Le Monde diplomatique ÍndicesBúsquedaEste cdAyuda  
Home

Jóvenes malíes en busca de identidad

El presidente de Malí, Amadou Toumani Touré, inauguró el 17 de febrero pasado en Montreuil (Seine-Saint-Denis) una conexión satelital que permite la difusión en Francia y en el resto de Europa de la televisión de su país. Tanto para las poblaciones forzadas a la emigración como para sus compatriotas que permanecieron en el país, la cultura constituye un elemento clave para fundar una identidad fuerte. En Bamako, los escritores responden a los jóvenes africanos para quienes todavía es válido el “sueño americano”.

Debido a la fragilidad de la edición local y al costo prohibitivo de los títulos importados, el libro no abunda en África. El continente negro se ve privado así de gran parte de la literatura, en particular de la producción de sus autores publicados en el extranjero, aquellos de los que se habla pero que son muy poco leídos en su tierra de origen porque sus libros son caros, muy caros. Por ejemplo, Alain Mabanckou. Autor de seis novelas, todas publicadas en Francia, este congolés que enseña literatura francófona en la Universidad de California en Los Angeles (UCLA) obtuvo el premio Renaudot 2006 por Mémoires de porc-épic (Memorias de puercoespín), publicada en agosto pasado por la editorial Seuil. Esta novela picaresca que pone en escena un puercoespín de 42 años y su doble humano tiene todo lo necesario para atraer al lector africano, pero en Bamako sólo se la encuentra en dos librerías instaladas en los grandes hoteles. Una la vende a 13.500 francos CFA (moneda de la Comunidad Financiera de Africa, en este caso 20,58 euros), la otra a 16.500 (25,15 euros). Un tercer librero la vendió a 12.000 (18,29 euros) pero no prevé volver a tenerla en sus estantes. En todos los casos, el precio es superior al que rige en Francia, 16,50 euros. Y si se comparan estas cifras con el salario mínimo en Malí (en enero de 2007 era de 28.460 francos CFA, o sea 43,38 euros), puede imaginarse el valor de una biblioteca 1.

Implantar el libro

La idea de organizar en este paisaje un festival internacional dedicado al libro nació en 1999 del encuentro entre Moussa Konaté, escritor y editor malí, y Michel Le Bris, creador del festival bretón Etonnants Voyageurs (Viajeros Asombrosos) de Saint-Malo. Charlando, los dos hombres imaginaron una versión africana y se pusieron a trabajar. El sueño se convirtió en proyecto y apostaron a realizarlo en Malí. Mientras que Le Bris activaba sus redes para encontrar socios y financiamiento, Moussa Konaté lanzaba un llamado a los autores, al mismo tiempo que luchaba con firmeza para que se reconozca que, incluso en un país muy pobre y de tradición oral, una alianza de escritores es tan importante y legítima como una reunión de hombres de negocios, dirigentes políticos o prestamistas.

Así, diez años después de derrocada la dictadura militar, en febrero de 2001, nació Etonnants Voyageurs Bamako. Los dos iniciadores del proyecto son codirectores del nuevo festival. El objetivo de Moussa Konaté se resume en pocas palabras: "Que el libro se implante en nuestra cultura". El encuentro con el escritor y el ejercicio del debate a partir de sus libros constituyen el corazón de un programa de tres puntos: hacer descubrir las obras, promover la lectura y el libro, crear un espacio de palabra contradictorio. La dinámica es a la vez literaria y pedagógica. A partir de la primera edición, el festival ocupó varios territorios. Por un lado un espacio fijo, fácilmente localizable, donde se suceden debates y cafés literarios destinados a lectores consuetudinarios: el Centro Cultural Francés (CCF) era su vidriera. Por el otro, lugares dispersos en la capital y la periferia, escuelas, colegios, bibliotecas, centros de animación cultural, donde los escritores invitados iban al encuentro de un público desconocido.

