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Recuadros:

Quebrar el círculo infernal de la deuda

La campaña Jubileo 2000 exige la cancelación inmediata de la deuda impagable de los países pobres más endeudados, que se eleva a aproximadamente 300 mil millones de dólares. Pero no se muestra a la altura del problema, puesto que no menciona la suspensión de programas de ajuste estructural ni los bienes mal habidos que los ricos del sur ponen al resguardo en los países industrializados. Sin embargo, algunas campañas nacionales y regionales radicalizaron los objetivos iniciales.

El sistema de endeudamiento es un mecanismo de subordinación y de transferencia de riquezas desde los Estados y la población de la periferia hacia el centro, simbolizado éste por el grupo de los siete países más industrializados (G-7)1.

Desde 1997, los países del Tercer Mundo y del ex bloque del Este son víctimas de una nueva crisis, por tres razones: la caída de sus exportaciones, el aumento de las tasas de interés sobre los nuevos créditos y la disminución de los flujos de capital. Esos países deben reembolsar su deuda externa en divisas extranjeras (generalmente en dólares) y para hacerlo utilizan una parte más o menos grande de sus ingresos por exportaciones (petróleo, gas, minerales sólidos, caucho, azúcar, agropecuarios) cuya cotización está en fuerte baja: entre el 15 y el 40% en 1998, según los productos.

Esa desvalorización provoca dificultades para reembolsar la deuda, por lo que se toman nuevos créditos para enfrentar los vencimientos. Pero las tasas de interés aumentan, mientras que en el Norte son estables. En el período 1998-1999, los Estados industrializados tomaron préstamos a tasas que oscilan entre el 3 y el 5% (en Japón la tasa es cercana a 0%), mientras países como Brasil, Argentina, México o Tailandia deben pagar entre el 10 y el 15% de interés.

Un factor agravante es que los poseedores de capitales del Norte que colocan su dinero en los pocos países llamados emergentes (México, Brasil, Argentina, Chile, el Sudeste asiático…) actualmente se alejan de esas plazas. Según el Banco Mundial (BM), entre 1997 y 1999 los flujos financieros hacia los países periféricos cayeron un 47% (135.000 millones de dólares en 1997, contra 72.000 millones en 1998); los préstamos bancarios bajaron en un 58% (de 60.000 millones en 1997, a 25.000 millones en 1998). Esta situación se prolongará seguramente en los primeros años del siglo XXI.

Hay una estrecha conexión entre el endeudamiento de los países del Tercer Mundo y los del ex-bloque de Europa Oriental y la primera etapa de la desregulación de los mercados financieros (creación del mercado de eurodólares, en la segunda mitad de los años 60), que permitió a los bancos privados prestar enormes cantidades de dinero a los países del Tercer Mundo. Los préstamos a dicha región crecieron fuertemente hasta finales de los años 70 porque los bancos privados, el Banco Mundial y los gobiernos del Norte desplegaron una política activa de préstamos a bajas tasas de interés, incluso a tasas negativas. Para los países del Sur resultaba pues muy interesante tomar créditos, en la medida en que sus ingresos por exportaciones iban en aumento y podían reembolsar sin demasiadas dificultades tanto los intereses como el capital.

Los gobiernos del Norte favorecieron ese endeudamiento para encontrar una salida a sus productos, en momentos en que el crecimiento económico y la demanda caían fuertemente en sus países. El BM, cuyas orientaciones son determinadas por Estados Unidos, perseguía un objetivo estratégico: favorecer el desarrollo de ciertos países del Tercer Mundo aliados a las potencias occidentales para frenar la extensión de proyectos revolucionarios o simplemente antiimperialistas. Bajo la presidencia de Robert Mc Namara (1968-1981, ex secretario de Defensa de Estados Unidos durante la guerra de Vietnam) el BM aumentó de manera considerable su caudal de préstamos, pero con fuertes "condicionamientos" para los países receptores, entre los cuales se contaba el abandono de cultivos alimenticios en beneficio de los de exportación. Una gran parte de los megaproyectos (represa de Inga en ex-Zaire, represa de la Narvada en India, ruta trans-amazónica en Brasil), actualmente considerados a la vez "elefantes blancos" y desastres ecológicos, fueron concebidos con el apoyo activo del BM, que contribuyó fuertemente a conectar las economías periféricas con el mercado mundial, dominado por los países más industrializados.

