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Bemoles del milagro internet

Se tiende a identificar a internet con un medio de libertad absoluta, porque finalmente permitiría que todos –con la condición de pertenecer a las categorías pudientes del mundo rico– reciban información a medida que se produce y difundan a su vez hacia el planeta entero noticias, y sobre todo comentarios personales. De alguna manera, el medio ideal que libera de los tentáculos de la propaganda y el dinero. ¿De veras?

Los directivos estadounidenses de los conglomerados mediáticos y sus aliados en el Congreso utilizan el argumento de la diversidad de la información en internet para sostener que las leyes que regulan los medios de comunicación tradicionales (old media) se habrían vuelto obsoletas. "¿Cómo podría un conglomerado, aunque posea el diario de la ciudad, una de las cuatro cadenas de televisión nacionales (NBC, CBS, ABC, Fox 1 y ocho canales locales monopolizar el mercado de la información cuando internet ofrece tantas opciones a los consumidores?" Investigador en la Fundación Heritage (ultraderecha), James Gatuso llegó a pretender que los umbrales de concentración perjudicaban al público: "Más que enfrentarse a medios de comunicación en posición monopólica, los consumidores se encuentran frente a una opción sin precedentes y casi desconcertante. La verdadera amenaza reside para ellos en las restricciones obsoletas e inútiles, que corren el riesgo de limitar los progresos tecnológicos y de los mercados de la información, y en consecuencia las ventajas que estos progresos pueden procurarles" 2.

Una postura semejante había inspirado las prioridades del ex presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, según sus siglas en inglés), Michael Powell, quien explicaba: "Contrariamente al discurso imperante sobre los medios de comunicación, pienso que tenemos tantos que estamos desbordados. Les aseguro que con todo lo que se recibe, no puede suceder en el mundo ningún hecho importante sin que nos enteremos a los veinte minutos. Me basta con ir a Google News para poder elegir entre 4.000 fuentes de información en el mundo. La perspectiva que esto me ofrece es fascinante" 3.

Por cierto, la proliferación de contenidos transformó el funcionamiento de los medios de comunicación. Pero no podemos limitarnos a este enunciado, ya que según el Centro para el Futuro Digital de la Universidad de California del Sur, el 21 % de la población estadounidense no utilizó internet ni una sola vez en 2005 y el 33 % carece de conexión en sus hogares. Finalmente, entre quienes sí la poseen, menos de la mitad dispone de un servicio de alta velocidad que permita acceder fácilmente a los archivos de sonido e imágenes.

No es sólo que las personas adineradas e instruidas pueden recurrir con mayor facilidad a internet, sino que además están más preparadas para utilizarla y por ende más capacitadas para acceder en línea a las últimas noticias, la documentación y los servicios disponibles. A idénticas tarifas de conexión, los profesionales y las personas con buenos ingresos encuentran más fácilmente la información y el entretenimiento que buscan en internet, mientras que las personas menos instruidas y con menos recursos tienden a limitar su navegación a los sitios comerciales y a los de los grandes medios de comunicación 4.

Internet no es pues tan omnipresente como lo proclaman los dueños de conglomerados favorables a una mayor concentración de la propiedad de las estaciones de radio y los canales de televisión. Por lo demás, la red no es tan confiable como lo pretenden sus defensores respecto del tratamiento de la actualidad local. La crisis del Katrina reveló desde luego hasta qué punto algunas innovaciones en materia de nuevos medios de comunicación podían contribuir a la vitalidad de la sociedad civil. Y aun en situaciones normales, son numerosos los nuevos sitios que enriquecen la oferta local de información. Sin embargo, el discurso convencional sobre el auge revolucionario de un periodismo en el terreno practicado por una infinidad de bloggers amenaza con ocultar que las multinacionales de la comunicación convergen hacia internet para amplificar allí sus voces e incrementar su poder. La idea de que las nuevas tecnologías de la información habrían eliminado los riesgos de concentración constituye el principal y el más peligroso de los mitos de la era digital.

