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Recuadros:

La independencia de Puerto Rico

La isla caribeña es un Estado Libre Asociado a Estados Unidos: sus ciudadanos eligen a los gobernantes pero están sujetos al Congreso estadounidense, que posee plenas facultades para actuar sobre el territorio. Por primera vez, luego de largos años de lucha, se está discutiendo, incluso en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, un cambio de estatus que podría desembocar en la independencia.

¿La independencia de Puerto Rico acabará por materializarse, tal como brega desde hace años el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP)? La descolonización vuelve a ser tema de debate desde que la isla caribeña dejó de ser un enclave militar -más aun desde la finalización de la Guerra Fría- y cuando incluso en el propio Congreso estadounidense se está discutiendo el cambio de estatus...

El nuevo contexto internacional, junto a la necesidad de mayor presupuesto para la financiación de la "guerra contra el terrorismo" emprendida por Estados Unidos, hace pensar que el negocio podría ser fructífero para ambas partes: una salida ordenada de Puerto Rico brindaría a Estados Unidos un alivio presupuestario y la independencia, escalonada durante un período de transición tutelado, dotaría a los puertorriqueños de un pasaporte propio -escrito en español- como estandarte de soberanía. Según la ley estadounidense, Puerto Rico es un Estado Libre Asociado, es decir, "pertenece" a Estados Unidos, pero no forma parte de él.

La génesis colonial data de 1493, apenas un año después del "descubrimiento" de América, cuando las tropas españolas ocuparon Puerto Rico y sojuzgaron a la población indígena tiano de la isla. Desde entonces hubo varios movimientos independentistas que se cristalizaron el 23 de septiembre de 1868 en el "Grito de Lares", una fugaz proclama de independencia liderada por Ramón Emeterio Betances desde el exilio 1, que fue violentamente reprimida. El triunfo estadounidense en la Guerra Hispano-Americana de 1898 hizo de la isla un trofeo y la convirtió en la carta de negociación española durante las deliberaciones previas al Tratado de París, ese mismo año. Sólo para cumplir con las formalidades, Estados Unidos la invadió el 25 de julio de 1898.

En 1900, el Congreso (siempre que se menciona aquí "Congreso", se trata del órgano legislativo estadounidense), promulgó la Ley Foraker, primer eslabón para la organización de un gobierno civil en el territorio invadido, que establecía tres principios: el primero, que Puerto Rico era una posesión de Estados Unidos y que el Congreso tenía plenas facultades para legislar sobre cualquier asunto concerniente a la isla. El segundo, que el mando residiría allí en un gobernador designado por el Presidente de Estados Unidos y que su órgano legislativo sería bicameral, compuesto por una cámara baja de elección popular y una cámara alta cuyos miembros serían designados del gobernador. El tercer principio establecía que el comercio entre Estados Unidos y Puerto Rico estaría libre de aranceles. Esta ley diluyó cualquier esperanza de concesión de soberanía por parte de los nuevos administradores; los puertorriqueños no gozaban del privilegio de elegir a sus gobernantes y debieron conformarse con decidir quiénes los representarían en la cámara baja.

Los proyectos políticos para reflotar la independencia se vieron aplacados por una nueva norma estadounidense: la Ley Jones de 1917 impuso a los puertorriqueños la ciudadanía estadounidense sin derecho a voto, y no alteró tampoco su condición de posesión territorial sujeta al poder plenario del Congreso.

Para el presidente ejecutivo del PIP, Fernando Martín García, "la trascendental decisión política estadounidense encarnada en la Ley Jones y la imposición de la ciudadanía que pretendía cerrar las puertas a la independencia sin abrir las de la anexión era una condena a la cadena perpetua colonial" 2. El régimen de comercio sin barreras entre la isla y Estados Unidos profundizó la dependencia, ahora también económica, mediante la implantación de latifundios anglosajones en las tierras agrícolas más valiosas de Puerto Rico. En 1950 el Congreso autorizó a los puertorriqueños a redactar su propia Constitución 3. Desde entonces la elección de los gobernantes va por cuenta de los isleños, pero nada modifica la facultad estadounidense para legislar sobre su territorio.

