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Escalada contra IránProclamar que "la Tercera Guerra Mundial" ya comenzó, es una cosa; identificar al "nuevo Hitler", es otra. Desde el 11 de septiembre de 2001, el presidente George W. Bush designó sucesivamente como adversario a Al-Qaeda; al "Eje del Mal"; a la proliferación de armas de destrucción masiva; al fascismo islámico y a veces a una mezcla de todos esos ingredientes. Actualmente, el papel central del "malo" le fue asignado a Irán, y está encarnado en el presidente Mahmud Ahmadinejad y sus provocadoras declaraciones. "Nuestro problema con el gobierno iraní no concierne únicamente a Irán, sino a lo que ese país hace en el Gran Medio Oriente", explica Nicholas Burns, subsecretario de Estado de Estados Unidos 1. "Esa región -añade- ocupa la mayor parte del tiempo de nuestra administración y del Congreso (...) y debemos inscribir a Irán en el contexto de lo que nosotros hacemos en Medio Oriente y en el mundo. Creemos que Irán es un desafío para nuestra generación. No es un desafío episódico o pasajero, ese país estará en el centro de nuestra política exterior en 2010, en 2012, y probablemente en 2020." A pesar de ser uno de los principales países exportadores de petróleo, ¿es Irán esa hidra patibularia que denuncia Washington? 2. Es cierto que sus gastos militares aumentaron considerablemente desde comienzos de la década, pero su ejército sigue estando insuficientemente equipado. El estallido de Irak aumentó mecánicamente el peso de Irán, ¿pero a quién se puede acusar de ello? La existencia de un clero chiita transnacional puede ser una ventaja (algunos chiitas iraquíes o libaneses se someten a la influencia de un ayatollah iraní), pero también una debilidad (pues igualmente ocurre que muchos chiitas iraníes son "seguidores" de ayatollahs iraquíes o libaneses). Además, el clero chiita está dividido, particularmente sobre el principio fundamental del actual poder iraní, el velayat faghi (gobierno del docto), que concede al Guía de la revolución (antaño el ayatollah Khomeini y hoy el ayatollah Khamenei) un poder absoluto. Aun dejando de lado esa dimensión religiosa, la división de la escena política iraní no es un factor de fuerza. ¿Y el arma nuclear? Desde comienzos de la década de 1990, varios informes estadounidenses anunciaban que Irán contaría con la bomba en los dos o tres años siguientes 3. Regularmente desmentidas, esas previsiones son permanentemente "actualizadas": se lo consideraba cierto en 1991, en 1995, en 2000, y lo es hoy nuevamente. Sin embargo, la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) reiteró en varias ocasiones que, a pesar de las tentativas de Teherán para evitar ciertos controles, nada probaba la existencia de un programa militar iraní. Supongamos incluso que ese país se dote en el futuro cercano del arma nuclear. ¿Qué ocurriría? Interrogado en enero de 2007, el entonces presidente francés, Jacques Chirac, estimó algo evidente, pero que provocó no obstante algunas controversias y una incómoda aclaración del Elíseo: "¿Dónde arrojaría Irán esa bomba? ¿Contra Israel? Antes que la bomba logre recorrer 200 metros en la atmósfera Teherán sería arrasada (...). Si Irán tuviera una bomba nuclear y si fuera lanzada, sería inmediatamente destruida antes de abandonar el cielo iraní. Habría inevitablemente medidas de retorsión y coerción. Así es el sistema de la disuasión nuclear" 4. En cambio, como también subrayó el jefe de Estado francés, el hecho de que Irán posea el arma nuclear aceleraría su proliferación en la región. Los países del Consejo de Cooperación del Golfo 5 y Egipto, anunciaron su voluntad de desarrollar la energía nuclear civil. El objetivo de un Medio Oriente sin armas nucleares debería seguir siendo una prioridad, a condición, evidentemente, de que eso valga para todos los países, incluido Israel, que fue el primer Estado en introducir el arma nuclear en la región. Contradicciones estratégicasSin embargo, en Estados Unidos reina una visión maniquea. El poder iraní, como antes el de Gamal Abdel Nasser o el de Saddam Hussein, es calificado