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De la guerra colonial al terrorismo de Estado

Se estrenó en Buenos Aires el documental Escuadrones de la muerte: la escuela francesa, de la investigadora Marie-Monique Robin, que revela cómo la doctrina de la contrainsurgencia fue transmitida a los militares argentinos por ex combatientes franceses en Indochina y Argelia. Por otra parte, acaba de publicarse en Francia un libro del general Giap, vencedor de Dien Bien Phu, sobre esa decisiva batalla anticolonial.

La resistencia del Viet-minh** en Indochina entraba en su octavo año cuando, el 20 de noviembre de 1953, seis batallones de paracaidistas franceses invadieron Dien Bien Phu en un operativo bautizado como Castor. El 7 de mayo de 1954, las tropas del Viet-minh tomaron prisioneros a los sobrevivientes del reducto. Existen abundantes crónicas sobre esos 55 días y 55 noches de espanto, militarmente hablando heroicos por ambos lados, pero que describen los acontecimientos fundamentalmente desde el lado francés 1. Por fin, con la obra del general Vo Nguyen Giap, comandante en jefe del ejército popular de Vietnam durante 30 años y uno de los principales actores de la batalla, nos es dado conocer la visión vietnamita. Medio siglo después de los hechos Giap hizo un informe preciso y detallado, salpicado con sus propias evaluaciones y reflexiones 2.

El Viet-minh había elegido el Noroeste para su próxima ofensiva. "Las autoridades francesas habían perdido toda esperanza de ganar la guerra. Pero siempre estuvieron convencidas de contar con el tiempo necesario para reunir las condiciones que les permitieran poner fin a la ventaja del Viet-minh", escribe Giap. Aunque los franceses se apoyaban en los estadounidenses (la ayuda de Washington cubría ya el 73% de los gastos), no pensaban cederles su lugar en Indochina. Para esto, el cuerpo expedicionario tenía que lograr un éxito militar decisivo.

El Estado Mayor francés había descubierto los preparativos de las fuerzas populares en el noroeste. El general Henry Navarre decidió entonces cortar la ruta y "quebrarlos" en la hondonada de Dien Bien Phu, un vasto granero de arroz situado a 300 kilómetros de Hanoi, encrucijada que permitía las vinculaciones entre la Región Media de Tonkín, Laos, Tailandia, Birmania y China. Giap relata lo que siguió. "Si logramos despachar sin dificultades las armas, las municiones y los artilleros, podemos considerar que la operación tiene un 60% de éxito". Lo logró. El general dirigió a los futuros combatientes el siguiente mensaje: "Ustedes deben reparar las rutas, superar todos los obstáculos, acabar con todas las dificultades, combatir sin renunciar jamás, vencer el frío y el hambre, transportar pesadas cargas a través de las montañas y los valles, y penetrar el campo del enemigo para aniquilarlo y liberar a nuestros compatriotas..."

Sin nunca perder de vista el contexto geopolítico -a partir de fuentes vietnamitas y occidentales- Giap escribe sobre Ho Chi Minh, "con un cigarrillo apretado entre sus dedos" 3, la bandera roja con la estrella de oro, las tropas regulares regionales y las milicias de la guerrilla, las filas interminables de soldados y de jóvenes voluntarios, los consejeros chinos, el transporte de equipos que pesaban dos toneladas por pendientes abruptas de treinta a cuarenta grados, bajo la amenaza de la artillería, el diluvio de fuego que caía sobre el campo fortificado defendido por 12.000 hombres perfectamente equipados. Y luego la victoria, la mayor hazaña nunca realizada por un pueblo oprimido. "Lo que nosotros le hicimos sufrir al enemigo excedía la capacidad de resistencia de hombres que no sabían para quién y por qué combatían".

La estrategia de los campos fortificados

Cincuenta años más tarde, sigue en pie la pregunta: ¿cómo se llegó a esa palabra llena de sangre y lágrimas: Dien Bien Phu? Es lo que intenta responder Paul Boury, ex oficial en Indochina que fue rescatado de la hondonada 4. Volviendo a esta guerra ignorada o negada por la población francesa en la cual "los blancos utilizaban a los negros para proteger a los amarillos contra los rojos" (haciendo referencia a los extremadamente variados orígenes étnicos y culturales de las tropas de la Unión francesa) 5, explicita el contexto y la estrategia. En primer lugar la de los campos fortificados, debida al general Raoul Salan. Esta teoría partía del principio de que era conveniente atraer una parte del ejército Viet-minh hacia una posición en la que los franceses presentaban debilidades tales que hacían prever un ataque, pero donde serían lo suficientemente fuertes como para asestar un golpe decisivo, junto con la artillería y la aviación, a los vietnamitas. En este caso, el enemigo reveló tener una potencia superior a la que se había estimado.

