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Mercantilización a espaldas de los pueblos

En cuclillas, postrado, dando la espalda a un enorme globo terráqueo que no se sabe si va a rodar sobre él aplastándolo o si por el contrario le va a servir de apoyo, un campesino latinoamericano con poncho y sombrero ilustra la nota de tapa de un número reciente del semanario ultraliberal británico The Economist 1: "Cansado de la mundialización". Unos días después, la misma publicación hubiera podido salir con una tapa todavía más vendedora: "Muerto por la mundialización", evocando la muerte de ese agricultor surcoreano, Chung Yong-bum, que se suicidó tragando herbicida para protestar contra una liberalización de los mercados agrícolas que condena a la ruina y a la desaparición a los pequeños productores de la península. El desdichado era el alcalde de una pequeña comuna cercana a Pusan, donde unos días más tarde, el 18 y 19 de noviembre, se celebraría la cumbre del Foro Económico Asia Pacífico (APEC), estructura intergubernamental regional que nada tiene que envidiar a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en materia de exaltación del librecambio.

Los buenos títulos, los que saben cristalizar en pocas palabras un momento significativo, suelen decir mucho. Es el caso del que atrae la atención sobre el artículo de Le Monde referido a la muerte de Chung: "La furia de los campesinos surcoreanos contra el liberalismo no perturba al Foro Asia-Pacífico" 2. Era para sospecharlo... En el subtítulo de su editorial, The Economist había anticipado en cierto modo una justificación moral para los jefes de Estado y gobierno reunidos en Pusan, con una soberbia indiferencia hacia el pueblo: el campesino andino "cansado de la mundialización" está completamente equivocado; no se da cuenta de que "la liberalización del comercio y otras formas de apertura son más necesarias que nunca". Ahí tenemos un condensado de la situación en vísperas de la conferencia ministerial de la OMC en Hong Kong: los pueblos impugnan e incluso rechazan un neoliberalismo cuyo dogma central es el libre cambio; los dirigentes políticos regatean entre ellos a sus espaldas, y los representantes de las instituciones financieras internacionales, los patrones de las multinacionales 3, los grandes medios impulsan "cada vez más liberalización". "Salvar a Doha" en Hong Kong, una empresa que se anuncia peligrosa en vistas de los contradictorios intereses en juego, sobre todo en la agricultura, se ha convertido en su consigna común.

La dramatización del plazo de diciembre de 2005 no es mera táctica. El ciclo de negociaciones comerciales iniciado en Doha, sede de la Conferencia de la OMC en 2001, debe concluirse imperativamente antes de diciembre de 2006, porque en junio de 2007 expira la autorización que le dio al presidente George Bush el Congreso de Estados Unidos para negociar acuerdos comerciales a someter después al voto de los parlamentarios sin posibilidad de enmienda: la famosa "vía rápida" (fast track). Si no hubiera acuerdo en Hong Kong, Bush no tiene garantizada la renovación de esa firma en blanco. Y los doce meses del año 2006 alcanzarán apenas para formalizar los arbitrajes resueltos en Hong Kong.

Resistencias contra el librecambio 

El contexto no es favorable a los apologistas del librecambio. Acaban de sufrir un fracaso espectacular en la Cuarta Cumbre de las Américas celebrada el 4 y 5 de noviembre en Mar del Plata, Argentina. Por primera vez en la historia de esos encuentros Estados Unidos no logró hacer prevalecer su punto de vista sobre las liberalizaciones que son objeto de negociaciones en la OMC, y lo que es más importante sobre el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Confrontado a la resolución del presidente venezolano Hugo Chávez, apoyado por sus homólogos de los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay), Bush no logró que se estableciera una fecha para la reanudación de negociaciones sobre el ALCA, a la que Chávez declaró "enterrada".

Combatido por la totalidad de los movimientos sociales del continente, el proyecto del ALCA es la extrapolación a escala hemisférica del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que agrupa a Canadá, Estados Unidos y México, cuyos estragos sufre el campesinado mexicano. Cierto que Washington multiplica los tratados bilaterales para conseguir en encuentros bilaterales desiguales lo que sus negociadores no consiguieron en un ámbito multilateral, pero Estados Unidos ahora tendrá que contar con el factor de la solidaridad que testimoniaron los países miembros del Mercosur, a los que se sumará Venezuela a fines de 2005.

El pasado mes de octubre el voto de la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de expresiones culturales por la trigésimo tercera Conferencia general de la Unesco constituyó también una derrota para Estados Unidos (el único país que se opuso junto con Israel) y para las tesis librecambistas 4. La Convención estableció una tutela compartida de los intercambios culturales internacionales con la OMC que hasta el momento era la única instancia de regulación -en realidad de desregulación- también en ese terreno. Aun cuando nada se ha logrado de modo definitivo -Washington intentará sabotear la ratificación de este texto en las capitales más vulnerables y nadie sabe cómo se resolverán los litigios entre las normas de la OMC y las de la Convención- lo cierto es que hay un sector que ya escapa oficialmente de la sola "disciplina" de la mercantilización generalizada, cuya formalización constituye el objetivo de la reunión de Hong Kong.

Las redes de actores culturales que se movilizaron con el fin de impulsar a los gobiernos a votar a favor de la Convención no son las únicas en poner en evidencia los riesgos del libre cambio. En Europa y más allá, las colectividades locales empiezan a enfrentar el Acuerdo General sobre Comercio de Servicios (AGCS) (Viale, pág. 14). Ya son muchas las que se declaran "fuera" o "contra" el AGCS y reclaman una moratoria de las negociaciones en la OMC.