La "crisis de la deuda" del Tercer Mundo, que estalló en 1982, se debió al efecto combinado de la brusca alza de las tasas de interés decidida por la Reserva Federal de EE.UU. a fines de 1979; la baja de ingresos por exportaciones y la interrupción de los créditos bancarios. Esa crisis fue manejada por los gobiernos del Norte y por las instituciones financieras internacionales multilaterales (FMI, BM) y privadas (grandes bancos) de manera tal de hacer entrar en un ciclo de mayor dependencia a los países del Tercer Mundo y a los de Europa oriental que hubieran logrado una verdadera potencia industrial y hasta financiera.También los países menos desarrollados vieron acentuada su subordinación.

Entre 1982 y 1998 los países de la periferia en su conjunto reembolsaron más de cuatro veces lo que debían. Sin embargo, el monto de su deuda externa era en 1998 cuatro veces mayor que en 1982. Los acreedores internacionales, el FMI, el BM, el Club de París (que reagrupa a los gobiernos del Norte en tanto que acreedores), el Club de Londres (que reúne a los bancos privados del Norte) son quienes dictan las condiciones a los países endeudados. La pieza clave de esas condiciones es la aplicación de planes de ajuste estructural, herramienta para someter a los países del Tercer Mundo y del Este europeo.

Tenemos entonces el siguiente panorama en los países endeudados: generalización y acentuación de las políticas de ajuste estructural; aumento del desempleo2; reducción drástica de los gastos sociales; aceleración de las privatizaciones; degradación de la educación y la salud públicas; desregulación de las relaciones laborales; enorme aumento del número de personas que viven bajo el nivel de pobreza absoluta… Los derechos humanos se ven directamente amenazados o violados por la aplicación de políticas de ajuste estructural. Negarse a anular la deuda externa y aceptar la imposición de políticas de ajuste, equivale a abandonar a personas y pueblos en peligro. Por cierto que la anulación de la deuda y el fin de las políticas de ajuste son condiciones necesarias, pero para nada suficientes. Se requiere avanzar aún más, para impedir que el mecanismo del endeudamiento vuelva a reactivarse de nuevo rápidamente. Es indispensable, por lo tanto, trabajar en la creación -en el plano local y mundial- de un nuevo y más justo orden económico y humano.

Entre los acreedores de la deuda externa de los países periféricos hay tres grandes categorías: las instituciones multilaterales (principalmente el FMI y el BM); el sector privado (bancos, fondos de pensión, mutual funds, etc.) y los Estados (principalmente los más industrializados). Los miembros del G-7 no consideran en ningún caso la anulación de las deudas con el FMI o el BM. Sin embargo éstas representan entre el 35 y el 75% del total de las deudas de la gran mayoría de los países del África sub-sahariana. La máxima concesión del FMI o el BM consiste en crear un fondo (trust fund o fondo fiduciario) alimentado por los países miembros, a partir del cual reembolsan parte de la deuda.

En lo que concierne a la deuda externa en poder de instituciones privadas, ningún jefe de Estado propone medidas de anulación. Y eso a pesar de que representa más del 50% del total acumulado por los países de América Latina y del Sudeste asiático.

Las eventuales medidas de anulación sólo conciernen a las deudas de Estado a Estado. La deuda de un Estado periférico con uno de los países industrializados se negocia con el Club de París, que actúa como un cártel de acreedores frente a gobiernos que deben comparecer por separado. Desde 1996 se ha hablado mucho sobre una posible anulación de hasta un 80% de esa deuda, según la opción adoptada por el G-7 en junio de 1996 en Lyon, Francia. Luego, en la reunión de junio de 1999 en Colonia, Alemania, el G-7 decidió llevar la eventual anulación hasta un 90%.

