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Recuadros:

Más discreta y tan eficaz como la CIA

Irán, Chile, Nicaragua... Desde la década de 1950 las guerras “sucias” de la CIA alimentan la crónica, y una vez reveladas, incluso hacen escándalo en Estados Unidos. Al crear la Fundación Nacional para la Democracia (NED), el presidente Ronald Reagan dio a Washington una herramienta menos controvertida que la CIA. Pero con el mismo objetivo de desestabilizar a los gobiernos no amigos financiando a la oposición.

"Mucho de lo que hoy hacemos, lo hacía ya hace 25 años la CIA de manera encubierta (1)." Quien hace estas sorprendentes declaraciones es Allen Weinstein, historiador y primer presidente de la National Endowment for Democracy (NED) -Fundación Nacional para la Democracia- una asociación estadounidense sin ánimo lucrativo y con objetivos particularmente virtuosos: promover los derechos humanos y la democracia.

La NED aún no existía cuando el 26 de febrero de 1967 The Washington Post desató un escándalo con repercusiones internacionales: develaba que la Agencia Central de Inteligencia, CIA, financiaba en el exterior a sindicatos, organizaciones culturales, medios de comunicación, así como a reputados intelectuales. Por el artículo se supo cómo hacía llegar el dinero. El ex oficial de la Agencia Philip Agee nos lo confirma: "La CIA utilizó conocidas fundaciones estadounidenses, pero también otras entidades creadas para tal fin y existentes sólo en el papel" (2).

Para reducir la presión, el presidente Lyndon Johnson ordenó una investigación, aunque él sabía que a la CIA se le encargaban ese tipo de actividades desde su creación en 1947. "Nuestros políticos recurrieron a acciones encubiertas para enviar asesores, materiales y fondos para apoyar medios de comunicación y partidos en Europa, pues aunque se había acabado la Segunda Guerra nuestros aliados seguían confrontados a amenazas políticas" (3). La Guerra Fría comenzaba, y se debía contrarrestar la "influencia ideológica" de la Unión Soviética.

En algunos casos, las organizaciones financiadas lograron debilitar e incluso eliminar a quienes se oponían a los gobiernos amigos de Washington. Al mismo tiempo crearon espacios favorables a los intereses estadounidenses. Esa labor de zapa fue puesta al servicio de golpes de Estado, como ocurrió en Brasil contra el presidente João Goulart en 1964. La prueba máxima de que Johnson no había puesto fin a esas actividades fue el derrocamiento del mandatario chileno Salvador Allende, en septiembre de 1973. "Para prepararle el terreno a los militares, precisa Agee, financiamos y canalizamos a las fuerzas de importantes organizaciones de la ‘sociedad civil' y medios de prensa. Fue una copia perfeccionada del golpe en Brasil."

A partir de 1975 la CIA volvió a ser investigada por el Senado de su país, principalmente por su responsabilidad en complots y crímenes contra varios dirigentes políticos en todo el mundo (Patrice Lumumba, Fidel Castro, Salvador Allende, etc.). Paralelamente, los éxitos de varios movimientos revolucionarios en África y América Latina obligaron a Washington a aceptar que aunque la labor de infiltración en las organizaciones de la "sociedad civil" era decisiva, el camino elegido no era el mejor. Se recordó entonces que "para librar la batalla de ideas en foros internacionales, la administración Johnson (...) había recomendado el establecimiento de un mecanismo público-privado para financiar abiertamente actividades en el exterior" (4).

"No gubernamental"

Así fue como en 1979 nació la American Political Foundation, APF. Era una coalición de los partidos Demócrata y Republicano, dirigentes sindicales y patronales, académicos conservadores y organismos oficiales de la política exterior. Sirvieron de modelo las fundaciones de los cuatro principales partidos de Alemania occidental -conocidas como Stiftung- (5). Financiadas desde la posguerra por su gobierno, estas fundaciones funcionaron como instrumentos de la Guerra Fría. En particular la Fundación Konrad Adenauer, vinculada con el Partido Demócrata Cristiano (CDU).

El 14 de enero de 1983 el presidente Ronald Reagan firmó la Directiva secreta NSDD-77. Ahí ordenaba implementar lo que anunció en su discurso ante el Parlamento británico el 8 de junio de 1982: una "infraestructura" para "contribuir a la campaña global por la democracia" (6). La Directiva precisaba que para ello "se requerirá una fuerte colaboración entre los recursos de política exterior, sean económicos, políticos o militares, así como una estrecha relación con los siguientes sectores de la sociedad estadounidense: laborales, empresariales, universitarios, filantrópicos, partidos políticos y prensa (...)".