Al principio, a pesar de la presencia de muchos autores africanos, los malíes apenas se sintieron involucrados por lo que consideraban un "asunto de blancos", "Toubabou ka fèn" en bambara, una de las lenguas nacionales. Esta imagen de acontecimiento importado y financiado desde el exterior se atenuó cuando salieron a la palestra socios locales. En 2002 el gobierno malí les concedió una asignación, y el respaldo del proyecto franco-maliense de Apoyo al Sector del Libro en Malí (AFLAM, según su sigla en francés) provocó la adhesión de la red de bibliotecas 2. Ese mismo año el festival se extendió a tres ciudades del interior (en tres ediciones, la descentralización ganó las capitales de las ocho regiones del país). Al año siguiente se puso en marcha un equipo permanente y nació la Asociación Etonnants Voyageurs Bamako, destinada a convertirse en el operador local del evento.

Desde entonces, el festival se instaló en los jardines del Palacio de la Cultura, en la orilla derecha del río Níger. Este pasaje, altamente simbólico, de un sitio "francés" -el CCF- a un sitio popular, cerca de los grandes ejes de circulación y rodeado de escuelas y anfiteatros, tuvo sus efectos sobre la concurrencia.

Intercambio con los escritores

Paralelamente se sigue desarrollando el trabajo hacia los jóvenes. En cada edición se multiplican las charlas en escuelas, colegios y facultades: durante dos horas el escritor se enfrenta a cientos de alumnos y estudiantes que lo someten a interrogatorio. Para estos jóvenes que son "los lectores, pero también los escritores del mañana" (Moussa Konaté), el encuentro, el intercambio directo con un autor es una revelación. ¡Entonces un escritor no es sólo Victor Hugo o Amadou Hampaté Ba! Es un ser vivo, no siempre viejo, alguien con el que se puede discutir. Y que a menudo vio nacer su deseo de escribir en la escuela. Este descubrimiento rompe las inhibiciones; libera la palabra y el deseo; deseo de expresión, deseo de conocimiento, deseo del mundo. Por su parte, los autores reciben con toda su fuerza la palabra de esos lectores que esperan mucho del encuentro 3.

Porque los alumnos entran en los libros, se impregnan de ellos y hablan con respeto, interrogan a los autores tanto acerca del contenido como de la forma o la tarea de escribir, la intención o el sentido que le dieron, y sobre la vida de escritor. Luego se liberan del texto, sólo conservan el hilo conductor y lo utilizan como una guía para explorar el mundo. Al principio, el intercambio con el escritor se refiere a la obra en sí misma, después y a partir de la temática abordada el marco se extiende al mundo, antes de centrarse en África para terminar en el aquí y ahora: ¿qué significa ser un joven malí hoy, cómo encontrar un lugar en su sociedad y en el mundo? Los autores con los que se cruzaron en la sexta edición -del 20 al 26 de noviembre de 2006- destacaron la aptitud de sus jóvenes lectores para apropiarse en los libros de aquello que les permitió iniciar una reflexión sobre un problema que los concierne directamente o una realidad que los interpela.

El senegalés Mamadou Mahmoud N'Dongo, cuya novela Bridge Road (Le Serpent à Plumes/Le Rocher) pone en escena a un periodista que retoma la investigación de un asesinato racista cometido en los años veinte en el sur de Estados Unidos, es interrogado sobre el odio racial en dicho país, antes de que se le pregunte acerca de su vida en Francia y la explosión de los suburbios en noviembre de 2005. A los ojos de los jóvenes de Bamako, ir a Francia para reunirse con un padre trabajador inmigrado y vivir en una ciudad de los suburbios en Seine-Saint-Denis es una oportunidad para un niño que nació en Dakar, como el autor de Bridge Road. Entonces, ¿por qué esos motines? Esa mañana, con Mamadou Mahmoud N'Dongo los alumnos de secundaria desovillan el hilo de la problemática identitaria, ser negro en Estados Unidos, ser negro en Francia, para terminar con una pregunta: ¿hay un futuro posible para los jóvenes africanos en sus países?

