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El fútbol ya no es lo que era

La Asociación del Fútbol Argentino ha firmado un millonario contrato con una empresa rusa radicada en un paraíso fiscal, obligándose a cumplir con las necesidades de negocios de sus contratantes. En Brasil ya ocurrió algo parecido, lo que seguramente incidió en su pobre desempeño en el último Mundial. Turbios negociantes se adueñan del fútbol.

Primero fueron los jugadores. ¿Cómo no recordar los casos de Calisto Tanzi y Sergio Cragnotti, ex presidentes de los clubes italianos Parma y Lazio, respectivamente, grandes patrones en el fútbol de los '90? Por sus clubes pasaron cracks de la selección argentina como Hernán Crespo, Juan Sebastián Verón, Matías Almeida y Diego Simeone, entre otros. La justicia comprobó que Tanzi y Cragnotti se apoderaban de los pases de los jugadores para comprarlos y venderlos a precios inflados y con dineros virtuales que sólo constaban en balances irregulares y que iban de un paraíso fiscal a otro 1.

Los nuevos dineros rusos

Pero los nuevos dueños de los jugadores de la selección argentina son ahora los "capos" del floreciente capitalismo ruso. Carlos Tevez y Javier Mascherano, figuras de la selección que dirigió José Pekerman en el reciente Mundial de Alemania, juegan en Corinthians, un club brasileño controlado por Media Sport Investment (MSI), un fondo cuyo principal inversor es Boris Berezovski, privatizador número uno en los tiempos de Boris Yeltsin, hoy prófugo de la justicia rusa y exiliado en Londres. El periodista Paul Klebnikov le dedicó el libro Godfather of the Kremlin 2 y murió asesinado a balazos unos meses después. Berezovski, según un dictamen de los fiscales brasileños José Reinaldo Guimarães Carneiro y Roberto Porto, "recibió dos condenas criminales en territorio ruso, cada una de ellas de diez años de prisión, por lavado de dinero, fraudes empresariales y remesas irregulares de dinero al exterior". Sus operaciones, advirtieron los fiscales, "se concretan con la utilización de diversas offshores que tienen como único y conocido propósito distanciar al inversor y el origen ilícito de los recursos de su destino final, en este caso, la adquisición y venta de jugadores y productos en clubes de fútbol" 3. Cuatro offshores radicadas en las Islas Vírgenes británicas que aportaron dineros al MSI-Corinthians fueron Devetia, CGWA, Just Sports y MSI Limited. Y desde Gibraltar puso lo suyo HAZ Football World Wide Limited, la misma que actuó como intermediaria en la venta récord de 20 millones de dólares de Tevez. La H de HAZ pertenece a Fernando Hidalgo y la A a Gustavo Arribas 4, a quienes el dirigente opositor Roberto Digón 5 describió como "testaferros" de Mauricio Macri, presidente de Boca Juniors y aspirante a Presidente de la Nación por la centroderecha en Argentina, aunque éste niega esos vínculos.

Otro jugador de la selección argentina, Luis "Lucho" González, fue transferido por River Plate al Porto, un club portugués controlado por el fondo de dineros rusos Global Soccer Investments (GSI). La primera operación que hizo el GSI fue vender al entrenador José Mourinho y a Paulo Ferreira y Ricardo Carvalho, dos jugadores clave de la selección portuguesa semifinalista del último Mundial, al Chelsea inglés. El Chelsea es hoy propiedad de Roman Abramovich, el hombre más rico de Rusia y ex socio de Berezovski, pero que a diferencia de éste, supo alinearse con el presidente ruso Vladimir Putin 6. El club campeón del fútbol inglés fue el que más jugadores tenía entre las ocho selecciones que alcanzaron los cuartos de final del último Mundial. Un total de once. Entre ellos estaba otro argentino: el goleador Hernán Crespo.

Pero una cosa es que casi media selección argentina estuviera en manos de lo que la prensa internacional ha bautizado sin distinción alguna como "mafia rusa"; otra será aceptar ahora que la propia selección argentina quede también en manos de los nuevos dineros rusos. En efecto, la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) cedió a la empresa Gulgong los derechos para organizar 24 partidos de la selección blanquiceleste hasta el 1 de agosto de 2011, a cambio de 18 millones de dólares. Gulgong tiene domicilio legal en Road Town Tortola, Islas Vírgenes Británicas y está afiliada a Renova Group, representada por Igor Raulevich Akhemerov y propiedad de Víctor Feliksovich Vekselberg 7, tercer millonario ruso, en la lista de los 50 top de Forbes 8 y dueño del gas, el aluminio y el aceite de su país. "Todo negocio que venga de Rusia es sospechoso", admitió Guillermo Tofoni, presidente de World Eleven, intermediaria de la operación 9. El diario madrileño El País denunció en pleno Mundial que Pekerman se alejaba del cargo porque ese contrato obligaba al técnico de la selección a compartir hotel, vestuario y hasta el banco de suplentes con el hombre de Gulgong 10. "Por favor... eso es ridículo", se defendió el presidente de la AFA, Julio Grondona 11.