Sin mencionar que era parte del desarrollo de la Directiva, Reagan presentó la propuesta de la APF al Congreso, llamada "The Democracy Program". Así, el 23 de noviembre de 1983, nació por ley la National Endowment for Democracy, NED. El 16 de diciembre, durante la "ceremonia" realizada para la ocasión en la Casa Blanca, el Presidente diría: "Este programa a largo plazo no estará en las sombras. Se mostrará orgulloso ante los proyectores (...) Y, por supuesto, será coherente con nuestros intereses nacionales" (7).

Cuatro corporaciones constituyen la base de la NED, y responsables de su gestión. Una rama de la central sindical AFL-CIO, Free Trade Union Institute (FTUI), que pasó a llamarse American Center for International Labor Solidarity (ACILS), era la única existente antes que la NED. Las otras se crearon ad hoc: el Center for International Private Enterprise (CIPE) de la Cámara de Comercio; el International Republican Institute (IRI) del Partido Republicano; y el National Democratic Institute (NDI) del Partido Demócrata.

Aunque jurídicamente es una asociación privada, su financiamiento es aprobado por el Congreso, figurando en el presupuesto del Departamento de Estado. Además de librar de responsabilidades al gobierno (8), su estatuto tiene otra ventaja estratégica. Para el ex funcionario del Departamento de Estado, William Blum, lo "no gubernamental forma parte de la imagen, parte del mito (...) contribuye a mantener en el exterior un grado de credibilidad que una agencia del gobierno de Estados Unidos no podría tener" (9).

En octubre de 1986 se destapó el escándalo que hizo tambalear a la administración Reagan. Se constató que desde la Casa Blanca se organizaba el financiamiento ilegal para acabar con el gobierno sandinista de Nicaragua, sobre todo a través del tráfico de cocaína. Coincidencia: coordinada por el coronel Oliver North, bajo la dirección del Consejo Nacional de Seguridad (NSC) toda la estructura se llamaba... "The Democracy Program". Aunque se sabía que el NED había desempeñado un rol primordial en la operación (10), curiosamente las investigaciones se centraron en el financiamiento del aparato militar de los contrarrevolucionarios nicaragüenses, la "contra". Se prestó menos atención a que esta organización "no gubernamental" estuviera supervisada desde su nacimiento y hasta 1987 por Walter Raymond, alto oficial de la CIA y miembro del Directorio de Inteligencia del NSC.

"Hija del Proyecto Democracia de Ronald Reagan, la NED (...) puso recursos en manos de numerosos grupos latinoamericanos, entre ellos la Fundación Nacional Cubano Americana, FNCA" (11), asegura Jorge Mas Canosa, en ese entonces presidente de la organización extremista anticastrista FNCA, creada por el NSC en la misma fecha que la NED. Bajo la consigna "la libertad de Cuba pasa por Nicaragua", la FNCA actuó contra los sandinistas. Continúa Canosa: "Los orígenes de esta colaboración se dieron cuando Theodore Shackley, ex adjunto de la dirección de operaciones de la CIA, y jefe de la sección de servicios clandestinos, pidió a los miembros de la FNCA apoyo a la política centroamericana...".

Construyendo la democracia

Desde 1987, en medio del escándalo, la NED actúa como pez en el agua. Sus dólares terminaron de construir el frente de organizaciones antisandinistas, que incluyó hasta  la Comisión Permanente de Derechos Humanos de Nicaragua. Con ese respaldo, Violeta Chamorro, la elegida de la administración Bush y propietaria del diario "independiente" La Prensa, llegó a la presidencia en 1990. Lo realizado por los sandinistas en beneficio de la población se volatilizó con la implantación del modelo neoliberal...

La habilidad demostrada por la NED para la canalización de fondos, la creación de organizaciones no gubernamentales, la manipulación de elecciones y la intoxicación mediática, fue la prueba verdaderamente incontestable de que había heredado la gran experiencia de la CIA, de la sección del Departamento de Estado encargada de la cooperación (USAID) y de numerosas personalidades de la "elite" conservadora ligadas a la política exterior de los Estados Unidos (12).

