Le Monde diplomatique ÍndicesBúsquedaEste cdAyuda  
Home

Recuadros:

Entre la nostalgia soviética y el nuevo patriotismo de Estado

La probable reelección de Vladimir Putin en los comicios de este 14 de marzo marcará un vuelco político en Rusia. En el umbral de una nueva avanzada del capitalismo, el Presidente ruso enfrenta las exigencias de “poner en vereda a los oligarcas”, redistribuir las riquezas, restablecer la protección social y volver a ser potencia. Estas demandas van a la par de una revalorización de la herencia de la Unión Soviética, que no puede reducirse a la caricatura liberal de una “nostalgia” pasatista.

¿Quién no ha visto alguna una vez, aunque sea en la pantalla, el monumento de Vera Mujina que representa al obrero y a la campesina koljoziana lanzándose hacia un futuro radiante, blandiendo la hoz y el martillo? 1. Erigido en la entrada del Parque de Exposiciones de Moscú, el monumento acaba de ser desarmado. No para arrumbarlo, sino para renovarlo. Banderas rojas florecen nuevamente cada 9 de mayo, para las celebraciones oficiales de la victoria sobre la Alemania nazi, como en los desfiles comunistas del 1º de mayo y el 7 de noviembre 2. Vuelve a resonar el himno de la URSS 3. Adolescentes exhiben remeras con la inscripción "Mi patria, la URSS". Grupos de rock reciclan "éxitos" soviéticos. Las radios FM en Moscú difunden más canciones en ruso. Cafés de moda y publicidades utilizan también símbolos soviéticos, atestiguando una "nostalgia" posmoderna.

Este retorno del péndulo se inició a mediados de los años 1990. Las películas soviéticas vuelven a pasarse en televisión a pedido del público, según los canales. Un editorialista se inquieta: el "pueblo soviético" sigue ahí, la nostalgia surge como "la dominante del humor que se percibe en el ambiente" 4. Las encuestas de institutos considerados serios confirman: "el 57% de los rusos quiere retornar a la URSS" (2001), el 45% considera el sistema soviético "mejor" que el actual, el 43% desea incluso "una nueva revolución bolchevique" (2003). Las opiniones sobre el presente resultan también poco "correctas": descrédito de la "revolución democrática" de agosto de 1991 5 y rechazo masivo (alrededor del 80%) de las grandes privatizaciones "criminales".

Los demócratas vituperan: amnesia ("se olvidaron del gulag y las penurias"), odio a los ricos "sólo por ser ricos", mediocridad de perdedores y de ancianos; "la biología resolverá el problema". Bajo el gobierno de Vladimir Putin, los acontecimientos políticos vinieron a confirmar sus angustias: acciones judiciales contra varios grandes oligarcas amigos y patrocinantes 6; recuperación del control de importantes medios de comunicación por el Kremlin; rehabilitaciones del NKDV y la KGB 7; creciente influencia de los "siloviki" 8 y del FSB, intención de recuperar la influencia rusa en el espacio ex soviético, críticas oficiales lanzadas contra Estados Unidos y su penetración en dicho espacio, contra su guerra en Irak a pesar de la "alianza estratégica" entablada por el presidente Putin con Washington a partir del 11 de septiembre de 2001.

Sin embargo, no se escatimaron esfuerzos para erradicar el comunismo. Desde 1991 los rusos están saturados de archivos, artículos, libros y programas de televisión que denuncian los "crímenes bolcheviques": terror rojo bajo Lenin y Trotsky, "Gran terror" bajo Stalin, hambruna de 1932-1933, gulag, deportación de pueblos "castigados" por colaborar con la Alemania nazi o "sospechosos" de hacerlo, represión bajo el gobierno de Breznev. Los grandes medios de comunicación, periodistas, historiadores, libraron ardientemente la "batalla de la memoria", conjugada con la promoción de los "valores mercantiles democráticos", respaldada por una vasta red occidental y sobre todo estadounidense de instituciones, universidades y fundaciones (Ford, Soros, Hoover, Heritage, Carnegie, USIS, USAID), además de los oligarcas filántropos de Rusia 9.

Los debates contradictorios de la época de Gorbachov cedieron lugar a la requisitoria contra "el Imperio del Mal" en todas sus encarnaciones. La virulencia de este anticomunismo ruso hace palidecer a los cruzados occidentales. Pero se trata de agitar, en cada momento de crisis amenazadora para el nuevo régimen, el fantasma del "retorno de los rojos" y la guerra civil.

