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Cada cual debe elegir su modo de desarrollo

El subdesarrollo relativo correntino puede ser visualizado como una oportunidad, en la que las cosas deberán hacerse previsora, legal y ordenadamente. La claridad de objetivos, la institucionalidad y la aplicación de las políticas adecuadas en el largo plazo son claves.

Corrientes ya cuenta con aproximadamente 350 mil hectáreas de plantaciones forestales y una industria incipiente.¿A qué mercados se va a dirigir esa producción maderera, que deberá ser convertida industrialmente?

Razonar acerca de esta pregunta en términos estratégicos debiera ayudar a orientar cada una de las acciones del gobierno correntino, porque la superficie plantada es sólo una porción del total posible en una provincia que tiene aproximadamente 9 millones de hectáreas.

Corrientes cuenta con una oferta potencial de madera muy importante, tanto de pino como de eucaliptos, y una demanda industrial presente muy inferior a ese potencial, como se verá más adelante.

De modo que, si la decisión es avanzar hacia la explotación de las potencialidades forestales, la acción provincial más importante de los próximos años será convencer a los correntinos de que industrializar más la madera y convocar a inversores nacionales o internacionales no supone necesariamente un daño ambiental y que, por el contrario, puede significar una fuente de desarrollo y de absorción de mano de obra -es decir, de progreso- importante.

Siendo el mercado internacional el destino obligado del potencial forestoindustrial correntino, la sostenibilidad del proyecto, la calidad y la competitividad son factores indispensables. Por otra parte, será necesario contar con un andamiaje institucional que ayude a potenciar la calidad y la competitividad. Los instrumentos y los mecanismos pueden ser diversos, pero será imperioso realizar un adecuado planeamiento territorial; corregir potenciales problemas de títulos de tierras; asegurarse de que el material a plantar sea el de la máxima calidad posible en función de los objetivos avizorados en el futuro para los mercados de destino; respetar las necesidades naturales y sociales en cuanto a las tierras y las especies originarias, y contar tanto en el sector público como en el privado con los recursos humanos imprescindibles.

Institucionalidad

La provincia de Corrientes ha tenido, históricamente, un desarrollo institucional muy inferior al de las otras provincias mesopotámicas: Misiones y Entre Ríos. El motivo fue fundamentalmente político, pero parece ser que este escollo ya forma parte de su pasado. De hecho, una encuesta reciente encargada por el gobierno señaló a Corrientes como la provincia que tiene la mejor institucionalidad en comparación con las otras de la Mesopotamia 1. Asimismo, en diversas reuniones oficiales realizadas en la Secretaría de Agricultura de la Nación, se ha destacado la prolijidad relativa de la Dirección de Bosques provincial en el tratamiento de los expedientes forestales 2. Estos dos elementos marcan un cambio que, aparentemente, ha llegado para quedarse.

Por otra parte, la participación de la población en el desarrollo del sector es imprescindible. Esta necesidad es cada vez más clara, luego de las reacciones de la población de la provincia de Entre Ríos en defensa del medio ambiente y en contra de la instalación de "pasteras" en la margen oriental del río Uruguay (Brailovsky, pág. 42). Estas luchas están influidas en parte, lamentablemente, por la ausencia de información adecuada. La provisión de información abarcadora, matizada y certera es responsabilidad de las autoridades provinciales y nacionales, aunque debiera ser compartida por las asociaciones profesionales, por los sectores gremial e industrial, por las ONG y por el periodismo especializado, entre los actores sociales más importantes 3.

Por ejemplo, la Asamblea de Gualeguaychú afirma que se van a generar dioxinas, cuando el proceso de blanqueo a utilizarse en la fábrica de celulosa de Uruguay no va a generarlas. Así, contraponen en este caso erróneamente la vida humana y la fabricación de celulosa 4. También afirman los asambleístas que la producción agrícola o apícola de un radio de 20 kilómetros desde la planta de celulosa no va a poder ser exportada por su cercanía con la misma 5 y que la tecnología a utilizarse está prohibida en los países desarrollados. En este sentido, la provincia de Corrientes ha organizado reuniones informativas para la población general en Santo Tomé y Virasoro (ciudades centrales de una de las tres cuencas forestales) con profesionales de diversa extracción. Se ha explicado allí que la actividad forestoindustrial es compatible con otras actividades, que es posible producir en forma limpia, que es preciso desarrollar la institucionalidad y que con ella no se genera pobreza en una región, sino todo lo contrario.

