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Ley de silencio sobre el uranio empobrecido

El varias veces anunciado informe sobre el uranio empobrecido (UrE) por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sigue sin llevarse a cabo. Tras el estallido del caso denominado "síndrome de los Balcanes", la OMS se contentó con la publicación, en enero de 2001, de un memorándum que pretende tratar el tema en cuatro páginas 1. Según se afirma en el texto, si hay radiación, ésta está por debajo del umbral aceptable. Pero es el umbral mismo el que ha sido manipulado para ocultar la realidad, mientras crece el clamor por revelarla.

¿Cómo pudo la OMS, máxima instancia mundial en el campo de la salud, producir semejante documento? En él recomienda, por ejemplo, como "razonables" ciertas "operaciones de descontaminación" tan inverosímiles como aquella que consiste en ¡recuperar billones de partículas radioactivas invisibles expandidas en cientos de kilómetros cuadrados de territorio y mezcladas con centenares de miles de toneladas de tierra!

Las normas que establecen actualmente las dosis de radiación "soportable" sin riesgo para el organismo humano fueron fijadas a partir de estudios realizados por la Atomic Bomb Casualty Commission del Pentágono en los sobrevivientes de Nagasaki e Hiroshima. Uno de los objetivos importantes, si no el principal, de estos estudios, era determinar la eficacia de la bomba en tanto arma de guerra. Esos estudios (cuyos detalles no se publicaron hasta 1965) comenzaron en 1950, momento en que una cantidad considerable de víctimas que inicialmente sobrevivieron ya habían muerto por las secuelas de los bombardeos. El grupo estudiado abarcaba en su mayor parte a deportistas jóvenes y en relativo buen estado físico. Las personas particularmente vulnerables a los efectos nefastos de la radiación -los niños, las mujeres y los ancianos- no se incluyen en estos estudios.

La investigación sobre los sobrevivientes concluyó rápidamente, sin que se aguardara el desarrollo de ciertos cánceres que se ponen de manifiesto décadas después. Además, fueron llevados adelante por físicos sin formación biológica. Por entonces, éstos todavía ignoraban la existencia -sin hablar del funcionamiento- del ADN, y no distinguían entre los efectos de una sola explosión fuerte e intensa y los de una radiación de fuente interna, lenta y constante, como la emitida por las partículas de UrE (que penetran en el cuerpo por la inhalación, ingestión o lastimaduras de la piel).

El lobby nuclear pretendió siempre que los efectos de la radiación débil son demasiado ínfimos como para ser estudiados. Se extrapoló entonces a partir de los efectos observados después de una irradiación de dosis fuerte (Hiroshima y Nagasaki), siguiendo esta lógica: si 1000 sobrevivientes se enferman después de la exposición a una dosis 100 (cifra arbitraria), 500 se enfermarían si se expusieran a una dosis 50 y uno solo en el caso de una dosis 0,5. Por lo tanto, ¡por debajo de esta exposición, nadie es afectado2 !

Pero un estudio de la investigadora inglesa Alice Walker, en niños nacidos de madres que fueron sometidas a radiografías durante el embarazo, puso en evidencia el peligro de la radiación de dosis débil para el organismo humano. En los años ´70 la investigadora llegó a las mismas conclusiones para los empleados de la planta de fabricación de armas nucleares de Hanford en Estados Unidos. En 1998, con la misma valentía pese a sus 91 años, Walker publicó junto a George W. Kneale una reevaluación profundizada de las investigaciones realizadas sobre los sobrevivientes de 1945 en la que demostró de modo irrefutable los errores contenidos en los estudios que sirvieron de base al establecimiento de las normas actuales3. Son estas normas las que permiten que el memorándum de la OMS hable de "dosis diaria aceptable" aplicable a las personas expuestas al UrE. En este mismo sentido, el doctor Chris Busby, investigador inglés autor de numerosos trabajos sobre los efectos de la radiación débil4 (trabajos criticados por el establishment nuclear), explicó el mecanismo por el cual una radiación débil interna y crónica destruye sistemáticamente el ADN de las células para producir mutaciones que son la base del cáncer.

Las normas internacionales fueron revisadas a la baja por la International Commission for Radiation Protection -agencia encargada de elaborar esas normas, aplicadas a continuación por la AIEA- en varias oportunidades desde 1927, más recientemente en 1965, 1986 y 1990. La revisión de 1990 redujo cinco veces la dosis permitida. Estados Unidos nunca aceptó esta revisión. Es, pues, basándose en dosis cinco veces más elevadas que las aceptadas por el resto del mundo que los estadounidenses pretenden que sus soldados estuvieron sometidos a dosis "seguras" durante la guerra del Golfo.

