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Una nueva América Latina se expresa en Viena

Lo que quedará de la Cumbre entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe celebrada en Viena es la confirmación por el presidente boliviano Evo Morales de la nacionalización –término que en Europa se ha vuelto tabú– de las empresas de hidrocarburos de su país. Y la promoción pública por parte de Venezuela, Bolivia y Cuba de principios de comercio internacional contradictorios con el dogma del librecambio.

"Era Lula que me llamaba por teléfono..." El 13 de mayo pasado, el presidente venezolano Hugo Chávez, después de haberse eclipsado durante algunos minutos, volvió a su asiento y retomó el micrófono en la tribuna del salón de Viena donde se desarrollaba la sesión de clausura de las tres jornadas del foro "Enlazando alternativas". Un foro organizado para dar un mensaje de ruptura con los de la IVa Cumbre entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe que, en la víspera, había reunido a 58 jefes de Estado y de gobierno de ambos continentes en la capital austríaca. La composición de la tribuna no estaba librada al azar: en el centro, una pequeña mesa roja donde Chávez estaba rodeado por Carlos Lage, vicepresidente de Cuba, y Evo Morales, presidente de Bolivia; a izquierda y derecha se sentaban ante dos mesas verdes los representantes de los movimientos organizadores de la contra cumbre: cuatro europeos y cuatro latinoamericanos.

Sin revelar el contenido de su conversación con el Presidente brasileño, Chávez prosiguió, dirigiéndose a la sala abarrotada y entusiasta: "Lula es un compañero. ¡Hay que apoyarlo!", y volviéndose hacia uno de los cuatro latinoamericanos, João Pedro Stedile, portavoz del Movimiento de los Sin Tierra (MST) brasileño, cuya posición extremadamente crítica respecto de la política de su gobierno es por todos conocida, le dijo: "João Pedro, ¡espero que votarás por Lula!" 1. El interpelado confirmó con una inclinación de cabeza. Chávez no desaprovecha ninguna ocasión pública, sobre todo en las reuniones de los movimientos sociales latinoamericanos 2, profundamente decepcionados por las políticas ortodoxas llevadas a cabo por Brasilia, para reafirmar su apoyo -algunos dirían su garantía- a su colega brasileño.

Calendario electoral

El espectáculo que ofrecía este salón de una gran capital europea, a miles de kilómetros del subcontinente, era una puesta en escena elocuente de la amplitud de los cambios en curso en América Latina. Es comprensible que desconcertara a los observadores que se conforman con una visión superficial, desconectada del contexto internacional, de enfrentamientos entre "dos izquierdas". Por un lado, según la opinión de estos observadores, habría una izquierda "moderada" y "razonable", encarnada por la presidenta chilena Michelle Bachelet (elegida el 15-1-06); el presidente uruguayo Tabaré Vázquez (elegido el 31-10-04), y también el presidente costarricense Oscar Arias (elegido el 5-2-06), cuyo máximo exponente sería Inacio Lula da Silva. Por otro, una izquierda (aunque ella misma no se reconozca con ese término) calificada como "populista", contra la cual se encarnizan Washington, los círculos financieros internacionales, las transnacionales y los grandes medios de comunicación, a la que que sólo las conveniencias diplomáticas, como corresponde en una cumbre oficial, evitaron que fuese abiertamente fustigada por la mayoría de los dirigentes europeos presentes en Viena.

Esta izquierda está simbolizada por el eje Caracas-La Paz, que se prolonga por el Caribe hasta La Habana, y que bien podría llegar hasta Lima en la hipótesis -al parecer lejana- de que el candidato Ollanta Humala, a quien se denomina "nacionalista", ganara este 4 de junio la segunda vuelta de la elección presidencial de Perú, contra el "socialdemócrata" Alan García; e incluso hasta Managua si, el 5 de noviembre próximo, el sandinista Daniel Ortega accediera nuevamente a la presidencia de Nicaragua. Y por qué no a Ecuador, donde la elección presidencial tendrá lugar el 15 de octubre, y donde el "contagio" venezolano y boliviano es ya palpable: lo atestigua el apoyo que bajo presión popular dio el presidente saliente, Alfredo Palacio, a la muy reciente decisión de su ministro de Energía, Iván Rodríguez, de anular el contrato de explotación de la compañía petrolera estadounidense Occidental Petroleum, el inversor extranjero más importante del país, y de hacerse cargo de sus activos, valuados en 1.000 millones de dólares. El caso de Argentina es más complejo porque el presidente peronista Néstor Kirchner no se encuadra en ninguna de esas dos categorías, ya que lleva a cabo políticas que surgen tanto de la panoplia de un ala como de la otra.

