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Recuadros:

Guatemala, reinado de las derechas

Alrededor de 50 candidatos y militantes fueron asesinados en el curso de la campaña electoral más violenta desde el final de la guerra civil en 1996. Tras estos crímenes se perfila la sombra de mafias, a menudo compuestas por ex militares que tratan de incrementar su influencia sobre la dirigencia política. Fuera de este contexto sangriento, no cabría esperar grandes cambios de las elecciones presidenciales del 9 de este mes.

La pelota se interna en la red del fondo. ¡Gol! El ex general Otto Pérez Molina levanta el puño y se da vuelta hacia sus compañeros de equipo. Desde el banco de suplentes, el ex guerrillero Pablo Monsanto se precipita hasta la cancha para felicitarlo. Fue comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), una de las guerrillas marxistas que lucharon contra las dictaduras militares 1. Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz en 1992, se abre paso para abrazar a Luis Fernando Montenegro, ex presidente del Comité de Asociaciones Comerciales, Industriales y Financieras (Cacif), la organización patronal local. Las cámaras no se pierden ni un segundo de la escena. El equipo de los candidatos presidenciales guatemaltecos acaba de abrir el marcador contra el de... los dueños de medios periodísticos.

Organizado el 10 de julio de 2007 por el Rotary Club, este partido fue saludado unánimemente por la prensa (que finalmente ganó la partida 5 a 3) como una verdadera "lección de civismo" 2. ¿Acaso la mayoría de los jugadores no habían sido enemigos jurados hasta la firma de los acuerdos de paz que, en 1996, pusieron fin al conflicto más largo y más sangriento de América Latina? (Cerca de cuarenta años y alrededor de 200.000 muertos y desaparecidos). Esta misma prensa, sin embargo, no olvidó recomendar un esfuerzo suplementario en la "superación de las diferencias de criterios", esa "tendencia a la polarización" que todavía afecta a Guatemala 3. El 15 de julio de 2007, la revista Prensa Libre se animaba a soñar con un país donde "los candidatos olviden sus rivalidades y jueguen para el mismo equipo".

Sin embargo, al leer los programas resulta difícil identificar algo como una "polarización". Con la totalidad de los medios en las manos del sector privado, el contexto electoral se caracteriza ante todo por lo que Prensa Libre saludó recientemente como "el reinado de la derecha". "Los partidos políticos, las universidades, los líderes de opinión, los programas de radio, los medios: el debate nacional se ha derechizado", se advertía con satisfacción, antes de concluir que este consenso en el interior de las "elites" bastaba, naturalmente, para hacer de Guatemala el "país de la política conservadora" 4.

En este contexto, todos degustaron tranquilamente su champaña cuando se celebró el primer aniversario del Tratado de Libre Comercio firmado por Estados Unidos, América Central y la República Dominicana (CAFTA-DR, según el acrónimo inglés) en el hotel Marriott. Mientras el empresario Oscar Berger -elegido presidente de la República en 2003 y líder de un gobierno en el que trece de los quince ministros son empresarios- agradecía "a todos los empresarios por sus esfuerzos que apuntan a crear mejores condiciones de vida para los guatemaltecos", Roberto Malear, jefe de Acadamete Soluciones, explicaba con entusiasmo: "En la actualidad no es muy importante saber qué Presidente llegará al poder. Todos saben lo que tienen que hacer: aplicar el Plan Visión de País (ver recuadro, pág. 15). ¡Y no tengo ninguna duda de que lo harán!" No hay dudas, en efecto, pues en Guatemala, como en todas partes, el que paga la orquesta elige la música.

Diversificación de la oligarquía

De los seis millones de guatemaltecos inscriptos en los padrones electorales (sobre una población de unas 12 millones de personas), quienes se acerquen a las urnas deberán elegir entre 14 candidatos diferentes 5. Pero lejos de representar una abundancia de proyectos, esta diversidad se explica ante todo por la lucha de poder en el seno de la oligarquía. "Contrariamente a lo que ocurrió en 2003, cuando la amenaza de la reelección de Alfonso Portillo 6 llevó a la creación de una gran alianza del sector privado -explica el periodista Andrés Cabanas-, las grandes familias de la oligarquía guatemalteca no lograron ponerse de acuerdo. Cada cual quiere hacer valer sus intereses y asegurarse un pedazo de la torta, sin perjuicio de sacar ventaja de las alianzas coyunturales en el Congreso." Con un promedio de 64 cambios de bancada parlamentaria durante los tres últimos años, la lealtad partidaria es un valor que los políticos guatemaltecos han aprendido a relativizar.