Con excepción del terrorismo, el gobierno de Reagan utilizaría los mismos métodos en los países socialistas en Europa del Este. Las fisuras que tenían esos Estados, y la distancia entre gobernantes y gobernados, hicieron la tarea fácil a la NED y a su red de organizaciones. "Una cruzada no gubernamental por los derechos humanos y la democracia con cara menos imperialista" (13). La novedad fueron los miles de "disidentes" de todo tipo reproducidos con dólares y publicidad, quienes al darse el cambio de sistema desaparecieron olvidados sin pena ni gloria.

Entre los triunfos históricos reivindicados por la NED figura Polonia. Ya en 1984 entregaba "asistencia directa" para crear sindicatos, publicaciones y grupos de derechos humanos. Todos, lógicamente, "independientes". Para la campaña presidencial de 1989 la NED dio 2,5 millones de dólares al movimiento "Solidaridad", liderado por Lech Walesa, que ese año llegó al gobierno como poderoso aliado de Washington (14).

Aunque la NED nació como parte del arsenal ideológico estadounidense para la Guerra Fría, el derrumbe del bloque socialista europeo fue el preámbulo de su expansión planetaria. Desde entonces, con dólares y algunos "especialistas", ha sabido inmiscuirse en los procesos sociales, económicos y políticos de unos 90 países en África, América Latina, Asia y Europa del Este. Como dice el investigador Gerald Sussman, intervenir en elecciones es "demasiado importante para los objetivos de política global de Estados Unidos". La NED y otros organismos estadounidenses se presentan como partícipes en la "construcción de la democracia". Pero como señala Sussman, "si ellos actúan efectivamente de manera menos brutal que la CIA hasta los años setenta, las formas de manipulación electoral a las que se dedican son demostraciones escénicas de drama moral y dramaturgia política" (15).

Elecciones y negocios

En el curso de las elecciones de 1990 en Haití, la NED invirtió unos 36 millones de dólares en apoyo del candidato Marc Bazin, quien había trabajado en el Banco Mundial. A pesar de tal ayuda, perdió ampliamente ante Jean-Bertrand Aristide, quien finalmente fue derrocado después de una campaña mediática, también financiada por la NED y la USAID, el 29 de septiembre de 1991. La dictadura que siguió se cobró unas 4.000 vidas...

Durante los primeros diez años de su existencia, "la NED distribuyó unos 200 millones de dólares a través de mil quinientos proyectos para sostener a los amigos de Estados Unidos" (16). Desde 1998 la NED se interesó mucho en Venezuela. "Es una operación silenciosa contra la revolución bolivariana", sostiene el ex agente Agee. Empezó con el presidente (William) Clinton, y se intensificó con (George) Bush hijo. Se parece a las acciones llevadas a cabo contra los sandinistas, pero sin terrorismo ni embargo económico, hasta el momento: "Promover la democracia, resolver conflictos, vigilar elecciones, y fortalecer la vida cívica". La abogada estadounidense Eva Golinger descubrió en documentos oficiales que entre 2001 y 2006 más de 20 millones de dólares fueron entregados por la NED y la USAID a los grupos de oposición y medios privados de comunicación en Venezuela (17). Ya The New York Times revelaba el 25 de abril 2002 -unos días después del fracasado golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez- que unos meses antes del golpe el Congreso estadounidense había cuadruplicado el presupuesto de la NED destinado a ese país.

No obstante, donde la NED ha demostrado más constancia ha sido en la lucha contra el régimen cubano. En el curso de los últimos veinte años la Fundación habría invertido unos veinte millones de dólares en promover la "transición democrática" en ese país. Sin contar los 65 millones que desde 1996 ha entregado la USAID. Washington insiste en la utilidad suprema de elecciones "democráticas", aunque en los textos oficiales de la Ley Torricelli (Cuban Democracy Act, 1992), la Ley Helms-Burton (Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act, 1996) y hasta la Comisión de Asistencia para una Cuba Libre (Commission for Assistance to a Free Cuba, mayo de 2004), se dice que los ganadores deberán ser de su agrado. La casi totalidad de ese dinero se queda en las manos de organizaciones opositoras al gobierno cubano en Estados Unidos y Europa. Los gobiernos de Polonia, Rumania y la República Checa, principalmente, reciben buena parte de tal financiación al estar a la cabeza de las campañas mediáticas y de presión internacional contra Cuba. Tan solo en 2005 la NED entregó 2,4 millones de dólares para ese trabajo en Europa (18).

