Le Monde diplomatique ÍndicesBúsquedaEste cdAyuda  
Home

Polémicas sanciones a Cuba

A raíz de las condenas de cárcel a decenas de disidentes, y en el marco de una gran polémica mundial, la UE decidió una serie de sanciones contra Cuba, algunas de carácter diplomático y otras que reducen el presupuesto de ayuda de la Comisón Europea de este año (8.700.000 euros). El autor considera “odiosa y condenable” la represión, pero también que la decisión del gobierno de Castro se encuadra en la “legítima defensa” ante el hostigamiento de EE.UU. y que se debe acabar con el aislamiento de su país para favorecer una gradual apertura política.

El 15 de marzo de 2003 fueron detenidos en Cuba y condenados a severas penas unos setenta disidentes, cuya dependencia financiera respecto de agencias estadounidenses quedó probada. Esto puso de manifiesto el carácter irracional de las relaciones que mantienen Washington y La Habana. Al inmiscuirse en el episodio a pesar de que no le concernía directamente, la Unión Europea (UE) perdió su sangre fría y corre el riesgo de verse atrapada en la irracionalidad y la pasión que suelen caracterizar el tratamiento de la cuestión cubana. Todo ello a expensas de la mayoría de los ciudadanos cubanos, principales víctimas de las sanciones adoptadas.

Aun cuando las penas aplicadas a opositores no violentos son repugnantes, nadie puede negar que las personas condenadas recibían regularmente de Estados Unidos sumas en dólares, bajo la forma de "subvenciones" o de "ayudas". Ni tampoco que mediante sus provocaciones y su actitud desafiante, el representante de Washington en La Habana, James C. Cason 1, un amigo de George W. Bush, puso en evidencia a sus adeptos. Tal vez deliberadamente.

Confrontado a la prohibición de subvencionar a personas u organizaciones que tengan por objetivo promover actividades políticas dirigidas a alterar el orden interno de un Estado, James Cason inició secretamente, desde su llegada a La Habana en septiembre de 2002, misiones de financiamiento y de apoyo logístico a los disidentes internos, por intermedio de su valija diplomática o de emisarios más o menos delictivos. Mediante sus agentes infiltrados las autoridades cubanas se enteraron de esos movimientos desde el principio, pero los toleraron. Viejos opositores viven desde hace años de esa "ayuda internacional", y algunos de ellos representan, gracias a ese dinero providencial, lo que muchos cubanos llaman una "oposición declamatoria".

Con el objetivo de estimular la desestabilización de Cuba, la red formada por la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID) y la National Endowment for Democracy (Fundación Nacional para la Democracia), organizaciones creadas para efectuar a la luz del día lo que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) practica en secreto, mueven importantísimas sumas de dinero.

En 2000, por ejemplo, dispusieron de 8.237.000 dólares. Un monto que se repartía así: 2.132.000 para "planificar la transición" en Cuba; 670.000 para "la publicación en el exterior del trabajo de periodistas cubanos independientes"; 1.600.000 para la creación de "ONG independientes" en Cuba; 335.000 para garantizar el "buen desarrollo del programa de desestabilización"; 2.300.000 para recoger y difundir en el exterior informaciones sobre las organizaciones de defensa de los derechos humanos; 1.200.000 para la Red de apoyo a la disidencia, compuesta, entre otras, por Radio Martí y Televisión Martí, la revista Encuentro (editada en Madrid), Cubanet, en internet, y otros medios que, unidos, forman una verdadera red de multimedios consagrada de cuerpo y alma a la estrategia anticubana de Washington.

Cada semana, emisoras estadounidenses, relevadas por los cubanos instalados en Florida, transmiten en dirección a la isla 2.200 horas de programas en 24 frecuencias. Pero por si este bombardeo de propaganda no fuera bastante, el 20 de mayo de 2003 un avión Hércules C-130 de la fuerza aérea estadounidense sobrevoló el territorio cubano para difundir los programas de la Televisión Martí, violando así la reglamentación de la Unión Internacional de Telecomunicaciones y pirateando el canal 13 de la TV insular.

Formidable imagen de coraje: la "libre información" llega a Cuba a bordo de un avión perteneciente a unas fuerzas armadas que, a lo largo de la historia cubana, fueron más bien una fuerza de ocupación...