El Partido Nacionalista de Puerto Rico, bajo el liderazgo de Pedro Albizu Campos, encabezó la lucha durante este período, en el marco de una fuerte represión a toda manifestación a favor de la descolonización. Albizu fue encarcelado en repetidas ocasiones, al tiempo que se sucedía una serie de levantamientos, entre otros la "Masacre de Ponce" de 1937, durante una marcha de protesta organizada en apoyo de Albizu y los nacionalistas, en la que 21 personas murieron y 200 resultaron heridas a manos de la policía. El acto de propaganda nacionalista más espectacular e internacionalmente conocido, ocurrió el 1 de marzo de 1954, cuando Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda, Irving Flores y Andrés Figueroa Cordero abrieron fuego en la Cámara de Representantes de Estados Unidos al grito de "¡Viva Puerto Rico Libre!" y desplegaron la bandera de su país antes de ser capturados 4.

Una iniciativa política

En la actualidad la lucha armada independentista se ha abandonado; la nueva coyuntura política está encabezada por el PIP. "La independencia significa, para los países, lo que para las personas adultas significa mandarse en su propia casa", explica el PIP en términos prácticos en uno de sus documentos on-line 5.

En el proyecto independentista del partido liderado por Rubén Berríos Martínez se subraya la necesidad de una descolonizacion prolija, enmarcada en un proceso gradual que no desequilibre económica y socialmente a la isla (ver recuadro, pág. 13). El PIP se esfuerza por explicar las virtudes de una plena soberanía, de la desmilitarización (los jóvenes puertorriqueños deben cumplir con el servicio militar estadounidense), y en el plano económico descuenta una relación amistosa encuadrada en lo que denomina "Tratado de Amistad y Cooperación", cuyos detalles se negociarían con la renuncia concreta por parte de Estados Unidos a los territorios puertorriqueños. Este proyecto, puesto en palabras en el documento Lo que debes saber sobre la independencia, es la mayor carta de difusión del PIP para su causa y deja muy en claro la voluntad del partido -en una versión aggiornada de los ideales revolucionarios- de gozar de "una relación política y económica de cordialidad con Estados Unidos" 6.

El punto quizás más sensible para los independentistas a la hora de sumar adeptos en su propia sociedad es el tema de la ciudadanía. Los puertorriqueños son estadounidenses por estatuto (aunque no voten en territorio estadounidense) y la futura independencia no contemplaría la opción por la doble ciudadanía, de modo que el libre tránsito entre ambos países dependería de la voluntad de Washington, como para cualquier otro país. Ante un asunto tan delicado, el PIP propone que Puerto Rico y Estados Unidos mantengan "una relación de especial cooperación" 7.

Tanteos de la Casa Blanca

Al cabo de largas luchas, los puertorriqueños lograron que, el 1 de mayo de 2003, Estados Unidos desmantelase su base militar en Vieques 8. En diciembre de 2000 la Casa Blanca ordenó un informe detallado sobre las posibles variaciones en la condición jurídica de Puerto Rico, cuyo resultado, el "Informe de Grupo de Trabajo del Presidente sobre el Status de Puerto Rico", fue presentado en diciembre de 2005 en Washington 9. Allí se describen tres desenlaces posibles, contemplados por la Constitución estadounidense: el primero no incluye ninguna modificación de la situación actual. El segundo contempla que Puerto Rico se incluya en la lista de Estados con el número 51, en igualdad de condiciones. Como territorio incorporado, todo ciudadano puertorriqueño tendría derecho a votar en las elecciones nacionales y a contar con senadores en el Congreso con voz y voto. "La anexión significaría asimilarnos, diluirnos como pueblo, renegar de nuestra estirpe latinoamericana, pretensión imposible en un pueblo orgulloso de su nacionalidad", sentenció Berríos, rechazando de plano tal posibilidad 10. La tercera opción es la independencia, que necesita de la renuncia por parte de Estados Unidos a todo reclamo de soberanía sobre los territorios en posesión.