Reconstrucción de la memoria

La condena del "bolchevismo" implica la rehabilitación de sus opositores, principalmente el movimiento blanco y las disidencias. Incluso ciertas colaboraciones con los nazis se miran con "comprensión". Así, el cronista de Izvestia Maxim Sokolov intenta explicar: "Los tiempos eran complejos... (El Tercer Reich) era el único bastión que protegía a Europa de la barbarie bolchevique. Si hubiera vivido hasta nuestros días, el Reichsführer SS (Himmler) sería probablemente reconocido como combatiente contra el totalitarismo" 10.

Este revisionismo caricaturesco, que ignora los contextos reales, los períodos, los regímenes, las sociedades y las muy diversas culturas de la historia soviética, es cuestionado por numerosos historiadores, pero no son ellos quienes llevan la voz cantante. Mayor difusión tienen los best-sellers de Viktor Suvorov. El más reciente, publicado a fines de 2002 11, comienza con esta afirmación: "Todos los dirigentes soviéticos, sin excepción, han sido crápulas y bribones".

Uno de los pioneros del anticomunismo oficial, Alexandre Tsipko, considera contraproducente esta moda denigratoria: sus efectos desmoralizantes, combinados con los de las "reformas confiscatorias" -se lamentaba en 1995 12- "prepararon el terreno para una reivindicación de la historia soviética". Su observación es acertada. Más allá del "sistema", los ataques apuntan a los valores igualitarios y colectivistas, comunitarios, tanto rusos tradicionales como soviéticos. Apuntan a "la gente de abajo", a los obreros que, desestabilizados en sus condiciones de vida, son al mismo tiempo estigmatizados como "cómplices" del antiguo régimen, "asistidos", "perezosos" e "inútiles" para el progreso posindustrial 13.

A pesar de esta avalancha, Rusia escapa aún al "pensamiento único" sobre la URSS. Existen aquí demasiadas experiencias vividas, herencias culturales, memorias desgarradas, como para dar lugar a este tipo de uniformidad. Las historias de vida pueden transmitir los ecos caóticos de tiempos extremos, en los que las fronteras entre la fe cristalina, las alegrías positivas, la caída incomprendida y repentina a los infiernos de un terror ciego, eran movedizas, imprevisibles.

Un testigo mayor del universo de los campos de concentración, Varlam Shalamov 14, evoca su juventud estremecida, el resplandor de Lenin y los ideales de la revolución ("Qué horizontes, qué inmensidades se ofrecían a los ojos de todos, del hombre más común"), en este período soviético muy ambiguo de los años veinte 15. La voz de destinos más comunes, que permite percibir las razones de la adhesión popular a aquel socialismo, se deja oír a través del relato de Liudmilla, hija de campesinos maltratados por la deskulakización, pero que atraviesa la frontera de los mundos para recorrer, en la ciudad, el camino de la movilidad social.

Efectivamente, este fue el camino de millones de trabajadores rurales. Entre los campesinos que atravesaron la guerra civil y permanecieron en la ciudad luego de la "gran ruptura" de la colectivización, se recogieron a su debido tiempo 16 otras historias de vida, a comienzos de los años 1990, cuando la palabra se liberó antes de ser "reformateada" por la ideología anticomunista dominante.

Uno de los problemas de la memoria "reconstruida" en ese nuevo contexto es el reclutamiento de las víctimas y los mártires al servicio de una ideología "antitotalitaria" formulada a posteriori. Pero entre ellos había muchos comunistas y opositores de izquierda trotskistas 17, gente que al volver de los campos de concentración no dejó de creer en y de servir al "socialismo" del que pretenden hoy hacerles renegar.

La mayoría de los ex soviéticos aún con vida no conoció los tiempos extremos. Evocan los cuarenta años soviéticos vividos después de la Guerra y la muerte de Stalin. Un artista recuerda la atmósfera de los años 1960: "Tal vez idealice, pero había entonces un impulso optimista en el país. No hablo de política, sino del clima moral de la gente que me rodeaba. El impulso dado por los Beatles reveló la aspiración al amor, que conoció su cenit con el movimiento hippie... Era un tiempo luminoso, que me enseñó a vivir mirando el futuro con optimismo". Colisión-colusión inesperada de referencias: una en sintonía con los ideales oficiales ("el futuro con optimismo"), la otra con una cultura inconformista (los Beatles).

