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Armas de guerra farmacológicas

Una vez militarizadas las innovaciones que aportan las neurociencias y la investigación farmacológica, permiten pensar en armas radicalmente nuevas. Algunas ya fueron empleadas en el campo de batalla en Irak. Las investigaciones en todos los niveles prosiguen aprovechando la brecha en la Convención de armas químicas.

La farmacología de guerra es ineluctable. Es lo que constata la Asociación Médica Británica (BMA, por su sigla en inglés) en su reciente informe sobre la utilización de medicamentos como armas 1.

Hace ya unos cuarenta años que los medicamentos se estudian por su capacidad de ser transformados en armas de guerra. Desde el célebre LSD al gas BZ, diversas drogas militares han sido probadas en humanos; el gas CS fue utilizado en gran escala durante la guerra de Vietnam. Bonfire, un programa soviético secreto, intentó transformar en armas las hormonas humanas responsables de algunas de las principales funciones del cuerpo. Resultan incontables los productos químicos utilizados durante los interrogatorios, así como las diversas sustancias psicoactivas o paralizantes empleadas para inhibir las transmisiones nerviosas, infligir dolor o causar irritaciones 2.

Por la naturaleza extremadamente técnica de estas investigaciones, los debates han quedado confinados a los organismos especializados en armas no convencionales, como el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), el Programa Harvard-Sussex sobre armas químicas y bacteriológicas, y la organización Pugwash 3. Sin embargo, la revolución del conocimiento en las ciencias de la vida transformó por completo las expectativas y las capacidades de los militares en materia de armamento bioquímico.

Suprimir la culpabilidad

Las neurociencias modernas abren perspectivas inimaginables. Ahora se sabe cómo reprogramar moléculas para que tengan como objetivo algunos mecanismos que regulan el funcionamiento neuronal o el ritmo cardíaco. Todo lo que requería experimentaciones muy pesadas está cada vez más informatizado, y los compuestos bioactivos más prometedores pueden ser identificados y probados a una velocidad prodigiosa. Estas proezas, que abren el camino a las recientes innovaciones farmacéuticas y ofrecen esperanzas de tratamiento para enfermedades hasta ahora incurables, también interesan a los militares.

La aplicación de las neurociencias a la seguridad no está exclusivamente destinada a los enemigos y opositores. En Irak, las fuerzas aliadas de Estados Unidos utilizan drogas que permiten mejorar el estado de atención de sus soldados. En un futuro cercano, veremos a las tropas partir al combate cargadas de medicamentos que incrementen su agresividad, así como su resistencia al miedo, el dolor y la fatiga 4. La eliminación de los recuerdos es uno de los objetivos al cual permite acceder la farmacología; ya no es ciencia ficción pensar en tener en el campo de batalla personal militar al que se le ha suprimido el sentimiento de culpabilidad mediante las drogas, y al que se ha protegido del estrés postraumático mediante un borrado selectivo de la memoria.

La tentación económica es fuerte, sobre todo cuando nos damos cuenta de que las secuelas mentales de la guerra afectan a cinco veces más soldados que los sufrimientos físicos y le cuestan una fortuna al ejército.

El informe de la Asociación Británica alerta en ese sentido; a pesar de las convenciones que prohiben las armas biológicas y químicas, los gobiernos "dan pruebas de un considerable interés en las posibilidades de usar las drogas como armas". Una parte de este interés proviene de la búsqueda de armas no letales.

En 1999, la Comisión de Asuntos Extranjeros, de Seguridad y de Política de Defensa del Parlamento europeo reclamó "un acuerdo internacional dirigido a prohibir a nivel global todo proyecto de investigación y desarrollo, tanto militar como civil, que tenga como objetivo aplicar el conocimiento de los procesos de funcionamiento del cerebro humano en los ámbitos químico, eléctrico, de las ondas sonoras u otros, al desarrollo de armas, lo que podría abrir la puerta a cualquier forma de manipulación del hombre 5". Pero los atentados del 11 de septiembre de 2001 pusieron fin a esta voluntad de control democrático de las tecnologías de seguridad. El complejo industrial de seguridad llegó a ser el único conductor de este proceso, con presupuestos ilimitados 6.

Temores fundados

Para la Asociación Médica Británica, la noción de un arma farmacológica no letal "es simplemente imposible sin que engendre una mortalidad significativa en la población objetivo. No existe el agente (químico) que permita provocar una incapacidad (...) sin riesgos de muerte en una situación táctica, y tiene pocas chances de surgir en un futuro cercano".

El informe da cuenta de un muy amplio espectro de temores, relativos al personal de salud que participaría en la elaboración o la ejecución de un ataque medicalizado; la recolección de datos sobre los efectos de esos medicamentos; el papel de la medicina y del conocimiento médico con el propósito de desarrollar armas; el doble papel de los médicos, que por un lado deben "no dañar" y, por otro, defender la seguridad nacional; y el papel de los profesionales de la salud cuando se trata de dejar a un lado el derecho internacional.