Esto es muy importante, porque cada comunidad debe elegir su modo de desarrollo, dentro de las limitaciones que le imponen su entorno natural y el desarrollo social que haya logrado o desee alcanzar. En el caso del desarrollo forestal, sobre todo en su fase industrial -que entre nosotros ha generado mucha controversia- la participación activa de la ciudadanía y su comprensión acerca de los costos y de los beneficios de cada proyecto ayudará a evitar conflictos futuros.

Los recursos humanos

Ninguna ley o institución puede ser aplicada exitosamente sin los recursos humanos adecuados. Los bajos sueldos, tradicionales en la administración pública, son un claro escollo para la conformación de equipos profesionales de excelencia. Difícilmente se puede esperar que algunos de los mejores ingenieros forestales, industriales o especialistas en comercialización desempeñen trabajos de prestigio por sueldos que son sólo una porción del que pudieran recibir en las empresas privadas. Este es un problema estructural que no se limita a la provincia, pero que debiera solucionarse lo antes posible.

Un mejor nivel profesional de los funcionarios y su mayor disponibilidad de tiempo para generar políticas de largo plazo permitirían encontrar modelos de desarrollo regional sobre la base de la madera, incorporando un mayor valor agregado, orientando la producción hacia mercados de mayor poder adquisitivo y minimizando los riesgos ambientales que toda producción comporta.

Esto se puede demostrar con un sencillo esquema numérico. Digamos que 300.000 hectáreas, con un ciclo medio de 20 años y crecimientos medios de 25m3/ha/año pueden ofrecer una calidad de madera que se venda en el mercado regional a un promedio de $60 el m3. Asumamos que con personal idóneo se podría lograr que el ciclo promedio fuese de 18 años, con crecimientos medios de 35 m3/ha/año, para obtener una madera que se venda a un promedio de $120 el m3. En este caso, el personal más idóneo de la provincia habría controlado los viveros y hubiera hecho las políticas de extensión necesarias como para orientar a los productores privados hacia el modelo regional de mayor impacto positivo.

Sigamos un eslabón más de la cadena y asumamos que el valor medio de los productos que consumen 3 m3 de madera por m3 de producto se puedan vender a $750 en un caso y $1.500 en otro, lo que se lograría orientando la producción hacia remanufacturas de la madera o hacia tableros terciados.

Asumamos además por un momento, aunque no siempre es así, que los costos de hacer las cosas bien o mal, son equivalentes. El cálculo de mínima resulta así de un valor agregado total, representado por salarios, beneficios, rentas o impuestos de 1,4 mil millones de pesos. El de máxima sería de 5,4 mil millones de pesos.

La diferencia sería el valor que la sociedad debería estar dispuesta a pagar para tener un saldo neutro de su mejora y cualquier valor intermedio implicaría una ganancia social sobre el valor generado por estos profesionales más capacitados o más estimulados, visualizado en un mayor valor agregado.

Políticas de largo plazo

Una prioridad básica es la realización de un Plan Forestal Provincial, que sea integrable en un Plan Forestal Regional y en uno Nacional. En la provincia ya existen elementos importantes de base: se ha desarrollado un censo industrial durante el año 2006, disponible en la página de la provincia de Corrientes 6 y se está comenzando a realizar un inventario forestal.

En su etapa de planificación, el sector forestal exige contemplar el aprovechamiento de sinergias subsectoriales que permitan que las ventajas comparativas que dé la naturaleza (disponibilidad de superficie y mayor rapidez de crecimiento, entre otras) no se diluyan antes de llegar a los mercados. Esto es, si el crecimiento de los bosques es superior al de otras regiones del mundo en calidad y cantidad 7, pero los productos industriales que se obtienen a partir de la materia prima no cuidan a esa calidad y desperdician cantidades importantes de madera, el crecimiento natural volcado al producto industrial se pierde. En este sentido, la provincia ha hecho acuerdos, por ejemplo, con el SOCODEVI 8 de Canadá con el objeto de formar operarios y profesionales en distintos niveles de capacitación.