El africanista francés Roland Colin vio aparecer "todas las cuestiones políticas, sociales y culturales que se plantean en su país" en las observaciones de los alumnos del último año del secundario con quienes se reunió en ocasión de la reedición de Contes noirs de l'Ouest africain (Cuentos negros del oeste africano, Présence africaine), un trabajo sobre la literatura oral publicado en... 1957. Partiendo de la relegación de las primitivas literaturas al rango de folklore, se preguntan cuál es su status en relación con el mundo: ¿siempre es necesario ir a buscar en otra parte status y competencia? Mientras que el novelista francés de origen argelino Jean-Noël Pancrazi responde al deseo de información de los lectores de Dollars des sables (Dólares de las arenas, Gallimard) a propósito de la inmigración clandestina y las mortales travesías sobre botes improvisados entre la República Dominicana y Puerto Rico.

En cambio, los Estados Unidos que Eddy Harris -escritor negro estadounidense que reside en Francia- describe en Jupiter et moi (Júpiter y yo, Ed. Liana Levi), no es el país que creen conocer los estudiantes malíes. Esta reflexión interna sobre el encierro de los negros estadounidenses en una imagen, un modelo impuesto por los blancos, los toma desprevenidos. La pregunta se basa en el texto de Eddy Harris, y éste la responde sin ambigüedades: "En Estados Unidos no se puede ser simplemente un hombre, se es siempre un hombre negro. Antes de ser un escritor, se es un escritor negro que se espera trate determinadas temáticas. Y aun cuando aborde un tema absolutamente no racial, sigue siendo un escritor negro".

El domingo por la mañana, último día del festival, un episodio imprevisto mostró la persistencia del "sueño americano" y sobre todo hasta dónde llega el desasosiego de los jóvenes. La escena tiene lugar en la Biblioteca Nacional, donde se desarrollan los debates públicos de la sexta edición. Un café literario titulado "Entre África y Estados Unidos" reúne a Harris y a Mahmoud N'Dongo. Éste habla de un próximo libro que narrará la historia de Liberia y la genealogía de la guerra civil, volviendo sobre la historia de los afro-estadounidenses y su regreso a África en 1822. Un adolescente se levanta y toma la palabra para decir que no entiende el deseo de África que expresan los negros de Estados Unidos, cuando "aquí nosotros lamentamos que nuestros abuelos no hayan sido deportados" (no pronuncia la palabra "esclavos", pero es precisamente de lo que habla). Para él, eso suena como una evidencia, y se siente que tiene necesidad de decirlo: en la actualidad, la suerte de los negros estadounidenses es infinitamente más envidiable que la de los africanos.

Eddy Harris encuentra "justo" el sentimiento de este adolescente, aunque sea "incorrecto" decirlo. "En ninguna parte del mundo encontrarán a jóvenes negros que les digan que si hubieran podido elegir el lugar en donde nacer, no hubieran nacido en Estados Unidos. Yo mismo, si fuera un joven africano de hoy, tendría este deseo de Estados Unidos".

"El sueño todavía es poderoso", observa por su parte el novelista de Costa de Marfil Koffi Kwahulé (Babyface, Gallimard, colección Continents noirs) ante esta brutal confirmación de la visión fantasiosa de un Estados Unidos que hace soñar, como alternativa a la imagen desesperante de un África que no ofrece a sus hijos ninguna oportunidad. "Los negros estadounidenses viven en Occidente, y los malíes que viven en Francia son envidiados, cualesquiera que sean sus condiciones de vida, porque están en Occidente. Es la misma desesperación, eso explica las piraguas que parten hacia Occidente. La independencia no creó una utopía, el sueño se encuentra siempre lejos de África".