Al campo fortificado se le asignaron tres objetivos, recuerda Boury: cortar la ruta de Laos (que había firmado un tratado de defensa con Francia); constituir un punto de anclaje para las guerrillas anticomunistas; y servir de punto de partida contra las líneas de comunicación del Viet-minh. Para ejecutar este proyecto el general Navarre solicitó efectivos y recursos suplementarios. Pero el gobierno se los negó. Además, la decisión del comandante en jefe, por razones técnicas y tácticas, había levantado reticencias por parte de algunos miembros del Estado Mayor de las fuerzas terrestres de Vietnam del Norte: "En este país no se puede cortar el paso en una ruta. Es una noción europea que aquí carece de valor. El Viet pasa por todas partes". Prisionero de la ambigua misión que le había fijado el gobierno, Navarre persiste y firma, lanzando sus tropas a un combate que pronto se hace desesperado "y que se le exigirá proseguir, escudándose en el honor, descontando un salvamento desde el exterior o un último recurso a la diplomacia".

En el contexto de la Guerra Fría, el conflicto de Indochina era considerado como una confrontación entre las fuerzas comunistas y el "mundo libre". Efectivamente, en Washington, observa Paul Boury, el Estado Mayor de las distintas fuerzas, presidido por el almirante Arthur Radford, encaraba una intervención aérea con sesenta bombarderos pesados B 29 (los aviones de carga, piloteados por militares estadounidenses vestidos de civil, cumplían ya un papel decisivo en el envío de abastecimientos para el Grupo Operacional del Noroeste, Gono). "Sin que se lo hubiera precisado de manera explícita, la operación podía ser el blanco para el lanzamiento de una bomba atómica" (¡con el riesgo de destruir la guarnición al mismo tiempo que a los "viets"!).

El proyecto fracasó. Para Washington, un apoyo de ese tipo al esfuerzo francés pasaba por la elaboración de una coalición ad hoc. "La situación no les permitía participar directamente en el conflicto -recuerda el general Giap-. Si éste se internacionalizaba, no les resultaría fácil arrastrar a sus aliados, ya fatigados a causa de la guerra de Corea". Por otro lado, los británicos habían ocupado Hong Kong y no querían perder la ocasión de mejorar sus relaciones con China Popular. Finalmente, los estadounidenses tenían la intención de aprovechar el derrumbe del colonialismo francés para transformar a los países indochinos en naciones satélites. Eso fue, de hecho, lo que ocurrió con Dien Bien Phu. Jean-Paul Sartre escribiría enseguida, en Les Temps modernes, de mayo de 1954: "El heroísmo de los combatientes condena la política que lo impuso".

La doctrina francesa

La derrota de Dien Bien Phu y el cautiverio en los "campos de reeducación" 6, analiza el autor, "marcaron terriblemente los espíritus, especialmente entre los cuadros de las tropas de elite (oficiales y suboficiales) que habían sufrido el shock muy directamente". De vuelta de los campos del Viet-minh, "con un doble sentimiento de injusticia y de humillación", se sintieron separados de la Nación y absolutamente incomprendidos. Los que llegarían a ser "soldados perdidos" "se vieron muy naturalmente llevados a tomar como referencia una ética específica, a construir una escala de valores que se parecía poco a la más generalmente compartida".

El final de esta guerra (francesa) 7 abrió la era de las independencias, obtenidas pacíficamente o con dolor, como en Argelia. Arrojados a esta nueva batalla, los oficiales "enfermos de Indochina" (muchos de ellos provenientes de las filas de la resistencia al nazismo) analizaron la técnica de guerrilla desarrollada por el Viet-minh, que no era más que el aspecto emergente de un programa político apoyado en "el control ideológico de las poblaciones", a través de un sistema de "encuadramiento de las masas"; en definitiva aquello que está en juego en todas las guerras. El coronel Charles Lacheroy, considerado uno de los principales pensadores militares franceses de la segunda mitad del siglo XX, utilizó desde 1952 la expresión "guerra revolucionaria", que llegaría a ser la marca registrada de la "doctrina francesa".

En una sólida investigación, Marie-Monique Robin describe la historia de esta doctrina y de sus desarrollos poco conocidos en... América Latina 8. A través de nombres más o menos familiares -Roger Trinquier, Pierre Château-Jobert, Marcel Bigeard, Charles Massu, Paul Aussaresses-, relata cómo muchos oficiales pudieron pasar, con o sin remordimientos, de la resistencia a la "guerra sucia". "Porque si el ejército se pone a sacar enseñanzas de la guerra de Indochina, no es para interrogarse sobre las raíces sociales o económicas de los movimientos nacionales en los países subdesarrollados, o sobre el carácter ineluctable de la descolonización" señala Robin. Desde el punto de vista de estos militares, el conflicto superaba el marco colonial francés para inscribirse en el enfrentamiento larvado que oponía, a través de estos países, al Kremlin con el "mundo libre".