El informe explica cómo se desarrollarían las dos últimas variantes: "La voluntad democrática del pueblo puertorriqueño es de vital importancia para el estatus futuro de este territorio. Idealmente, el proceso debería comenzar con una expresión del pueblo de Puerto Rico sobre si desea mantener su actual estatus territorial o modificarlo. La voluntad popular debe constatarse de manera tal que provea una orientación clara para acciones futuras del Congreso". Si la segunda opción fuera la elegida se llamaría a un nuevo referéndum para que los isleños opten entre la integración o la independencia. De resultar mayoritaria la voluntad de mantenerse como Estado Libre Asociado, el informe contempla repetir el proceso cada dos años.

En el sitio oficial de la Administración de Asuntos Federales de Puerto Rico, el actual gobernador, Aníbal Acevedo Vilá, catalogó al informe de poco serio, remarcó que carece de la firma del presidente norteamericano George W. Bush y agregó que "se trata de la declaración sobre Puerto Rico más distorsionada y errónea, fáctica y jurídicamente, que se haya jamás producido". Asimismo, concluye que, a su entender, lo mejor sería llamar a una Convención Constitucional puertorriqueña para que elabore una propuesta que interprete "la verdadera libre determinación del pueblo de Puerto Rico" 11. Vilá no hizo público ningún plan concreto para lograr la independencia de su pueblo y tampoco manifestó deseos de hacerlo.

El último 25 de abril se celebraron audiencias en la Cámara de Representantes del Congreso, de las que participaron los líderes de los tres partidos locales (además del PIP, el Partido Nacionalista de Puerto Rico y el Partido Popular Democrático, en el gobierno), para debatir el futuro de la isla. En estas audiencias -realizadas inmediatamente después de que desde Washington reconocieran como propio el informe de 2005- se respaldó ampliamente la propuesta de someter a referéndum popular la independencia. Quedó al margen la posibilidad de mantener a Puerto Rico como Estado Libre Asociado, de modo que ya no sería necesario votar primero para saber si se quiere cambiar de condición o no y luego otra vez para definir qué tipo de nuevo estatus se adquiriría: directamente se elegiría entre la total soberanía o el carácter estadual. Uno de los mayores motivos de optimismo del PIP es, justamente, la suposición de que la Casa Blanca descartaría la integración: sumar 4 millones de ciudadanos puertorriqueños al sufragio estadounidense podría cambiar cualquier mapa electoral...

Pedido latinoamericano

"Puerto Rico es la única nación hispanoamericana que mantiene un régimen colonial. Para los latinoamericanos, corregir esta anomalía es una cuestión de principios y una prioridad de proporciones continentales. Lo que resta es acordar lo que sea necesario para que Puerto Rico se convierta en una república independiente... América Latina puede ofrecer sus buenos oficios, promover ese acuerdo y garantizar que se cumpla con él", declaró Berríos en un claro pedido de apoyo de la comunidad latinoamericana 12.

A la Proclama del Congreso Latinoamericano y Caribeño por la independencia de Puerto Rico, celebrado en Panamá en noviembre del año pasado 13, se sumaron la Resolución del Movimiento de No Alineados en la última cumbre de La Habana 14; la Resolución de Apoyo del Parlatino (Parlamento Latinoamericano); la del Partido de los Trabajadores de Brasil del Presidente Lula da Silva 15 y el respaldo del Senado argentino 16.

En una veintena de oportunidades, el Comité de Descolonización de la Organización de las Naciones Unidas 17 instó a Estados Unidos a regularizar la situación de Puerto Rico. Muchos de los que asistieron al Congreso celebrado en Panamá confían en que, en una próxima reunión, sea la Asamblea General de la ONU la que se pronuncie al respecto.