En cuanto al ordenamiento territorial, mencionado antes, Corrientes tiene todavía la posibilidad de ser mucho más ordenado que otras provincias en su desarrollo territorial. La falta de una tendencia histórica que haya orientado al minifundio es un capital estructural de la provincia para el desarrollo de varios cultivos, entre los que se encuentra el forestal, que saca mejor provecho del manejo conjunto de áreas extensas. En Misiones o en Chile, por ejemplo, es difícil encontrar propiedades de más de 5.000 hectáreas. Asimismo, su potencial desarrollo de distintas producciones como tableros, terciados, pulpa, papel, tablas o partes de muebles, tanto de pino como de eucalyptus y de aspectos paisajísticos y turísticos, concentrados en los Esteros del Iberá, le abren posibilidades de diversificación y complementación por demás interesantes.

La provincia ha recibido ofertas de asesoramiento de parte de organizaciones como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) que dispone de expertos en distintas áreas. Otro elemento básico para permitir un adecuado desenvolvimiento del sector en el largo plazo, que le permita acercarse a los mercados internacionales sin perder competitividad, es el desarrollo de infraestructura. La forestoindustria no vive sólo de madera: resulta imprescindible que la provincia se encargue de proveer adecuadas vías de comunicación, provisión de energía y colaboración en la formación de los recursos humanos que el sector privado va a demandar.

Asimismo, es importante una integración regional que logre efectos sinérgicos sobre el conjunto productivo, más allá de fronteras nacionales o provinciales. De hecho, el Noreste (NE) de la provincia de Corrientes es un todo productivo con el Sur de Misiones, en un complejo forestoindustrial de pinos. El Sureste (SE) de Corrientes se integra naturalmente con el NE de Entre Ríos en un complejo forestoindustrial de eucaliptos. Ambas provincias pueden integrarse incluso con beneficio con la República de Uruguay y con el sur de Brasil.

Muchas de estas líneas de trabajo ya están siendo desarrolladas por la provincia. Tal vez deba profundizarse aún la forma de mejorar estos recursos. Lo importante de la apertura de este camino de desarrollo es que se basa en recursos naturales renovables, destinados a elaborar productos reciclables de gran demanda mundial y que pueden ser producidos con ventajas naturales difícilmente igualables en el resto del planeta. Se conjugan aquí los recursos naturales con la disponibilidad de tierras y aguas, la pertenencia a un país que tiene un mediano desarrollo industrial y una buena oferta de mano de obra, una ubicación privilegiada dentro de una región que se proyecta como proveedora de bienes forestoindustriales al mundo.

Compárese esta situación con la de un pueblo minero (Gutman, págs. 12 a 16) que tiene asegurado, más tarde o más temprano, el agotamiento del recurso; o con otro que depende de un recurso natural que luego puede ser reemplazado por materiales sintéticos, como le ha sucedido a la provincia de Chaco con el tanino.

La provincia de Corrientes ya dio los primeros pasos en el desarrollo forestoindustrial. Si la claridad de objetivos se vuelca en una adecuada institucionalidad y se aplican políticas de largo plazo, va a ser posible dar una adecuada respuesta correntina a una oportunidad correntina, con una participación activa de su población, con el mejor asesoramiento posible desde otras fuentes.

  1. G. Braier y G. Gómez, "Investigación para posicionar a Corrientes como destino de inversiones forestoindustriales"
  2. SAGPYA, Acta de la Comisión de Seguimiento de Aplicación de la Ley 25.080 del 9-5-05.
  3. Hernán Brienza, Ricardo Carrere y Waldo Villalpando, "¿Desarrollar la industria maderera o exportar materia prima?", Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, Buenos Aires, septiembre de 2006.
  4. Asamblea de Gualeguaychú 
  5. Corrientes
  6. Información científica al respecto en www.ambienteydesarrollo.com.ar
  7. El eucalyptus en Corrientes crece 30m3/ha año, en Chile crece 20 y el abedul crece 4 en Finlandia (bosque nativo).
  8. SOCODEVI
Autor/es Gustavo Daniel Braier
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 95 - Mayo 2007
Páginas:38,39
Temas Desarrollo, Políticas Locales
Países Argentina