Los cuatro partidos que encabezan cómodamente los sondeos -la Unión Nacional de la Esperanza (UNE), el Partido Patriota (PP), la alianza que hoy está en el poder (GANA) y el Encuentro por Guatemala (EG)- están financiados por al menos una de las familias de la oligarquía. Los Gutiérrez Bosch, que definitivamente no quieren dejar nada librado al azar, hasta se dan el lujo de financiar los cuatro partidos a la vez.

Las "diferencias de criterio" pierden entonces cualquier importancia, aun cuando la violencia política costó la vida a más de cincuenta candidatos y militantes a lo largo de los primeros seis meses del año. Sea que se proclamen "socialdemócratas", como Álvaro Colom (UNE); o que promuevan una política securitaria que incluya la imposición del estado de excepción en ciertas zonas del país, como Otto Pérez Molina (PP); o que cabalguen sobre una retórica popular-libertaria ("ni jefes, ni patrones"), como el Partido de Avanzada Nacional del... empresario mediático Rodolfo Castañeda; o que propongan los valores del evangelismo fundamentalista, como Harold Cabelleros, de Visión y Valores (Viva) 7, todos los candidatos aceptaron presentar su plataforma a los dirigentes del Cacif. Sólo el más servil de ellos tendrá su aval decisivo. Y la competencia es feroz.

Que no se crea, sin embargo, que la derecha guatemalteca es totalmente sorda a las sirenas de la modernidad. Al contrario: es absolutamente capaz de integrar la retórica del progresismo cultural, ya que éste permite callar la explotación resultante de la estructura de clase del país. También en este punto hay consenso sobre la necesidad de abrir espacios políticos a las víctimas de la discriminación: las mujeres y los indígenas.

Y esta agenda "feminista" y "maya" se impuso mediante la candidatura de Rigoberta Menchú. Candidata ideal, en parte porque recibió el Premio Nobel de la Paz en 1992 por su trabajo a favor del reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, y en parte porque participó en el gobierno de Berger en 2004, Menchú se dejó tentar. Siempre lista para recordar que no es "ni de derechas ni de izquierdas", aceptó sin embargo que Fernando Montenegro -ex presidente del Cacif- fuera su candidato a la vicepresidencia. Saboreando la anécdota, Andrés Cabanas cuenta que un día en que "Rigoberta" evocaba la idea de una reforma agraria, Montenegro le recordó: "De los aspectos económicos de la campaña me ocupo yo". Él no explicó nunca que no es "ni de derechas ni de izquierdas". En esas condiciones, entonces, "sí a los indígenas" y "sí a las mujeres".

Para la derecha empresarial, la transición hacia la "paz" fue un éxito: la paz le permite instaurar un clima más favorable a los negocios en un contexto de globalización que tenía dificultades para adaptarse a la guerra. Lamentablemente, no todos los guatemaltecos son empresarios.

Ricos contra pobres

Flashback fotográfico: 1996, algún lugar de "la montaña", un claro ganado a la selva que bordea el campamento de los guerrilleros de la Organización Revolucionaria del Pueblo en Armas (ORPA). Decenas y decenas de botas han apisonado la tierra. Un grupo de hombres de uniforme se agrupa alrededor de un cartel, en realidad una gran hoja de papel rosa con un marco artesanal, que pende de una rama. Todo decorado con guirnaldas de Navidad. Se lee: "29 de diciembre de 1996. Es un fin de año histórico para el pueblo revolucionario guatemalteco. Muchos años de lucha armada acaban de permitirnos llegar a la paz".

Abelardo Matías (nombre de guerra: Orlando), vuelve a apoyar la foto y suspira. Indígena, "subió a la montaña" a la edad de trece años. Se acuerda perfectamente del anuncio de la firma de los acuerdos de paz: "Teníamos nuestras dudas. Por eso nadie sonríe en la foto. Sabíamos que iba a ser difícil. Y ahora, diez años más tarde, no cambió nada". La lucha continúa.

Nueva Alba, aldea del municipio de La Reforma (San Marcos). "Llegó el momento de hacer realidad nuestros sueños, para que nuestra lucha de ayer no haya sido en vano", lanza Héctor Nuila, secretario general de la Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG). Desde la firma de los acuerdos de paz, la alianza de las cuatro guerrillas del país se transformó en partido político, aunque este año no fue invitado al partido de fútbol del Rotary Club. No por eso deja de estar en campaña...