No hacía falta tanto. Los rusos se garantizaron en el contrato que Argentina deberá presentar en esos 24 partidos amistosos al menos a siete de treinta jugadores de una lista ya confeccionada con la AFA, que incluye a los 23 convocados del último mundial. Tofoni aseguró que este negocio, aunque venga de Rusia, no es sospechoso y dijo que Vekselberg "no necesita de la selección argentina para ganar dinero, pero sí prestigio... le hice ver que este deporte lleva a sentarse en mesas muy importantes", agregó el intermediario 12. La selección argentina irá a Japón, China, Corea, Australia, México y hacia donde los negocios de Vekselberg convengan y en lugares, rivales y plantel al gusto de Vekselberg. El ruso se quedará con taquilla, comercialización y TV internacional. En cuanto a los derechos nacionales, éstos ya pertenecen a Torneos y Competencias (TyC), una firma de capitales estadounidenses y suizos cuya sede también funciona en las Islas Vírgenes Británicas.

No es este el único negocio. Durante el último Mundial, el agente comercial de la AFA, la empresa argentina Puntogol, intimó a más de cien empresas, entre ellas Philips y McDonald's, por uso indebido de la imagen de la selección argentina. Sólo ocho patrocinadores oficiales (Adidas, Banco Nación, Carrefour, Coca-Cola, CTI Móvil, Quilmes, Repsol YPF y Mastercard) y cuatro proveedores (Volkswagen, Sanyo, Villavicencio y Fibertel), pagan para utilizar el escudo oficial de la selección. Quienes no pagaron no pudieron usar en sus comerciales frases como "Asociación del Fútbol Argentino", "Selección Argentina" e inclusive "Vamos Argentina", todas ellas "protegidas" por la AFA. La selección será el equipo de todos, pero es un negocio de pocos.

"Joga bonito"

La otra selección más poderosa de Latinoamérica, en realidad la número uno del mundo, había sido pionera en el tema. El contrato de 400 millones de dólares (en realidad, terminaron siendo 220 millones) que la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) firmó en 1996 con Nike incluía también la cesión a esa firma de cinco partidos amistosos al año. El contrato exigía la presencia de cinco titulares en el equipo, además de otras cláusulas secretas que estallaron sólo después de que Brasil perdió 3-0 ante Francia en la final del Mundial 98. El escándalo en Brasil fue tal que la primera de las dos Comisiones Parlamentarias Investigadoras (CPI) que se crearon para investigar los negocios de la CBF llevó el nombre de CPI-Nike 13. Nueve meses de trabajo, 830 páginas y el pedido de procesamiento contra 33 personas terminó derribado en una votación en Diputados por el lobby del fútbol, que tenía a 18 de los 25 miembros dentro de la Comisión Investigadora.

Pero el Senado formó una segunda CPI, que trabajó catorce meses y escribió 1.600 páginas para pedir el procesamiento de 17 personas, una lista encabezada por Ricardo Teixeira, presidente de la CBF, acusado de lavado de dinero, evasión de impuestos y negocios dudosos, como favorecer a su amigo José Hawilla, de la firma Traffic, quien recibió una comisión de 8 millones de dólares como intermediario de la operación con Nike. Teixeira, que lleva 17 años en la CBF (diez menos que Grondona en la AFA), estaba a punto de caer (este segundo informe fue aprobado por doce votos contra cero), pero Brasil fue otra vez campeón en Corea-Japón 2002, el informe quedó archivado, la CBF hizo las paces con la cadena Globo y Teixeira volvió a las andadas. Poco antes del último Mundial, la CBF renovó su contrato con Nike hasta el año 2018, a razón de 12 millones de dólares por temporada. Un mes antes del Mundial, Nike llevó a Brasil a jugar un partido amistoso en Rusia, contra la selección de ese país, con quince grados bajo cero. La selección lució luego aburguesada en el Mundial y careció de una preparación más rigurosa. El "Joga bonito" de Nike quedó sólo para los comerciales de la TV, no para el equipo de Ronaldo. En diciembre de 1999, la revista Playboy de Brasil 14 preguntó a Teixeira qué había recibido de Nike a cambio del acuerdo. Y Teixeira respondió: "un bolso, una camiseta y unas zapatillas".

  1. Cragnotti y Tanzi cumplieron arresto carcelario y están ahora bajo proceso a la espera de los juicios por las bancarrotas fraudulentas de sus respectivos grupos empresarios, Cirio y Parmalat.
  2. Paul Klevnikob, Godfather of the Kremlin. The decline of Russia in the Age of the Gangster Capitalism, Harvest Books, Nueva York, 2001.
  3. O Estado, San Pablo, 14-4-05.
  4. Daniel Santoro, Clarín, Buenos Aires, 20-3-05.
  5. Entrevista con el autor.
  6. Dominic Midgley y Chris Hutchins, Abramovich The Billonaire from nowhere, Harper and Collins, Londres, 2004.
  7. Ricardo Gotta, Olé, Buenos Aires, 10-7-06.
  8. Vekselberg figura en el puesto 44 del ranking 2006
  9. Ariel Senosian, Perfil, Buenos Aires, 16-7-06.
  10. Diego Torres, El País, Madrid, 2-7-06.
  11. Entrevista por el canal de cable TyC Sports, 6-7-06.
  12. Perfil, ibid.
  13. Los diputados Aldo Rebelo y Silvio Torres publicaron su informe en el libro CBF Nike, Casa Amarela, Río de Janeiro, 2002.
  14. Playboy Brasil, diciembre de 1999.
Autor/es Ezequiel Fernández Moores
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 86 - Agosto 2006
Páginas:44
Temas Paraísos Fiscales, Deportes
Países Argentina