Le Monde diplomatique ÍndicesBúsquedaEste cdAyuda  
Home

Recuadros:

Un Eldorado para la industria

La administración Bush promueve a través de programas de la NASA la exploración de la Luna y Marte, para cuyo fin ha incrementado el presupuesto de modo espectacular. Estos proyectos son indisociables de la investigación con fines militares y de la lucha por el control de los recursos de energía y minerales del espacio.

¿Acabará la NASA descubriendo huellas de vida en Marte? Pregunta eterna. Pero existan o no estas huellas el resultado para la industria aeroespacial es el mismo: la exploración de este nuevo Eldorado le ofrece una bocanada de oxígeno y un verdadero maná financiero.

Ya se ha programado toda una serie de misiones hacia Marte. Desde el minivehículo motorizado Pathfinder 1, que permitió recorrer la superficie marciana en 1997, al transbordador espacial Global Surveyor que gira en órbita alrededor del planeta desde 1999 para cartografiarla, sin olvidar los dos robots móviles -o "rovers" 2- alimentados con plutonio y enviados en 2003, la carrera hacia Marte ha empezado.

Lanzado el 3-1-1999, el aterrizador Mars Polar Lander dejó bruscamente de dar signos de vida al aproximarse al suelo del planeta. El artefacto, desarrollado por Lockheed Martin, tenía la misión de proseguir con la cartografía y el análisis de la superficie marciana. La agencia de prensa UPI reveló el 21-3-00 que las pruebas realizadas con los retrocohetes durante la fase de desarrollo resultaron negativas. Pero en vez de revisar la concepción -una tarea siempre larga y costosa-, un responsable de la empresa prefirió alivianar los criterios de las pruebas para que los motores pudieran ser declarados "aptos para el servicio".

La Agencia Espacial Europea (ESA), que tenía previsto cooperar con la NASA para lanzar su misión Marte Express en 2003, se vio confrontada a un problema presupuestario. El proyecto, concebido en su origen para estudiar la geología marciana, fue modificado y simplificado. De hecho, la cuestión del financiamiento se ha vuelto una obsesión para todos los que trabajan en los programas espaciales estadounidense y europeo. ¿De dónde vendrá el dinero para alimentar mañana esta onerosa aventura?

La revista Space News 3, órgano de la industria espacial, dedicó su editorial del 29-3-1999 a las sugerencias que los oficiales estadounidenses les hicieron a sus colegas europeos: "Para encontrar más dinero habrá que recortar más los gastos sociales efectuados a nivel nacional". También pedía una mejor coordinación de los proyectos y "la eliminación de cualquier burocracia".

El 19-7-1999, en otro editorial titulado "Las misiones a Marte son abordables", Space News admitía que las proyecciones de costos del programa marciano no hacían más que aumentar, hasta superar ampliamente los 440.000 millones de dólares a cargo de los gobiernos y sugería, otra vez, reducir en Estados Unidos los gastos sociales para alimentar los proyectos espaciales. Ahora, cuando George W. Bush acaba de relanzar el programa Luna/Marte 4, el presupuesto provisional para el envío de hombres a Marte hacia 2019 se ha incrementado de manera espectacular, superando los 500.000 millones de dólares. Un ejemplo de esta inflación es el aumento del costo de los "rovers" enviados a Marte en 2003, evaluado en 100 millones de dólares.

La NASA se propone seguir esas misiones de recolección de muestras marcianas mediante una serie de vuelos tripulados. Se tratará, en primer lugar, de lanzar varias misiones robotizadas encargadas de depositar módulos para poder habitar en la superficie del planeta rojo. Esos módulos llevarán dos centrales nucleares, alimentos, un laboratorio y un vehículo que permita repatriar a la tripulación. Una vez que todos esos módulos estén convenientemente instalados en Marte, vendrán los vuelos con tripulación. Uno de los problemas que se plantean es la duración del viaje. La NASA, el laboratorio estadounidense del Departamento de Energía instalado en Los Álamos (Nuevo México) y el Departamento de Ingeniería Nuclear de la Universidad de Florida trabajan actualmente para concebir un cohete de propulsión atómica que haga posible acelerar la travesía. Sin embargo, la NASA ha reconocido que éste es un tema "sensible".

El proyecto Prometeo

La administración Bush subvenciona ampliamente el proyecto Prometeo, una iniciativa dotada de un presupuesto de 3.000 millones de dólares cuyo objetivo es desarrollar lanzadores, así como otros dispositivos espaciales, utilizando energía nuclear.

Poco tiempo después de su llegada al poder, el presidente estadounidense nombró a Sean O'Keefe para dirigir la NASA. Este ex secretario de Marina de George Bush padre, que también fue colaborador de Richard Cheney en el Ministerio de Defensa, es un ardiente defensor de la propulsión nuclear. Desde su primera conferencia de prensa anunció que todos los proyectos lanzados por la Agencia Espacial Estadounidense serían ahora de "doble propósito", lo que significa que cada nueva misión espacial permitirá probar tecnologías con objetivos tanto civiles como militares.

