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Belén, en conflicto dos mil años después de Jesús

La población de Belén, donde nació Jesús, se encuentra bajo el peso de la ocupación israelí y espera, como todos los palestinos, juzgar al nuevo primer ministro de Israel, Ehud Barak, por sus actos para favorecer un Estado palestino independiente más que por sus promesas. Mientras el mundo se prepara para festejar la Natividad del milenio, en Belén se vive una situación potencialmente explosiva.

La injusticia está inscripta en el paisaje de Belén. Después de mi reciente estadía, la última imagen que me llevo de la ciudad de la Natividad es la de un gran incendio de pinos abrasando la cúspide de la colina de Abu Ghunaím, situada algunos kilómetros al este de la ciudad. Los israelíes encendieron voluntariamente el fuego el 12 de julio pasado, es decir al día siguiente del primer encuentro entre Ehud Barak, primer ministro israelí, y Yasser Arafat, presidente de la Autoridad Palestina. En un viaje a Estados Unidos, Barak declaró que se fijaba un plazo de quince meses para abrir una brecha decisiva en las negociaciones con sus vecinos árabes. La administración Clinton recibió la noticia con entusiasmo y anunció sin demora un incremento sustancial de su ayuda militar; Siria respondió a la oferta con señales positivas. Pero la Autoridad Palestina, aun saludando el nuevo rumbo, prefiere juzgar a sus socios por sus actos: la aplicación rápida de los acuerdos de Wye River y el lanzamiento de las negociaciones finales. A priori, las posiciones que ostenta el candidato laborista sobre las colonias judías, el regreso de los refugiados y sobre todo Jerusalén no favorecen la constitución de un verdadero Estado palestino independiente.

Volviendo a los fuegoás de la colina: Belén y los palestinos perdieron definitivamente su combate, iniciado en marzo de 1996, contra la instalación de una nueva colonia judía, llamada Har Homah, sobre tierras del destrito de Belén. Instalación irritante en la medida en que, con sus 60.000 pinos, esta colina era la única gran reserva verde de la región y albergaba una intensa actividad monástica desde los primeros siglos de nuestra era. Har Homah y la ruta de circunvalación que la une a la colonia de Gilo, construida al norte de Belén sobre tierras igualmente confiscadas, estrechan aún más el cerco israelí alrededor de la pequeña ciudad palestina. Para los betlemitas estas construcciones significan una grave injusticia. Declaran estar viviendo en una "isla" , una "jaula" , un bantoustan1, o una "prisión".

"Belén, pequeña ciudad de Judea…". Hace cerca de cincuenta años que cerré definitivamente mi catecismo, y sin embargo esta frase quedó grabada en mi memoria. Frase que arrastra tras de sí imágenes simplistas: una gruta con un Jesús rodeado por José, María, el buey y el asno, el malvado Herodes en busca de pequeños inocentes, los reyes magos y los perfumes de Oriente…. pero traen también el sentimiento difuso de que detrás de esas creencias lejanas y mal digeridas hay algo importante y de que en Belén nació un hombre de paz.

Dentro de tres meses, las cámaras del mundo entero captarán y transmitirán imágenes de esta pequeña ciudad situada a una decena de kilómetros de Jerusalén. Imágenes del lugar de la Natividad, que mostrarán a un Yasser Arafat cada vez más trémulo al lado de Michel Sabbah, patriarca latino poco apreciado por los israelíes, y de una treintena de jefes de Estado que darán comienzo a la celebración de Navidad…

Para explicar esas imágenes, los cronistas se verán obligados a hacer un poco de historia, y Dios sabe si ésta es complicada. Dirán que mucho antes del nacimiento de Jesús, en aquel pueblo de 300 a 1000 almas, Belén fue la ciudad de David. Que habrá que esperar dos siglos, hasta el viaje a Tierra Santa de Helena, madre del emperador Constantino, para que el culto de la Natividad sea retomado en Belén, en la primera iglesia construida en el supuesto lugar del nacimiento de Cristo. Saqueada dos siglos más tarde por los Samaritanos de Naplus, la basílica fue reconstruida por el emperador Justiniano. La basílica que los telespectadores verán en sus pequeños tragaluces será, grosso modo, la justiniana.

