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Recuadros:

Grandes maniobras políticas en Mexico para desplazar al PRI

La llegada de Cuauhtemoc Cárdenas a la alcaldía de Ciudad de México no provocó el milagro esperado. Para derrotar al Partido Revolucionario Institucional, la izquierda y los conservadores acordaron una alianza, cuyo triunfo en las elecciones presidenciales del 2000 sería un paso adelante en la democratización, pero no garantizaría los cambios económicos y sociales que esperan amplias capas de la población.

El 6 de julio de 1997, Cuauhtemoc Cárdenas, dirigente histórico del Partido de la Revolución Democrática (PRD) ganaba la alcaidía del Distrito Federal de México (DF). Al mismo tiempo, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuya hegemonía se ve cada vez más cuestionada, perdía la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados. El PRD se convertía así en el segundo partido de México, seguido del Partido de Acción Nacional (PAN, conservador).

Seis meses después, al asumir, Cárdenas sabía que su mandato sería difícil dada su duración de sólo tres años, contra los seis de los regentes anteriores y los seis de los futuros alcaldes del DF. La población de la capital esperaba de él resultados inmediatos en los temas más sensibles: seguridad, educación, empleo, contaminación ambiental, salarios, transportes, sanidad, algunos manejados por la ciudad, otros por el poder central.

Cárdenas heredó una ciudad donde se concentra la actividad económica de la región metropolitana. Una aglomeración monstruosa, cuyo intercambio diario con las ciudades vecinas obliga a una coordinación mínima en materia de transporte público y de seguridad con las demás municipalidades, sean éstas gobernadas por el PRD, por el PAN o por el PRI1. Una capital hasta entonces mal administrada, caótica, enfrentada a problemas de urbanismo y de inseguridad sólo comparables a los que padece por la pobreza y el desempleo. Una ciudad donde los intereses personales y la corrupción en todos los niveles, pero sobre todo en lo más alto de la jerarquía política, impidieron concretar programas eficaces en áreas cruciales. Una megalópolis cuyas necesidades y problemas sólo pueden ser resueltos a nivel nacional.

En julio de 1997 los candidatos del PRD se habían impuesto en veintinueve de los treinta distritos electorales de la capital (el resto quedó en manos del PAN). Paradójicamente, ese éxito causó algunos problemas. Dado el sistema electoral en vigor, los candidatos de mayor perfil político, los cabezas de lista del PRD, resultaron excluidos de la nueva Asamblea Legislativa (ALDF)2. Los victoriosos candidatos de los distritos, que representaban diversas corrientes del PRD y habían sido elegidos por su militantismo en organizaciones populares, tenían poca experiencia en el gobierno. El nuevo alcalde fue además muy criticado a raíz de la designación de algunos de sus colaboradores, no siempre los más aptos para cubrir las funciones que se les confiaban y proclives a organizarse en camarillas. Se precisó casi un año para que la gestión de Cárdenas alcanzara un buen ritmo.

El alcalde saliente, Oscar Espinosa Villareal, había anunciado que dejaba unos cien millones de dólares en la caja. Cárdenas recibió informaciones contables alteradas, cifras manipuladas y archivos vacíos. ¡Un déficit de 40 millones de dólares y otros 50 millones de deudas! Una de las promesas de Cárdenas había sido recuperar la ciudad para sus habitantes, lo que implicaba una lucha frontal contra la pequeña delincuencia, pero sobretodo contra mafias de todo tipo: en la policía, en los transportes públicos, entre los vendedores ambulantes que invaden caóticamente las aceras de la ciudad para vender muchas veces productos robados; en los mercados mayoristas, en las cárceles, de las drogas, de ladrones de autos… en fin, todo un mundo movido por enormes intereses económicos. La tarea era titánica, sobre todo contando con una policía carcomida por la corrupción, mal paga y mal capacitada.