La URNG no cuenta con los favores de la oligarquía: su presupuesto de campaña es treinta veces más bajo que el de los grandes partidos 8. No hay spots televisivos, no hay ómnibus para transportar a las multitudes y, sobre todo, no hay helicóptero para circular de pueblo en pueblo. Antes de llegar a cada lugar, los candidatos habrán soportado muchas horas de caminos imposibles. "Y esa es la ruta buena, la otra es aun peor", sonríe la gente cuando los recibe. Aquí viven unas cuarenta familias de ex refugiados en México. De regreso tras los acuerdos de paz, luchan por extraer algo para vivir de la tierra que se les permitió comprar... a crédito. Reunidos en el patio de su escuelita, escuchan, impasibles. De pronto, una frase de Nuila desencadena una salva de aplausos: acaba de atacar a los "ricos que viven en sus casas, que tienen tierras que ni siquiera conocen y que quieren seguir gozando de sus privilegios".

Ricos contra pobres; el discurso no es nuevo. Sin embargo, nunca tuvo tanta actualidad: "Guatemala no es un país pobre -precisa Orlando Bianco, de la Coordinación de Organizaciones Sociales (COS)-. Es un país de gente pobre, y uno de los más inigualitarios del mundo". El 4% de la población concentra más del 50% del consumo, y el país exhibe el coeficiente de Gini 9 más alto del continente: 59,9. Mientras que la elite logró en pocos años propulsar al país al segundo puesto mundial en número de aviones particulares por habitante (detrás de Brasil y antes que Estados Unidos), el 58% de la población es pobre y el 23%, extremadamente pobre. En San Marcos, la pobreza extrema supera el 60%. "Hablar de pobreza y desigualdad en Guatemala es ante todo hablar de concentración de la tierra", explica Jorge Murga, investigador en ciencias económicas y sociales en la Universidad San Carlos de Guatemala (USAC). Aún hoy, el 2% de la población detenta cerca del 70% de las tierras agrícolas.

En la comunidad de Nueva Alba, Nuila le pasa el micrófono al candidato presidencial de la URNG, Miguel Ángel Sandoval, miembro fundador del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) y luego periodista. "Se terminó el miedo a hablar de reforma agraria. Para nosotros es la prioridad número uno." El argumento da en el blanco. Sandoval sigue: "El salario mínimo no alcanza para cubrir el 50% del costo de los productos de primera necesidad, pero las fincas pagan incluso menos. Eso es explotación, ¡y estamos hartos! ¡Llegó el momento de la izquierda!" Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en 2004 un cuarto de la población sufría de subalimentación, o sea un 10% más que antes de la firma de los acuerdos de paz.

Aunque se opone a los proyectos de privatización del gobierno y no duda en prometer la renacionalización de las empresas privatizadas (electricidad, telecomunicaciones, autopistas, etc.), es en materia fiscal donde la URNG probablemente sea más revolucionaria. ¿Acaso no tiene la audacia de exigir que las empresas paguen impuestos y que se reevalúe la fiscalización?

Cambios en el movimiento social

Es cierto que la oligarquía prefiere abrir bancos y prestar dinero al Estado. Así, la deuda interna del país pasó de unos 6.000 millones de quetzales en 1997 a más de 20.000 millones en 2006 (2.000 millones de euros): una ganga para un sector financiero en plena expansión. Por su parte, las empresas no tienen de qué quejarse: entre exoneraciones, comisiones negociadas y evasión pura y simple, Guatemala está considerada un paraíso fiscal. El Estado confía sobre todo en el impuesto indirecto (que alcanza el 75% de la ganancia fiscal del país) para constituir su presupuesto, del cual el 20% está asignado... al reembolso de la deuda. En cuanto a la salud pública, los subsidios para la agricultura de subsistencia y la educación, la orden es una sola palabra: ¡re-cor-te!

"La URNG es el partido de los pobres", explica una joven mientras escucha a Sandoval. En esas condiciones, los revolucionarios deberían ser hegemónicos en el país, pero ése está muy lejos de ser el caso. Y para ello hay muchas explicaciones.

En primer lugar, el miedo. Para muchos, votar a la URNG es evocar la violencia (pasada). Y de violencia no quieren saber nada, aun al costo de agachar la cabeza todavía un poco más. En las alturas de Rancho Bojón, otra aldea de La Reforma perdida en una selva que servía de refugio a la guerrilla, el ex "comandante" Nery cuenta: "Cuando se firmó la paz, los miembros de mi familia no quisieron que me uniera a ellos. Tenían miedo de la represión si me veían por ahí... No era su culpa. Entonces tuve que esperar a que volvieran a tomar confianza. Fueron necesarios tres años".