Dos izquierdas solidarias 

La primera enseñanza que puede extraerse de esta anécdota del repentino llamado telefónico de Lula -de hecho, ambos dirigentes se hablan y se ven constantemente- así como de las expresiones de Chávez es que, más allá de las divergencias entre esas dos "izquierdas" en el poder, existe entre ellas una profunda solidaridad basada en sus intereses respectivos, claramente frente a Estados Unidos y, accesoriamente, frente a la Unión Europea. Cada una de ellas tiene necesidad de la otra. En la Cumbre de las Américas de Mar del Plata (Argentina) el 4 y 5 de noviembre de 2005, fue Chávez la punta de lanza y el portavoz del cuestionamiento al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA o ZLEA, en español y portugués) y de su "entierro" de hecho.

Los gobiernos miembros del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, a los que se unió en diciembre Venezuela), no querían este proyecto, pero manifestaron su oposición en términos relativamente diplomáticos. No les incomodó que el Presidente venezolano lo hiciera con una franqueza brutal. Fue un fracaso diplomático importante para el Presidente estadounidense -que veía en el ALCA el vector del control político y económico continental por Washington-, así como para sus dos aliados incondicionales, el presidente mexicano Vicente Fox y su homólogo colombiano Álvaro Uribe.

Ante el ascenso de los movimientos populares en todo el hemisferio, especialmente de las organizaciones indígenas, los dirigentes no pueden descuidar la patente de progresismo y de independencia respecto a Estados Unidos que confiere el apoyo visible de Chávez y Morales. Por otra parte, la importancia de los ingresos financieros por sus exportaciones de hidrocarburos le permite a Caracas tener una diplomacia influyente, y no solamente en América Latina 3. Así se pueden mencionar, entre otros, la adquisición de 1.500 millones de dólares de bonos del Tesoro argentino, o la compra de la producción de empresas abandonadas por sus propietarios y recuperadas por sus trabajadores en Uruguay. Lula Da Silva es perfectamente consciente de las dimensiones políticas y económicas que proyecta la sombra de la Revolución Bolivariana, en primer lugar en su propio país 4.

Por otra parte Brasil, que aspira a un liderazgo sudamericano frente al resto del mundo, querría concretarlo con un escaño de miembro permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas. Brasil necesita instalarse en el centro, entre una derecha pro-estadounidense y una izquierda "revolucionaria". Así puede presentarse como un punto de equilibrio y como garante de la estabilidad regional. Y negociar con Washington desde una relativa posición de fuerza, incluso para proteger a la totalidad de la gran "familia" latinoamericana.

Esta postura brasileña no tiene el objetivo de perturbar a Chávez, sino todo lo contrario. Le da más margen de maniobra todavía, y lo usa. En particular para lograr el reintegro de Cuba como miembro de pleno derecho, e incluso como miembro eminente de la comunidad latinoamericana de naciones. Así, en la tribuna de Viena, entre los aplausos de la sala, Stedile pudo decir: "Tú Chávez, y tú Evo, no estarían aquí sin Cuba y sin Fidel", palabras que ambos Presidentes aprobaron calurosamente y a las que incluso volvieron en sus intervenciones posteriores. Es realmente así, señalaron, porque la Revolución Cubana, a pesar de todas las vicisitudes por las que atravesó, ha podido "sostenerse" durante casi medio siglo contra las agresiones estadounidenses de todo tipo, y ha podido difundirse, bajo otras formas, en el continente.

No es que Chávez o Morales tengan la menor intención de adoptar el modelo cubano, cosa que Fidel Castro es el primero en desaconsejar. Pero, más allá del apoyo considerable que La Habana le aportó a Venezuela, por lo menos para erradicar el analfabetismo y para construir un sistema de salud pública del cual, por primera vez en la historia, puede gozar la totalidad de la población (y que va a extenderse a Bolivia), ambos dirigentes experimentan un profundo reconocimiento histórico hacia Cuba. A lo que se agrega una gran admiración personal por Castro.

La novedad es que las palabras de Chávez y Morales hayan sido aplaudidas por una sala donde la mitad estaba compuesta por responsables de movimientos sociales europeos, que con frecuencia son críticos del régimen cubano de partido único. Sobre otras consideraciones, predominaron una dinámica y una toma de conciencia geopolíticas, favorecidas por la presencia de numerosos delegados latinoamericanos 5. Desde ese punto de vista, Cuba le debe mucho al trabajo pedagógico de ambos Presidentes, en particular al de Morales, que llegó a Europa con la aureola del prestigio de haber nacionalizado, apenas dos semanas antes, las compañías extranjeras de hidrocarburos de Bolivia.