Estas inquietudes encontraron una ilustración notable el 23 de octubre de 2002, en el asalto al Teatro de Moscú por las fuerzas especiales rusas. Más de 130 de los 912 rehenes murieron (una tasa de mortalidad superior a la de los combates en el campo de batalla, donde es, en promedio, de 1 cada 16). Las autoridades, acusadas de haber maquillado los certificados de defunción, no develaron nunca el nombre del agente químico empleado durante el asalto. Una asociación contó más de 174 muertos y secuelas irreversibles entre los sobrevivientes 7. Por si esto fuera poco, la liquidación de todos los presuntos terroristas chechenos refuerza la idea de que la utilización de gas facilita las ejecuciones arbitrarias y evita el tener que recurrir a la justicia.

El informe de la BMA expresa también el temor de que la dependencia de los fabricantes de armas respecto de la industria farmacéutica contribuya a bajar el nivel de exigencias de calidad y seguridad aplicado a los medicamentos. Descartadas por efectos secundarios indeseables, miles de moléculas duermen en las estanterías de los laboratorios, pudiendo ser recicladas 8, retomadas las investigaciones y los ensayos clínicos deslocalizados hacia países menos cuidadosos. Desde el momento en que estas sustancias tengan derecho de ciudadanía en las operaciones de contraterrorismo, el mercado tendrá una evolución floreciente.

La inventiva también se aplica a la distribución de los medicamentos: dardos estabilizados; mortero dispersor de grandes cantidades de un agente químico; pistolas de paintball modificadas 9; gránulos que liberan el agente químico cuando se los pisotea; vehículos robotizados... De paso, ¿a quién se le podría imputar la muerte de alguien que transita y es rociado con un gas incapacitante por un robot provisto de un algoritmo de decisión "autónomo"?

Deficiencias regulatorias

Las consecuencias de su aplicación pueden ir desde heridas inmediatas a la aparición de cánceres en un horizonte de... veinte años, pasando por escenarios de determinación genética o de control de las emociones, de la fertilidad, o del sistema inmunitario de la población. El proyecto Sunshine, elaborado por un grupo especializado en información sobre armas biológicas, dio a conocer recientemente documentos de la aviación militar estadounidense, que ya desde 1994 tenía en vista llevar a cabo investigaciones sobre el tema "desagradable pero completamente no letal de afrodisíacos fuertes, sobre todo cuando provocan comportamientos homosexuales" 10. ¿Cómo reaccionará el mundo si un Estado militar utiliza este tipo de droga?

Parece muy importante detener estas investigaciones, ya que nada garantiza que esas armas, una vez desarrolladas, quedarán en manos de Estados "responsables". ¿Pero acaso no están ya prohibidas por la Convención sobre Armas Químicas, en vigor desde 1997? Es allí donde aprieta el zapato, ya que una disposición -la II.9 (d)- de esta convención autoriza las armas químicas en algunos casos. Principalmente para preservar la pena de muerte por inyección, y el mantenimiento del orden recurriendo a los gases lacrimógenos. Así, esta disposición tiene una falla que el antiterrorismo aprovecha.

Los negociadores que en el año 2008 van a proceder a la evaluación y revisión de la convención tienen por delante una pesada responsabilidad, ya que estas investigaciones abren el camino a nuevos enfoques represivos en el manejo de la protesta social. Si no están muy estrictamente reguladas, muchos laboratorios se lanzarán a la fabricación de nuevas armas farmacéuticas.

En un período marcado por la violación de las normas internacionales, tanto civiles como combatientes correrán pronto el riesgo de verse amenazados colectivamente por este nuevo tipo de armas. Comandos especiales se encargarán luego de proceder a ejecuciones extrajudiciales dirigidas, en medio de una multitud en estado de shock.

  1. British Medical Association, The use of drugs as weapons: The concerns and responsibilities of healthcare professionals, 2007.
  2. Julian Perry Robinson, "Disabling chemical weapons: a documentary chronology of events, 1945-2003", trabajo no publicado, programa Harvard-Sussex, noviembre de 2003.
  3. Fundada en 1995 por el filósofo británico Bertrand Russell, con el apoyo de Albert Einstein, para luchar contra la carrera armamentista nuclear.
  4. Mark Wheelis y Malcolm Dando, "Neurobiology: A case study of the imminent militarization of biology", International Review of the Red Cross, n° 859, Ginebra, 2005.
  5. Parlamento Europeo, Comisión de Asuntos Exteriores, Seguridad y Política de Defensa, Report on the environment, security and foreign policy, 14-1-99.
  6. Ben Hayes, Arming Big Brother: The EU's Security Research Programme, TNI/Statewatch, Amsterdam, abril de 2006.
  7. "Investigation Unfinished", Regional Public Organization for Support of Victims of Terrorist Attacks", Moscú, 26-4-06.
  8. Joan M. Lakoski, W. Bosseau Murray, John M. Kenny, "The advantages and limitations of calmatives for use as a non-lethal technique", College of Medicine Applied Research Laboratory, Pennsylvania State University, 3-10-00.
  9. Estas pistolas liberan una pintura que luego permite aprehender a los participantes de una manifestación.
  10. www.sunshine-project.org/incapacitants/jnlwdpdf/
Autor/es Steve Wright
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 98 - Agosto 2007
Páginas:30,31
Traducción Lucía Vera
Temas Tecnologías, Militares
Países Irak