Una enorme caja de resonancia

Según el Informe sobre Medios de Comunicación 2006 del Proyecto para la Excelencia en Periodismo (PEJ, según sus siglas en inglés), "internet se caracterizó durante mucho tiempo por su número ilimitado de nuevos sitios de un extremo al otro del espectro de las opiniones políticas. Sin embargo, los sitios más populares están asociados a los grupos de medios de comunicación más poderosos. Entre los veinte sitios más visitados en 2005, según el índice Nielsen / Net, diecisiete estaban ligados a grupos de información tradicionales, es decir, producían lo esencial del contenido que difundían en línea para diarios, canales de televisión o revistas". En diciembre de 2005, las cifras eran además las siguientes (medidas en términos de visitantes únicos): Yahoo News: 24,6 millones; MSNBC: 22,9 millones; CNN: 20,9 millones; AOL: 14,7 millones; Internet Broadcasting Systems, o IBS (que difunde en internet temas producidos para los principales canales de televisión): 12,9 millones; Gannett: 11,5 millones; New York Times: 10,9 millones; Tribune Newspapers: 10,5 millones; Knight Ridder digital: 9,9 millones; USA Today: 9,9 millones 5.

Nuevos gigantes, como Yahoo, AOL e IBS se suman desde luego a la lista de las grandes cadenas de televisión, los canales de cable y grupos de prensa escrita. Pero casi no aportan contenidos propios. Gene Kimmelman, director de la Unión de Consumidores, resume: "Internet es una magnífica fuente de información. Un reducido número de consumidores depende de ella. Pero cuando la FCC les preguntó qué sitios visitaban, la mitad respondió ‘television.com'. Luego la mayoría eligió ‘prensaescrita.com'. Dependen pues de las mismas fuentes de información, desde luego con una nueva tecnología y un nuevo medio, pero esto no aporta una mayor diversidad de opiniones 6".

Las grandes empresas de medios de comunicación, que concibieron proyectos sofisticados para orientar el tráfico de internet hacia sus sitios son infinitamente menos emprendedoras en materia de investigaciones originales, particularmente en el nivel local. Lo esencial de sus contenidos se limita a la reproducción o la reescritura de cables de agencia o puntos de vista ya publicados en otras partes. Los mismos diarios suelen utilizar la Red para difundir sus artículos más que para proponer contenidos interactivos o productos multimedia.

En cuanto a los nuevos gigantes, tales como Yahoo, AOL o IBS, dependen casi exclusivamente de la información producida por los demás medios de comunicación. Los breves textos insulsos de las agencias, como en Estados Unidos Associated Press y Reuters, representan así alrededor del 75% de los contenidos de ABC.com y el 60% de los de Fox.com y MSNBC.com. Incluso diarios tan prestigiosos como The New York Times y The Washington Post utilizan permanentemente cables de agencia para ofrecer información en tiempo real a los usuarios de sus sitios, a riesgo de difundir contenidos de menor calidad que los de sus ediciones impresas.

Las grandes empresas de medios de comunicación transformaron así los grandes espacios de internet en una enorme caja de resonancia, donde textos idénticos se propagan de un sitio al otro, sin beneficio para el periodismo original. Al no disponer de un modelo económico para internet, los gerentes de los principales sitios tendieron incluso a reducir el número de profesionales que trabajan allí en tareas de edición, reescritura e investigación de contenidos entre 2003 y 2004. Resultado: alrededor del 60% de los cables de agencias se difundían en línea tal cual fueron redactados. Analizando 1.903 de los artículos publicados por los nueve principales sitios, el PEJ concluyó que "el contenido que ofrecen en la Red, si bien aumentó en volumen, actualidad y sofisticación técnica, sigue siendo en gran medida un depósito de cables, temas de segunda mano y artículos reciclados a partir de los diarios matutinos" 7.