Pero la debilidad de la URNG no sólo se explica por consideraciones externas al partido: ante todo, las diferencias internas, las luchas de poder y el verticalismo heredado de la lucha armada tuvieron un efecto de espantajo sobre una parte de la izquierda guatemalteca. Como consecuencia, se obtuvo un resultado desastroso en las elecciones presidenciales de 2003 (2,6%), cuando se presentó Rodrigo Asturias, fundador del ORPA e hijo de Miguel Ángel Asturias, premio Nobel de Literatura en 1967. "En ese momento tocamos fondo -explica Sandoval, él mismo en ruptura con la URNG desde 1996-. Había que hacer algo, y por eso llamamos a unirnos en torno a lo que habría de ser el Movimiento Amplio de Izquierda (MAIZ). Por otra parte, dado que la URNG es el partido inscripto en el Tribunal Superior Electoral, nuestra candidatura es URNG-MAIZ."

El proceso no fue sin dolor. Finalmente, diferentes organizaciones se unieron a MAIZ. En primer lugar, un grupo de intelectuales feministas para quienes la "modernización" pasa ante todo por la candidatura de la universitaria Walda Barrios para la vicepresidencia, aunque no sobre la base de su compromiso con la izquierda (que es real), sino... por su patrimonio genético. La experiencia, sin embargo, lo ha demostrado: toda reivindicación de la izquierda que relegue las luchas sociales a la segunda fila de las prioridades no representa una gran amenaza para el sector dominante. Que la izquierda participe, dando la ilusión de que todos los partidos tienen las mismas preocupaciones, se transforma incluso en una ventaja...

Las organizaciones feministas no fueron las únicas que se unieron a MAIZ. Por la misma época, el movimiento social vivía una transformación profunda. Portavoz del Frente Nacional de Lucha (FNL) -creado en abril de 2005 a partir de la alianza de doce organizaciones regionales y nacionales decididas a unir fuerzas para superar las luchas sectoriales y resistir a la presión de la topadora neoliberal-, Roberto Madriz cuenta: "Desde hace años, el movimiento social tenía por principio no meterse en política; la idea era que las elecciones no cambian la estructura real del poder".

"Con un contexto latinoamericano favorable -los triunfos de Hugo Chávez (Venezuela), Evo Morales (Bolivia) y Rafael Correa (Ecuador)- nos dimos cuenta de que era un error dejar el campo libre a la derecha. El FNL decidió, pues, a principios de 2007, implicarse en el proceso electoral a través de MAIZ." Por primera vez, entonces, se tejió un lazo estructural a la vez estratégico y político entre el partido URNG y el movimiento social organizado, ya que el FNL reúne por sí solo a decenas de miles de personas a lo largo y a lo ancho de todo el país. Pero el movimiento social no es el único que se dice que "llegó la hora de tomar el poder"...

Tomar las alcaldías

Aldea de Santa Fe de Ocaña. Los representantes de las doce comunidades de la zona "oeste" de San Juan Sacatepéquez, sobre las colinas de Guatemala capital, se reúnen bajo un refugio ubicado en las inmediaciones de un terreno baldío transformado en estadio de fútbol. En las paredes de la construcción, varios graffiti dan cuenta de la lucha que acaba de triunfar mediante una "consulta popular": "¡No a la explotación minera!", "¡Cementera basurera!" ¿El orden del día? Cómo ganar la alcaldía.

"Nos mintieron -explican-. Vinieron unos tipos a hacer un estudio topográfico sin la menor autorización. Pero en realidad se trataba de un proyecto de extracción minera para una cementera." En Guatemala, la historia empieza a ser conocida y la deuda que dejan esos proyectos también. "Explotan el lugar como bárbaros: se necesitan más de siete siglos para que la tierra vuelva a ser fértil...". Y los mayas, aunque son pacientes hasta casi parecer apáticos, están dispuestos a pelear para defender la tierra, la Madre Tierra, piedra angular de su cosmovisión. "Organizamos una consulta y ganamos. ¿Pero y si llega un nuevo alcalde y quiere imponer el proyecto?" Así fue como en menos de tres meses germinó una idea -totalmente inédita en estas comunidades- que comienza a echar raíces en las regiones donde se llevan a cabo las consultas: "Para poner un punto final a esta amenaza, debemos tomar el poder". Empezando por las alcaldías.