En el seno de la Unión Europea (UE) Austria, Bélgica, España, Francia, Reino Unido, Italia, y más recientemente y en menor medida Alemania, son afectadas por ese movimiento. El 22 y 23 de octubre último estos países celebraron en Lieja una Convención Europea en cuyo curso adoptaron una resolución por la que exigen entre otras cosas el cambio del mandato de negociación del comisario europeo a cargo del comercio, Peter Mandelson, y la exclusión de los sectores de servicios más importantes de las negociaciones 5. Suiza y Canadá ven desarrollarse un movimiento idéntico. Grandes ciudades -Montreal, Viena, París, Turín- se declararon opuestas al AGCS. Un detalle sabroso: el edificio de la OMC en Ginebra está situado sobre un territorio que se declara "fuera de la OMC".

Es menos sabido que en Estados Unidos ciudades y Estados federados sometidos a una fuerte presión popular multiplican las decisiones contra las deslocalizaciones y a favor de la preferencia por las empresas locales en las licitaciones. ¡Iniciativas que evidentemente la Comisión europea no toleraría en la UE!

Entre enero de 2003 y junio de 2005 en 46 Estados federados sobre 50 los parlamentarios locales analizaron por lo menos un proyecto de ley antideslocalización: divulgación del emplazamiento geográfico de los centros de licitación, obligación de informar al Estado antes de deslocalizar, restricciones reglamentarias al envío de datos fuera del territorio nacional, eliminación de los subsidios públicos, etc. 6.

En cuanto a los mercados públicos, muchos Estados multiplican las cláusulas preferenciales para las firmas locales o nacionales. Algunos (Maryland, Colorado) van todavía más lejos y exigen de sus gobernadores que sometan a la Cámara de diputados y al Senado locales la aprobación de los acuerdos comerciales internacionales (TLCAN, OMC) firmados por el gobierno federal 7.

Ofensiva contra los asalariados

En el Norte, tras estas iniciativas se percibe la sensación formulada de manera cada vez más abierta de que todas las seguridades sociales individuales y colectivas están por estallar bajo la presión del librecambismo desenfrenado que los países con mano de obra barata son los primeros en reivindicar como "ventaja comparativa". En el seno de la Unión Europea la directiva Bolkestein que acaba de votar la comisión de mercado interno del Parlamento europeo manteniendo el principio del país de origen -con restricciones cosméticas que no engañan a nadie- organiza la carrera hacia la reducción de los salarios y de la protección social. En Estados Unidos la sombra que proyectan China (200 mil millones de dólares de déficit comercial con ella en 2005) y la India pesa sobre todas las decisiones. Estas superpotencias demográficas (más de 2.500 millones de habitantes entre las dos), con sus enormes ejércitos de reserva de trabajadores mal pagos, están en condiciones de remodelar a muy corto plazo el paisaje comercial del planeta. No hay ningún producto manufacturado -con excepción de los de muy alta tecnología- cuya producción no pueda realizarse en poco tiempo en el marco del "liberal-comunismo" chino 8. En cuanto a la India, pronto podrá producir por sí sola todos los servicios intelectuales deslocalizables que el mundo necesita.

Pero estas deslocalizaciones benefician ante todo a las grandes empresas transnacionales de los países del Norte, que se instalan en el lugar para volver a exportar hacia sus propios mercados: entre 1994 y 2003 estas empresas contribuyeron en un 65% al incremento de las exportaciones chinas. Por eso son tan adictas a una libertad total de comercio cuya finalidad última es la deflación salarial, como lo demuestra brillantemente un antiguo experto del Movimiento de Empresas de Francia (Medef), Jean Luc Gréau, cuya última obra 9 es una de las requisitorias más implacables nunca escritas contra el librecambio.

¿Cuánto tiempo hará falta todavía para que los dirigentes políticos tomen conciencia de la dimensión de la ofensiva actualmente en curso contra los asalariados, y por consiguiente de los problemas que tendrán que afrontar cuando nuevos e importantes sectores de población se vean también ellos relegados a la periferia de una vida decente?

  1. The Economist, Londres, n. 8451, 5 al 11-11-05.
  2. Le Monde, 20/21-11-05.
  3. The Financial Times publicó en su edición del 8-11-05 un llamado firmado por Jean Marie Fourtou, que se presenta como presidente del consejo de vigilancia de Vivendi Universal, y por representantes del Gotha internacional de negocios para conminar a los gobiernos a que logren los acuerdos necesarios para salvar el sistema comercial multilateral "que tanto ha hecho por elevar el nivel de vida en el curso del último medio siglo".
  4. Véase Armand Mattelart, "Batalla sobre la diversidad cultural", en Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, octubre de 2005.
  5. Resoluciópn de Lieja del 23-10-05.
  6. En 11 Estados diferentes se adoptaron definitivamente 11 medidas. En 7 Estados, 7 gobernadores sancionaron 9 decretos sobre el mismo tema.
  7. Todos estos datos fueron retomados en el muy documentado estudio de Jean Duval "L'Amérique, ses regles, ses protections", publicado en La Lettre de Bastille Republique Nations, nº 16, 7-11-05.
  8. Véase Philippe Cohen y Luc Richard, La Chine sera-t-elle notre cauchemar?, Mille et Une Nuits, Paris, 2005.
  9. Jean Luc Gréau, L'Avenir du Capitalisme, Gallimard, París, 2005.
Autor/es Bernard Cassen
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 78 - Diciembre 2005
Páginas:12,13,14
Traducción Marta Vassallo
Temas Agricultura, Desarrollo, Mundialización (Economía), Neoliberalismo, Patentes, Privatizaciones, Monopolios, Política internacional
Países China