¿De qué se trata en realidad? Sólo podrán beneficiarse los países muy pobres y muy endeudados. Sería el caso de la mayoría de los países del África sub-sahariana -salvo Nigeria, el más poblado de los países africanos, con 120 millones de habitantes, que fue retirado de la lista3- a los cuales se agregan varios países de América Central (Nicaragua, Honduras), y de América del Sur (Bolivia, Guyana). A lo sumo se trata de 41 Estados -sobre más de 150 con fuertes deudas- y quedan excluidos de la categoría beneficiada países como México, Brasil, India, Bangladesh y los del Sudeste asiático, a pesar de que en ellos vive la mayoría de los pobres del planeta.

Segunda condición: el Estado candidato debe haber aplicado durante seis años un programa de ajuste estructural reforzado (que en general es la continuación de otros diez o quince años de ajuste anteriores). Los países que logran reunir tales condiciones son muy pocos: Uganda, Mozambique, Bolivia… ¿Qué significa para ellos la anulación del 80 o del 90% de la deuda de Estado a Estado? En primer lugar, sólo se toma en consideración la deuda previa a toda reprogramación. Pero en general los países endeudados han negociado reprogramaciones a partir de 1985 o antes…

Tomemos un ejemplo teórico: un país africano X debe 3.000 millones de dólares; 2.000 al BM y al FMI; 800 millones a países miembros del Club de París, y 200 millones a bancos privados del Norte. Para calcular el monto de la deuda que sería eventualmente condonado, sólo se toman en consideración los 800 millones adeudados al Club de París y, de ellos, sólo el monto de deuda anterior a cualquier reprogramación. Consideremos que la primera reprogramación de servicios de la deuda tuvo lugar en 1985, año en el cual la deuda considerada se elevaba a 300 millones. Admitamos que se aplique el máximo de anulación posible según los acuerdos del G-7 en Lyon en 1996, es decir, 80%. En tal caso se anularían de la deuda 240 millones. El porcentaje real de deuda anulada sería entonces el 8% (240 millones sobre un total de 3.000). Si se llevara la tasa de anulación al 90%, como se prometió en Colonia en 1999, ello implicaría en nuestro ejemplo una suma de 270 millones, es decir, una reducción real de la deuda total del 9%. Considerando la baja de los productos de exportación, esa anulación de deuda no resultaría siquiera real. En total, las medidas anunciadas en Colonia representan una disminución de la deuda del Tercer Mundo de alrededor de 25.000 millones de dólares, es decir, menos del 2% del total de la deuda de esa región4.

Los límites del Jubileo 2000

Los promotores de la campaña Jubileo 2000 piden la anulación inmediata de la deuda impagable de los países pobres más endeudados, que asciende a 300.000 millones de dólares. Esto representaría aproximadamente el 15% del conjunto de la deuda externa de los países del Tercer Mundo. ¿Qué parte es impagable? Los promotores de la campaña anticipan algunos criterios, pero no se indican los montos y no exigen la suspensión de los programas de ajuste estructural. Tampoco mencionan la cuestión de los bienes mal adquiridos, que los ricos del Sur ponen a cubierto en los países más industrializados. En síntesis, es evidente que la lista de reivindicaciones del Jubileo 2000 no está a la altura del problema. Sin embargo, por primera vez en diez años, esta campaña ha reactivado la reflexión y la acción sobre la problemática de la deuda externa: 17 millones de firmas se enviaron al G-7, a Colonia, el 19 de junio pasado.