Sucede que la confianza en las perspectivas de un país en pleno auge, donde nadie temía al futuro, pudo coexistir en muchos con el apoliticismo y las tentaciones de una cultura alternativa. Otros, contestatarios del régimen de Breznev, extrañan el tiempo en que arreglaban el mundo en las cocinas. "El futuro aún no había llegado", y sería -se sabe- muy decepcionante. ¿Cuántos de ellos, después de 1991, se retiraron de la escena, enfermos, deprimidos o muertos de tristeza al ver lo que el cambio tan esperado había producido?

"Los nuevos jefes desacreditan a los chestidisiatniki, la gente de los años 1960 -cuenta Vasili Juravliov- por ser para ellos un reproche viviente. Porque es sobre sus espaldas que los oligarcas y otros hombres de negocios treparon al poder" 18. Aquellos jóvenes -que no eran ni militantes, ni contestatarios, ni intelectuales, ni cuadros del partido, sino que simplemente estaban ávidos de vivir plenamente- abandonaron el confort urbano por las "grandes obras" de los años 1950-1980, por romanticismo o atraídos por los salarios. La construcción de la "ciudad de los sabios" en Novosibirsk, de las grandes centrales sobre los ríos siberianos, de los complejos industriales de Togliatti y sobre el Kama, del segundo transiberiano, el BAM, les dejaron a menudo los recuerdos de una juventud intensa, a pesar del sentimiento actualmente difundido de un inmenso estropicio.

Otros volvieron heridos de una aventura abominable: la guerra en Afganistán, de la que hablan los mutilados de cuarenta años en las calles y el subterráneo. La joven generación que "regresó de Chechenia", otra abominación, ya tomó el relevo.

Pero la gran mayoría no participó de compromisos tan importantes. Simplemente vivieron, inmersos en un modo de vida, de relaciones sociales, en una cultura de la que no se separan sin dolor. Nacido en 1961, el escritor ucraniano Andrei Kurkov habla de ello a su modo, que no es excepcional: "Esta sociedad estaba fundada en la amistad. Podías golpear a la puerta de tus vecinos; si necesitabas dinero, te lo prestaban. Luego de la caída, toda esa solidaridad se derrumbó (...). La gente que nació justo antes de la caída, que tiene veinte años, se adapta muy rápido. Para mi generación la soledad es la enfermedad de esta época. Perdí muchos amigos. Muchos se suicidaron, otros emigraron" 19.

¿Recuerdo de relaciones amistosas o vivacidad de una cultura social aún perceptible en las resistencias a la liberalización? La intelectual Liudmila Bulavka aporta los testimonios de sectores obreros involucrados en los recientes movimientos de protesta: los militantes juzgan con severidad sus propias ilusiones de los años 1989-1991 (el apoyo a los demócratas), sienten una pérdida dolorosa con el fin de la URSS, no aceptan que los patrones hagan las leyes sin consultarlos, quieren seguir creyendo que "el Estado somos nosotros" y permanecen aferrados a una cultura de consenso y paternalismo social 20.

Opiniones según la edad

Los occidentales carecen de todo un continente de conocimientos para comprender la "pérdida" vivida: el universo de una cultura, la dimensión de una vida social que no concuerdan con ninguna ideología. ¿Dónde clasificar, en su estrechez de miras, no sólo a la vanguardia, sino a la cultura popular de masas que marcó a generaciones, las comedias musicales de Alexandrov y el jazz de Utesov, el humor de Ilf y Petrov, las aventuras del soldado Vasili Tiorkin, los personajes "entre dos" del cine de Vasili Chukchin, el arte aficionado de los clubes de fábricas y el vasto movimiento de la canción de autor, el "cuestionamiento" de masas más importante de los años 1960-1980? ¿Dónde ubicar la reciente decisión de los poetas inconformistas de todas las edades de consagrar "canción del siglo" a la balada "Grenada" de Mijail Svetlov, "poeta del Komsomol" de los años 1920? ¿Podrán transmitirse alguna vez los mensajes de esta Atlántida que existió realmente?