Fortunato Solís es ex presidente de la asamblea de los 48 cantones indígenas de Totonicapán, que a partir del corte del cruce "neurálgico" Cuatro Caminos logró paralizar el país durante varios días, como protesta por un proyecto de explotación minera. Hoy en día es candidato independiente para la alcaldía de la ciudad. ¿Su objetivo? "Tratar de hacer converger las estructuras comunitarias indígenas (informales, sí, pero qué poderosas) con aquellas del poder político formal, único modo de construir un poder local a la vez fuerte y legítimo." Para él, no hay dudas: "La cosmovisión maya no tiene nada que ver con el modo de explotación capitalista de la naturaleza. No podemos sino ser de izquierdas".

Así, aun cuando la URNG-MAIZ sólo está presente como tal en Totonicapán, en general las comunidades organizadas presentan candidatos bajo sus colores. "Cuando vemos de lo que es capaz la gente de Totonicapán -sonríe Madriz, entusiasmado-, nos damos cuenta de que aquí pasa algo realmente histórico."

A Sandoval le gusta repetir que "la izquierda guatemalteca es un gigante dormido que se está despertando". A menos que el gigante vuelva a dormirse y pierda así el contacto con la base social que lo anima, su despertar planteará, en los años que vienen, una pregunta que hoy todavía es tabú: cuando llegue el momento, ¿podrá la oligarquía guatemalteca responder a la demanda de soberanía política del pueblo de un modo que no sea sumir al país en la violencia?

  1. El 25 de enero de 1982, las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) se unieron a otros tres movimientos de oposición armada -el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP), la Organización Revolucionaria del Pueblo en Armas (ORPA) y el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT)- para formar la Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG).
  2. Prensa Libre, Ciudad de Guatemala, 14-7-07.
  3. Ibid.
  4. Tribuna, semanario del diario Prensa Libre, Ciudad de Guatemala, 10-6-07.
  5. Además del Presidente (y su Vicepresidente), los guatemaltecos elegirán el mismo día a los 158 diputados del Congreso y a los alcaldes de los 332 municipios del país.
  6. Elegido en 1999 por el Frente Republicano Guatemalteco (FRG), partido del ex dictador militar Efraín Ríos Montt, Alfonso Portillo tuvo la mala idea de favorecer a sectores emergentes de la economía, sobre todo ligados a los militares.
  7. Finalmente alejado de la carrera electoral como consecuencia de un atraso en el registro del partido... y de un probable acuerdo con el Partido Patriota de Pérez Molina.
  8. Sobre la base de las cifras oficiales (ellas mismas muy subestimadas): 60 millones de quetzales para el PP y 47 millones para la UNE (10 quetzales = 1 euro).
  9. Calcula el nivel de desigualdad: 0 significa la igualdad perfecta (todo el mundo percibe los mismos ingresos) y 100 es la desigualdad perfecta (todo el ingreso nacional va a una sola persona).

Consultas populares

Lambert, Renaud

Surgido de un consenso entre los partidos de derecha, el “Plan Visión de País” constituye un programa político para los próximos cuarenta años. Este “plan” incluye tres leyes sobre educación, salud y seguridad pública (leyes que apuntan a acelerar la privatización de estos servicios) y otra sobre el desarrollo rural (destinada a facilitar la producción de biocombustibles y la explotación de los recursos naturales).
Frente a este proyecto, y en un contexto de criminalización de los movimientos sociales y mayas, estos últimos recurrieron a las “consultas populares” 1. Estas consultas –referendos con frecuencia autogestionados– se fundan, entre otras, sobre la Convención 169 de la Organización Internacional del Trabajo, según la cual los pueblos autóctonos deben ser informados sobre los proyectos de explotación de los recursos naturales de los territorios que ocupan, cuya ejecución pueden aprobar (o no).
Organizadas en condiciones que no siempre respetan al pie de la letra la democracia formal, estas consultas no dejan por eso de ser la expresión de una voluntad democrática de participación ciudadana. Desde 2005, ya se habrían organizado cerca de cuarenta. Todas rechazaron proyectos de explotación contaminante que preveían el pago de regalías no mayores al… 1% de los beneficios obtenidos.
Previsiblemente, las consultas fueron declaradas “no vinculantes” por la Corte Constitucional. “Si no respetan la democracia, estamos listos para luchar”, responden las comunidades.

  1. Ver Grégory Lassalle, “Quand les consultas communautaires dessinent une nouvelle donne politique”, Solidarité Guatemala, n° 176, París, mayo-junio de 2007.


Autor/es Renaud Lambert
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 99 - Septiembre 2007
Páginas:14,15
Traducción Mariana Saúl
Temas Ciencias Políticas, Corrupción, Política
Países Guatemala