saigón, derrotado en 1975, no fueron liberados antes de 1990. En un país que había pasado medio siglo en guerra, la paz seguía siendo casi una desconocida.

La normalización de las relaciones con China se encontraba en estado embrionario, a pesar de que había arraigado lo suficiente como para hacer posible la firma de un acuerdo de paz sobre Camboya en París, en octubre de 1991. Tras dos décadas de desaires por parte de Vietnam, difíciles de digerir, Pekín quería imponer sus condiciones.

Por su parte, el Partido Comunista Vietnamita (PCV) sufrió el efecto de acontecimientos impactantes: en primer lugar, la caída del muro de Berlín y la implosión de la Unión Soviética; en segundo lugar, el levantamiento del embargo económico estadounidense en 1994; por último, el inicio de la integración regional de Vietnam, que se concretaría en 1995 al ser admitido en el seno de la Asociación de las Naciones del Sudeste Asiático (Anase), organización que hasta ese momento había sido su enemiga. Esta integración significó el establecimiento de relaciones diplomáticas con Washington.

Una economía emergente

Pero el paso en falso de los años '90 pertenece ya al pasado. A principios de 2006, el grupo Intel echó el guante a un primer núcleo de tecnologías de la información con una inversión anunciada superior a los doscientos millones de euros en una fábrica de micro-conductores. A partir de noviembre, este gigante estadounidense de la informática aumentó considerablemente su inversión, llevándola a cerca de 800 millones de euros, en un parque tecnológico cerca de la ciudad de Ho-Chi-Minh. Con la creación de cuatro mil empleos, este inversor promete un efecto exponencial: docenas de subcontratados, proveedores, organismos de investigación. Durante su estadía de veinticuatro horas en Hanoi en abril, Bill Gates fue asediado por los estudiantes. Los dirigentes vietnamitas, que realizaban en ese momento el X Congreso del PCV, también quisieron tener un encuentro con el dueño de Microsoft, quien les destinó el siguiente discurso: no se conformen con fabricar, anímense a crear software y a externalizar los servicios.

En 2005, ese sector había efectuado un salto de un 40% y daba empleo a quince mil personas. En esa época, Vincent Kapa, de Synexer, sociedad creada en 2001, y uno de los pioneros de la informática en Vietnam, daba ya por hecho un "Bangalore" vietnamita. Hoy la realidad supera al sueño: Vietnam amenaza ocupar en unos años el lugar de Filipinas, Tailandia e incluso Malasia, cuyo Súper Corredor Multimedia, inaugurado en 1996, padeció ciertos fallos. Por motivos políticos, Taiwán y Japón no quieren concentrar sus apuestas en China. Algunas otras ventajas son que la población vietnamita es muy joven, y que si bien en Tailandia un 40% de los diplomados del secundario inician estudios universitarios -contra no más de un 10% en Vietnam-, se considera más sólida la formación en matemática que el secundario brinda en este último país.

Más de catorce millones de vietnamitas -17,5% de una población de 84 millones de habitantes-, utilizaban con regularidad la red en diciembre de 2006, contra ocho millones en septiembre de 2005. Los abonados a internet son ya cuatro millones 3. Existe un proyecto piloto que apunta a conectar a las zonas rurales con la red por medio de telecentros. Como el país tomó impulso con retraso, el teléfono celular sustituyó allí la deficiencia de líneas fijas: las suscripciones se duplican cada dos años y en julio de 2006 el 18,5% de los vietnamitas utilizaban un celular.

Otros gigantes -Nike, Canon, Alcatel, Fujitsu, Siemens- se están instalando, o bien proceden a expandir sustancialmente sus operaciones. Pese a la corrupción, el retraso de las infraestructuras y las deficiencias del sistema bancario, Vietnam cuenta con ciertas "ventajas": la baja remuneración del trabajo, unos recursos humanos que estimulan la formación rápida en masa, una burocracia autocrática pero capaz de "moverse" una vez que se define claramente una política.