Con la conquista árabe se inició la decadencia de Belén. Los periodistas pasarán rápidamente sobre este período para insistir más largamente sobre el pedido de auxilio de los betlemitas a Godofredo de Bouillon, jefe de la primera cruzada. Temían que su basílica fuera devastada por los musulmanes. Godofredo designó a Tancredo y a cien caballeros para esta misión. Tancredo izó la famosa bandera de las cruzadas sobre la basílica y en la Nochebuena del año 1100 el patriarca latino coronó allí a Baduino, primer rey de Jerusalén. Belén pasaba a dominio franco.

El reino franco llegó a su fin en 1291. Belén dependerá sucesivamente de Egipto y de Constantinopla, que cobrarán tasas a los peregrinos de Europa, siempre atraídos por Tierra Santa. Los franciscanos, que el 21 de noviembre de 1342 consiguen del papa Clemente IV la custodia de los Santos Lugares, garantizan la presencia latina. En 1347, los Frailes de la Cuerda se establecen definitivamente en Belén, toman posesión de la gruta, adquieren el derecho de usufructo de la basílica y la subvención para su mantenimiento.

Durante cuatro siglos, luchas sangrientas por el control de la basílica y de la gruta enfrentarán a latinos y griegos. El robo por parte de los griegos de la estrella de la Natividad -supuestamente ubicada en el lugar preciso del nacimiento de Jesús- será el origen de la guerra de Crimea de 1853… El último pequeño conflicto, irónicamente llamado la "guerra de las escobas" , durará alrededor de quince años. Pero franciscanos, griegos y armenios continuarán no obstante observando un ritual muy complicado, resultado del statu quo que en el siglo pasado definió sus relaciones en torno a la custodia de la basílica y la gruta.

Después de hablar de los siglos de yugo otomano sobre Belén, los periodistas aludirán rápidamente al mandato británico, que aceleró la colonización judía, desencadenando duras revueltas entre los palestinos, y en particular -en 1936- las acciones terroristas de las milicias judías Stern e Irgoun, a las que en 1945 se unió la Hagannah, ejército clandestino pero oficial de la comunidad judía. Nuevamente, alusión rápida al reparto de Palestina -a cargo de las Naciones Unidas- el 29 de noviembre de 1947; a la guerra de 1948-1949 y a la expulsión de alrededor de 800.000 palestinos. Sin olvidar, claro está, la ocupación de Belén y de toda Cisjordania en 1967 por el ejército israelí y la sistemática violación de todas las resoluciones de la ONU, que trataban de poner límites a las conquistas israelíes a expensas del pueblo palestino…

Navidad del milenio

La próxima misa de Navidad se desarrollará, como todos los años, en la iglesia Santa Catalina, parroquia dirigida actualmente por el franciscano, Eugenio Kamar. Dos mil años después del nacimiento de Jesús, centenares de millones de personas verán imágenes de una Belén que la mayoría no sabe que está bajo control de la Autoridad Palestina. Quedarán sorprendidos cuando Yasser Arafat -que para muchos sigue oliendo a azufre- repita lo que dijo en la primera fiesta de la Natividad que siguió al fin de la ocupación de Belén, en 1995: "Jesús era palestino" . Varios millones de peregrinos se desplazarán hasta la gruta situada debajo de la basílica de la Natividad para besar la famosa estrella latina de plata…

Por mi parte, antes de la celebración de "Belén 2000 ", sus millones de turistas y sus bellas imágenes, quería "volver a ver" en qué se había convertido "mi" Belén. Y un antiguo reflejo me condujo en primer lugar ante el alcalde y el cura de una ciudad de 40.000 almas, en el centro de un distrito que cuenta en total con unas 150.000. Para llegar hasta esos dos notables católicos, instalados a un lado y otro de la plaza de la Natividad, tomé la larguísima calle Pablo VI, que atraviesa la ciudad vieja. Esta calle, como las demás, se reduce a un camino lleno de baches. Ante la inminencia del Jubileo, toda Belén es ahora una enorme obra en construcción. La mayor parte de los grandes países occidentales financian las veintinueve obras de rehabilitación con 85 millones de dólares. Se refaccionaron las redes de agua, de saneamiento y de electricidad, que no habían sido tocadas en treinta años (los israelíes ocupan Cisjordania desde 1967). Se ha creado una infraestructura hotelera… ¿Estará todo listo para la próxima Navidad? Los betlemitas son pesimistas y manifiestan ruidosamente su descontento. Hay negocios cerrados desde hace más de tres meses. Circula un chiste: "No querían que Jesús se sintiera desorientado si se le ocurriese volver: las rutas están en el mismo estado en que él las dejó… "