Para el gobierno de Estados Unidos, elecciones y negocios deben ir de la mano. Es su sinónimo de democracia. El 20 de enero de 2004, el presidente George W. Bush anunció durante el discurso sobre "El estado de la Unión" que pediría al Congreso la duplicación del presupuesto de la NED para que refuerce "sus nuevos trabajos en la promoción de elecciones libres, del libre intercambio comercial, de la libertad de prensa y de la libertad sindical en el Medio Oriente". O sea, para que el trabajo ideológico acompañara la acción militar. En esa región del mundo la presencia de la NED había sido mínima. En 2003 la red de la NED se había establecido en Afganistán. En su web se lee que decidió "establecer y reforzar los negocios para ayudar a construir la democracia y la economía de mercado". Para preparar las condiciones está dando "asistencia a una amplia serie de ONG nacientes". Con los mismos objetivos otras ONG son financiadas en Irak, especialmente al norte de esa nación ocupada. Como en los demás países, las organizaciones nativas se vuelven rápidamente dependientes del financiamiento, y, bajo el credo de la "lucha por la democracia", pasan a trabajar para un sistema cuyos intereses rara vez coinciden con los de las mayorías de esas poblaciones.

Cada año, o cuando se le requiera, el presidente de la NED debe rendir cuentas ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense. Caso único para una "Organización No Gubernamental". En su comparecencia del 8 de junio 2006, Carl Gershman -presidente de la NED desde abril de 1984- insistió en la urgencia de aumentar el presupuesto para la "asistencia a la democracia". Sostuvo que las ONG en Rusia, Bielorrusia, Uzbekistán, Venezuela y Egipto, necesitan ampliar su trabajo pues se enfrentan a gobiernos "semi-autoritarios". El 7 de diciembre casi utilizó el mismo discurso ante el Parlamento europeo, durante la conferencia "Democracy Promotion: The European Way".

Según William Blum, la filosofía de la NED se basa en la idea de que las sociedades funcionan mejor "con la libre empresa, la cooperación de clases, mínima intervención del Estado en la economía (...). La economía de libre mercado es equiparada con democracia, reformas y crecimiento, enfatizando los méritos de la inversión extranjera (...). Los informes de la NED insisten en la ‘democracia', pero ella se reduce a la mecánica electoral, no a la democracia económica, nada que amenace a los poderes establecidos (...). En resumen, los programas de la NED están sincronizados con las necesidades y los objetivos fundamentales de la mundialización económica y del Nuevo Orden Internacional".

Ante la Asamblea General de la ONU de septiembre de 1989, el presidente George Bush expresó que el reto del "mundo libre" era fortalecer los "fundamentos de la libertad". El año anterior el Parlamento canadiense, incentivado por Washington, había creado una fundación afín a la NED: "Rights & Democracy". En 1992, sobre el mismo modelo, el Parlamento británico oficializó la Westminster Foundation for Democracy. Y así fueron llegando la Swedish International Liberal Centre, de Suecia; la Alfred Mozer, de Holanda; y las Robert Schuman y Jean Jaurès, de Francia. La red de fundaciones inspiradas y auspiciadas por la NED tomaba forma.

La guerra global de ideas

En ese marco fue creada la "Democracy Projects Database", que coordina "unos 6.000 proyectos" de ONG en el mundo. La NED también es el centro de la Network of Democracy Research Institutes (19), de la que participan "instituciones independientes relacionadas con partidos políticos, universidades, sindicatos, y movimientos por la democracia y los derechos humanos...". Su objetivo es facilitar el contacto "entre eruditos y activistas de la democracia". La NED alberga también al secretariado de The Center for International Media Assistance, "un proyecto que se propone unir a una serie de expertos en medios de comunicación con el objetivo de reforzar el apoyo a los medios libres e independientes en el mundo" (20).