La situación comenzó a mejorar cuando, después de varios meses de tanteos, Cárdenas designó a un civil al frente de la policía. Con la llegada de Alejandro Gertz a la secretaría de Seguridad Pública, en coordinación con el ministerio de Justicia de la capital, comenzó realmente la depuración de los cuerpos policiales, no sin una fuerte resistencia de ciertos sectores.

Otro problema que requiere urgente solución es el de la contaminación ambiental. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el DF es la ciudad más contaminada del mundo. Por sus 9.000 kilómetros de calles y avenidas circulan cerca de tres millones de autos; 27.000 microbuses; 92.000 taxis; 2.000 trolebuses y autobuses. Los 2.200 metros de altitud de la ciudad; la antigüedad del parque automotor (en promedio, 17 años), la corrupción de los centros de verificación técnica y la mala calidad del combustible hicieron fracasar todos los programas de lucha contra la contaminación. El gobierno de la capital comenzó a utilizar en sus propios vehículos carburantes de sustitución, como el etanol y el gas, en lugar de gasolina. Ahora se prepara a ayudar a los propietarios de microbuses para que renueven sus vehículos, principales fuentes de contaminación.

Además de su iniciativa para lograr una reforma política integral en el DF, Cuauhtemoc Cárdenas tiene una idea, casi una obsesión, que va más allá de su proyecto municipal: la creación de un cuerpo de funcionarios de la administración pública que siente las bases de la reconstrucción administrativa y transparencia de la gestión pública. Empezó a crear estructuras descentralizadas, dando más poder a los distritos. Su decisión de que se den a conocer públicamente los sueldos de los agentes municipales, el suyo incluido, al igual que la de suprimir el aguinaldo a los funcionarios de la alcaldía con mayores salarios, fueron bien recibidas por la población. Otra medida muy popular de la intendencia consistió en no aumentar el boleto del subterráneo, que transporta cuatro millones de pasajeros diarios, ni el de los autobuses locales, mientras en el resto del país las tarifas subían más de un 20%. Esta fue una decisión importante en una ciudad donde el 55% de la población vive en una pobreza extrema. Además, la municipalidad distribuyó gratuitamente libros a los colegiales, lo que benefició a millares de familias.

Sin embargo, miles de niños piden limosna haciendo cabriolas en las bocacalles, y otros miles viven a la intemperie. Sus padres trabajan en empleos precarios con salarios miserables, cuando no están desocupados. Muchos quisieran medidas más radicales y hasta más coercitivas para que Ciudad de México deje de ser una jungla y recupere actividad, seguridad y calidad de vida. Como escribió Carlos Fuentes, "para que los vidrios sucios de nuestra ciudad vuelvan a ser transparentes".

Puesto que Cárdenas es una figura emblemática de la oposición, sus éxitos o fracasos pesarán inevitablemente en las elecciones municipales y federales de julio del 2000. Desde su llegada a la intendencia de la capital fue blanco de innumerables ataques. El canal habitual de esa guerra es la prensa, particularmente la televisión privada. Los noticiosos de Televisa y Tele Azteca machacan en torno de la incapacidad del gobierno del DF para resolver los problemas fundamentales de la población. ¿Aumenta el precio del combustible o de la tortilla? Es culpa de Cárdenas. ¿Delincuentes cometen un asalto, aun fuera de los límites de la ciudad? Palos contra Cárdenas. ¿La policía recibe autos nuevos? ¡Que despilfarro de las autoridades! ¿Un viejo auto policial atropella a un peatón al quedarse sin frenos? Pero, ¿de qué se ocupa Cárdenas?

La huelga de los estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que llevan más de tres meses protestando contra el pago de matrículas, agudizó los ataques. Como el nuevo presidente del PRD de la capital, Carlos Imaz, es un ex miembro del Consejo Estudiantil Universitario (que en 1987 dirigió la última huelga estudiantil importante en la UNAM) y el propio Cárdenas se pronunció a favor de la gratuidad de la enseñanza universitaria, se relacionaron tendenciosamente ambas cosas con el movimiento estudiantil y se acusó al alcalde de manipular la huelga.