Una encuesta realizada con el auspicio de la fundación alemana Friedrich Ebert, dirigida por Mijail Gorchkov 21, muestra hasta qué punto "la rehabilitación de la URSS" proviene de una reflexión madura, poco conforme a los estereotipos. Revela el fracaso del poder y de los medios de comunicación en su intento de presentar los setenta años soviéticos como una "pesadilla", estimando incluso que la presión ejercida en este sentido agotó sus efectos. Las opiniones difieren sin embargo según los períodos considerados y la edad de las personas encuestadas:

  • "Los crímenes del stalinismo no pueden justificarse de ningún modo": éste es el punto de vista del 75,6% de los encuestados de 16-24 años, del 73,5% de los de 25-35 años; del 74% de los de 36-45 años; del 66,8% de los de 46-55 años; del 53,1% de los de 56-65 años.
  • "Las ideas marxistas eran justas": las respuestas positivas varían, de los más jóvenes a los más viejos, del 27,4% al 50,3%.
  • "La democracia occidental, el individualismo y el liberalismo son valores que no cuadran a los rusos": es la opinión del 62,9% de los encuestados de 56-65 años, pero sólo del 24,4% de los de 16-24 años.
  • Entre los "motivos de orgullo", aproximadamente el 80% en todas las categorías de edad señala la victoria de 1945. Los de más de 35 años mencionan en segundo lugar la reconstrucción de la posguerra; los más jóvenes (16-35 años) señalan "los grandes poetas rusos, los escritores, los compositores". Aproximadamente el 60% en todos los grupos de edad señala los logros de la cosmonáutica. La afirmación según la cual "la URSS fue el primer Estado de toda la historia de Rusia en garantizar la justicia social a la gente humilde" es avalada por la mayoría de los de más de 35 años, el 42,3% de los de 25-35 años, sólo el 31,3% de los de 16-24 años.
  • Entre las características de los diferentes períodos, la mayoría de los encuestados señala principalmente:
  • En el período estalinista: la disciplina y el orden, el miedo, los ideales, el amor a la patria, un rápido desarrollo económico.
  • En el período Breznev: la protección social, la alegría de vivir, los logros en ciencia y técnica, la educación, la confianza entre la gente.
  • En la Rusia actual: la criminalidad, la incertidumbre del futuro, los conflictos entre naciones, la posibilidad de enriquecerse, la crisis y la injusticia social. Las personas de opinión liberal atribuyen un balance positivo (25%) al período Breznev (los comunistas: 45,9%) y negativo (21%) al período Yeltsin (los comunistas: 59%).

En cuanto al futuro, una amplia mayoría se pronuncia a favor de una administración estatal de los grandes sectores de la economía, la educación y la salud, y sólo aprueban la administración mixta (con el sector privado) en el campo de la alimentación, la vivienda y los medios de comunicación. La mayoría (54%) "opta por una sociedad de igualdad social" y define como característica principal de la democracia "la igualdad de los ciudadanos ante la ley".

Puntos de no retorno

Evolutiva, la visión del pasado aparece filtrada por la experiencia de "reformas de mercado", cuyo carácter desastroso se reconoce ampliamente en la actualidad.

La primera inspiradora de estas reformas, la socióloga Tatiana Zaslavskaia 22, considera que los trabajadores están "mucho más despojados de la propiedad y privados de derechos que en la época soviética. (...) La producción no sólo ha caído, sino que se ha degradado desde el punto de vista estructural y tecnológico. (...) Sectores que cubrían las necesidades sociales en la época soviética y elevaban, aunque sea modestamente, la calidad de vida de la población, se degradan hoy cada vez más. Las conquistas democráticas de la época de la perestroika y de la glasnost están en peligro (...). La polarización de la sociedad ha adquirido dimensiones colosales (...): entre un 20% y un 30% de la población vive con graves privaciones, en viviendas ruinosas, padece hambre, enfermedades y muere prematuramente".

El economista liberal Grigori Iavlinski 23 habla de "desmodernización" de Rusia, el ecologista Oleg Ianitskii de "sociedad de todos los riesgos". "Vivíamos detrás de la Cortina de hierro. Ignorando las realidades exteriores, creímos vivir en la miseria de la nivelación. Ahora que la Cortina de hierro cayó (...) sufrimos la prueba de la verdadera miseria. Sabemos ahora que en la época soviética no vivíamos en la miseria, teníamos cubiertas las necesidades en un nivel parejo, aunque bajo. El sistema de salud y educación era accesible a todos, a pesar de los privilegios de los "servidores del pueblo". Las colas existían para que cada uno pudiera procurarse lo necesario, hoy ya inaccesible para la mayoría", explica el historiador del mundo rural y la colectivización Viktor Danilov.