de irracional: frente al presidente Mahmud Ahmadinejad, el concepto de disuasión no funcionaría. Así, el universitario Bernard Lewis, que sirvió de aval "orientalista" a la intervención estadounidense en Irak, anunció muy en serio que Teherán se aprestaba a lanzar contra Israel una bomba atómica (¡que no posee!) el 22 de agosto de 2006. El Presidente iraní habría elegido esa fecha, que corresponde en el calendario musulmán al viaje del profeta Mahoma a Jerusalén y luego al cielo, pues pensaba que el apocalipsis aceleraría el regreso del "imán escondido" 6. Lewis escribió: "Esa podría ser efectivamente una fecha apropiada para la destrucción apocalíptica del Estado de Israel y, si fuera necesario, del mundo. No es para nada seguro que Ahmadinejad prevea tales cataclismos para el 22 de agosto. Pero sería prudente tener en mente esa posibilidad" 7. Ese tipo de delirio es muy común en Washington, donde -desde la revolución islámica- existe una hostilidad visceral respecto de Irán. Esta fobia se manifiesta en un discurso cada vez más agresivo de la Casa Blanca respecto de Irán, compartido por la mayoría de los candidatos a la elección presidencial estadounidense, demócratas y republicanos 8. Se acusa a Irán de estar detrás de la "subversión", tanto en Irak como en Afganistán, un análisis retomado por Bernard Kouchner, ministro francés de Relaciones Exteriores: Irán hace "todo" en Irak, transformando ese país en un territorio de ejercicio "soñado" 9. París se distingue actualmente de sus socios europeos por sus posiciones extremas, reclamando mayores sanciones contra Teherán y alineándose detrás de Washington en el mismo momento en que todo el mundo asiste al fracaso de la guerra de Estados Unidos contra el terrorismo. En el marco de su estrategia, Washington intensificó su ayuda a las "minorías" kurdas, árabes, azeríes y baluches 10. Cabe preguntarse si la fragmentación iraquí no se extenderá también a Irán, ya que esa política provoca sorprendentes contorsiones. Así, mientras que el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) turco figura en la lista de organizaciones terroristas, una delegación del Partido por una Vida Libre en Kurdistán (PJAK, Irán) -organización hermana del PKK en Irán- encabezada por su líder Rahman Haj-Ahmadi, ¡fue recibida en Washington en agosto de 2007! 11. Y no es ésa la única contradicción de la estrategia anti-iraní que trata de organizar la Casa Blanca mediante la creación de un frente común que enrole a los países moderados del Golfo (Egipto, Jordania e Israel) y a cuya consolidación debería servir la conferencia de Annapolis sobre la paz palestino-israelí (Vidal, pág. 24). De esa manera, directa o indirectamente, Washington intensifica su ayuda a grupos fundamentalistas sunnitas, e incluso a extremistas cercanos de Al-Qaeda, para luchar contra los chiitas 12. En abril de 2007, en una entrevista a Al-Jazeera, el príncipe Hassan de Jordania acusó a un oficial saudita (posteriormente identificado como Bandar Ben Sultan, dirigente del Consejo Nacional de Seguridad saudita y cercano a responsables estadounidenses), de financiar grupos extremistas sunnitas. Las autoridades jordanas incautaron la cinta. A un año de las elecciones presidenciales en Estados Unidos y a dieciséis meses del fin del mandato de Bush, existe el gran riesgo de que éste quiera salir del atolladero acelerando a fondo y lance una operación militar contra Irán, destinada a borrar sus problemas en Irak. En el otoño (boreal) de 2006, se le preguntó a Dani Ayalon, que fue durante cuatro años embajador israelí en Washington, si un Presidente tan impopular podía tomar semejante decisión: "Yo creo que sí. Hay que conocer a ese hombre. Para mí fue un privilegio, y lo considero un amigo personal. Quienes lo conocen saben que es una persona con mucha determinación. Está seguro de la supremacía moral de la democracia sobre las dictaduras. (...) A su entender, ayatollahs con bombas nucleares es una combinación intolerable que amenaza al orden del mundo, y por lo tanto no dejará que eso ocurra" 13.
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