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Disparan sobre América Latina

Las negociaciones de paz entre la guerrilla y los gobiernos y fuerzas políticas en El Salvador y Guatemala llevaron muchos años de avances y retrocesos, períodos de estancamiento, violaciones mutuas del alto el fuego, mediación internacional. Los avatares previsibles, en suma, de todo proceso intrincado, con muchos intereses, historia, cuentas pendientes, diferencias ideológicas y políticas en juego. Pero al final se llegó a buen puerto.

¿A qué viene entonces esta súbita agitación de Estados Unidos por la situación colombiana, cuya única novedad respecto a los últimos años es justamente que el gobierno de Andrés Pastrana y las organizaciones insurgentes iniciaron negociaciones de paz? ¿A qué se debe esta impaciencia del Pentágono y el Departamento de Estado, que en lugar de apoyar el proceso envían marines y refuerzan sus bases militares en Colombia y los países limítrofes, estimulan la intervención de los Estados latinoamericanos con la excusa de la lucha contra el narcotráfico1 y condicionan la ayuda económica al gobierno colombiano a su beligerancia2?

La historia de complots antidemocráticos, apoyo a dictaduras militares e intervenciones directas de EE.UU. en América Latina no lo autoriza para esta nueva y descarada injerencia; tampoco la siempre tardía publicación de documentos reservados que prueban sus ilegalidades, o los compungidos mea culpa, como el del presidente Bill Clinton en Guatemala a comienzos de este año. Pero hay otras razones para desconfiar por completo de su política actual.

a) la asociación guerrilla/narcotráfico (negada en el caso de Colombia por el presidente Pastrana) data de los ochenta, bajo la administración Reagan, y sirvió entre otras cosas como excusa para invadir Panamá en 1989. Pero no impidió que agentes estadounidenses traficaran con heroína iraní para financiar a la "contra" nicaragüense, prohibida por el Congreso3. Esgrimida en general sin pruebas, aunque con gran apoyo mediático, resulta una buena coartada para intervenir.

b) si a EE.UU. realmente le interesara combatir el narcotráfico, debería apuntar al sistema bancario internacional -empezando por el propio- y los paraísos fiscales donde se lava el dinero; a promover la investigación de las enormes inversiones dudosas en todo el mundo; a investigar las relaciones del narcotráfico con las clases políticas y empresarias, con policías y militares, antes que con las guerrillas, que en el peor de los casos están ligadas a la producción campesina de materia prima, el sector menos rentable de la cadena. Hay más razones para preocuparse por el narcotráfico en México (tres mil kilómetros de frontera común, (ver págs. 12 a 15), que por Colombia. Como dijo un dirigente guerrillero colombiano, "El narcotráfico es una multinacional. La casa matriz está en EE.UU., la fábrica más importante en Colombia y el resto de los países cumplen el papel de tráfico y lavado… "4.

c) la situación colombiana global es mucho más preocupante que la guerrilla. Sólo en los dos últimos meses, los paramilitares de ultraderecha asesinaron a 90 personas y provocaron el éxodo de más de 3.000 campesinos5. Hace una década, cuando los guerrilleros urbanos del M-19 acordaron la paz, decenas de sus dirigentes fueron asesinados impunemente en los meses siguientes, hasta su exterminio casi completo. Ésta es una de las razones que traba el actual proceso.

d) EE.UU. se dispone a invertir y a otorgar créditos para que los países latinoamericanos gasten miles de millones de dólares en equipos y entrenamiento militar con la excusa de que la democracia está en peligro, pero retira de Haití sus 480 militares (llegó a enviar 20.000), a pesar de que allí "la paz aún es tenue, en el mejor de los casos" , ¡a causa de presiones del Pentágono para reducir gastos!6.