El asesinato de un animador de Tele Azteca, Paco Stanley, ocurrido el 7 de junio, dio lugar a una verdadera campaña de linchamiento político. Utilizando la popularidad de la víctima, a cuyo entierro acudieron miles de telespectadores, los periodistas se erigieron en jueces y pidieron la cabeza de Cárdenas. La histeria mediática sólo cedió cuando los primeros informes policiales señalaron que Stanley era cocainómano y probablemente estaba vinculado a ciertas mafias.

Esos ataques permanentes contra Cárdenas y su equipo de colaboradores recuerdan, salvando las distancias, las críticas y acusaciones lanzadas en su momento contra el gobierno de Salvador Allende en Chile. El hostigamiento aumenta con los temores de ciertos grupos económicos de ver, si no a Cárdenas en la presidencia, al menos al PRD ocupando nuevos espacios de poder. Es que el intendente de la capital ha ido adquiriendo progresivamente dimensiones de jefe de Estado, haciéndole a veces sombra al propio presidente Ernesto Zedillo. Invitado a la asunción de varios mandatarios latinoamericanos; de gira en Washington o en Montevideo; presente en el foro económico de Davos, Cárdenas ha recibido en todas esas oportunidades el trato de un jefe de Estado. Desde el 1 de diciembre de 1997 y a pesar de la incomodidad creada en la presidencia de la República por la dimensión internacional alcanzada por Cárdenas, una cierta tranquilidad parecía reinar entre ambos poderes. Pero cuando el alcalde pidió autorización para comprometer su administración en un préstamo de 650 millones de dólares, el presidente Zedillo se opuso. Haciendo uso de su derecho de veto, redujo de manera importante el monto del préstamo, aun en detrimento de varios programas sociales. Esa medida tomada contra los habitantes del DF fue considerada como una declaración de guerra que modificaba las reglas del juego político. Las declaraciones de Zedillo sobre su respeto por la alternancia en el poder se vieron así desmentidas en los hechos. Es precisamente para evitar ese tipo de manifestaciones revanchistas que Cárdenas desea que el DF se convierta en un Estado de pleno derecho, el trigésimo segundo de la federación: el Estado de Anáhuac.

Resulta normal, después de todo, que Cárdenas, símbolo de una fuerza de centro-izquierda susceptible de llegar al poder, esté en la mira de una oposición furiosa. Pero la lucha sin cuartel a la que se entregan ciertas corrientes del propio PRD para conservar su clientela electoral y su parte de poder, constituye un serio problema. Por no hablar de las divergencias ideológicas y las enemistades personales. Los enfrentamientos internos deterioran la imagen del partido, particularmente la violenta campaña de Porfirio Muñoz Ledo (más de centro que de izquierda), que parece resuelto a utilizar todos los medios posibles para poner palos en la rueda a su rival interno.

La llegada a la dirección del PRD de Andrés Manuel López Obrador, dirigente de la región petrolera de Tabasco, hombre del lugar y con capacidad aglutinante, despertó grandes esperanzas. El partido comenzó a tomar en cuenta a sus bases para tratar de recrear el espíritu democrático, con todas sus contradicciones. Durante su Cuarto Congreso, en marzo de 1998, el PRD elaboró por primera vez una plataforma precisa en materia económica y política y se definió como un "partido de izquierdas" . Así, bajo la conducción de López Obrador, el PRD volvía a ser "electoralmente competitivo".