A falta de periodistas que verifiquen la información, editen o sumen elementos de investigación a los contenidos ya formateados, la información en línea carece de confiabilidad. Son tantas las noticias falsas que circulan en internet que los lectores comienzan a desconfiar de la información, a menos que provenga de un medio de comunicación considerado fiable, en general un medio de prensa ya instalado. Por supuesto, internet no tiene el monopolio de las mentiras o del periodismo dirigido. Los escándalos desatados por los errores o los engaños de Jayson Blair y Judith Miller (The New York Times), Stephen Glass (The New Republic), Jack Kelley (USA Today), por sólo mencionar estos ejemplos, demostraron que los diarios más prestigiosos no estaban de ninguna manera al abrigo de violaciones groseras a la ética profesional declarada. Pero en este tipo de casos, las investigaciones internas y la severidad de las sanciones impuestas demostraron la intención de hacer que se respeten algunas normas profesionales.

Cualquiera que haya navegado en la red sabe que la mayoría de los "pequeños" sitios proponen más comentarios que investigaciones, y que poco se ajustan a las reglas periodísticas declaradas por la profesión. ¿Dónde encontraron Wal-Mart y su empresa de relaciones públicas Edelman medios de comunicación dispuestos a publicar, a veces con las mismas palabras, los comunicados promocionales de la empresa relacionados, por ejemplo, con su papel en la ayuda brindada a las víctimas del huracán Katrina? ¿Dónde se difundió la "información" sobre los judíos que habrían organizado los atentados del 11 de septiembre y advertido a sus correligionarios empleados en el World Trade Center que no fueran a trabajar ese día? En la red 8.

Chismes electrónicos

Al punto que incluso Dan Gillmor, cuyo libro We, the Media (Nosotros, los medios) proclama las potencialidades revolucionarias del "periodismo cívico", admite: "Para los manipuladores, los estafadores y los bromistas de todo calibre, internet es el medio de comunicación caído del cielo". Y teme que las sospechas nacidas de la profusión de chismes electrónicos inciten a los navegadores a buscar las "verdaderas" noticias en los sitios de las principales "marcas" de información, lo que incrementaría aun más su influencia: "La ola de información poco confiable que se encuentra en la red podría tener como efecto paradójico fortalecer a los grandes medios de comunicación, en todo caso en el corto plazo" 9.

Más de una vez, periodistas profesionales fueron inducidos al error por reproducir información que habían encontrado en internet. En diciembre de 2005, por ejemplo, Julie Cart, de Los Angeles Times, leyó que el gobernador de Wyoming, Dave Freudenthal, había violado la ley sobre la protección de las especies en peligro, negándose a reintroducir en el Estado una especie de lobos amenazada. Éste habría declarado que Wyoming "considera actualmente que el lobo no es más que un perro federal" desprovisto de toda protección legal. Los Angeles Times publicó la noticia en tapa antes de descubrir que se trataba de una broma del día de los inocentes difundida en línea por un internauta que nunca hubiera imaginado que su chiste sería titular de una de las publicaciones más respetadas del país. Al día siguiente, este diario perteneciente al grupo Tribune, que había eliminado una cantidad importante de puestos de periodistas, publicó una errata en la que reconocía haber "atribuido erróneamente" una declaración al gobernador de Wyoming...

 Sátira educativa

A veces las supercherías de este tipo se propagan durante una campaña electoral. En un debate televisivo en el que se enfrentaban, en octubre de 2000, Hillary Clinton y Richard Lazio, ambos candidatos a senadores por Nueva York, la periodista del canal de televisión local WCBS-TV, Marcia Kramer, solicitó que ambos respondieran a la siguiente pregunta: "¿Cuál es su posición sobre la ley federal 602P?". Luego de que Clinton, desconcertada, balbuceara: "No tengo la menor idea de qué se trata", la periodista respondió: "Pues bien, voy a decírselo. Este proyecto de ley, que se debatirá en el Congreso, establece que el Correo podrá hacer que los usuarios de correo electrónico abonen cinco centavos de dólar por mensaje enviado, aunque el Correo no haga nada en particular. Pero espera así compensar el déficit de 230 millones de dólares por año que imputa a la proliferación de correos electrónicos. Para un particular que envía diez correos electrónicos por día, el costo sería de 180 dólares por año. Me pregunto entonces si votaría a favor de este proyecto de ley". Ambos candidatos expresaron entonces su oposición a este tipo de proyecto, el republicano Lazio veía en él "el ejemplo de la mano rapaz de un Estado que busca apoderarse sin justificación alguna del dinero de los contribuyentes".

