Le Monde diplomatique ÍndicesBúsquedaEste cdAyuda  
Home

El sueño de una solución global

El autor presenta una propuesta “disidente” para alcanzar una solución al conflicto en Medio Oriente. En base al derecho de la “comunidad internacional” establecido por la ONU en 1947, propone revertir la posición estadounidense de una solución militar para eliminar el terrorismo, al que considera consecuencia de la ocupación.

La administración estadounidense, ampliamente imitada por los gobiernos europeos, centra su visión de una solución global a los conflictos de Medio Oriente en tres elementos principales: la erradicación de Hamas de Gaza y de Cisjordania, así como de Hezbollah del Líbano, al menos de sus ramas militares; la subordinación de los regímenes de Irán y Siria, a los que considera opuestos a su política de estabilización de la región; y la generalización de la democracia y del Estado de Derecho en las sociedades árabes de la región, con el apoyo de Estados Unidos y de Europa.

La victoria sobre el terrorismo de Medio Oriente dependería del éxito de esa política que los gobiernos, los partidos políticos y la sociedad civil deberían poner en práctica enérgicamente. Eso permitiría entonces hallar una solución al problema palestino, pues Israel, de esa forma asegurado de su futuro y de su inserción pacífica en la región, podría devolver algunos territorios y permitir la emergencia de un Estado palestino.

Según la visión de muchos medios y partidos políticos occidentales, las acciones del ejército estadounidense y del ejército israelí en la región tienen ese único objetivo: liberar al mundo del flagelo del terrorismo y hacer reinar la paz y la democracia. Esa es, en pocas palabras, la doctrina occidental sobre Medio Oriente.

Lo que se expone a continuación es una visión "disidente" que será considerada irrealista y peligrosa. Sin embargo creemos que es necesario presentarla. Refleja, en nuestra opinión, las aspiraciones de muchísimos demócratas y pacifistas de la región, sean judíos, cristianos o musulmanes. Ampliamente inspirada en el derecho expresado por la comunidad internacional sobre el conflicto israelo-palestino desde 1947, esta visión parte de una comprobación de sentido común: la violencia que afecta al conjunto líbano-sirio-palestino es en gran medida producto de la ocupación israelí de territorios de esos tres países desde hace décadas, y del trato que sufre a diario la población de las zonas ocupadas, en infracción a los principios generales del derecho y a los principios humanitarios.

Un plan de doce puntos

1. Conforme al espíritu del derecho expresado por Naciones Unidas sobre el conflicto palestino-israelí en 1948 y 1949, la tierra de Palestina, del Mediterráneo al Jordán, es una sociedad abierta y multicomunitaria; ninguna comunidad religiosa tiene derecho exclusivo a la dominación política y a la fuerza armada; Jerusalén es una ciudad abierta, administrada por un consejo municipal compuesto por judíos, cristianos y musulmanes, en igual número.

2. Conforme a la opinión de la Corte Internacional de Justicia de La Haya de 2004, el muro construido por Israel en Cisjordania para encerrar allí a los habitantes originarios de ese territorio, debe ser destruido inmediatamente, a fin de que los palestinos se vean totalmente libres para moverse y desplazarse en el interior de Cisjordania y hacia la Franja de Gaza. Sus desplazamientos al exterior -salvo el ingreso al Estado de Israel- ya no serán controlados por el Estado de Israel, sino exclusivamente por la Autoridad Palestina y los servicios policiales de Egipto y de Jordania en las fronteras terrestres con esos Estados. Israel debe levantar inmediatamente el bloqueo aéreo, marítimo y terrestre que ejerce sobre la población palestina.

3. Los habitantes de las colonias israelíes implantadas en infracción a la Convención de Ginebra serán autorizados a permanecer en sus propiedades luego de que el Estado israelí indemnice a los palestinos cuyas tierras fueron tomadas -aplicando una tasa de interés equivalente a la tasa interbancaria para los depósitos en dólares a un año en el mercado de Londres-.

4. En aplicación de la Resolución 194 adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 11 de diciembre de 1948, los palestinos y sus descendientes expulsados o que huyeron ante el avance del ejército israelí en 1948, y luego en 1967, podrán gozar de un derecho de retorno a todo el territorio histórico de Palestina, o ser indemnizados por el Estado de Israel.

5. El ejército israelí deberá evacuar en un plazo de quince días las zonas que ocupa en Cisjordania y en Gaza, dejando el lugar a una fuerza internacional de protección de la población palestina en los territorios ocupados.

6. Al cabo de un período de siete años se organizará un referéndum en los territorios ocupados desde 1967 por Israel, y también en Israel, para saber si los ciudadanos de ambos pueblos desean vivir en un mismo Estado, federal o unitario, o en dos Estados separados.

7. Se creará un fondo de indemnización para la población palestina de los territorios ocupados, financiado en partes iguales por los países del G7 y los países árabes miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a título de reparación por la ocupación y la opresión padecidas en las últimas décadas.

8. Independientemente de la solución que resulte elegida, el Estado palestino-israelí, o los dos Estados, israelí y palestino, deberán declarar su neutralidad en el plano internacional y no mantener relaciones privilegiadas militares o políticas con las grandes potencias o las potencias regionales.

9. El territorio del Golán sirio ocupado por el Estado de Israel desde 1967 será devuelto al Estado sirio y se crearán de ambos lados de la frontera zonas de seguridad desmilitarizadas. Los colonos israelíes que viven en esos territorios serán autorizados a permanecer, en las mismas condiciones que los colonos de Cisjordania. Inmediatamente después de la instauración de las zonas de seguridad y del pago de las indemnizaciones debidas por los colonos se establecerán relaciones diplomáticas y económicas entre ambos países.

10. Luego de la restitución del territorio libanés de las Granjas de Chebaa aún ocupado por Israel, el Estado israelí realizará un desminado del sur del Líbano, que ocupó durante veintidós años en infracción a la Resolución 425 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, impidiendo que la Fuerza de Intervención de las Naciones Unidas para el Líbano (FINUL) se despliegue en la frontera entre ambos países. Se crearán zonas de seguridad desmilitarizadas de ambos lados de la frontera, que estará bajo control de Naciones Unidas. Se creará un fondo de indemnización para compensar al Líbano por las pérdidas económicas repetidas que le infligió el Estado de Israel desde 1968, invocando el derecho a represalias que practicó de manera continua con la mayor desmesura. Ese fondo será financiado en partes iguales por el Estado de Israel, los países del G8 y los países árabes miembros de la OPEP, teniendo en cuenta los intereses acumulados como fue definido más arriba.

11. El Estado de Israel debe liberar inmediatamente todos los prisioneros palestinos de Cisjordania y de Gaza, al igual que los del Líbano y de Siria.

12. Los palestinos convertidos en ciudadanos israelíes deberán gozar de los mismos derechos cívicos y políticos. El sistema electoral israelí deberá garantizarles una representación equitativa en el Parlamento israelí y en las entidades locales, al igual que en las instituciones administrativas, militares y judiciales del país.

Autor/es Georges Corm
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 90 - Diciembre 2006
Páginas:22
TraducciónCarlos Alberto Zito
Temas Conflictos Armados, Terrorismo, Política
Países Estados Unidos