Dentro del movimiento Jubileo 2000, las campañas nacionales, regionales y continentales lograron radicalizar los objetivos iniciales. La coalición Jubileo 2000 de África austral exige la anulación total e incondicional de la deuda externa de los países de la región, denunciándola como la deuda del apartheid. Ese grupo rechaza también la iniciativa del BM y del FMI para los países pobres y exige la suspensión de las políticas de ajuste (declaración de Johannesburgo del 21-3-99). En América Latina, la campaña Jubileo 2000 extiende la demanda de anulación de la deuda externa a todos los países del continente (la plataforma mundial de Jubileo 2000 sólo apuntaba a los países más pobres) y va más allá del término "deuda impagable" agregando la necesidad de anular la deuda inmoral e ilegítima (declaración de Tegucigalpa del 27-1-99). La campaña francesa del Jubileo 2000 pide" anular totalmente e inmediatamente la deuda de los países pobres muy endeudados" , rechaza los planes de ajuste estructural y propone además" recuperar el dinero malversado con fines personales y colocado en el extranjero por ciertos dirigentes de países endeudados".

La deuda total del Tercer Mundo (excluidos los países del Este europeo) llegaba en 1997 a cerca de dos billones de dólares (1.950.000.000.000). El Tercer Mundo devuelve cada año más de 200.000 millones. El total de todas las ayudas públicas para el desarrollo (incluidos los préstamos reembolsables a tasas inferiores a las de mercado) no superó en los últimos años los 45.000 millones anuales. El África sub-sahariana destina al reembolso de su deuda sumas cuatro veces mayores que para salud y educación. En EE.UU. la deuda acumulada por las familias alcanza los 5 billones de dólares, y la deuda pública supera esa suma. Las deudas públicas de los quince países miembros de la Unión Europea superan también dicho monto. Los gastos militares mundiales llegan a 780.000 millones de dólares anuales; los de publicidad al billón de dólares, según cifras de 1998 del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo)

La plataforma del movimiento Attac internacional5 apoya "la anulación general de la deuda pública de los países dependientes y la utilización de los recursos así liberados en favor de la población y del desarrollo sustentable, lo que muchos llaman el pago de la deuda social y ecológica" . En Brasil el Movimiento de los Sin Tierra (MST, ver "Sem Terra: un movimiento original… ", pág. 20) pide en su programa de urgencia "la interrupción de la sangría de divisas, principalmente por medio del control de capitales y la suspensión del pago de la deuda externa; la reducción de las tasas de interés y la instauración de una moratoria sobre la deuda interna; la ruptura del acuerdo con el FMI".

El CADTM (Comité para la anulación de la deuda del Tercer Mundo, de Bruselas), defiende la misma reivindicación que Attac y agrega que esos recursos deben engrosar un fondo de desarrollo nacional, controlado por los movimientos sociales, que debería ser alimentado además con recursos suplementarios, como la devolución a los países afectados de los bienes que los ricos del Sur poseen en los países del Norte. Esto implica la apertura de investigaciones internacionales, por ejemplo sobre los bienes del entorno del fallecido presidente congolés Mobutu Sese Seko. Habría que agregar a ese fondo aportes de los países más industrializados en beneficio de los países dependientes, para indemnizarlos del pillaje de que fueron (y son) víctimas. El CADTM apoya además la propuesta de la tasa Tobin.

Para poder concretar estas iniciativas, es necesaria la formación de un poderoso movimiento de ciudadanos a nivel mundial, al igual que la creación de un frente de países endeudados.