Según Danilov, para muchos "se abrieron sin duda las puertas al mundo exterior, pero se erigieron ‘puertas blindadas' entre la gente. La ‘atomización' nunca había alcanzado un nivel semejante". Más allá de estas tristes constataciones, no faltan en Rusia reflexiones interesantes sobre el pasado, el futuro y las posibilidades de desarrollo. Pero este universo muy plural del pensamiento ruso es ignorado en Occidente, donde sólo repercuten los puntos de vista liberales occidentalistas.

El nuevo patriotismo se alimenta sin embargo del resentimiento nacido del desconcierto, la miseria, la nueva "imagen del enemigo" -el "terrorista" árabe-musulmán- formada de común acuerdo con el Occidente civilizado con el que los rusos se identifican. Ya no hay clima de "antiimperialismo", sino de xenofobia "de blanco pobre" hacia los pueblos aun más desposeídos, hacia ese Sur amenazador. Es paradójico: muchos extrañan el espíritu de amistad que reinaba en las comunidades multinacionales soviéticas de obreros y estudiantes, y al mismo tiempo deploran las trabas políticas y financieras a la libertad de viajar, las familias y los grupos de amigos desmembrados. Aceptan la matanza de chechenos, pero disfrutan la película de culto de los años 1930 El Circo, donde el actor judío Solomon Mijoels, que murió asesinado por Stalin, canta una canción de cuna yiddish a un niño negro arrancado de las garras del racismo estadounidense.

La nostalgia de la URSS y su revalorización en la población no deben confundirse con sus diversos usos políticos. La realidad excluye un "regreso del sovietismo": la liquidación del sistema social soviético, las privatizaciones, el rol del dinero y las presiones del mundo exterior "globalitario" han alcanzado puntos de no retorno. Y si bien las necesidades internas del poder y el control de la renta petrolera reactivaron las tradiciones de gran potencia, burocráticas y policiales, esto sucede en un contexto internacional donde el ejemplo de la militarización, de la obsesión por la seguridad, proviene del "modelo" estadounidense, venerado por los nuevos rusos.

En las "rehabilitaciones", el presidente Putin no olvidó a Pedro el Grande, al reformador liberal autoritario Piotr Stolypin, bajo el reinado de Nicolás II, ni a la muy actual Iglesia ortodoxa. El Kremlin tiene como emblema el águila imperial bicéfala coronada. El ídolo de la nueva burguesía es un becerro de oro verde como el dólar.

En cuanto a la pareja inmortalizada en metal por Vera Mujina, blandiendo aún las herramientas del comunismo, la noticia de su renovación no debe asustar a los liberales: cuando se encuentren nuevamente de pie, orgullosos y petrificados en su impulso hacia el futuro anterior, el obrero y la campesina koljoziana deberían estar apoyados sobre un zócalo más grande, digno de los nuevos tiempos. Delante de un centro comercial.

