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La tercera es la vencedora

¿Bolivia país pobre? Así lo estima, entre otros, el Banco Mundial, pero los bolivianos caminan todos los días sobre una fortuna colosal. Por lo tanto, el país puede salir del atraso –y más importante aun–, puede hacerlo con sus propios recursos. El camino, ya iniciado por el gobierno de Evo Morales, es reestatizar y socializar sus riquezas naturales. Ya se recuperó la renta petrolera.

El valor de las reservas hidrocarburíferas de Bolivia como títulos de valores (sea en forma de acciones como de bonos) supera los 200.000 millones de dólares. Cuenta además con una de las mayores reservas mundiales de estaño, hierro y magnesio. Por ejemplo, la mina de Huanuni (Oruro) es una de las principales reservas mundiales de estaño, calculadas en 6 millones de toneladas 1. Con la cotización del mineral a 9.542,5 dólares/tonelada, su valor ronda los 57.000 millones de dólares. No obstante, la reapropiación efectiva de dichas riquezas capitales -que podrán duplicarse o triplicarse si se avanza en la industrialización de los sectores mineros e hidrocarburíferos- dependerá de la aplicación del Decreto Supremo de Nacionalización 28.701 tal cual fue concebido.

Pero ¿cuál es la clave del proceso de nacionalización? Ya en 1920, en relación a las riquezas latinoamericanas usufructuadas por intereses foráneos, advirtió Manuel Ugarte: "minas, grandes plantaciones, vastas empresas de transportes terrestres y marítimos, etcétera, fructifican siempre lejos de nuestro radio, pues nuestros economistas sostienen que necesitamos capitales para explotarlos. Como si la misma riqueza no fuera capital" 2. El ex ministro de Hidrocarburos boliviano Andrés Soliz Rada, mentor del Decreto de Nacionalización y ugartista convencido, advirtió a su vez, en una carta abierta al Parlamento boliviano dieciséis días después de la firma de los nuevos contratos con las petroleras: "Bolivia no debe perder el control de sus reservas". En efecto, Soliz sugiere que "el Congreso redacte un artículo en el que se prohíba a las compañías anotar nuestras reservas en bolsas de valores, ya que ellas son de propiedad directa, inalienable e imprescriptible del Estado. Por decisión parlamentaria, YPFB debe incluir esa cláusula en los contratos petroleros, sin la cual no podrán ejecutarse, por tratarse, precisamente, de contratos de operación" 3.

La nacionalización implica consagrar las reservas como patrimonio nacional. Únicamente así, "el Estado boliviano recuperará la potestad sobre sus riquezas gasíferas, y entonces su valor monetario servirá para que la refundada YPFB emita bonos, reconocidos por las bolsas de valores, hecho que permitirá contar con el capital necesario para ingresar, de manera efectiva, en el control de la cadena productiva y en proyectos de industrialización del gas" 4.Y como la firma y posterior aprobación de los nuevos contratos afecta a la totalidad de las reservas de hidrocarburos, no pueden quedar sujetos a ninguna duda o incertidumbre. De lo contrario, el proceso de nacionalización peligrará en su conjunto.

Una semana después de esta advertencia apareció un artículo cuyo "anónimo" autor intenta convencernos de que "la inscripción de reservas es un requisito contable y no de apropiación" 5, y transmitir la idea de que prohibir a las compañías anotar en bolsa las reservas bolivianas es una suerte de redundancia, puesto que la cláusula cuarta de los contratos firmados hace explícita mención al no otorgamiento de la propiedad. Finalmente su explicación muta a sutil amenaza: "en caso de prohibir la inscripción de esas reservas recuperables y potencialmente monetizables en los campos en los que las compañías invirtieron, iría en contra de una práctica petrolera y contable ampliamente aceptada, y requerida, en el resto del mundo".

Del inefable artículo por encargo se desprende que la cláusula cuatro deja abierta a las petroleras la posibilidad futura de registrar como propias las reservas bolivianas. Si no, ¿por qué motivo se oponen a la recomendación de Soliz cuando la cláusula cuarta es para ellos sinónimo de no otorgamiento de propiedad? Evidentemente, la prohibición indicada por el ex ministro marca la diferencia sustancial con los contratos anteriores.

El fin de una era

El 28 de octubre pasado, las diez petroleras que operaban en Bolivia aceptaron firmar los nuevos contratos con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), conforme a los términos del Decreto de Nacionalización y de la Ley de Hidrocarburos. Si bien resta mucho por hacer, la firma de los contratos indica que el fin de la era neoliberal en Bolivia ha comenzado, aunque como saldo queda un endeudamiento externo equivalente al 56% del PBI y un 67,3% de la población por debajo de la línea de la pobreza 6. A pesar de habitar sobre la segunda reserva gasífera de Sudamérica, un 97% de la población boliviana carece de acceso al gas natural por redes; de los cuales un 60% debe emplear gas licuado de petróleo (GLP) envasado en garrafas para calefaccionarse y cocinar y el 40% restante quemar plásticos, leña, residuos orgánicos e inorgánicos 7.