En el sitio web oficial del Departamento de Estado, Carl Gershman declara que todas estas fundaciones, personas y organizaciones caminan hacia la "creación de un movimiento mundial pro democracia". Es una "red de redes", cuyo centro es la NED. A este proyecto se han sumado otras fundaciones como la Friedrich Ebert, de Alemania; Olof Palme Internazionella Centrum, de Suecia; Karl Renner Institut, de Austria; y la Pablo Iglesias, vinculada al Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

En 1996, para justificar el aumento del presupuesto de la NED, se presentó al Congreso un informe de apoyo particularmente esclarecedor: "La guerra global de las ideas sigue con ímpetu. Estados Unidos no puede permitirse renunciar a un instrumento tan eficiente en política exterior, precisamente en una época en que sus intereses y valores soportan un fuerte ataque ideológico de muchas fuerzas antidemocráticas en el mundo (...). Siguen amenazados por regímenes comunistas muy profundamente atrincherados, neocomunistas, dictaduras agresivas, nacionalistas radicales, y fundamentalistas islámicos. Dada esta realidad, Estados Unidos no puede permitirse entregar el campo de batalla ideológico a estos enemigos de una sociedad libre y abierta. La NED necesita un financiamiento continuo como inversión prudente para salvaguardar el futuro" (21). Tres años después, Benjamin Gilman, presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, retomó muchos de los elementos de ese informe con el mismo fin.

Democracia, elecciones libres, libertad de expresión... La NED... William Blum no da dos vueltas para concluir: "Se desplazaron muchas de las cosas que hacía la CIA hacia una nueva organización cuyo nombre suena bien. La creación de la NED ha sido una obra maestra de la política, de las relaciones públicas y del cinismo" (22).

  1.  The Washington Post, 22-9-91.
  2.  Entrevista con el autor, 2005. Ver también la conferencia de Philip Agee.
  3.  www.ned.org/about/nedhistory.html Sobre el trabajo de la CIA hacia los intelectuales ver:  Frances Stonor Saunders, Who Paid the Piper? The CIA and the Cultural Cold War, Granta Books, Londres, 2000.
  4. www.ned.org/about/nedhistory.html
  5. La Friedrich Ebert Stiftung, de los social-demócratas (SPD); la Konrad Adenauer Stiftung, de los demócrata-cristianos (CDU); Hanns-Seidel de la Unión Social-Cristiana (CSU); y la Friedrich-Naumann Stiftung de los liberales (FDP).
  6. www.ned.org/about/reagan-060882.html
  7. www.ned.org/about/reagan-121683.html
  8. La Fundación "no será considerada como una agencia o emanación del gobierno de Estados Unidos", estipula el acta del Congreso que creó la NED.
  9. William Blum, Rogue State, Common Courage Press, Monroe, 2000.
  10. The New York Times y The Washington Post, 15 y 16-2-87.
  11. Álvaro Vargas Llosa, El exilio indomable, Espasa, Madrid, 1998.
  12. Entre ellos: Allen Weinstein, Dante Fascell, Elliot Abrams, Richard Allen, John Negroponte, Jeane Kirkpatrick, John Bolton, Otto Reich, general Wesley K. Clark, Jorge Mas Canosa, John Richardson, William Middendorf, Frank Carlucci, Francis Fukuyama...
  13. Nicolas Guilhot, "Le National Endowment for Democracy", Actes de la recherche en sciences sociales, N° 139, París, septiembre de 2001.
  14. www.ned.org/about/nedTimeline.html, aquí la NED muestra algunas de sus acciones de financiación, sea directamente o por intermedio de CIPE, IRI, NDI o la rama de la AFL-CIO.
  15. Gerald Sussman, "The Myths of ‘Democracy Assistance': U.S. Political Intervention in Post-Soviet Eastern Europe", Monthly Review, Volumen 58, N° 7, Nueva York, diciembre de 2006.
  16. Nicolas Guilhot, op. cit.
  17. Eva Golinger, El Código Chávez: Descifrando la intervención de los Estados Unidos en Venezuela, Fondo Editorial Question, Caracas, 2005.
  18. "Les USA financent des groupes anticastristes à l'étranger", Associated Press, 29-12-06.
  19. www.wmd.org/ndri/ndri.html
  20. www.ned.org/about/cima.html
  21. James Phillips y Kim R. Holmes, "The Endowment for Democracy: a prudent investment in the future", Foreign Policy y Defense Studies, The Heritage Foundation, "Executive Memorandum", N° 461, 13-9-96.
  22. William Blum, op. cit.