  1. La imagen de la pareja comunista figuraba en la presentación de las películas de los estudios Mosfilm.
  2. Aniversario de la "Gran Revolución Socialista de octubre de 1917".
  3. Con música de Alexander Alexandrov, el 8-12-00 la Duma restableció el himno que sucedió en 1945 a "La Internacional" y fue abandonado con la URSS en 1991. Su nueva letra "patriótica" es obra de Serguei Mijalkov, quien ya había escrito la del himno soviético.
  4. Andrei Koslesnikov, Izvestia, Moscú, 5-6 y 14-8-01.
  5. El 48% de los rusos sólo ve en el fallido golpe conservador y el exitoso golpe de Estado de Boris Yeltsin un "episodio de la lucha por el poder", el 31% "acontecimientos trágicos", sólo el 10% una "victoria de la democracia". Su décimo aniversario, en 2001, no fue celebrado.
  6. Antiguos magnates, Vladimir Gussinski (medios de comunicación) se encuentra refugiado en España; Boris Berezovski (industria automotriz, petróleo, medios de comunicación, finanzas del Kremlin) es "refugiado político" en Gran Bretaña; Mikhail Khodorkovski (petróleos Yukos) está preso.
  7. El Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos (NKVD) era la policía política bajo el gobierno Stalin. En 1954, fue remplazado por el Comité de Seguridad del Estado (KGB) y tras el fin de la URSS por el Servicio Federal de Seguridad (FSB).
  8. Esta denominación refiere a los hombres de las fuerzas armadas, policiales y servicios secretos.
  9. El partido liberal Unión de Fuerzas de Derecha y la Fundación Soros promovieron una edición del Libro negro del comunismo del francés Stéphane Courtois.
  10. Izvestia, 26-03-02. Se refería a la rehabilitación en Ucrania de la división SS Galitchina.
  11. Ten' Pobedy, Moscú, 2002.
  12. Nezavissimaïa Gazeta, Moscú, 9-11-1995.
  13. Karine Clément, Les ouvriers russes dans la tourmente du marché, Syllepse, París, 2000.
  14. Pierre Lepape, "El gulag según Shalamov", Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, diciembre de 2003.
  15. Les Années vingt, éditions Verdier (París), que publica también la versión integral de Récits de la Kolyma (2003).
  16. Golosa Krest'ian, Selskaïa Rossiia XX veka v krest'ianskikh memuarakh, Aspekt Press, Moscú, 1996.
  17. Pierre Broué, Communistes contre Staline. Massacre d'une génération, Fayard, París, 2003.
  18. Literaturnaia Gazeta, Moscú, 6/12-3-02.
  19. Véase la entrevista a propósito de su libro Le Pingouin (Liana Levi, París, 2000) en "Le matricule des anges".
  20. Liudmila Bulavka, Non Konformizm (retrato sociocultural de la protesta obrera en Rusia contemporánea) Ourss, Moscú, 2004.
  21. Osennii krizis 1998 goda: possiiskoie obchtchestvo do i posle, PNISiNP, Rosspen, Moscú, 1998.
  22. Autora, en abril de 1983, del primer informe oficial (y confidencial) que reconoce la crisis del sistema y la necesidad de reformas profundas. Véase su traducción al francés por Denis Paillard, en L'Alternative, París, Nº 26, marzo-abril de 1984.
  23. Líder del partido reformista Iabloko.

La historia en construcción

Chauvier, Jean-Marie

Archivos (semi) abiertos, libertad para investigar: los historiadores rusos están satisfechos. Pero la tirada de sus libros cae bruscamente: 34 millones en 1991, 8 millones en 1992. Los temas de interés cambian: del período soviético (92% de los títulos en 1992) se deslizan cada vez más hacia el período y la vida de los zares. Y los libros “sensacionalistas” reemplazan a los demás géneros. Historiadores de renombre cuestionan las orientaciones dominantes: explotación precipitada, tendenciosa o comercial de los archivos, tono polémico, demonización del bolchevismo, falsificaciones y nuevas injerencias del poder. Los avances científicos no resultan menos impresionantes 1.
La sociedad Memorial trabaja en el conocimiento del sistema represivo y las “resistencias al comunismo bajo Lenin y Stalin”. La fundación Democracia, dirigida por Alexandre Iakovlev, ex ideólogo de la perestroika, está también abocada a la historia del gulag. Al frente de la Universidad de Ciencias Humanas (RGGU), Iuri Afanasiev realiza el inventario crítico de la sociedad soviética. Pariente pobre, la historia social es abordada a través de los trabajos de Elena Zubkova y Elena Osokina. La escuela de estudios rurales, bajo la dirección de Viktor Danilov y Teodor Shanin, lleva a cabo un extraordinario desbrozo de tierras vírgenes: “revolución campesina” de 1902 a 1922, movimientos campesinos en la guerra civil, colectivización de los años 1930, recuerdos de los últimos testigos con vida. La memoria del judeocidio es abordada nuevamente por el Centro de Estudios sobre el Holocausto en Moscú, que dirige Ilya Altman 2.
Existen también numerosos estudios locales confidenciales, nuevos enfoques de la cultura y del arte rusos del siglo XX. Los manuales escolares ofrecen una visión más compleja y diversificada que la propuesta en los medios de comunicación. Su valor documental y pedagógico es desparejo, pero a menudo notable.
Son escasos los investigadores rusos prestigiosos traducidos a idiomas occidentales. Es necesario leer lo que dice al respecto el historiador francés Jean-Paul Depretto 3. Las investigaciones y los pensamientos originales no faltan en Rusia. Los debates a menudo a contramano de los tiempos que corren pueden seguirse en la revistas científicas 4 o político-culturales tales como Alternativy de Alexandre Buzgalin y Svobodnaia Mysl de la Fundación Gorbachov, las publicaciones de los coloquios “¿Hacia dónde va Rusia?”, donde se analizan regularmente los vínculos pasado-presente 5.
Los archivos y trabajos rusos han alimentado las obras recientes de especialistas occidentales de la historia soviética, entre ellos Moshe Lewin, Sheila Kirckpatrick, Line Viola, Peter Holquist, John Arch Getty, Gabor Rittersporn, Lewis Sigelbaum, Donald Filtzer, Wandy Goldman, Brigitte Studer, Véronique Garros, Alain Blum, Tamara Kondratieva, Sabine Dullin, Myriam Desert, Alexis Berelowitch, Denis Paillard, Pierre Broué, Lilly Marcou, Jean-Jacques Marie, Jean-Paul Depretto, Nicolas Werth, Claudio-Sergio Ingerflom, Jean-Louis Van Regemoorter, Laurent Rucker, Georges Sokoloff, Serge Wolikov... Y la lista no es por cierto exhaustiva 6.