Decretada la nacionalización, YPFB pasó a gestionar toda la cadena hidrocarburífera, es decir, la extracción, almacenamiento, distribución, refinación de petróleo, fraccionamiento de gas, fijación de precios, industrialización y comercialización interna y externa. Las empresas -antes dueñas, ahora devenidas en meras prestadoras de servicios- deberán entregar el 100% de lo extraído a YPFB, socia obligada cuya participación accionaria será igual o mayor a un 51% (controlante). Igual porcentaje deberá alcanzar la estatal en las refinerías Gualberto Villarroel y Guillermo Elder, aún en poder de Petrobras, para así controlar plenamente su petróleo crudo y ser artífice de la generación y concreción de actuales o nuevos mercados.

Entre 1998 y 2002 la renta petrolera, parte sustancial del PBI, del presupuesto nacional y del ingreso de divisas, dejó al país unos 282 millones de dólares anuales. Las compañías transnacionales, en cambio, ganaron al menos 1.285 millones anuales, el 82% de la renta total. Este histórico 2006 cerrará en cambio con una recaudación total de 1.300 millones de dólares para el país, cifra que aumentará hasta alcanzar los 4.000 millones anuales a partir de 2010, siempre y cuando se consiga industrializar los hidrocarburos 8.

Según reveló el ex superintendente de Hidrocarburos, Carlos Miranda Pacheco, de los ingresos obtenidos por la venta de lo producido, YPFB pagará primero las regalías departamentales, las regalías nacionales compensatorias, la participación del Tesoro General de la Nación y el impuesto directo a los hidrocarburos. Estos pagos, conforme a la ley, alcanzan al 50% de los ingresos. Del 50% restante, YPFB le reconocerá al contratista los llamados Costos Recuperables, calculados conforme auditorías previamente autorizadas por la estatal. Una vez descontados los Costos Recuperables del saldo, un porcentaje de los ingresos totales será entregado mensualmente en dólares al contratista. Este porcentaje es fijado mediante un factor que toma en cuenta inversiones, precios y volúmenes producidos 9.

La fuerza de los postergados

Ahora bien, ¿cuál es la renta promedio que le quedará a Bolivia producto de los nuevos contratos? El presidente Evo Morales declaró que "antes Bolivia recibía 15%, ahora será 85% máximo o mínimo 50%". Por su parte, la estimación del ministro de Hidrocarburos, Carlos Villegas, fue un poco más precisa: "en promedio el Estado se quedará con el 60% de los ingresos". En declaraciones al autor, el ex ministro de Hidrocarburos Andrés Soliz Rada indicó que el rango de participación estatal dependerá de los resultados de las auditorías, esto es, si se reconocen los 3.500 millones de dólares que las petroleras dicen haber invertido. A su vez, la fórmula de distribución variará según los campos, puesto que obedece a los valores de producción, precios, amortización e inversión de cada uno en particular. Si bien aún falta un largo trecho de negociaciones, una aproximación pertinente sería: los considerados "megacampos" oscilarán entre un 60 a un 80% de participación a favor del Estado; los más chicos se acercarán a un 60%.

No obstante las indeterminaciones, algo es seguro: se acabó la algarabía "mercadista" que motivó a un alto ejecutivo de Repsol-YPF en Bolivia, allá por 2003, a emitir declaraciones del tipo: "la rentabilidad en la industria del petróleo y gas en Bolivia es sumamente alta: por cada dólar invertido, la empresa petrolera gana 10 dólares". La ecuación ha cambiado radicalmente; la estructura socioeconómica se sacude con la fuerza irrefrenable de los millones de bolivianos postergados. Es la tercera nacionalización; la que viene para quedarse, la vencedora.

  1. Universidad Técnica de Oruro (UTO) - Comibol, 2006.
  2. El Destino de un Continente, Editorial Mundo Latino, Madrid, 1923.
  3. "Bolivia no debe perder el control de sus reservas", Carta abierta al Parlamento, publicada en varios medios de comunicación,14-11-06.
  4. Ibidem.
  5. "Reservas de gas son de patrimonio boliviano", El Diario, La Paz. 21-11-06.
  6. Instituto Nacional de Estadísticas (INE), Bolivia, 2003 y 2005.
  7. INE (Bolivia), IDICSO-USAL (Argentina), La Paz, 2006.
  8. Agencia Boliviana de Información, La Paz, 11-11-06.
  9. "YPFB y los contratos petroleros", La Razón, La Paz, 9-11-06.
Autor/es Federico Bernal
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 90 - Diciembre 2006
Páginas:17
Temas Desarrollo, Privatizaciones, Estado (Política)
Países Bolivia