Es comprensible que los candidatos se hayan alterado. Pero no había ninguna razón para alterarse por el proyecto de ley 602P, una de las leyendas más difundidas por la red. Una serie de precisiones le confería cierta credibilidad: la ley habría sido propuesta por un legislador (inventado) llamado Tony Schnell e inmediatamente apoyada por un editorial (también ficticio) del diario Washingtonian, mientras que se oponía a ella un estudio de abogados (inexistente), ubicado en una dirección precisa (sin existencia real). Numerosos correos electrónicos y sitios de internet habían advertido sobre el engaño. En WCBS al parecer nadie había prestado atención a estas advertencias.

Agencias gubernamentales se mostraron también demasiado crédulas, a riesgo de lanzar inútiles alertas sanitarias. En marzo de 2004, la municipalidad californiana de Aliso Viejo expresó su inquietud por un informe sobre los peligros del monóxido de dihidrógeno al punto de debatir sobre la conveniencia de prohibir los vasos de telgopor cuya producción incluye este producto químico. Es preciso decir que el sitio www.dhmo.org es muy alarmante: "El monóxido de dihidrógeno (MDH) es incoloro, inodoro, insípido y mata a miles de personas por año. La mayoría de estas muertes son causadas por inhalación accidental de MDH, pero los peligros del monóxido de dihidrógeno no se detienen allí. La exposición prolongada a su forma sólida provoca serios daños para el organismo (tejidos). Los síntomas de una ingesta reiterada de MDH son la transpiración y la micción excesiva, y a veces una sensación de hinchazón, nauseas, vómitos. La abstinencia de MDH provoca la muerte segura a los adictos a esta sustancia" 10.

Más de tres millones de personas visitaron este sitio que brinda información sobre "El MDH y el cáncer", "El impacto ambiental del MDH" y "El uso del MDH en la industria láctea". Los mensajes son inquietantes -"presente en cada lago, río y océano", "elemento importante de las lluvias ácidas"- hasta en el momento en que se comprende que el monóxido de dihidrógeno es en realidad... H2O (es decir, agua) y que el sitio en cuestión es una sátira educativa concebida por un profesor de informática. Los funcionarios de Aliso Viejo tomaron conocimiento de su error justo antes de votar una restricción para su comuna del... uso del agua. Desde entonces, utilizan la red con más prudencia.

Información para informados

Sin embargo, en la mayoría de las ciudades, proyectos en línea abren un nuevo espacio a investigaciones que los medios de comunicación tradicionales ignoran. A veces, reemplazan a la prensa local en su terreno, al carecer ésta de los recursos periodísticos para continuar con la investigación. En Nueva York, por ejemplo, un centro de investigación sin fines de lucro que desempeña también el papel de grupo de presión, la Citizens Union Foundation, lanzó en septiembre de 1999 la Gotham Gazette. Este sitio de internet ofrece "un portal completo para todos aquellos interesados en las políticas públicas y la actividad de las asociaciones". Con un equipo de cinco personas y un presupuesto anual de 500.000 dólares, financiado por subsidios y donaciones, Gotham Gazette publica diariamente: un digesto de actualidad, con vínculos que remiten cada información a las numerosas publicaciones de Nueva York (diarios, semanarios, publicaciones mensuales, sitios de internet); reportajes originales sobre una variedad de proyectos asociativos, culturales, y cuestiones políticas; puntos de vista de varios funcionarios, profesionales y periodistas; una agenda con las actividades de la ciudad; crítica de libros; anuncios; una sección que explica el presupuesto municipal; mapas interactivos; videojuegos que simulan problemas de planificación urbana para resolver; vínculos con los blogs más respetados de la ciudad; etc.