¿Dónde hay un lugar para nosotros? La misma interrogación está en boca de los jóvenes, siempre y en todas partes, cualquiera sea el tema del debate o el libro presentado. Se la vuelve a encontrar en las preguntas que regularmente se le hacen a Alain Mabanckou, Koffi Kwahulé o Mamadou Mahmoud N'Dongo. "¿Hubiera podido escribir lo que escribe si viviese en África?" "¿Qué es lo que constituye la especificidad de la novela africana (o del teatro), lo que la distingue de la novela no africana?" "¿Escribiría lo mismo si viviese aquí?" Porque, incluso en literatura las oportunidades son desiguales. No escapa a los jóvenes malíes la diferencia cada vez más visible -en términos de contenido, estilo y no sólo de precio- y la jerarquización de hecho entre los libros escritos y publicados en África y los que lo son en el exterior. Evocando esta jerarquía interna, un alumno utiliza la expresión "lo bello y lo útil". Lo bello es el libro editado en otra parte, susceptible de recibir un premio literario; lo útil es un libro fabricado aquí, dictado por la urgencia a un autor que no puede sustraerse de la realidad.

Es sin duda la razón por la cual, vista desde Malí, el lugar de la francofonía en literatura y el combate por un reconocimiento más justo de la literatura de lengua o expresión francesa no son prioritarios. El combate librado por Michel Le Bris, Alain Mabanckou y Abdourahman A. Waberi, de Djibuti (Aux Etats-Unis d'Afrique -A los Estados Unidos de África-, Jean-Claude Lattès), con el refuerzo del escritor francés Jean Rouaud (L'imitation du bonheur -Imitación de la felicidad-, Gallimard) que vino a participar en el debate "Por una literatura-mundo en francés" en el CCF, suscita un interés educado, pero algunos temen que lleve a marginalizar más aun las literaturas primitivas, herederas de la tradición oral, y la edición en lenguas nacionales.

En 2006 hubo dos novedades 4: un seminario de formación para editores, que reunió a todos los profesionales del lugar en torno a un proyecto concreto de creación de una colección de bolsillo; y Ethnologues Voyageurs (Viajeros Etnólogos), ciclo de conferencias-debates que propuso un enfoque resueltamente actual de la cuestión de la etnia Dogon: ¿el paraíso de los etnólogos y turistas, clasificado Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, las Ciencias y la Cultura (UNESCO), debe morir para preservar su imagen de sociedad inmovilizada para toda la eternidad?

  1. En la actualidad existen catorce librerías en Bamako, y prácticamente ninguna en el resto del país. La mitad de ellas sólo vende libros escolares y artículos de papelería.
  2. AFLAM, proyecto franco-malí que finalizará el 30-8-2007, se inscribe en la continuidad de la Operación Lectura Pública (OLP), una experiencia pionera de cooperación en el campo del libro cuyo fin era dotar a Malí de una red de bibliotecas (escolares y de lectura pública) que cubriera todas las regiones. Nacida en 1977, la OLP alcanzó su objetivo en 2001.
  3. Cada vez que una escuela, un colegio, una facultad recibía a un escritor, la AFLAM enviaba a la biblioteca de esa estructura cinco ejemplares de su último libro. Por primera vez, este año llegaron ocho libros diez días antes del festival, y muchos jóvenes pudieron leerlos antes de recibir a sus autores... gracias a la fotocopiadora.
  4. Y un sitio para visitar, el de la Alianza de Editores Independientes -www.alliance-editeurs.org- para informarse acerca de las iniciativas de coedición solidaria que permitan la publicación de libros a precios accesibles para lectores del Sur. Por ejemplo L'Ombre d'Imana, Voyages jusqu'au bout du Rwanda, de Véronique Tadjo, disponible en ocho países africanos al precio de 1.500 francos CFA (2,30 euros).
Autor/es Thérèse-Marie Deffontaines
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 93 - Marzo 2007
Páginas:32,33
Traducción Teresa Garufi
Temas Televisión, Mundialización (Cultura), Migraciones
Países Malí