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Documentales argentinos en Berlín

La repercusión del merecido Premio Especial del Jurado obtenido por la película de Daniel Burman El abrazo partido no opacó los merecimientos de El tren blanco, de Nahuel García, y Memoria del saqueo, de Fernando “Pino” Solanas, dos documentales presentados con muy buena recepción en el Festival de Cine de Berlín, que dan cuenta con solvencia estética de un colapso social y político de dolorosas consecuencias.

El cine argentino sigue ocupando un lugar descollante en los festivales internacionales, como lo prueba la excelente repercusión que tuvieron las películas presentadas en el reciente Festival de Cine de Berlín en el público, la crítica y el jurado. El largometraje de ficción El abrazo partido, de Daniel Burman, ganó el Oso de Plata o segundo premio como mejor película. Se exhibieron también dos largos documentales: El tren blanco, dirigido por Nahuel García, Sheila Pérez Giménez y Ramiro García y Memoria del saqueo, de Fernando Solanas, quien además recibió un Oso de Oro -máxima distinción de la Berlinale- en reconocimiento a su trayectoria.

El documental se afirma día a día como uno de los puntales del cine argentino de este cambio de siglo, al punto que las dos películas locales preferidas por la crítica y buena parte del público en 2003 fueron documentales: Los rubios, de Albertina Carri, y Yo no sé qué me han hecho tus ojos, de Lorena Muñoz y Sergio Wolf. Sus temas son diversos: el film de Muñoz y Wolf es un redescubrimiento de la cantante de tangos Ada Falcón, y el de Carri una lúcida y creativa realización sobre las vivencias de una hija de desaparecidos, que decide no tanto volver su mirada hacia el horror de los años de plomo sino reflexionar -y mover a la reflexión- sobre el vacío que torturas y desapariciones provocaron en la generación siguiente, la deuda que el país tiene con esos jóvenes y las maneras en que éstos pueden abordar el pasado.

Hubo en 2003 otros documentales destacables, con temas ciertamente insólitos que van desde lo hípico en Volvoreta, hasta el descubrimiento de ciertos personajes marginales y creativos como en Bonanza, la asombrosa Ciudad de María, y La televisión y yo, en la que Andrés Di Tella encara también de manera subjetiva la historia de Argentina, en un cruce de lo público con lo privado. La música es protagonista de los documentales Por la vuelta, Bar "El Chino", Oscar Alemán, vida con swing, y Raúl Barboza, el sentimiento de abrazar.

Cuidado cinematográfico

Pero es en el campo de la política donde el documental continúa una etapa fructífera, si bien con resultados de calidad dispar. Entre las numerosas películas realizadas al calor de la crisis de 2001 1 se cuentan los documentales realizados por el grupo Wayruro sobre las formas de resistencia popular en Jujuy. Hay nuevas revisiones de la siniestra dictadura en Flores de septiembre, de Pablo Osores, Roberto Testa y Nicolás Wainszelbaum, sobre la desaparición de estudiantes desde la experiencia de sus compañeros sobrevivientes, y en Sol de noche, en la que Pablo Milstein y Norberto Ludin documentan los métodos represivos implementados en el Ingenio Ledesma.

A diferencia de ciertos documentales realizados desde la urgencia por registrar el estallido de la crisis, los dos films presentados en Berlín evidencian un cuidado por el aspecto estético y específicamente cinematográfico no siempre presente en estas producciones. En El tren blanco, el título alude al tren que cada tarde lleva cientos de cartoneros con sus herramientas de trabajo al centro de Buenos Aires para recoger materiales reciclables que rescatan de la basura. La cámara acompaña a ese ejército de sombras en su viaje en tren, en su recorrida por las calles que ha cambiado el paisaje de las noches porteñas, para por fin dejarlas en su regreso a los barrios de los suburbios, cargados de mercadería vendible. Basado en entrevistas a varios de los protagonistas anónimos, los "cartoneros" reivindican con orgullo la fuente de trabajo que ellos mismos han gestado, posible gracias a ese viejo tren deteriorado, pintado de blanco. Una fotografía nocturna estupenda acompaña a los personajes y su herramienta -la "carreta"- por las calles en sombras de una ciudad algo hostil que entrega a regañadientes sus tesoros ocultos. Todos los cartoneros entrevistados defienden su trabajo, aunque saben de la indiferencia, la desconfianza y el rechazo que suele despertar su actividad, y sufren marginación y discriminación por parte de ciertos sectores sociales. Ponen en claro que han perdido otro trabajo más digno, que hoy la alternativa al cartoneo está en el robo y coinciden en valorar la unión familiar como el lugar de la felicidad y el trabajo como el medio de conservar su dignidad. El film presenta algunos baches informativos, sobre todo para quien no está al corriente de los cambios que se han producido en la sociedad argentina. El más importante: cómo se ha llegado a semejante estado de pauperización. Tampoco se aclara de dónde proviene el tren blanco con sus pasajeros, cómo está organizada su actividad, quién les compra esos papeles, cartones y botellas y determina la zona de trabajo de cada uno, lagunas que el tema no se merecía. El film presupone un conocimiento que no todos los espectadores poseen de antemano, mucho menos el público de otros países, falla más notoria si tenemos en cuenta que es una coproducción a distribuirse en España. Si bien queda clara la dimensión de la crisis política y económica, la reducción del mercado laboral que atravesó el país y las consiguientes protestas populares, documentadas con imágenes de archivo, no hay una explicación suficiente de cómo se produjeron fisuras semejantes en el cuerpo social.

