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Amenazas a la información

El generalizado fenómeno de la declinación de la prensa escrita, al que contribuyen la difusión de periódicos “gratuitos” y la proliferación de internet, representa una amenaza no solamente para muchas fuentes de trabajo, sino también, a pesar de muchas ideas preconcebidas sobre el carácter democratizante de internet, para una prensa libre y plural.

La prensa escrita atraviesa la peor crisis de su historia. Tanto en Francia como en el resto del mundo, muchos periódicos, incluido Le Monde diplomatique, se enfrentan desde hace tres años a una constante disminución en su número de lectores. Esta disminución fragiliza el equilibrio económico de las publicaciones, pone en peligro su supervivencia y podría, con el tiempo, amenazar la pluralidad de opinión en nuestras democracias.

Las dificultades que el diario Libération, por ejemplo, acaba de atravesar en Francia son sintomáticas de un estado general alarmante de la prensa. En la medida en que se las pueda determinar, ¿cuáles son las causas principales de esta situación?

En primer lugar, la irrupción de los "gratuitos". Denominación que en realidad es una estafa, ya que algunos lectores creen que la información se fabrica sin costo alguno mientras que, en el caso de los "gratuitos", ellos mismos pagan esa información bajo la forma de impuesto publicitario incorporado al precio de cada uno de los productos que compran. En pocos años, estos periódicos treparon a los primeros puestos en la lista de los más difundidos. Con varias consecuencias: muchas personas dejaron de comprar los diarios pagos y los anunciantes comenzaron a desplazarse hacia los "gratuitos". Ahora bien, las ventas en kioscos y la publicidad constituyen dos de los principales recursos de un diario (el tercero son las suscripciones).

Por otra parte internet, que revoluciona todas las prácticas culturales (música, edición de libros, cine, televisión) y no perdona al ámbito de la comunicación. Resulta significativo que el nuevo canal internacional de noticias, France 24, haya sido lanzado en la web y que sólo al día siguiente se hayan inaugurado la señal de cable y la satelital. El número de personas conectadas a internet para consultar noticias crece sin cesar 1. Algunas de ellas, por esta razón, han dejado de comprar los diarios. Ellos -como los lectores de los "gratuitos"- también abandonan los kioscos, lo que contribuye a la disminución del número de puestos 2 y acentúa mecánicamente la mengua en la difusión paga de todos los títulos, cualquiera sea su periodicidad.

 Prensa libre vs. concentración

 Internet fascina por la enorme cantidad de sitios gratuitos disponibles, por la posibilidad de crear allí el medio de expresión propio (el blog) y por la facilidad para intercambiar opiniones sobre cualquier tema. Por lo menos dos consideraciones debieran matizar semejante avanzada, innegable, en materia de libertad. Primero la siguiente, muy perturbadora: la mayoría de los colectivos de internet que, temerariamente y movidos por una inquietud de democracia participativa, se lanzaron a discusiones y debates internos de gran intensidad, muchas veces terminaron atomizados, fraccionados, al borde de la impotencia o de la autodestrucción.

En segundo lugar, esta constatación del investigador estadounidense Eric Klinenberg (pág. 34): "Durante mucho tiempo, internet se caracterizó por el número infinito de nuevos sitios que expresaban una diversidad de opiniones que iban de un extremo al otro del espectro político. Pero actualmente, los sitios más populares se encuentran bajo el control de los grupos mediáticos más poderosos". Esto significa que, como siempre en la historia de las comunicaciones, cuando aparece un nuevo medio -desde las gacetas del siglo XVIII a las "radios libres" de los años '70 y a la internet de hoy- en una primera instancia da la impresión de ensanchar el perímetro de la libertad de expresión, y luego cae en manos de las potencias económicas. Y es normalizado. Ya los perfiles de lectores determinados por el uso de un motor de búsqueda se venden a comerciantes deseosos de apuntar mejor a sus consumidores potenciales...

En Francia, la propiedad de los grandes medios está concentrada en las manos de unos pocos grupos industriales financieros, entre ellos dos fabricantes de armas: Lagardère (vía Hachette) y Dassault (vía Socpresse). Este dato preocupante debe conducir a los ciudadanos a movilizarse y apoyar, en respuesta, a la prensa independiente de la que forma parte Le Monde diplomatique.

Recordemos que nuestro periódico pertenece mitad (51%) al grupo Le Monde, mitad (49%) a sus lectores y al equipo que lo realiza. Esta segunda característica lo convierte en un caso casi único en la prensa no sólo francesa sino también internacional. Y constituye una garantía de total independencia respecto de todos los poderes, políticos, mediáticos o financieros. Muy apreciada en el exterior, esta singularidad favoreció, por otra parte, la expansión de nuestras ediciones internacionales, hoy en día unas sesenta en más de treinta idiomas distintos 3. Otra vez, un caso único en la prensa mundial, pero que no impide la disminución del número de nuestros compradores en Francia, número del cual depende el equilibrio financiero del periódico.

Para librar esta batalla mediática, Le Monde diplomatique cuenta ante todo con la solidaridad de sus lectores y con la de la Asociación de Amigos de Le Monde diplomatique. Y además emprende, a partir del próximo número, diversas iniciativas para marcar el comienzo de esta nueva etapa. En principio, aun siendo más fieles que nunca a un periodismo respetuoso de los hechos, el contenido de la redacción incorporará innovaciones temáticas y nuevas secciones. Se renovará el diseño en su conjunto y se modificará la tapa. No se trata de una "nueva fórmula", de la que la prensa ha abusado últimamente, sino de una señal de puesta en marcha y de movilización que nuestra redacción dirige a todos sus lectores.

En nuestras páginas, por decisión de la redacción, la porción de la publicidad seguirá limitada a un 5% de nuestra facturación. Un nivel muy bajo si se lo compara con la mayoría de las otras publicaciones (en promedio, más del 50%). En cambio, se modificará el precio -que se había mantenido inalterado durante los últimos cinco años-  a partir del mes que viene, será de 4,5 euros. Sin embargo, el importe de las suscripciones anual (40 euros) y bianual (73 euros) permanecerá igual por algunos meses.

Suscribirse, en un momento en que libramos una guerra mediática desigual frente a los gigantes de la comunicación, es a la vez un acto de resistencia y la mejor manera de manifestarnos su apoyo. Es asimismo un compromiso a favor de la prensa libre, de la pluralidad de ideas y del periodismo realmente independiente. Es, en fin, la respuesta más eficaz contra la amenaza de la información única.

  1. Esto vale también para nuestro sitio, www.monde-diplomatique.fr, cuyo diseño acaba de ser enteramente modificado y cuyo archivo de textos de consulta gratuita fue ampliamente enriquecido.
  2. En pocos años, la cantidad de puntos de venta en Francia cayó de 36.000 a 28.000.
  3. Dominique Vidal, "La Internacional del Dipló", en Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, 11-06.
Autor/es Ignacio Ramonet
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 91 - Enero 2007
Páginas:40
Traducción Marta Vassallo
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