  1. Puertorriqueño, miembro de la Junta Revolucionaria Cubana de París (1827-1898) y alma mater del Grito de Lares.
  2. Fernando Martín García, La Independencia de Puerto Rico, Historia y Futuro, edición del autor, San Juan, 2006.
  3. Tres años antes, en 1947, el Congreso de Estados Unidos aprobó una reforma que autorizaba a la elección popular del Gobernador. En 1948 Luis Muñoz Marín se convirtió en el primer Gobernador elegido por sus coterráneos.
  4. Los tres cumplieron prisión perpetua en Estados Unidos, hasta que 25 años después, en 1979, bajo presión internacional, el presidente estadounidense Jimmy Carter les concedió un indulto.
  5. www.independencia.net/topicos/f_saber_sobre_indep.html
  6. Ibid.
  7. Ibid.
  8. Rubén Berríos lideró la toma del polígono de tiro de la base militar, que terminó con su cierre. Existen denuncias de que para las actividades militares estadounidenses se empleaban metales pesados, químicos e incluso desechos nucleares, altamente contaminantes.
  9. La Orden Ejecutiva 13.183 dio origen al Grupo de Trabajo del Presidente sobre el Status de Puerto Rico. La estableció el entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, en diciembre de 2000 y el presidente George W. Bush la mantuvo vigente; la función del grupo fue la de entrevistar a expertos y personas con intereses en juego para revisar todos los aspectos legales referentes al actual estatus de Puerto Rico e informar al Presidente sobre las opciones constitucionalmente aceptables. Véase: www.independencia.net/pdf/tf_Info_presidencial_status_es23dic05.pdf
  10. Rubén Berríos Martínez, "Puerto Rico está gestando su independencia", Clarín, 22-02-06.
  11. www.prfaa.com/files/Governor_Letter_on%20Status_January24_2006.pdf
  12. Rubén Berríos Martínez en conferencia de prensa el 25-04-07.
  13. Proclama de Panamá redactada durante el Congreso latinoamericano y caribeño por la independencia de Puerto Rico, 18-1-06, en la que participaron 22 partidos políticos y líderes de América Latina.
  14. XIV cumbre MNOAL, Documento Final, La Habana, 2006.
  15. Moción de apoyo a la Independencia de Puerto Rico, Directorio Nacional del Partido de los Trabajadores, São Paulo, 25-11-06.
  16. Senado de la Nación Argentina, expediente Nº 2641/06, sancionado el 22-11-06.
  17. La última acta del Comité de Descolonización al respecto es del 14-06-07.

Soberanía y desarrollo económico

Mora, Edwin Irizarry

A pedido de el Dipló, el autor accedió a explicar sucintamente las posibilidades de sustento y desarrollo económico de un Puerto Rico independiente, en particular el remanido tema de los “subsidios” estadounidenses a miles de puertorriqueños, que los opositores a la independencia esgrimen como uno de sus principales argumentos.