Un crecimiento fuerte puede sin embargo esfumarse. "Cuando uno recibe un flujo de dinero tan grande del exterior, debe reflexionar mucho más sobre qué tipo de inversión quiere realmente", considera Kongkiat Opaswongkarn, directivo de Asia Plus Securities. "Cuando un país crece rápido, puede perfectamente experimentar un efecto boomerang" 4, agrega, en alusión a las actuales dificultades de Tailandia.

Pese a la evidente efervescencia de los últimos años, sólo en el pasado mes de noviembre Vietnam se convirtió en una de las estrellas de las economías emergentes. En una sucesión ininterrumpida, el país ingresó a la Organización Mundial del Comercio el 7 de noviembre; el 17 y 18 de noviembre organizó con éxito una Cumbre del Pacífico Asiático a la que asistieron las máximas figuras de la región y los cientos de periodistas que las acompañan, y por último, el Congreso de Estados Unidos votó, con un leve retraso, el estatuto que instaura "relaciones comerciales normales y permanentes". Empresas estadounidenses listas desde hace tiempo aprovecharon el paso del presidente George Bush por Vietnam para levantar más de 1.500 millones de euros en contratos, en particular en la construcción de usinas eléctricas encargadas de la alimentación de la ciudad de Ho-Chi-Minh y sus alrededores, principal polo de desarrollo del país.

Del comunismo al mercado

El régimen es cada vez menos el de unos ex combatientes que se proponían extraer su legitimidad de las victorias militares de antaño. El PCV, que sigue teniendo el monopolio del poder político, admitió en sus filas durante su X Congreso a los capitalistas, junto a los obreros, campesinos e intelectuales. La dictadura del proletariado, que sigue figurando en el preámbulo de la Constitución, se adapta a la economía de mercado. A partir de las reformas de 2001, el sector privado pasó a ser por lejos el primer proveedor de empleos.

En procura de una segunda legitimidad, el PCV intenta perfilarse como el padre del desarrollo. La negociación, tan hábil como firme, de la adhesión a la OMC, viene a sumarse a sus créditos. Los inversores extranjeros destacan que para lograr conectar una red eléctrica en Vietnam hacen falta 17 días, contra 23 en Tailandia. O que la instalación de una línea telefónica lleva 9 días en Vietnam (15 días en Tailandia).

El aparato comunista se adapta al cambio con pragmatismo. Hace años que aceptó convertir a la ex Saigón y las trece provincias que la rodean en el pulmón de la economía. Además, la dinámica procede muchas veces de la base, de una población activa, y la ruptura es cuestión de generaciones. Muchos miembros de las familias comunistas tienen hoy al menos uno de sus pies en los negocios, la construcción, la planificación del desarrollo. La mayor parte de los que rondan los cincuenta años se formaron en universidades occidentales y se cuidan mucho más que sus mayores de no apartarse de la realidad.

Pero si bien el estilo del gobierno se moderniza rápidamente, el PCV tiene que resolver serios problemas, empezando por el ascenso de la corrupción en sus propias filas. Ciertos escándalos no pueden acallarse. A principios de 2006, los desvíos de fondos por parte de la PMU-18, unidad del ministerio de transporte, ocupó la primera plana de los medios y obligó a la directiva comunista a aplicar sanciones. Protecciones compradas, incluso en las altas esferas, lujo y lujuria, el caso hizo ruido suficiente como para hacer salir de su guarida al general Vo Nguyen Giap, ícono viviente. En una carta "abierta" al partido, el vencedor de 1954 (en Dien Bien Phu) y de 1975 (caída de Saigón) estimó que "el partido se ha convertido en un escudo de protección para los funcionrios corruptos".

A partir de la muerte de Le Duan, fallecido en 1986 después de ocupar durante treinta años la jefatura del PCV, el partido es dirigido por troikas cuyos miembros son largamente instruidos antes de acceder al poder. El X Congreso dio nacimiento a una nueva troika, que reúne a Nong Duc Manh, secretario general saliente, con dos entrantes, Trinh Minh Triet, jefe de Estado, y Ngyen Tan Dung, primer ministro. Todavía es muy pronto para evaluar lo que constituye una primicia: la promoción de dos "sudistas", Triet y Dung, junto con uno del norte. Antes, la troika estaba formada por representantes de las tres grandes regiones: norte, centro y sur. Por el contrario, el fortalecimiento del ejército y de los servicios de seguridad dentro del aparato del partido pasó más desapercibido y merece señalarse. Por si acaso el viento cambiara...