En muchos países democráticos la ley prohíbe el financiamiento de las campañas electorales con dinero proveniente de entidades o de personas extranjeras, y también el destinado a las cuentas personales de los candidatos. La pregunta es simple: ¿puede un representante elegido aplicar su programa de manera totalmente independiente si su campaña electoral fue financiada por una potencia extranjera o por sus intermediarios?

Defensa soberana

En Francia, por ejemplo, en el libro IV del Código Penal (Sobre los crímenes contra la nación, el Estado y la paz pública), capítulo I, "Sobre la traición y el espionaje", sección 2, "Sobre la inteligencia con una potencia extranjera" (artículo 411-4), se indican las sanciones previstas para esos casos: "El hecho de mantener inteligencia con una potencia extranjera, con una empresa u organización extranjera o bajo control extranjero, o con sus agentes, con vistas a generar hostilidades o actos de agresión contra Francia, es castigado con treinta años de detención criminal y 3.000.000 de francos de multa (457.347 euros)".

Por su parte, la muy democrática Suecia, mi país de adopción y patria de mis hijas, condena a un máximo de dos años de cárcel (Código penal, capítulo 19, artículo 13, "Sobre los delitos contra la seguridad del Estado") "a quien reciba dinero u otras donaciones de una potencia extranjera o de cualquiera que actúe en el interés de ella, con el fin de publicar o difundir escritos, o de influir de alguna manera sobre la opinión pública en lo que concierne a la organización interna del Estado". Suecia castiga además (artículo 8) "A quien propague o transmita a potencias extranjeras o a sus agentes informaciones inexactas o tendenciosas, con el objeto de generar amenazas contra la seguridad del Estado". Y como delito de alta traición, la pacífica Suecia castiga a "aquellas personas que constituyan una amenaza contra la seguridad del Estado por haber utilizado medios ilegales con la ayuda de una potencia extranjera", a penas entre diez años de cárcel y cadena perpetua.

De modo que la Unión Europea no dudó en sancionar a Cuba a causa de medidas represivas -odiosas y condenables por cierto- pero que sin embargo figuran en la legislación de todos sus Estados miembros... Con el pretexto de que la Revolución Cubana no le resulta simpática a Washington, Bruselas se niega a admitir una evidencia: que frente a lo que cabe perfectamente llamar el acoso de Estados Unidos, La Habana ejerció un derecho de legítima defensa.

¿Piensa acaso la Unión Europea que castigando a los once millones de cubanos se podrán acelerar los cambios democráticos en la isla? ¿Por qué la Unión Europea aplica sanciones tan rigurosas contra Cuba y sus habitantes y se niega a imponerlas a Estados que no respetan la legalidad internacional, como por ejemplo Estados Unidos o Israel? Una posición así resulta contraproducente, pues para la mayoría de los ciudadanos cubanos las sanciones tienen consecuencias nefastas y se traducen en mayores penurias y más dificultades en la vida cotidiana.

¿Considera Europa que la Fundación Nacional Americano-Cubana 2, con sede en Miami, no está implicada en los actos de terrorismo perpetrados en territorio cubano, que en cuarenta años causaron más de 2.000 muertos y decenas de miles de heridos? ¿O cree que contribuir a la aplicación de la ley Helms-Burton 3 "de cualquier manera y sea cual fuere la razón" sería un acto lícito? En aplicación de esa ley, aviones cubanos secuestrados por piratas aéreos en la primavera de 2003, un DC-3 y un Antonov, fueron vendidos en remate en Florida. ¿Por qué la Unión Europea no protestó ante tales abusos contrarios a las leyes internacionales?

Al adoptar sanciones contra Cuba sin mencionar el contexto de la guerra larvada que esa isla soporta desde hace 45 años, la Unión Europea comete un error. Porque a pesar de la abominación que constituyen las duras condenas aplicadas a los disidentes, el gobierno de La Habana, en este caso, dice la verdad.

Estados Unidos incluyó a Cuba en la lista de "países que financian el terrorismo" no por que pueda presentar la menor prueba de esa acusación, sino "simplemente porque Cuba forma parte de esa lista", según la asombrosa explicación brindada en mayo de 2003 por Cofer J. Black, coordinador de la lucha contra el terrorismo en el Departamento de Estado 4.