Pero la elección del sucesor de López Obrador, el 14 de marzo pasado, puso de manifiesto los límites de ese cambio. El PRD, que desde su nacimiento (3 no ha dejado de denunciar la corrupción y los métodos antidemocráticos del PRI, tuvo que anular la elección interna al descubrirse un fraude masivo. Pablo Gómez fue designado presidente interino, encargado de organizar una nueva consulta. Ante el riesgo de fractura, la mayoría de los candidatos, en particular Amalia García y Jesús Ortega, decidieron formar una lista común para la nueva elección del 25 de julio. Al término de ese comicio -con fuerte abstención, a causa del fraude precedente- Amalia García resultó electa con el 56,82 % de los votos. La lista del ala "moderada" , encabezada por Ifigenia Martínez (sostenida por Muñoz Ledo), obtuvo el 7,68 %, mientras que una tendencia más radical, liderada por Felix Salgado Macedonio, logró el 27,43 %.

Era inevitable que esos pequeños y grandes escándalos deterioraran la imagen del alcalde de México, además de la de su partido4. A pesar de una gestión que no tiene nada de criticable, la lentitud de los cambios y la decepción de no asistir al milagro esperado, llevan a muchos capitalinos a dudar de la capacidad de Cárdenas y del PRD para tomar las riendas del Estado5.

A un año de las elecciones presidenciales, el PRI trata de reconquistar una imagen democrática mediante la presentación de cuatro precandidatos y sólo en noviembre designará su candidato6. En cuanto al PAN, no tiene todavía un candidato oficial, aunque el gobernador de Guanajuato, Vicente Fox, principal beneficiario del retroceso del PRD, lanzó hace un año su candidatura, a título personal. Por su parte, Cárdenas confirmó su propia candidatura, pero sobre todo propuso una gran alianza con el PAN para derrotar al PRI.

Porque el PRI, ese partido-Estado que muchos daban por muerto, aún vive. Su derrota en las próximas elecciones, consideradas las más reñidas en la historia de México, no es para nada segura. El 4 de julio el PRI logró un triunfo crucial: la elección de Arturo Montiel como gobernador del Estado de México. Sin embargo, fue evidente su derrota el mismo día en el Estado de Nayarit, frente a una coalición de cuatro partidos, entre ellos el PAN y el PRD. Ese acontecimiento confirma lo que repiten cada día las encuestas: la oposición sólo puede ganar las elecciones presidenciales de julio del 2000 si se presenta unida7.

A pesar de estos datos de la realidad, la alianza entre el PRD y el PAN, que muchos juzgaban imposible, requirió largas negociaciones. El 4 de agosto pasado el PRD y el PAN, junto a otros seis pequeños partidos, anunciaron la creación de una Alianza para México, que designará a su candidato único mediante una encuesta nacional.

Pero cabe interrogarse sobre la eventual gestión del poder por este matrimonio de fuerzas dispares. El objetivo de terminar con la hegemonía del PRI no será suficiente. El PAN ha apoyado la política del presidente Zedillo en los principales temas económicos. El PRD, por su parte, representa el poder de las grandes mayorías empobrecidas, que ven alejarse irremediablemente la posibilidad de una mejora en su nivel de vida8. Una victoria electoral de la alianza PAN-PRD "al implicar un avance de la democracia, beneficiaría a los mercados locales y provocaría una reacción de euforia entre los inversionistas" , declaró Ernesto O´Farrill, presidente de Bursamétrica9. Pero hay otros aspectos del problema. "Aun cuando la oposición ganara, el futuro presidente no tendría mayoría propia en el parlamento y debería negociar con las otras formaciones. De hecho, se reproduciría exactamente la situación actual: una parálisis de decisiones, por la incapacidad de los partidos para ponerse de acuerdo sobre las reformas a introducir"10. En cuanto a cambiar el modelo económico…