¿Cuál sería la utilidad militar del proyecto Prometeo? La respuesta se encuentra desde hace mucho tiempo en los documentos del Pentágono y del Congreso. En un estudio destacable 5, uno de los funcionarios del Congreso, John Collins, señaló: "Los reactores nucleares son las únicas fuentes de energía conocidas lo suficientemente compactas y duraderas como para abastecer de electricidad a las fuerzas militares espaciales (...) Reactores de gran tamaño permitirían suministrar los megavatios necesarios para la alimentación de los rayos láser, de los haces de partículas neutras, de los aceleradores electromagnéticos y de otros modos de propulsión no convencionales, como los cañones de lanzamiento instalados en el espacio. Los reactores nucleares permitirán alimentar a las grandes bases lunares, a la espera de tener a disposición mejores opciones, todavía no identificadas".

Codirector de la NASA/University of Arizona Space Engineering Research Center, el centro de investigación sobre las naves espaciales, John Lewis aporta otra explicación. "Parece impensable que un país opte por dedicar importantes créditos a la exploración espacial por simple amor a la ciencia", escribe 6. El futuro de la exploración espacial pasará necesariamente por la explotación del espacio, afirma Lewis: "El universo rebosa de minerales y de energía".

La NASA piensa desde hace mucho en los recursos que representan el oro de los asteroides, el magnesio, el cobalto y el uranio de Marte, el helio-3 y el agua de la Luna. Petroleum News 7 reveló que la muy controvertida firma petrolera Halliburton trabajaba junto con la NASA en el desarrollo de nuevas tecnologías de exploración adaptadas al planeta Marte. Steve Streich, uno de los investigadores de Halliburton, cree que "el programa de exploración de Marte representaba una oportunidad única" para su empresa y que ese programa "merecía ser sostenido tanto por los responsables políticos como por los dirigentes industriales" 8.

La apropiación de los diferentes cuerpos celestes y, por lo tanto, el control ejercido sobre sus recursos naturales y sobre las ganancias que se generen, pueden convertirse en una importante fuente de conflictos una vez que su explotación minera se vuelva rentable. Para evitar cualquier problema futuro, las Naciones Unidas comprendieron hasta qué punto era importante adoptar una legislación internacional que reglamentara la utilización del espacio. Sin embargo, la industria aeroespacial financia ya de manera importante a organizaciones como United Societies in Space, que han emprendido la reforma de las normas del derecho espacial, prohibiendo a toda persona, empresa o país reclamar un derecho de propiedad sobre todo o parte de un objeto planetario. Estados Unidos, por su parte, no firmó nunca el Tratado de la Luna (ver "La explotación de los espacios vírgenes", pág. 26). El ex astronauta y ex senador Harrison Schmitt declaró a propósito de ese tratado que "cualquier prohibición fuerte que afecte la apropiación de ‘recursos naturales' es preocupante" 9.

La misión oficialmente confiada al US Space Command 10 (dotar a Estados Unidos de una defensa antimisilística capaz de proteger al país contra los "Estados canallas") se esclarece a la luz de los proyectos de explotación del espacio. El desarrollo de una tecnología ofensiva que permita a Estados Unidos "controlar y dominar el espacio", como indica el documento de planificación Vision for 2020 11, ofrecerá a la industria aeroespacial los medios de ejercer un dominio completo del espacio y sus recursos.

Siempre en Military Space Forces, John Collins anuncia al Congreso estadounidense que, gracias a las bases estadounidenses instaladas en la Luna y a las estaciones espaciales militares dispuestas en las dos fases de nuestro satélite, "las fuerzas armadas podrán alcanzar e interceptar toda carga adversa dirigida hacia la Tierra". La potencia que llegue a controlar el pozo gravitacional 12 Tierra-Luna podrá impedir a los demás países el acceso al espacio, permitiéndole así a su industria aeroespacial sacar plenamente provecho de la explotación minera del espacio.

Un documento reciente del Air Force Space Command es todavía más explícito: "Si nuestro objetivo último es verdaderamente ‘explotar' el espacio (...), sólo podremos hacerlo plenamente después de que hayamos asegurado su control" 13.

Pero la nuclearización del espacio dará malos frutos. Ya se han producido varios accidentes. En 1964 un satélite militar estadounidense alimentado con 2,1 libras de plutonio cayó sobre la Tierra. Al quemarse en la atmósfera, esparció partículas radioactivas que se dispersaron por todo el globo. En 1996 una misión rusa hacia Marte, también cargada con media libra de plutonio, cayó sobre la Tierra poco después de su lanzamiento, proyectando una lluvia de desechos sobre las montañas de Chile y Bolivia.