Financiamiento sin fronteras

Calvo Ospina, Hernando

“Sí, es cierto: nosotros recibimos dinero de la NED. Y eso no nos plantea ningún problema”, afirmó Robert Menard, secretario general de Reporteros Sin Fronteras, RSF, durante el Forum Internet de la revista francesa Le Nouvel Observateur, el 18 de abril 2005 1.
Este tipo de financiamiento sigue aumentando las dudas que existen sobre la “independencia” de esta organización como defensora de la libertad de expresión. Porque además recibe importantes aportes del Estado francés –11% de su presupuesto anual–, de la Comisión Europea –15%– y una suma indefinida llegada desde grupos financieros propietarios de medios de comunicación y de fabricantes de armas 2.
La referencia a esos dineros venidos desde la NED sólo fue incluida en la web de RSF luego de que la periodista estadounidense Diana Barahona lo hiciera público el 11 de marzo 2005, en el diario Northern California Media Guild. “Este dinero representa el 2% de nuestro presupuesto (…) y proviene del Congreso estadounidense, no de la Casa Blanca”, precisa Menard en un comunicado. En otro texto explica: “No recibimos dinero del Departamento de Estado, de la CIA ni de la cooperación estadounidense USAID”3. Es difícil creer que desconozca la historia y objetivos de la NED, y que ignore que es el Departamento de Estado quien solicita su financiamiento ante el Congreso.
En el mismo comunicado Menard admite, por primera vez, que RSF recibe otras “subvenciones provenientes de Estados Unidos y son las del Center for a Free Cuba (CFC, Centro para una Cuba Libre)”. De 2002 al 2005 RSF recibió 92.330 euros. Lo que no informa es que la casi totalidad de recursos del CFC proviene de la NED. Ni que Otto Reich, personaje histórico de la NED y de la política estadounidense hacia América Latina, es fideicomisario del CFC. Tampoco menciona que Frank Calzón, su director, fue el primer presidente de la Fundación Nacional Cubana Americana en 1983. Ni que Calzón, en la década de 1970, fue dirigente de Abdala, grupo ligado orgánicamente al Frente de Liberación Nacional de Cuba en Estados Unidos y responsable de atentados terroristas en varios países, incluidos Francia, Portugal y Canadá 4.
En 1993 Menard asumió la dirección total de RSF, luego de la renuncia de los otros dos principales fundadores, Rony Brauman y Jean-Claude Guillebaud. El principal motivo de su partida fue una campaña mediática sin precedentes con la cual se transformó al desconocido diario Oslobodjenje y a su director en stars mundiales 5, aunque su tirada apenas llegaba a 300 ejemplares en Sarajevo. Puede ser pura coincidencia: en la misma época la NED invertía millones de dólares en esta publicación “para hacerla vivir”.
Aparentemente, ésta fue la primera vez que los objetivos de Robert Menard y la NED coincidían. Después se convirtió en rutina... Para convencerse, es suficiente observar el papel que cumplió la RSF en la polémica desencadenada ante la no renovación, perfectamente legal, de la concesión a la cadena privada Radio Caracas Televisión (RCTV), por el gobierno venezolano. La cadena transgredió la ley en múltiples ocasiones, y participó abiertamente del golpe de Estado del 11 de abril de 2002. RSF, invocando el “atentado” a la libertad de expresión y al “cierre” de RCTV, “llama a la comunidad internacional a movilizarse para denunciar este golpe de fuerza y defender lo que queda de los medios independientes en Venezuela”. Para ello no tiene en cuenta el derecho de cada Estado –sea Venezuela, Francia, Estados Unidos u otro– de disponer de los bienes públicos, y las frecuencias hertzianas es uno de ellos 6.
A pesar de la presencia de las importantes cadenas privadas Globovisión, Venevisión, Televen y CMT, RSF denuncia el 28 de mayo: “Hugo Chávez redujo al silencio (…) a la única cadena nacional aún crítica de su gobierno”. Y es cierto que las otras cadenas parecen molestar a Menard: aunque son regularmente virulentas con el gobierno, no llaman tan abiertamente a la desestabilización del Presidente.

  1. www.nouvelobs.com/forum/archives/forum_284.html
  2. Informe del año 2003.
  3. www.rsf.org/article.php3?id_article=14350
  4. Enrique Encinosa, Cuba en guerra. Historia de la oposición anti-castrista 1959-1993, Fondo Editorial de la Fundación Nacional Cubano Americana, FNCA, Miami, 1994.
  5. Robert Ménard, Ces journalistes que l’on veut faire taire, Albin Michel, París, 2001.
  6. Bernard Cassen, Le Monde diplomatique: “Désinformation sur le Venezuela”. 


Autor/es Hernando Calvo Ospina
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 97 - Julio 2007
Temas Relaciones internacionales
Países Estados Unidos