La más alta instancia en la materia en Estados Unidos es la Atomic Energy Commission (AEC), agencia civil, que en realidad está dirigida por el alto mando militar que controla de este modo el desarrollo de toda la tecnología nuclear. Todas las fuentes principales de la radiación ionizante cayeron así bajo el control de personas e instituciones que no tienen ningún interés en explorar la peligrosidad. Las cuatro autoridades científicas más eminentes que trabajaron para la AEC fueron John Gofman, Karl Z. Morgan, Thomas Mancuse y Alice Stewart. Cada uno de ellos fue expulsado a su turno por haber presentado resultados de estudios que demostraban que la exposición a la radiación débil provoca cáncer5. El memorándum de la OMS se inscribe pues en una cronología de negación general dentro de la cual el caso del UrE en Yugoslavia no es sino el episodio más reciente.

Durante la guerra de Kosovo, en mayo de 1999, la ONU organizó un viaje de representantes de todas las agencias implicadas en el conflicto con el fin de confeccionar una evaluación preliminar. Cada una redactó un informe que, a continuación, fue compartido con las otras agencias. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUE) participó en él, pero su informe fue suprimido. Divulgado el 18 de junio de 1999, gracias a una filtración, en dos periódicos de la Suiza francófona, Courrier y Liberté; el documento salido de la pluma de Bakary Kante, consejero del director general del PNUE Klaus Toepfer, hace sonar la alarma sobre la contaminación originada por los bombardeos y alude específicamente al UrE6.

Otro informe sobre la contaminación, solicitado por la Comisión Europea y publicado en junio, poco después de terminada la guerra, se tomó el trabajo de identificar sus fuentes (expertos del lugar de los hechos y de otras partes, trabajos, monografías especializadas, etc.) pero prácticamente no menciona al uranio empobrecido7. La única alusión aparece en una lista sumaria de los tipos de contaminación: "UrE" acompañado por la observación "supuestamente, en Yugoslavia". Se podría suponer que ese grupo de trabajo ignoraba la existencia del informe Kante. Sin embargo, varios párrafos de su informe lo reproducen palabra por palabra, y la lista de alrededor de 80 sitios bombardeados es idéntica a la confeccionada por Kante.

Poco después, el PNUE conforma un grupo de trabajo, el Balkans Task Force (BTF) para confeccionar un balance exhaustivo. Toepfer, que lo dirige, nombra a Pekka Haavisto, ex ministro de medio ambiente de Finlandia. Este es categórico: el UrE forma parte del cuadro global de la contaminación y no hay que desviar la investigación; si le prohíben estudiarlo como contaminación radioactiva, lo estudiará como polución química.

Cuando finalmente el informe del BTF estuvo listo8, la parte final del informe fue revisada por Bisset y reducida de 72 a 2 páginas, testimonio de lo cual es su texto de difícil lectura (más adelante, las partes faltantes aparecerán en el sitio de Internet del PNUE9. Sus conclusiones y recomendaciones hablan de impedir todo acceso a los lugares contaminados, al tiempo que se declara que aquellos… no pueden ser determinados. La experta canadiense Rosalie Bertell había aconsejado al BTF que tomara muestras de los filtros de aire de los vehículos en Kosovo, en los tanques blindados atacados y en lugares probablemente alcanzados por armas de UrE: ninguna muestra conforme a estos consejos será recogida por las misiones enviadas al lugar de los hechos.

Durante todo ese tiempo, Ginebra asiste a un desfile de personalidades directamente implicadas en el tema. El enviado especial a los Balcanes de la Alta Comisaría para los Refugiados, Dennis McNamara, habla del regreso de estos últimos a lugares de "medio ambiente seguro". Pero lo que entiende por "seguro" es "militarmente seguro" e insiste, en el transcurso de una conferencia llevada a cabo en el Palacio de las Naciones el 12 de julio de 2000: "La OTAN asegura que el UrE no plantea problemas." La Subsecretaria de Estado de Estados Unidos para la Población, los Refugiados y la Migración, Julia Taft, que viaja a Ginebra para alabar frente al Consejo Económico y Social de la ONU el triunfo de la "guerra humanitaria", confiesa, por su parte, durante otra conferencia de prensa (Palacio de las Naciones, 14 de julio de 1999), que no sabe qué es el UrE.