Con las recientes sanciones y con el Acuerdo de Birmingham, firmado en 1998, según el cual Europa acepta tácitamente el contenido de la ley Helms-Burton (ley que remite a esa neurosis obsesiva que sustituye la legislación cubana por la estadounidense, y que por lo tanto está destinada a provocar feroces luchas fratricidas en la Cuba poscastrista), la Unión Europea admite la legalidad de cualquier agresión arbitraria de Estados Unidos contra Cuba.

Abolir el bloqueo

El problema humanitario relativo a los disidentes encarcelados, víctimas crédulas, convencidas de que la impunidad de que goza Estados Unidos garantizaría también la propia, debe ser solucionado con urgencia. Desde esa perspectiva, resulta vital acabar con el aislamiento de Cuba. ¿No es mejor abrir brechas de negociaciones en lugar de cerrarlas? Hay que instar a Estados Unidos a terminar con el bloqueo comercial impuesto a la isla (medida que Naciones Unidas condena) y a renunciar a esa máquina de guerra que es la ley Helms-Burton.

El alineamiento de Madrid tras la doctrina ilegal estadounidense es un punto particularmente doloroso. En el seno de la Unión Europea el gobierno de José María Aznar actuó de manera imprudente contra la población cubana, que ya está postrada. Madrid pretende disponer de una cantidad de soluciones para los problemas de la isla, pero todas ellas están desprovistas de referencias históricas. ¿Y qué pensar del problema planteado ya en 1998 por James G. Blight y Peter Kornbluh en su libro Politics of illusion? 5. En ese sorprendente compendio de testimonios y de discusiones registrados durante un simposio entre altos oficiales de la CIA y del gobierno estadounidense (Arthur Schlesinger Jr. y Jacob L. Esterline entre otros), con algunos disidentes cubanos de la década de 1960, se llega a la conclusión de que para Estados Unidos, en 1959, "perder Cuba, que en la práctica era una colonia o un protectorado más cercano a Washington D.C. que Dallas o Los Angeles, fue un traumatismo comparable a lo que hubiera representado la pérdida de Cape Cod o de Miami Beach".

El impacto provocado por semejante pérdida se habría transformado en una obsesión punitiva respecto del pueblo cubano. La historia dirá si esa hostilidad contaminó finalmente a la Unión Europea. O si esta fue obligada por Washington a tomar esa posición, contra la opinión de sus propios ciudadanos.

El gran científico danés Niels Bohr decía que lo contrario de la verdad no es la mentira, sino otra verdad. En Cuba resulta urgente deshacerse de las trabas totalitarias que limitan el desarrollo de las fuerzas vivas de la nación. Para ello es indispensable abolir el síndrome de la isla sitiada, de manera que pueda instaurarse un clima de paz. Por lo tanto, en lugar de sancionar sin reflexionar, la Unión Europea debería trabajar dentro de Cuba en la creación de una oposición liberada de toda injerencia estadounidense. Esa es la única manera de crear, sin traumatismos y desde el núcleo de la Revolución, un contexto favorable a una gradual apertura del régimen. Sin que corra la sangre.

  1. Ver su autobiografía oficial en internet.
  2. Fundada en 1981 bajo la administración Reagan por Jorge Mas Canosa, un antiguo cómplice del dictador Fulgencio Batista, la Fundación Nacional Americano-Cubana constituye el núcleo duro del poderoso lobby anticubano en Washington. Esa organización financia numerosas actividades dirigidas a derrocar al régimen cubano y a menudo fue acusada de apadrinar acciones terroristas en la isla y atentados contra Fidel Castro. Ver aquí.
  3. El 12 de marzo de 1996 el Congreso de Estados Unidos adoptó una ley presentada por el senador Jesse Helms y el representante Dan Burton, llamada "ley Helms-Burton", dirigida a defender los derechos de las personas o empresas expropiadas por la Revolución Cubana desde 1959, y que establece sanciones contra todos aquellos que en todo el mundo mantengan relaciones comerciales con Cuba.
  4. Siete países figuran en la lista de los "Estados terroristas" establecida por Washington: Cuba, Irán, Irak, Libia, Corea del Norte, Sudán y Siria.
  5. James G. Blight y Peter Kornbluh (coordinadores), Politics of Illusion: The Bay of Pigs Invasion Reexamined, Lynne Rienner Publishers, Boulder, Colorado, Estados Unidos, 1998.
Autor/es René Vázquez Díaz
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 56 - Febrero 2004
Páginas:12,13
Traducción Carlos Alberto Zito
Temas Estado (Política), Unión Europea
Países Cuba