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Reseñas de libros

La revolución perdida – Memorias III

De Ernesto Cardenal

Editorial:
F.C.E.
Cantidad de páginas:
464
Lugar de publicación:
México D.F.
Fecha de publicación:
Marzo de 2005
Precio:
79 pesos
Memorias III, trazadas con la nitidez de un dibujo de Quino, en líneas puras, lenguaje llano, exentas de arabescos y de barroco caribeño; los recuerdos de Ernesto Cardenal entreverados con los hechos revolucionarios que conmocionaron América Central, en momentos del inicio del derrumbe de la URSS y la afirmación del neoliberalismo en el mundo.
El autor, como protagonista y literato, muestra –nunca demuestra– las sucesivas insurrecciones urbanas, inconcebibles en esas pequeñas ciudades nicaragüenses, la participación masiva de varones y mujeres, desde niños a ancianos, desde criollos a indios, desde estudiantes a lúmpenes, desde burgueses a proletarios. Retratos despojados de épica, con la fuerza de lo sencillo transmitiendo al lector la comprensión amplia, frente a la limitación de las demostraciones analíticas-metodológicas.  
Parte de las memorias la constituyen los numerosos viajes por el mundo que el autor realizó en su carácter de vocero del Frente Sandinista. En este punto sobresalen, por desconocidas e inquietantes, sus impresiones sobre la revolución iraní. Por otra parte, Cardenal, desde una postura ni pragmática ni ecléctica, sino profundamente ontológica, concilia tendencias y valores supuestamente antagónicos sustentado en la coherencia y consecuencia de quien ha comprendido que los seres humanos no son lo que dicen ser sino lo que hacen; él, que es un hombre en primer lugar y por sobre todo cristiano y católico –al extremo que confiesa que, a punto de enamorarse de una bella joven argentina, optó por el amor de Dios–, sin embargo se reivindica, además de sandinista, tanto comunista como nacionalista y hasta
socialdemócrata.
La sencillez del relato no quita lugar a ricas reflexiones. Por ejemplo, su afirmación de que la revolución nicaragüense aportó al mundo el acercamiento entre cristianos y marxistas es toda una tesis. Desde la misma, sostiene que Cuba cambió de actitud hacia los cristianos a partir de Nicaragua. Otros pensamientos, de plena vigencia en la actual crisis de la pedagogía, surgen de sus experiencias como ministro de Cultura. Mientras ocupó ese cargo propició miles de talleres de poesía, un muralismo a la nicaragüense y otras actividades diferenciadas de la educación clásica, lo que lo llevó a sufrir el hostigamiento de Rosario Murillo, esposa de Daniel Ortega, quien finalmente logró destituirlo.
Así como es emocionante su relato del triunfo de la revolución y especialmente provechosa la descripción del “caos” de los primeros meses (que recuerdan a Víctor Hugo cuando afirmaba que la revolución es una gigantesca improvisación), son imperdibles las breves páginas que destina a la derrota electoral y la evaluación de la revolución perdida, con la doble amargura por la inaudita corrupción de los dirigentes. Sin ocultar su intenso dolor, evita llorar por los rincones como ocurrió con muchos marxistas y recuerda que el símbolo del cristianismo es la cruz –“símbolo de derrota y de triunfo”–, por lo que “somos soldados derrotados de una causa invencible”.
Autor/es de esta reseña Arnol Kremer
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 78 - Diciembre 2005
Temas Historia