El pleno desarrollo de la economía de Puerto Rico será posible sólo cuando el país alcance su soberanía nacional. El potencial de generación de ingresos y de producción para sostener una economía independiente y próspera se explica, en parte, a la luz de la tendencia de datos específicos recientes. Desde la perspectiva del sector privado, sólo durante el año 2006 el actual arreglo colonial permitió a las empresas estadounidenses obtener 54.800 millones de dólares en ingresos provenientes de Puerto Rico. Las dos fuentes principales fueron, en primer lugar, alrededor de 33.300 millones en concepto de ganancias de las empresas de Estados Unidos que operan en suelo puertorriqueño. Se calcula que desde 1975 hasta el presente esta cifra ha superado los 400.000 millones. Los impuestos pagados por esas empresas no superaron el 5% de sus ingresos totales.
La segunda fuente de ganancias en 2006 fue en concepto del comercio exterior. Del total de importaciones registradas en Puerto Rico (38.900 millones), casi 50% (19.134 millones) fueron compras a empresas de Estados Unidos. A estas compras se añaden más de 2.400 millones pagados a la marina mercante estadounidense en costos de transporte marítimo, ya que las leyes de cabotaje exigen que las mercancías que entran y salen del país sean transportadas en barcos de matrícula estadounidense.
Según estudios recientes, el volumen total de negocios que Puerto Rico le genera a Estados Unidos significa el sostenimiento de 700.000 empleos en ese país. Si Puerto Rico impone, como mínimo, un 5% adicional en impuestos sobre las ganancias sustraídas como rendimientos de capital, recibiría más de 1.600 millones, cifra suficiente para sustituir el subsidio para alimentos y las becas para estudiantes universitarios, ambos programas financiados por el gobierno de Estados Unidos. Además, si Puerto Rico articula un programa racional de sustitución de importaciones competitivas, se podrían generar unos 75.000 empleos nuevos, lo que reduciría la tasa de desempleo a sólo 6,5% (menos de la mitad de la cifra actual). Como resultado se crearía la base impositiva para reemplazar las ayudas que recibe la población pobre y desempleada.
El crecimiento auto-sostenido bajo el escenario de la independencia nacional no se verá afectado negativamente por la disminución en el flujo de ciertos pagos que los ciudadanos reciben del gobierno de Estados Unidos. Las cifras del año fiscal 2005 son reveladoras. En ese año el total de tales pagos o transferencias recibidas por los individuos fue de 9.862 millones. Ahora bien, de esa cifra el 78% (7.648 millones) fueron pagos en concepto de derechos adquiridos. Éstos incluyen el Seguro Social, un seguro de salud para pensionados, pagos a veteranos de guerra y otros. Estos pagos constituyen pensiones que requirieron la prestación de un servicio y/o la aportación de cotizaciones durante décadas de trabajo productivo o años de servicio militar, según sea el caso. Lejos de constituir “ayudas” del gobierno de Estados Unidos a los puertorriqueños, casi ochenta centavos de cada dólar recibido son pagos obligatorios de un gobierno a ciudadanos particulares, situación que no se altera con un cambio en la relación política entre ambos países.
Por consiguiente, sólo el 22% de las transferencias recibidas por las personas constituyen ayudas, sobre las cuales el gobierno de Estados Unidos ha reiterado que las continuará asignando durante los primeros diez años de transición, una vez que Puerto Rico se independice. La estrategia de desarrollo explicada en los párrafos anteriores asegurará que tales ayudas no sean necesarias luego del período de ajuste aludido.
No debemos perder de vista que en el año 2006 los puertorriqueños enviaron al gobierno de Estados Unidos 3.500 millones de dólares en concepto de aportaciones de patronos y empleados a los sistemas de seguridad social. Una vez que se inicie la transición hacia su independencia nacional, Puerto Rico no sólo creará su propio fondo de seguro social (lo que elimina tal salida de dinero), sino que se abre la posibilidad de negociar el traslado de miles de millones de dólares cotizados por puertorriqueños al Seguro Social de Estados Unidos. En síntesis, el fondo puertorriqueño de seguridad social comenzaría con una base actuarial sólida, que garantizaría el bienestar de quienes aporten al mismo.
Otras variables que contribuirán al éxito de la economía puertorriqueña son: la atracción de capital manufacturero de otros países, además del estadounidense; acceso a instituciones de crédito internacionales para financiar producción e infraestructura; acceso a precios preferenciales en materias primas, tecnologías y bienes de capital, a través de acuerdos comerciales en los cuales el país no participa en la actualidad; participación plena en acuerdos bilaterales y multilaterales; eliminación de las leyes de cabotaje y por lo tanto acceso a marinas mercantes más baratas.
Finalmente, Puerto Rico accederá a su independencia contando con recursos productivos de valor incalculable: un capital humano altamente capacitado; una experiencia industrial envidiable; una infraestructura de telecomunicaciones, financiera, de carreteras, de puertos marítimos y aéreos de primer orden; y un sistema de educación superior de excelencia. Esos elementos constituyen la base material que garantizará el pleno desarrollo de su economía nacional.


Autor/es Fernanda Kobelinsky
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 97 - Julio 2007
Páginas:12,13
Temas Ciencias Políticas, Relaciones internacionales
Países Puerto Rico