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La superpoblación relativa y las centrales sindicales

En las condiciones actuales del capitalismo, aproximadamente el 60% de la clase obrera argentina se encuentra en la posición de “población sobrante para el capital”, lo que no significa que disminuya o pierda centralidad, ni que nos encontremos ante la extinción del trabajo 1. Ante la magnitud y persistencia del problema, las tres centrales sindicales argentinas han adoptado posiciones diferentes.

La existencia, según los datos oficiales, de un 32,9% de la Población Económicamente Activa (PEA) "con problemas de empleo" (desocupados más subocupados) señala la dimensión del problema, pero sólo muestra la parte más visible de esa "población sobrante" -oculta también en parte del empleo estatal 2- y de las actividades llamadas "informales". Esto explica situaciones como la ocurrida a mediados de los '90, cuando el incremento de la inversión y la productividad del trabajo, e incluso de los puestos de trabajo demandados, fue acompañado por un aumento de la desocupación abierta de una dimensión hasta entonces nunca vista.

Las centrales sindicales se han ocupado con distinto énfasis de la desocupación abierta. Una central sindical (la CGT-Daer) lo ha hecho eventualmente y de manera general. Otra (la CGT-Moyano) ha planteado un salario para los desocupados, en primer lugar para los que por haber revistado en el activo de la clase obrera pueden acceder a un subsidio de desocupación. La Central de Trabajadores Argentinos (CTA) ha colocado por su parte el tema de la desocupación en primer plano, levantando como bandera el Subsidio de Empleo y Formación para Jefes de Familia Desocupados, como instrumento que al romper la presión del ejército industrial de reserva sobre el activo empuje los salarios hacia arriba. Sin duda, estos diferentes enfoques se vinculan con los distintos intereses inmediatos de los asalariados, en tanto aparentes propietarios de fuerza de trabajo, que expresa cada central: la CGT-Daer el de los trabajadores ocupados "en blanco" y con convenio en empresas privadas, principalmente las del capital más concentrado; la CGT-Moyano el de los asalariados ocupados como conjunto; la CTA el de la parte que, desocupada, precariamente ocupada u ocupada en actividades que no hacen al núcleo de la acumulación capitalista, constituye la "población sobrante" 3.

Pero el problema de la tendencia del capitalismo a generar una creciente superpoblación relativa independientemente de los ciclos de expansión y retracción de la actividad económica, no aparece explícitamente planteado. La solución del problema de la desocupación es, con matices, semejante y pasa por un desarrollo capitalista que fomente el empleo. Ambas CGT mantienen la concepción desarrollista del peronismo: la necesidad de, en palabras de Daer, "un plan económico-social que posibilite la superación de la actual crisis estructural y coyuntural, asegurando la reactivación, el crecimiento, la estabilidad, la producción y el empleo (...)" 4; necesidad que la CGT-Moyano enfatiza hacia el fortalecimiento de las PyME, principales generadoras de empleo. Ambas resaltan el poder reactivador de los aumentos salariales. La CTA por su parte, al elaborar su plan económico-político, plantea como medidas el crecimiento del mercado interno la obra pública y las economías regionales, con control sobre el capital concentrado y fomento de actividades de mano de obra intensiva 5.

Cabe sin embargo preguntarse, aun en el caso de que se contara con la fuerza política necesaria para implementarlas, qué capacidad tendrían estas medidas para contrarrestar la tendencia capitalista a la generación de "superpoblación relativa" sin constituir un retroceso hacia formas obsoletas de la actividad productiva, en manos de las PyME o en ramas inviables, convertidas en bolsones receptores de "población sobrante" yuxtapuestos al núcleo de la economía capitalista.

  1. Ver Nicolás Iñigo Carrera y Jorge Podestá, Análisis de una relación de fuerzas sociales objetiva, CICSO, 1985. Estimación ajustada en N. Iñigo Carrera y J. Podestá, "Las nuevas condiciones en la disposición de fuerzas objetiva", PIMSA, 1997.
  2. Quienes analizan la Argentina desde el interés del capital más concentrado destacan el "excesivo empleo estatal": en 1978 Livio Kühl estimó el "sobreempleo estatal" en 338.615 individuos (Kühl et al., Una política industrial para la Argentina, Ed. Centro de Estudio, 1983); en 2001 Ricardo López Murphy postuló el despido de 100.000 empleados públicos y el titular del FMI, Horst Köhler, habló de 450.000 empleados estatales sobrantes (La Nación, Buenos Aires, 19-4-02).
  3. Nicolás Iñigo Carrera y Ricardo Donaire, "¿Qué interés se manifiesta en las centrales sindicales argentinas?", PIMSA, Buenos Aires, 2002.
  4. Diario Popular, Buenos Aires, 21-12-01.
  5. IDEP-CTA, "Shock distributivo, autonomía nacional y democratización".

 

 

Autor/es Nicolás Iñigo Carrera
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 56 - Febrero 2004
Páginas:6
Temas Desarrollo
Países Argentina