Uno de estos blogs, Gothamist, trata también sobre la política local, desde las elecciones municipales hasta las huelgas del transporte público. Resume y comenta los artículos de prensa. "Nuestro sitio funciona bien porque la ciudad cuenta con numerosos medios de comunicación. Nuestra ‘meta-cobertura' depende de ellos", explica su cofundador, Jake Dobkin, antes de precisar: "Tenemos tentáculos en todas partes. Contamos al menos con un lector en cada barrio de Nueva York; desempeñan un papel importante en la producción de contenidos. Suelen enviarnos comentarios, precisiones. Cuando estalla un incendio en Manhattan, estamos en condiciones de difundir, a los pocos minutos, sus fotos por internet".

Estos nuevos medios de comunicación de Nueva York constituyen una fuente adicional de información local para poblaciones ya bien provistas en este campo, debido a la profusión y calidad de los medios de comunicación tradicionales. Su éxito se debe a menudo a que pueden seducir a anunciantes deseosos de apuntar a un público joven y privilegiado. Además, en el resto del país, las poblaciones que más necesitarían fuentes alternativas a las de los medios de comunicación dominantes son también las que menos posibilidades tienen de obtenerlas.

En septiembre de 2005, en Washington, dos hombres fueron asesinados con 45 minutos de diferencia, uno en una calle residencial, otro en un barrio pobre del sudeste de la capital. El primer asesinato fue narrado por The Washington Post en un artículo de 528 palabras; el segundo sólo tuvo derecho a uno breve de 56 palabras. Pero la historia no termina allí. Porque, en este último caso, los residentes tampoco disponían de blogs, foros de internet que les permitieran organizar reuniones, exigir mejores servicios municipales y más protección. Los primeros recurrieron a la red, los del sudeste de la ciudad no tenían adónde ir.

Mientras el acceso a internet y la capacidad de crear un sitio no se distribuyan de manera más equitativa en la sociedad, el gobierno electrónico, los foros barriales y los blogs podrían, contrariamente a lo que esperan sus artífices, agravar la fractura social, brindar nuevos recursos a los ciudadanos ya privilegiados, permitiéndoles participar en las instituciones democráticas o hacer valer sus derechos ante las autoridades.

Las cuestiones surgidas de la generalización de internet nos recuerdan algo que los historiadores de los medios de comunicación señalan desde hace años: las nuevas tecnologías nunca eliminan la necesidad de concebir dispositivos legales para impedir, por ejemplo, que un reducido número de empresas gigantes dominen el mercado y se dirijan prioritariamente a las poblaciones más favorecidas.

  1. Pertenecientes, respectivamente, a General Electric, CBS, Disney y News Corporation (grupo de Rupert Murdoch). 
  2. James Gattuso, "The Myth of Media Concentration: Why the FCC's Ownership Rules are Unnecessary", The Heritage Foundation, Web Memo, Nº 284, mayo de 2003.
  3. USC Annenberg's Online Journalism Review.
  4. Las principales estadísticas están disponibles en: http://www.digitalcenter.org/pdf/Center-for-the-Digital-Future-2005-Highlights.pdf.
  5. Para acceder a este informe: www.stateofthemedia.org/2006.
  6. Programa "The Newshour with Jim Lehrer", PBS, 15-5-03.
  7. http://www.stateofthemedia.org/2005/narrative_online_intro.asp?cat=1&media=3
  8. Sobre la utilización de blogs por parte de Wal-Mart, Stephen Baker, "Edelman Shows Wal-Mart the Power of Blogs", Business Week Online, 26-10-05.
  9. Dan Gillmor, We the Media: Grassroots Journalism by the People, For the People, O'Reilly, Sebastopol (California), 2004.
  10. www.dhmo.org
Autor/es Eric Klinenberg
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 91 - Enero 2007
Páginas:34,35
Traducción Gustavo Recalde
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