Los argumentos estadounidenses no son por lo tanto creíbles ni serios, y sólo gobernantes en fin de mandato y con buenas posibilidades de tener que rendir cuentas a la justicia en el futuro, como los de Argentina y Perú, parecen por el momento tomarlos en consideración. Otros, como los de Ecuador, parecen haber cedido ante sus necesidades económicas. Después de la visita de Barry McCaffrey, ese país envió más tropas a la frontera con Colombia y declaró una suerte de moratoria por su deuda externa, recibiendo de inmediato un sugestivo -por inédito- apoyo del Fondo Monetario Internacional… En cualquier caso, la política estadounidense parece dirigirse en realidad a otros objetivos. Dos principales, ligados entre sí: Venezuela y el Mercosur. El presidente Chávez preocupa a EE.UU. porque tiene la suma del poder, pujos de autonomía y va camino de desarticular toda la corrupta trama institucional, política y empresaria que tanto tranquiliza a "los intereses vitales" de EE.UU.; es amigo de Fidel Castro, apoya las negociaciones de paz en Colombia y ha prohibido los vuelos de los aviones espía antinarcotráfico sobre su territorio.

El Mercosur, por su parte, es el principal obstáculo a la estrategia de EE.UU. en materia de integración regional, que contempla su propuesta Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), acuerdos bilaterales o en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC), pero en ningún caso mercados regionales autónomos. La probable integración de Venezuela y su petróleo haría más poderoso y promisorio aún al Mercosur, que enfrenta actualmente su peor crisis y una agenda muy nutrida, complicada y cercana: negociación ALCA; negociación agrícola en la OMC y apertura de negociaciones con la Unión Europea, todo en el próximo mes de noviembre. "El Mercosur es el interlocutor clave para negociar (…) el único que junta masa crítica suficiente para ser escuchado: PBI de 1,3 billones de dólares, 200 millones de habitantes y 12 millones de km2 de superficie"7.Una escalada militar en Colombia desestabilizaría toda la región, dando pie a cualquier clase de injerencia. Crearía divisiones y enfrentamientos (los está creando ya) entre países y gobiernos, aumentaría la deuda regional y postergaría las aspiraciones a la paz y el bienestar de sus sociedades; haría estallar en pedazos estratégicos proyectos de integración, como el Mercosur. Es necesario resistir y rechazar la visión regional y las presiones de EE.UU., una gran nación cuyas intervenciones siempre han resultado nefastas para América Latina.

  1. Angel Páez, "Los planes secretos de la CIA" ; Heinz Dieterich, "Redes para la escalada militar" ; "EE.UU. busca ampliar su poder aéreo en Colombia" y "EE.UU. sondea a la región por la crisis colombiana" , Clarín, Buenos Aires, 29-7; 1-8; 11-8 y 12-8-99.
  2. "EE.UU. condiciona 3.000 millones de dólares a la beligerancia de Pastrana" , El País, Madrid, 24-8-99.
  3. El escándalo "Irán-contras" , por el que fue procesado y condenado el oficial de marina Oliver North, luego indultado por el presidente George Bush.
  4. Entrevista a Javier Calderón, Página 12, 15-8-99
  5. Pilar Lozano, "Paramilitares colombianos asesinan a decenas de civiles en la frontera con Venezuela" , El País, Madrid, 24-8-99.
  6. Steven Lee Myers, "U.S. troops to leave Haiti" , International Herald Tribune, 27-8-99
  7. Diego Ramiro Guelar, "Desafío para el Mercosur" , La Nación, Buenos Aires, 9-8-99.
Autor/es Carlos Gabetta
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 3 - Septiembre 1999
Páginas:3
Temas Armamentismo, Conflictos Armados, Militares, Movimientos de Liberación, Corrupción, Desarrollo, Deuda Externa, Mundialización (Economía), Narcotráfico, Neoliberalismo, Estado (Justicia), Estado (Política), Geopolítica, Mercosur y ALCA, Políticas Locales
Países Estados Unidos, México, Argentina, Guatemala, Haití, Panamá, Colombia, Ecuador, Venezuela, Irán