Recordemos lo que ocurrió en el siglo XV, cuando Cristóbal Colón "descubrió" para España el Nuevo Mundo. Ese país necesitó un siglo para controlar esa nueva fuente de riquezas, las rutas marítimas y los mercados emergentes. Esta situación llevó a la guerra desde el momento en que los demás Estados europeos se pusieron a construir su propia flota para contrarrestar esa supremacía. La NASA y el Pentágono tienen los mismos objetivos a largo plazo. Es posible oponerles otro programa espacial, decididamente pacífico.

  1. Este primer modelo de "rover" de la NASA aterrizó en Marte el 4 -7-1997, después de un periplo de siete meses.
  2. Un "rover" es como un geólogo mecánico que trabaja en la superficie de Marte. Está formado por un cuerpo central que soporta su instrumental y que se desplaza sobre ruedas, computadoras que procesan la información, un brazo robótico y sistemas de baterías y comunicaciones. Su peso ha evolucionado desde los 10 hasta los 174 kg (n. del t.).
  3. Space News, Nueva York.
  4. El 14-1-04, al pronunciar en la sede de la NASA un discurso que le daba una nueva orientación estratégica a la agencia espacial estadounidense, el presidente Bush puso el acento en "la instauración de una presencia humana permanente en el sistema solar". Autorizó oficialmente el financiamiento por parte de la NASA de los desarrollos tecnológicos necesarios para realizar exploraciones tripuladas en la Luna y Marte.
  5. John M. Collins, Military Space Forces: The Next 50 Years, Pergamon-Brassey's International Defense Publishers, Washington, 1989.
  6. John S. Lewis, Mining the Sky: Untold Riches from the Asteroids, Comets, and Planets, Perseus Publishing, Filadelfia, 1997.
  7. Petroleum News
  8. "Drilling technology for Mars research useful for oil, gas industries", Oil and Gas Journal, Houston, 24-4-00.
  9. Space News, 13/19-7-1998.
  10. La organización militar encargada del espacio dentro del Pentágono.
  11. United Space Command, Vision for 2020, Washington DC, 2001. Para más información, Federation of American Scientists (FAS)
  12. Dicho de otra manera, la energía total necesaria para llevar una carga cualquiera hacia la Luna desde la superficie terrestre.
  13. Air Force Space Command, "Strategic Master Plan: 2006 and Beyond", enero de 2003.

La invención de los marcianos

Gagnon, Bruce K.

Extracto de La Terre vue de Mars,
por Camille Flammarion, 1884

“Así que el progreso del pensamiento, tanto en Marte como en la Tierra, acompañó sin duda el progreso de la astronomía.
¿Qué aspecto tiene el universo visto desde esa estación vecina? Los habitantes de Marte no habitan el cielo más que nosotros, y nosotros lo habitamos como ellos, ni más ni menos. ¿Cómo ven a la Tierra?
Visto desde Marte y sus satélites, el cielo estrellado es el mismo que titila sobre nuestras cabezas: las mismas estrellas atraen mirada y pensamiento, las mismas constelaciones dibujan sus misteriosas figuras. Pero si las estrellas son las mismas, los planetas difieren, como acabamos de ver. Júpiter, entre otros, es magnífico para ellos: se les presenta una vez y media más grande que a nosotros, y sus satélites deben ser fácilmente visibles a simple vista. También Saturno brilla por igual; sus dos pequeñas lunas, con frecuentes fases y eclipses, agregan un atractivo especial al cielo de Marte. A veces, por la noche, después de la puesta del sol, se admira una estrella luminosa que se desprende con lentitud de los rayos solares para reinar como un soberano en los cielos. Ese bello planeta que les ofrece el mismo aspecto que nos presenta Venus, y cuya suave luz recibió también, sin duda, muchas miradas admirativas, muchas confidencias, muchos juramentos de amor adolescente, ese hermoso planeta es nuestra Tierra. Los poetas marcianos lo celebran como a una divinidad propicia y saludan en él un remanso de paz, ciencia y felicidad. Los astrónomos habrán descubierto nuestras fases: quizás hayan medido la altura de nuestros Alpes y nuestras cordilleras; tal vez conozcan con exactitud nuestra geografía y nuestra meteorología; tal vez hace mucho que nos envían señales y se sorprenden de que no sepamos responderles; tal vez después de profundos exámenes hayan llegado a la conclusión de que la Tierra no es habitable porque no se parece mucho a su mundo, y declaran que su patria es el único sitio organizado para una vida agradable, ideal e intelectual... Después de todo quizá tengan razón, porque (entre nosotros) nuestra humanidad tomada en bloque todavía no ha demostrado mediante su accionar que se haya elevado al rango de una especie verdaderamente intelectual.”


Autor/es Bruce K. Gagnon
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 66 - Diciembre 2004
Páginas:26,27
Traducción Carlos Alberto Zito
Temas Tecnologías, Política, Sociedad, Informe, Ciencia
Países Estados Unidos