Un Tratado de nuevo tipo 

Pero Chávez y Morales venían también a Viena con un arma de muy fuerte impacto político para los europeos: un instrumento jurídico, firmado en La Habana el 29 de abril por los Presidentes boliviano, cubano y venezolano, que establece normas de comercio internacional en una ruptura radical con las de todos los acuerdos de libre comercio existentes o en proyecto. Especialmente, acuerdos de asociación (que incluyen acuerdos de libre comercio) mencionados en la declaración final de la cumbre oficial 6 entre la Unión Europea y el Mercosur, la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y América Central. Ese instrumento es el "Tratado de Comercio entre los Pueblos" -denominación propuesta por Evo Morales- que se ubica en el marco de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (ALBA), firmado el 14 de diciembre de 2004 entre Cuba y Venezuela 7, y que Bolivia también hizo suyo.

Basta leer ese documento 8 para medir su carácter subversivo, no sólo en América Latina sino también en Europa. Por primera vez, un tratado comercial plantea como prioridades la solidaridad (y no la competencia), la creación de empleos, la inserción social, la seguridad alimentaria y la preservación del medio ambiente entre los países contratantes. Los actores principales son las empresas públicas, bi o trinacionales, mixtas, y las cooperativas. Los acuerdos de aplicación bi o trilateral firmados entre los tres Estados signatarios eluden los circuitos financieros y se apoyan a veces en el trueque (por ejemplo, de prestaciones de salud o educación por petróleo). En el puesto de comando se ha colocado la voluntad política y no la libertad de comercio.

Estamos muy lejos de las cláusulas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS), e incluso del Mercosur. Para no hablar de todos los acuerdos de librecambio que la Unión Europea ha firmado ya con terceros países del Mediterráneo, con Chile, México, etc.; de los tratados bilaterales impuestos por Estados Unidos y, por cierto, de las reglas del mercado único europeo.

Se objetará que este tipo de acuerdo se apoya en gran medida, por lo menos en lo inmediato, en los recursos energéticos de Venezuela y Bolivia, y que sólo involucra, hasta hoy, a países poco desarrollados. ¿Pero cuántos otros países, también poco desarrollados, se ven obligados a aceptar, bilateral o multilateralmente, por la vía de la OMC, acuerdos desiguales, sin que se tome en cuenta la menor consideración de carácter social o ecológico?

Hay mucho que aprender del ALBA, incluso para los intercambios entre economías industrializadas. Si la cumbre oficial de Viena tuvo alguna utilidad, es haber permitido que, en sus márgenes, se haya podido demostrar, fundándose en hechos, que otro tipo de comercio no sólo es posible, sino que ya está en práctica. Esta lección no pasará desapercibida a todos los movimientos en busca de alternativas a los dogmas librecambistas que, a pesar de sus efectos nefastos ya constatados, la Unión Europea sigue publicitando, tanto en su seno como en dirección al resto del mundo.

  1. La primera vuelta de la elección presidencial, en la que Lula intentará renovar su mandato, tendrá lugar el 1º de octubre.
  2. Es lo que ocurrió especialmente en el Foro Social Mundial de Porto Alegre (enero de 2005) y en el de Caracas (enero de 2006).
  3. A través de la compañía petrolera nacional PDVSA, que dispone de una filial en Estados Unidos, Venezuela suministra combustible para uso doméstico a precios reducidos a comunidades y gobiernos locales de ese país, con gran enojo de la administración Bush.
  4. El MST ha establecido acuerdos directos con el gobierno de Caracas para acciones de formación de las organizaciones campesinas venezolanas.
  5. La declaración final de los movimientos sociales y ciudadanos organizadores de la contra cumbre de Viena está disponible aquí
  6. http://ec.europa.eu/comm/world/lac-vienna/
  7. Emir Sader, "El lento y firme despuntar del ALBA", Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, Buenos Aires, febrero de 2006.
  8. Disponible en francés aquí
Autor/es Bernard Cassen
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 84 - Junio 2006
Páginas:12,13
Traducción Lucía Vera
Temas Desarrollo, Privatizaciones, Unión Europea, Política internacional
Países Cuba, Bolivia, Venezuela, Austria