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Reseñas de libros
La cultura del control - Crimen y orden social en la sociedad contemporánea
De David Garland
Resaltar las similitudes estructurales entre Estados Unidos y Gran Bretaña con respecto a la cuestión del delito es la finalidad del autor. El estudio analiza el desarrollo de las políticas públicas escogidas por las administraciones socialdemócratas durante el Estado de bienestar, que promovió instituciones penales destinadas a la rehabilitación de los delincuentes. Durante las décadas del ’50 y ’60, este welfarismo encarnó en políticas respecto del crimen que mermaron a mediados de 1970, cuando las consignas enunciadas en la posguerra de “control económico y liberación social” fueron fagocitadas por la libertad económica y el control social. El autor reflexiona acerca de las visiones impulsadas por los gobiernos conservadores de Margaret Thatcher y Ronald Reagan. Éstos establecieron un nuevo estilo de pensamiento criminológico, según el cual la prisión es utilizada como una reserva o zona de cuarentena, pues segrega individuos de supuesta peligrosidad en nombre de la seguridad pública. Las estrategias de los Estados ya no consisten en ordenar y controlar; el objetivo fundamental es distribuir responsabilidades en materia de control del delito a organizaciones, agencias e individuos que operan por fuera de la justicia penal estatal. Las altas tasas de criminalidad devienen normales, de modo que el interés por las víctimas domina el escenario del aparato judicial y los medios de comunicación. Garland sostiene que la tendencia a trabajar más sobre las consecuencias que sobre las causas del delito olvida el concepto durkheimiano de orden solidario y compasivo.
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