Las causas de la crisis

Si se intenta conocer las causas por las que muchos argentinos revuelven bolsas de basura para subsistir, allí está el documental de Solanas con toda la información necesaria. Memoria del saqueo es un documental didáctico gestado en los días de fuego de 2001, que abunda en datos informativos sobre el devenir político y económico de Argentina en los últimos 15 años, aunque retrocede hasta 1976. Pino Solanas es uno de los máximos referentes del cine documental político en Argentina, cuyo La hora de los hornos es un título emblemático en el cine nacional y mundial. Su último film documenta de manera pormenorizada el proceso de fraude y descomposición registrado en el país durante los gobiernos radicales y menemista, con la consiguiente entrega del patrimonio de los argentinos y el vaciamiento del país. El film está estructurado en capítulos temáticos: "La traición" (de Alfonsín y Menem), "La degradación republicana", "Remate del petróleo", "La deuda eterna" son algunos de los títulos de esta crónica del triunfo de la corrupción, que derivó en el regalo a los capitales extranjeros del petróleo y el subsuelo, la aerolínea nacional, las comunicaciones, los depósitos bancarios del ciudadano común, la oficialización de la deuda privada, la quiebra de la industria nacional, etc. Solanas no deja lugar a la duda ni a la réplica: denuncia que este saqueo fue posible gracias al acuerdo y la impudicia de una clase política corrupta que traficaba en los pasillos del poder, fotografiados en toda su ambigua perversión. En estilo terminante y condenatorio, un relator da cuenta de cada caso, con datos y entrevistas a conocidas autoridades en cada tema, quienes denuncian la manera en que se entregaron bienes naturales y servicios a precios muy inferiores a los que el mercado les asignaba en su momento, o cómo en cada oportunidad se tomaron las decisiones opuestas a los intereses de la nación. El film muestra cómo el estado de corrupción atravesó todos los ámbitos del poder político -ejecutivo, legislativo y judicial-, económico -las grandes corporaciones y grupos financieros- y sindical, sin olvidar los lapsus lingüísticos tan frecuentes en los funcionarios, que evidenciaban sus verdaderas e inconfesables intenciones. Este film contundente pone el acento en cómo este vaciamiento derivó en el cierre de innumerables fuentes de trabajo, con sus consecuencias: desocupación, hambre y genocidio social, expuestas en terribles imágenes sobre la desnutrición infantil. El tren blanco es la consecuencia de Memoria del saqueo, o su continuación. Solanas entrega Memoria del saqueo como primera parte de lo que él llama un díptico cinematográfico: la segunda parte, aún inconclusa, se referirá a las diversas formas de resistencia civil.

Solanas construye un film-ensayo que se constituye en la memoria de una época y también en la conciencia colectiva al asumir la denuncia global del menemismo, del modelo de la convertibilidad, de nefastas políticas económicas de exclusión social, consecuencia del proceso de globalización mundial. Una vez más, el cine aporta a la reflexión al asomarse a la historia más reciente, algo que el ensayo aún no ha desarrollado con la fluidez de estas películas, que mueven a recuperar la dignidad del país.

  1. Josefina Sartora, "Filmar para transformar", Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, Buenos Aires, mayo 2003.
Autor/es Josefina Sartora
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 57 - Marzo 2004
Páginas:33
Temas Cine
Países Argentina, Alemania (ex RDA y RFA)