  1. El Distrito Federal (DF) tiene 8 millones y medio de habitantes, pero la zona metropolitana del valle de México (ZMVM), que se extiende sobre una parte del Estado de México (Edomex), tiene cerca de 20 millones.
  2. En parte uninominal (un diputado por distrito), y en parte proporcional (para permitir una representación de los partidos).
  3. Excluido del PRI, Cuauhtemoc Cárdenas, líder de la "corriente democrática" , funda el Frente Democrático Nacional (FDN) poco antes de las elecciones de 1988. Derrotado por Carlos Salinas de Gortari en un escrutinio marcado por el fraude masivo, Cárdenas se niega a abandonar la legalidad. En abril de 1989, a causa de las divisiones en el seno del FDN, crea el PRD.
  4. Sobre cómo ven al PRD algunos de sus militantes y simpatizantes, ver Maurice Lemoine, "Nouvelles guerrillas dans le Guerrero" , Le Monde diplomatique, París, noviembre de 1998
  5. Ver Manuel Vázquez Montalbán, "L´heure de la société civile a sonné "(entrevista con el subcomandante Marcos), Le Monde diplomatique, París, agosto de 1998.
  6. Tres de ellos fueron acusados por el senador Emilio Goicochea Luna (PAN) de haber aceptado dinero de la droga para financiar sus campañas. Informe latinoamericano, Londres, 13-7-99.
  7. La última de estas encuestas, realizada por Indermec Luis Harris el 27 de julio, confirma que una coalición impediría un triunfo del PRI en el año 2000. La Jornada, México, 30-7-99.
  8. La pobreza alcanza al 44 % de la población total (y al 55 % de la rural). Nord Sud Export, "Mexique 1999 ", París, 22-1-99-
  9. La Jornada, México, 3-8-99.
  10. Nord Sud Export, París, 30-4-99.

De política, drogas y lavado de dinero

Narcotráfico y poder. Jorge Fernández Menéndez

Editorial Rayuela Editores SA de CV, México, 1999.

Jorge Fernandez Menéndez, uno de los comentaristas políticos más lúcidos de la prensa escrita y televisiva de México, comenzó su carrera hace veinte años. En Narcotráfico y Poder arma un rompecabezas cortazariano con la trama de la política y el narcotráfico. Es que no es posible hacer un buen diagnóstico de la situación política mexicana si no se incorpora la variable del narcotráfico. Tomarla en cuenta es imprescindible para explicar la actitud de los grupos de poder, saber de dónde proviene el financiamiento de algunas campañas electorales, el peso de algunos dirigentes regionales o locales, jefes policiales y generales de las fuerzas armadas.

Fernandez Menéndez ilumina el mundo subterráneo de la política y el origen de la desestabilización de 1994, con el asesinato del candidato a la presidencia por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), Luis Donaldo Colosio, y pocos días mas tarde, del dirigente del mismo partido José Francisco Ruiz Massieu.Vincula la guerra de los cárteles -que se inició en 1993-, su relación con algunos grupos de poder y la lucha por el control del Estado. También el recrudecimiento de la guerra ante la posibilidad de alternancia en el poder, altamente peligrosa porque cuestiona alianzas y acuerdos por el control de rutas y territorios.

En ese desorden violento por el control del Estado surgieron de manera repentina -en no más de seis años- nuevos empresarios y banqueros con inmensas fortunas. El libro explica este fenómeno y el método para el éxito. También señala la perversidad del actual esquema de lucha contra el narcotráfico impulsado por el gobierno de Estados Unidos, que apunta a los líderes y a los decomisos, nunca a la redes de poder ni al flujo del dinero.

Narcotráfico y Poder es un relato a la vez realista y fantástico, de personajes siniestros y míticos, del que participan presidentes de México y Estados Unidos, la "contra" nicaragüense y la CIA, gobernadores y empresarios, periodistas, agencias de seguridad y, por supuesto, los narcotraficantes y sus víctimas.


Autor/es Françoise Escarpit
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 3 - Septiembre 1999
Páginas:12, 13
Traducción Carlos Zito
Temas Corrupción, Deuda Externa, Estado (Política), Políticas Locales, Educación
Países Estados Unidos, México, Chile