El alcalde Hannah Nasser nos recibe en su despacho, situado a algunos metros de la mezquita de Omar. Antes de referirse a la confiscación de la colina de Abu Ghunaím, pasa a relatar el último golpe ("una catástrofe" ) que están tramando los israelíes: la transformación del check-point número 300, cerca de la tumba de Raquel -ya confiscada en julio de 1998 por las autoridades israelíes- sobre la ruta que va de Belén a Jerusalén. Con la excusa de mejorar el flujo de turistas entre las dos ciudades santas, habrá dos rutas paralelas: la primera para los turistas; la segunda, reservada exclusivamente a los trabajadores palestinos. Así se evitará a los peregrinos el frecuente espectáculo de palestinos con las manos sobre la cabeza o maniatados en espera de la buena voluntad de los soldados israelíes. Una vez más, los israelíes desplazarán los límites de la Gran Jerusalén en detrimento de los de Belén y confiscarán otros trescientos dunams2, veintisiete de los cuales pertenecen a la municipalidad de Belén.

Según el alcalde, esta nueva restricción de los movimientos entre su ciudad y Jerusalén es "política" . Resquebrajará aún más los lazos entre las familias, especialmente las cristianas, que tenían la costumbre de reunirse en Jerusalén para Navidad, para el Viernes Santo o para otras fiestas. La medida tiene un impacto económico negativo sobre una ciudad con un importante nivel de desempleo: antes de 1993, la mayoría de los obreros trabajaban en Jerusalén.

Durante la conversación, el alcalde dejará a un lado sus funciones para quejarse por la relativa disminución de los cristianos en la población intramuros de Belén. Tradicionalmente mayoritarios, los cristianos rondan actualmente tan sólo el 35%. Asimismo, su proporción no deja de bajar en el conjunto de Palestina. Los betlemitas emigraron a todas partes del mundo, pero sobre todo hacia América del Sur, particularmente a Chile. "Hay 40.000 familias de Belén en el mundo" , me dice. Subraya que Yasser Arafat quiere mantener a toda costa el carácter cristiano de ocho ciudades, entre ellas Belén y las dos ciudades medianeras, Bet Jala en el oeste y Bet Zahour en el este. Nasser, al igual que todos nuestros interlocutores de Belén, insiste en señalar que su ciudad es un modelo de coexistencia entre musulmanes y cristianos.

El almuédano debió escucharlo. Las suras del Corán difundidas desde los altavoces de la mezquita de Omar hacen casi inaudible nuestra conversación. Nadie parece molesto por esos encadenamientos de campanadas con llamados del almuédano. "Circulan rumores según los cuales los cristianos serían perseguidos. Estábamos aquí antes de la llegada del Islam, nos quedaremos mientras la economía lo permita… "

Nasser, como todas las personas que entrevistamos en Belén, hace el paralelo entre la suerte reservada por la comunidad internacional a los kosovares y la suya. Habla del simbolismo de las cifras: más de 800.000 palestinos fueron expulsados de sus poblaciones y más de 400 poblaciones fueron destruidas. Como en Kosovo. "La OTAN nunca intervino a favor nuestro. Es injusto. "

A grandes zancadas, Nasser reconstruye la historia de su ciudad hasta llegar a "la peor etapa, la de la ocupación israelí, a partir de junio de 1967. Las familias quedaron divididas desde entonces. Miles de estudiantes que abandonaron Belén con salvoconducto israelí después no pudieron regresar y se encontraron diseminados por el mundo en calidad de refugiados" . Describe las confiscaciones de tierras que tuvieron lugar a partir de la anexión de Jerusalén Oriental. Él mismo perdió cuatro casas en Jerusalén.