"Abrir la boca"

Un buen índice del vuelco es la explosión literaria. A fines del último siglo, una nueva generación de escritores, ex combatientes e incluso en muchos casos miembros del PC, dio un golpe, sin duda definitivo, a una literatura que se nutría de realismo socialista. Nguyen Huy Thiep, Duong Thu Huong, Bao Ninh, Pham Thi Hoài pusieron fin a un mito y a una hipocresía: Vietnam no atravesó una revolución sino conmociones. Frente a una ola de escritores que además son investigadores, los literatos oficiales no tenían más respuesta que la censura o la reescritura, en especial la ejercida por los manuales de historia. Este combate de retaguardia se libra cada vez con menos firmeza.

Con algnos años de retraso, la editorial Thanh Nhien (La Juventud) publicó el Relato del año 2000 de Nguyen Ngoc Tan. El autor narra las duras condiciones en las que estuvo detenido, treinta años antes, en el marco de una campaña contra los "revisionistas". El libro circuló por todo el país antes de ser destruido por orden de las autoridades semanas después de su publicación. Pero ya se ha dado un vuelco: la censura sólo se ejerce a posteriori. Queda en manos de los editores asumir sus responsabilidades antes de poner en venta un libro, a riesgo de que se lo saque de circulación.

Desde principios de este siglo, toma el relevo una segunda generación 5. Son jóvenes que vienen de todas partes, y hasta de ultramar. En Saigón forman grupúsculos: los "anti-poetas" fundaron Mo Mieng ("Abrir la boca") y las poetisas "Mantis religiosa", hembra que según se dice se come al macho después de la cópula. Se trata de una literatura más intimista, a la vez cosmopolita, y que se nutre de los escritores de otros tiempos. La policía cultural vigila su vacilante marcha, que implica el rechazo por todo lo establecido. "El zen no es un plato de fideos precocidos", replica Ly Doi, portavoz de Mo Mieng. "Lo vertical contra lo horizontal: la buena nueva ya no viene de arriba", explica Nhu Huy, pintor y compañero de ruta.

Hace algunos años que Vietnam se ha ubicado bajo el signo de la ebullición. El PC se habitúa a ello, controlando al mismo tiempo todo lo que pueda parecerse a una disidencia política. Siguen siendo muchos los cuellos de botella, tanto económicos como políticos. El país viene de lejos: por más que el ingreso por habitante se haya triplicado desde 1990, en 2006 no supera los 550 euros por año, es decir que está en el umbral del despegue, con 850 euros como objetivo para 2010 6. Cierto que la paz, la verdadera paz, no ha franqueado aún la frontera de las dos décadas.

  1. 8,2% en 2006, declaró el 13 de diciembre el viceprimer ministro Pham Gia Khiem, contra 8,4% en 2005. Según Khiem, las previsiones oficiales para 2007 están comprendidas entre el 8,2% y el 8,5%. Según el Banco Mundial, la tasa de crecimiento económico fue del 6,8% en 2000, del 7,7% en 2004 y del 8,4% en 2005.
  2. The New York Times, 1-12-06.
  3. Véase el diario Thanh Nien (La Juventud), ciudad de Ho-Chi-Minh, 5-1-07.
  4. Citado por The Christian Science Monitor, Boston, 15-12-06.
  5. Véase especialmente la antología que les dedicó Doan Cam Thi, Au Rez-de-chaussée du Paradis, Philippe Picquier, París, 2005.
  6. Según el primer ministro Nguyen Tan Dung en un discurso ante los donantes, el 13-12-06, Banco Mundial, comunicado de prensa N° 2007/185/EAP, www.worldbank.org
Autor/es Jean-Claude Pomont
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 92 - Febrero 2007
Páginas:24,25
Traducción Patricia Minarrieta
Temas Política, Iglesia Católica, Economía
Países Vietnam