  1. Gennadii Bordiougov, Nikita Dedkov, Oleg Khlebniuk, Vladimir Buldakov, y otros, Istoritchskie issledovania v Rossii. Tendentsii poslednikh let, Airo-XX, Moscú, 1996.
  2. Véase General Petrenko (liberador soviético de Auschwitz), Avant et après Auschwitz seguido de Le Kremlin et l’Holocauste 1933-2001, por Ilya Altman y Claudio Ingerflom, Moscú, 2000 y Flammarion, París, 2002.
  3. La Revue russe, Nº 16, 1999. Véase también Pouvoirs et société en Union soviétique, Atelier/les Editions ouvrières, París, 2002.
  4. Otetchestvennaia Istoriia y Voprosy Istorii.
  5. Bajo la dirección de Tatiana Zaslavskaia, con la Escuela Superior de Ciencias Económicas y Sociales de Moscú dirigida por Teodor Shanin.
  6. Véanse especialmente las partes dedicadas a la URSS en Le Siècle des communismes (bajo la dirección de Michel Dreyfus, Bruno Groppo, Claudio Ingerflom, Roland Lew, Claude Pennetier, Bernard Pudal, Serge Wolikov), L’Atelier, París, 2000.


La Unión Soviética en trece fechas

Chauvier, Jean-Marie

  • 6 de noviembre de 1917: bajo la conducción de Vladimir Ilich Ulianov, apodado Lenin, los bolcheviques toman el poder.
  • 30 de diciembre de 1922: se constituye la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
  • 21 de enero de 1924: muere Lenin. Lo sucede José Yugachvili, apodado Stalin, quien lanza la colectivización rural y la industrialización a marcha forzada.
  • 1º de diciembre de 1934: el asesinato del dirigente comunista Serguei Kirov desata una represión sangrienta. Los procesos de Moscú se vieron acompañados de cientos de miles de detenciones y deportaciones.
  • 21 de junio de 1941 al 8 de mayo de 1945: agresión de Hitler. Defensiva hasta la victoria de Stalingrado en febrero de 1943, la Gran Guerra patriótica lleva al Ejército Rojo hasta Berlín, al precio de veinte millones de muertos.
  • 5 de marzo de 1953: muere Stalin. Después de Gueorgui Malenkov, Nikita Jruschov acccede en septiembre a la dirección del Partido.
  • Febrero de 1956: XX Congreso del Partido Comunista. Nikita Jruschov denuncia los crímenes de Stalin. El “deshielo” es simultáneo a desordenados intentos de reformas.
  • Octubre de 1956: el ejército ruso reprime la insurrección de Budapest.
  • 15 de octubre de 1964: una troika, conducida por Leonid Breznev accede a la dirección del PCUS.
  • 21 de agosto de 1968: intervención militar del Pacto de Varsovia en Checoslovaquia para poner fin a la “primavera de Praga”.
  • Marzo de 1985: después de los generales de transición Yuri Andropov y Konstantin Chernenko, Mijail Gorbachov asume la dirección del PCUS y lanza la perestroika (reestructuración) y la glasnost (transparencia).
  • 21 de agosto de 1991: el golpe conservador abortado acelera el ascenso de Boris Yeltsin, elegido en junio para la presidencia de Rusia.
  • 8 de diciembre de 1991: los presidentes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia constatan en Minsk que la Unión Soviética “ya no existe”.


Autor/es Jean-Marie Chauvier
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 57 - Marzo 2004
Páginas:18,19,20
Traducción Gustavo Recalde
Temas Estado (Política)
Países Rusia