Jamal Salman, director de su gabinete, con quien nos reunimos al día siguiente, se muestra aun más virulento sobre este tema. Los israelitas habrían confiscado setenta dunams a su familia. Salman extiende su rabia a los signatarios palestinos de los mapas que fijan los límites de Belén, en aplicación de los acuerdos de Oslo, rubricados el 28 de setiembre de 1995. "Para nuestra desgracia, la gente del exterior no entendió qué estaba firmando, no conocían la región. Nos llamaban por teléfono para pedirnos información…"Sus ademanes valen más que cien discursos. Está convencido de que de un día para otro los palestinos se van a rebelar.

Hannah Nasser y Jamal Salman olvidaron evocar la última confiscación de tierras en el distrito de Belén. Sucedió en marzo de 1999. Dos topadoras arrancaron los olivos para aumentar la superfice de la colonia de Efrat y abrir una nueva ruta.

Pesimismo generalizado

Alto y de ojos azules, Salah Tamari, de 55 años, es beduino, betlemita y militante. Toda su actividad parece apoyarse en la nostalgia de un Belén que pertenece al pasado. El del cultivo de los olivos, la armonía entre gente de distintas religiones, las procesiones de Navidad, las cosechas abundantes y ritualizadas. Actual presidente del Comité para la Tierra y las Colonias, trata de resistir al desarrollo de las colonias israelíes alrededor de Belén y a todas las decisiones que apuntan al estrecho control de la ciudad de la Natividad. El fue quien intentó frenar la llegada de las topadoras a la colina de Abu Ghunaím, instalándose durante cerca de cincuenta días en su carpa y tratando de movilizar a la tierra entera… "La política israelí es ilógica, corta de vista, porque conduce a una confrontación masiva y brutal. La situación es explosiva. La paz y el desarrollo de las colonias son absolutamente inconciliables. Queremos tener dominio sobre nuestro desarrollo para asegurar a nuestro pueblo una vida decente. Pero la política de los israelíes consiste en aislar completamente a Jerusalén, en dividir el sur de Palestina mediante colonias y rutas de circunvalación, y en controlar así toda nuestra tierra. Los israelíes nos dejan sin futuro. Es inhumano. Llevan adelante una limpieza étnica sofisticada, el más malvado crimen que puede existir… "

Todos nuestros entrevistados expresan estas opiniones. El intendente católico no es más optimista que el musulmán Salah. "No soy optimista. No puedo olvidar que Leah Rabin dijo que su marido sólo quería devolver el 60% de los territorios ocupados…"Nasser espera que la Autoridad Palestina saque provecho de los proyectores del mundo apuntando a Belén para declarar la independencia de Palestina. "Quisiera que eso suceda en algún momento antes del año 2000. Hay que hacer algo porque la situación es explosiva. Nos acercamos al momento de la verdad. Creer que Israel podrá vivir en paz mientras Palestina no haya recuperado más que el 60% de sus tierras y la bandera israelí siga ondeando sobre la mezquita Al-Aksa, es una necedad. "

El padre Eugenio Kamar, cura de Belén, podría adherir palabra por palabra a los puntos de vista del intendente, pero su función lo hace más prudente. Para las cuestiones políticas, nos remite al portavoz oficial de la Custodia de Tierra Santa, un italiano sin pelos en la lengua que afirma de entrada que "Belén se está transformando en una isla sitiada por los judíos" . Sabe que no será desmentido ni por su jefe directo, el custodio de Tierra Santa, ni por Michel Sabbah, el patriarca latino que sostiene regularmente puntos de vista muy firmes sobre la política israelí. Como por ejemplo: "Nosotros condenamos a todos aquellos que causaron sufrimientos al pueblo judío. Pero pedimos al pueblo judío que ellos también realicen un examen de conciencia sobre sus relaciones con el pueblo palestino. "

En contrapartida, el padre Eugenio no vacila en hablar de las consecuencias de la política israelí, y en particular del problema máximo de la emigración. "Las familias ricas cristianas se siguen yendo. Nosotros intentamos volver a comprar sus casas pero los precios son muy altos y muchas veces terminan siendo compradas por musulmanes ayudados por los países árabes. No logramos eliminar este fenómeno grave para el porvenir del cristianismo. En Belén hay un centenar de jóvenes cristianos pobres que no pueden fundar un hogar porque no tienen un techo… "