  1. -->El término "periferia" designa el conjunto de los países del Tercer Mundo y del ex-bloque del Este. El "centro" está constituido por los principales países capitalistas industrializados. El G-7 está formado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón.
  2. -->Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo de marzo de 1999, en los países del sudeste asiático se han perdido 23 millones de puestos de trabajo desde el estallido de la crisis de 1997.
  3. El retiro de Nigeria de la lista obedece a un objetivo de propaganda de parte del BM, el FMI y el G-7, para hacer creer que la deuda de los 41 países más pobres del mundo disminuyó a partir de 1995. Según el BM, el total de esa deuda se elevaba a 235.000 millones de dólares ese año, mientras que en 1998 sería de 205.000 millones. Pero la deuda de Nigeria en 1995 era de 35.000 millones. Al quitar discretamente a ese país de la lista para reemplazarlo por Malawi (cuya deuda ronda los 2.000 millones de dólares), el BM crea la ilusión de que la deuda de los países pobres ha disminuido.
  4. Las medidas adoptadas por G-7 en Colonia son analizadas en detalle por el autor en la revista Inprecor de julio-agosto de 1999 bajo el título: "Dette du tiers-monde: Les mensonges du G7 "("Deuda del tercer mundo: las mentiras del G-7 "). Ver también el sitio del CADTM en Internet: http://users.skynet.be/cadtm. Se puede leer además el informe consagrado a esta cuestión por la revista Third World Resurgence, Nº 107, julio de 1999, Penang, Malasia.
  5. Bernard Cassen, "Una asociación contra la especulación financiera" , Le Monde diplomatique, Ed. Cono Sur Nº 2, agosto de 1999.

Jubileo 2000 y otras precisiones

La campaña "Jubileo 2000"fue lanzada en 1996 por las tres mayores agencias cristianas de ayuda de Gran Bretaña y por el Movimiento de Desarrollo Mundial. En octubre de 1997 se creó la coalición del mismo nombre, inspirada en los Levíticos de la Biblia, que describe el año del Jubileo o Año de Gracia cada 50 años, cuando las desigualdades sociales son ajustadas, los esclavos puestos en libertad, las tierras regresadas a sus dueños originales y las deudas perdonadas.

Jubileo 2000 agrupa actualmente más de 70 organizaciones, entre ellas Christian Aid, CADOF, Oxfam, Tear Fund, Federación de Institutos de la Mujer, Ayuda en Acción, Alianza Nacional Negra, etc. Para más informaciones, en Internet: http://www.jubilee2000uk.org

Definiciones:

•Deuda multilateral: la adeudada al BM, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo, y a otras instituciones multilaterales como los Fondos europeos de desarrollo.

•Deuda privada: préstamos contratados por entidades privadas, sea cual fuere el prestamista.

•Deuda pública: conjunto de préstamos contratados por entidades públicas.

•Reprogramación: modificación de los términos de una deuda, por ejemplo, postergando los vencimientos o los pagos del capital y/o de los intereses

•Servicio de la deuda: reembolso de los intereses más amortización del capital tomado en préstamo.

•Transferencia financiera neta: sustracción del servicio de la deuda (reembolsos anuales -intereses más capital- a los países industrializados) de los pagos brutos del año (préstamos) realizados por los acreedores. La transferencia financiera neta se llama positiva cuando el país o el continente en cuestión recibe sumas mayores (en préstamos) de las que reembolsa. Se la llama negativa cuando las sumas reembolsadas superan a las prestadas. Desde mediados de los años 80, el FMI recibe de África sub-sahariana más de lo que le presta. La transferencia neta es, por lo tanto, negativa para esa región del mundo.

Bibliografía:

Banco Mundial, comunicado nº 99 / 2 121 / S, 7-4-99.

CADTM, Du Nord au Sud : l'endettement dans tous ses états. (Del Norte al Sur: la deuda en todos sus estados), Bruselas, 1998.

Chossudovsky Michel, The Globalisation of Poverty, Third World Network, Penang, Malasia, 1997.

PNUD, Informe mundial sobre el desarrollo humano 1998, Economica, 1998.

PNUD, Informe mundial sobre el desarrollo humano 1999, De Boek, Bruselas, 1999.


Autor/es Eric Toussaint
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 3 - Septiembre 1999
Páginas:1, 4, 5
Traducción Carlos Zito
Temas Desarrollo, Deuda Externa, Mundialización (Economía), Neoliberalismo, Privatizaciones, Geopolítica
Países Canadá, Estados Unidos, México, Argentina, Brasil, Malawi, Mozambique, Nigeria, Uganda, Zaire, Honduras, Nicaragua, Bolivia, Chile, Guyana, Bangladesh, India, Japón, Malasia, Tailandia, Vietnam, Alemania (ex RDA y RFA), Francia, Italia