"En un asunto tan peligroso como la guerra, lo peor son los errores cometidos por bondad. Como el uso de la fuerza física no excluye la cooperación de la inteligencia, quien la usa sin piedad y no retrocede ante la sangre vertida tendrá ventaja sobre su adversario (...)", escribió posteriormente el coronel Trinquier 9. Frente a un enemigo imposible de identificar, porque está diseminado en la población, aparece entonces el concepto de "enemigo interno". A partir de eso, se otorga un lugar preponderante tanto a la "información política" como a la "acción policial". Y en Argelia, quien dice información dirá rápidamente cuadrillaje urbano, interrogatorios y, finalmente, tortura. Con el apoyo implícito de las autoridades políticas, incapaces de asumir sus responsabilidades, "esas exacciones sistemáticas son la expresión de una ‘revolución en el arte de la guerra', que se supone responde a la ‘guerra total' llevada a cabo por los rebeldes mediante una política de terror cuya apuesta es lograr la adhesión de la población".

El "enemigo interno" en el Cono Sur

Las imágenes de la batalla de Argel, en 1957, se asemejan hasta el punto de confundirse con las que se verían, en los años '70, en Argentina y Chile. Es que al atraer la atención de los Estados Mayores occidentales, la doctrina francesa adquirió una dimensión transnacional. Desde 1957, recuerda Marie-Monique Robin, frecuentaron la Escuela Superior de Guerra de París alumnos extranjeros, entre los cuales había muchos latinoamericanos. En plena batalla de Argel, dos especialistas franceses llegaron a Buenos Aires como preludio de un acuerdo secreto firmado en febrero de 1960, que preveía la creación de una misión de asesores militares franceses en Argentina. Ese mismo año, una "misión móvil" de oficiales franceses emprendió una gira sudamericana, mientras La guerre moderne del teniente coronel Trinquier "se convirtió en la Biblia de todos los especialistas, desde Argentina a Chile, pasando por Estados Unidos" 10. En 1961, en vísperas del "putsch de Argel", el comandante Aussaresses estaba como instructor en Fort Bragg, Estados Unidos. En 1973 daría cursos en Brasil, como agregado militar.

Fue en Argentina -que, preciso es decirlo, estaba ya predispuesta- donde se asumió más rápidamente el concepto de "enemigo interno". En este país se podía contar, revela Robin, con el apoyo de colaboradores y partidarios de Vichy que habían escapado a la justicia con la complicidad del Vaticano, de organizaciones como La Ciudad Católica, en la cual se distinguía el "monje-soldado" Georges Grasset, ex guía espiritual de la Organización del Ejército Secreto (OAS) de Argelia. La gangrena se extendió a Chile y luego, a través de la Operación Cóndor, al conjunto del Cono Sur, agregándose a la "Doctrina de Seguridad Nacional" profesada por Estados Unidos.

Así fue como los franceses participaron en la implementación de la matriz del terrorismo de Estado en América Latina.

 

** Forma abreviada de Viet-Nam Doc Lap Dong Minh, o Frente de la Independencia del Viet-Nam. Partido político

vietnamita formado en 1941, que sostuvo la guerra contra las fuerzas francesas y se impuso posteriormente en

Vietnam del Norte, desde el cual liberó finalmente a todo el país al imponerse militarmente a Estados Unidos, la nueva

potencia ocupante, en 1975 (N. de la T).

  1. Entre otros, Jules Roy, La bataille de Dien Bien Phu, Julliard, París, 1963; y Bernard Fall, Diên Biên Phu, un coin d'enfer, Robert Laffont, París, 1968. Y, más recientemente, Guy Leonetti (dir.), Lettres de Diên Biên Phu, Fayard, París, 2004.
  2. General Vo Nguyen Giap, Mémoires 1946-1954. Diên Biên Phu. Le rendez-vous de l'histoire, Anako, Fontenay-sous-Bois, 2004.
  3. También Pierre Bricheux, Hô Chi Minh, Biographie Payot, París, 2003.
  4. Paul Boury, Dien Bien Phu. Pourquoi? Comment? Et après? Editions Clea, Dijon, 2004.
  5. Según una encuesta de IFOP realizada en febrero de 1954, el 80% de los franceses pensaban que era conveniente, con o sin negociación, poner fin al conflicto.
  6. De los combatientes de Dien Bien Phu, 11.048 fueron hechos prisioneros; 7.708 murieron en cautiverio (el doble que en los combates).
  7. Sobre la Guerra de Vietnam estadounidense, Christopher Goscha y Maurice Vaïsse (dir.), La guerre du Vietnam et l'Europe, 1963-1973, Bruylant/LGDJ, Bruselas-París, 2003.
  8. Marie-Monique Robin, Escadrons de la mort, l'école française, La Découverte, París, 2004.
  9. Roger Trinquier, Guerre, subversion, révolution, Robert Laffont, París, 1968.
  10. Roger Trinquier, La guerre moderne, La Table Ronde, París, 1961.
Autor/es Maurice Lemoine
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 65 - Noviembre 2004
Páginas:30,31
Traducción Lucía Vera
Temas Cine, Conflictos Armados, Militares
Países Argentina, Argelia, Francia