Algunos días en Belén bastan para entrar en contacto con los problemas que se plantean en Palestina. Aunque los ocupantes se fueron en diciembre de 1995, siguen estando muy presentes. Tienen el control de todos los desplazamientos. En primer lugar el de las personas, que no pueden ir libremente a Jerusalén (hasta el intendente está obligado a pedir un permiso especial). Mientras que los taxis israelíes pueden venir a Belén, los de Belén no pueden ir a Jerusalén. Al salir de Belén, de inmediato aparecen bloques de cemento pintados de amarillo y marrón que muestran al automovilista o al paseante que ingresa en zona C, es decir, controlada por los israelíes. La moneda es israelí. Tanto el teléfono como la electricidad están controlados por los israelíes: ¡el prefijo de Belén es el mismo de Jerusalén!

La autonomía, aún lejana

Aún más sorprendente: el agua. En Belén -al igual que en todo el territorio de Cisjordania- su administración pertenece al ejército israelí. El West Bank Water Department (WBWD) fue creado en 1967, justo después de la ocupación israelí, para administrar los pozos existentes y el aprovisionamiento de las ciudades palestinas. En 1982, el ejército israelí tomó el control directo de los pozos administrados hasta el momento por el WBWD. Los israelíes querían sustraer a los técnicos ciertas informaciones consideradas estratégicas sobre las capas freáticas, las caracterísitcas técnicas y las cantidades extraídas. Según los términos de un acuerdo entre el ejército y la Administración Civil, la compañía israelita Mekorot obtuvo el control técnico de los pozos, mientras que la gestión administrativa quedaba en manos del WBWD.

Durante el verano de 1998 y 1999, Belén padeció cruelmente la falta de agua. ¿La causa? Sencillamente, se dio prioridad a las necesidades de las colonias judías. Una segunda explicación, colateral, es aún más sórdida: se realizaron punciones de la red de la WBWD para extraer agua y revenderla luego en el mercado negro. Tales operaciones no pueden haber sido realizadas sin la connivencia de palestinos e israelíes, ya que las extracciones ilícitas se efectuaban en Zona C. En Belén hay quienes aventuran la hipótesis de que la escasez de julio pudo ser una tentativa de los israelíes para demostrar a los betlemitas hasta qué punto dependen de su buena voluntad y para advertir que eventualmente -por ejemplo en caso de una declaración unilateral de independencia- podrían "cerrar la canilla".

Todas las ciudades palestinas dependen de la sociedad Mekorot, incluso para la administración de sus propios pozos, los ya existentes antes del 67. Los palestinos tienen prohibido cavar nuevos pozos sin el asentimiento del Joint Water Committee establecido por los acuerdos de Oslo. El 80% de los recursos subterráneos de Cisjordania son utilizados por los israelíes…

Algunos no dudan en hablar de una verdadera dislocación de la identidad palestina… a partir de la instalación de la Autoridad Palestina. Habría sido admitida porque se trataba de un mito. Pero dada su debilidad frente a los israelíes y sus dificultades cotidianas, muchos betlemitas ya no creen en nada. Los jóvenes quieren escaparse de la jaula de Belén. Si estuvieron orgullosos durante la Intifada -período que todos celebran como uno de los más grandes de su historia- hoy están abatidos. Sólo podrán cambiar de opinión si hay un verdadero relanzamiento de las negociaciones de paz.

  1. "Bantoustan" : en la Sudáfrica del apartheid, todo territorio (independiente o no) atribuido, en función de un criterio etnolingüístico, a uno de los pueblos negros del Estado.
  2. Un dunam equivale a un décimo de hectárea.
Autor/es Pierre Páan
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 3 - Septiembre 1999
Páginas:36, 37
Traducción Patricia Minarrieta
Temas Conflictos Armados, Movimientos de Liberación, Minorías, Deuda Externa, Estado (Justicia), Estado (Política), Geopolítica, Políticas Locales, Migraciones
Países Estados Unidos, Egipto, Sudáfrica, Chile, Cisjordania (ver Autoridades Palestinas), Israel, Palestina, Siria