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Reseñas de libros

Timerman - El periodista que quiso ser parte del poder (1923-1999)

De Graciela Mochkofsky

Editorial:
Sudamericana
Cantidad de páginas:
534
Lugar de publicación:
Buenos Aires
Fecha de publicación:
Noviembre de 2003
Precio:
39 pesos
Con un estilo que por momentos se asemeja al de una novela de misterio, este libro narra la vida de Jacobo Timerman, el creador de las revistas Primera Plana y Confirmado en la década de 1960 y del diario La Opinión en la de 1970, un hombre “tan respetado y querido como despreciado y odiado”. Una sólida investigación biográfica y un elocuente testimonio fotográfico permiten medir las distancias entre el personaje legendario y heroico que el propio Timerman contribuyó a construir y las contradicciones de su vida mundana, en muchos sentidos diferente de aquella creación. Se descubre –detrás del mítico paladín del periodismo y los derechos humanos– al protector de jóvenes cronistas, pero también al crítico corrosivo y en ocasiones arbitrario. Se divisa al denunciante de una represión que sufrió en carne propia junto al conspirador ávido por convertirse en un factor en la estructura del poder nacional (“en el campo de los periodistas políticos todo era amistad con los políticos, formar parte de la patota”, dijo en 1999). También, sobre el final de su vida, se reconoce al anciano solitario hundido en la depresión, que destilaba odio hacia la profesión en la que tanto había influido. Se aprecian su ambición de ascenso social y sus pretensiones económicas y políticas; incluso su inteligencia, su audacia y su pragmatismo.
La biografía de un hombre como Timerman exigía una profunda contextualización histórica, pues los sucesos de su vida pública y privada se entrelazan inextricablemente con acontecimientos cruciales de la historia argentina contemporánea. Mochkofsky enfrentó esa tarea y dedicó cinco años al relevamiento de cientos de documentos, muchos de ellos reservados, y a la realización de decenas de entrevistas. Este sustento contribuye a la coherencia del relato de la vida de Timerman, al tiempo que una rígida estructura cronológica evita omisiones en el recorrido por su existencia. Tales virtudes del relato biográfico, sin embargo, se revelan como flaquezas en muchas de las digresiones puramente históricas del texto, que tienden más a la descripción que a la explicación.
Pero el libro puede también leerse como una contribución a una historia del periodismo argentino entre el primer peronismo y el comienzo del menemismo. Así, en el capítulo final, la autora distingue las que considera las continuidades y rupturas esenciales de la profesión en ese período. Al modelo de periodismo de calidad, crítico y políticamente comprometido, que Timerman ayudó a modelar en Argentina, se opone “el ideal antes desestimado por ilusorio de la independencia profesional. Si las figuras emblemáticas habían sido las del columnista y el opinador, hoy son las del investigador y el cronista de guerra. Por debajo de este reconocido estandarte, entre otras cosas, por supuesto, permanecen la fantasía del acceso, el protagonismo y la influencia; la búsqueda de dinero y poder; el cinismo, el oportunismo y la corrupción”. Una visión crítica, pero también un llamado a una renovación. 
Autor/es de esta reseña Nicolás Kwiatkowski
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 55 - Enero 2004