Al ser interrogado por nuestra cuenta, David Kyd, portavoz de la AIEA, desmiente que su agencia pueda tener un mandato para investigar sobre el uranio empobrecido y asegura que de todos modos el UrE es perfectamente inofensivo. El doctor Keith Baverstock de la Oficina Regional de la OMS para Europa declama la misma letanía sobre la ausencia total de peligro, mientras agrega que "el UrE podría causar problemas en una situación de batalla". Finalmente, el ex primer ministro sueco Carl Bildt, enviado especial a los Balcanes por el Secretario General de la ONU, zanja la cuestión abruptamente: el asunto del UrE es un "no asunto".

En marzo de 2000, el Military Toxics Project, ONG antinuclear estadounidense, anuncia que la OTAN habría enviado al PNUE, en enero, un mapa de los objetivos afectados por el uranio empobrecido en Kosovo, información confirmada por una fuente del Ministerio de Relaciones Exteriores de Holanda10. Temiendo una ola de indignación generalizada, Toepfer convoca a una reunión de crisis en Ginebra, el 20 de marzo de 2000, para definir una estrategia. Es demasiado tarde. Esa misma mañana, el Courrier, último diario independiente de la Suiza francófona, publica el mapa. Al día siguiente, Haavisto da una conferencia de prensa para hacerlo público. Si bien pretende tranquilizar, vuelve a referirse a las recomendaciones del informe de octubre: es conveniente impedir el acceso a los lugares contaminados -al tiempo que indica que el mapa disponible no es lo suficientemente preciso como para identificarlos.

El mapa que supuestamente revelaría los 28 lugares alcanzados por proyectiles-flecha (en inglés: penetrators) anti-tanques de 30 mm lanzados por aviones A-10 plantea sin embargo algunas preguntas. Los objetivos se concentran cerca de la frontera albanesa (zonas de ocupación italiana y alemana) donde Tito, temiendo posibles operaciones del dirigente albanés Enver Hoxha, había hecho construir importantes instalaciones militares subterráneas de hormigón. Según Jacques Lagendorf, analista militar suizo que visitó los lugares de la época de Tito, los proyectiles-flecha de 30 mm tendrían poco efecto contra ese tipo de hormigón, pero los misiles Cruise armados con UrE podrían ser eficaces. Y según el analista británico Dennis Flaherty, uno de los objetivos de la guerra habría sido el de testear tales misiles equipados con una nueva tecnología (denominada BROACH), que permite tirar hasta diez proyectiles-flecha a la vez, con vistas a una penetración más eficaz de los bunkers subterráneos.

Después de los insistentes reclamos del Secretario General de la ONU, Kofi Annan, un nuevo mapa fue remitido a Toepfer por la OTAN en julio de 2000. Este incluye 112 objetivos acompañados por una lista de las municiones que supuestamente fueron lanzadas allí (alrededor de veinte sitios llevan la mención "desconocido" frente al tipo de municiones - lo cual es inverosímil si se tiene en cuenta los sistemas de control informático de que disponen la OTAN y el Pentágono) y que le habrían ocultado a Haavisto hasta septiembre. Al descubrirla, este último habría querido poner inmediatamente en marcha una misión de investigación en Kosovo. Toepfer habría prohibido semejante procedimiento antes de las elecciones del 24 de octubre de 2000, temiendo éxodos masivos, como durante la guerra, en caso de revelaciones inquietantes.

Sea como fuere, la Alta Comisaría para los Refugiados, cansada de esperar a la OMS, estableció sus propias consignas para su personal11 : ninguna mujer embarazada será enviada a Kosovo, toda persona propuesta para esta zona debe tener la opción de un puesto en otra parte, y todo funcionario enviado a Kosovo debe contar en su expediente con la indicación de "servicio de campo", para facilitar la obtención de una compensación en caso de enfermedad provocada por… la contaminación. Según Frederick Barton, alto comisario adjunto para los refugiados, los esfuerzos del ACR por señalar el peligro de contaminación a las poblaciones civiles chocaron con una formidable resistencia, tanto por parte de los jefes políticos albaneses como por parte de la administración de la OTAN y la UNMIK (misión de la ONU en Kosovo).

Para la doctora Rosalie Bertell, el "no-asunto" del uranio empobrecido viene a inscribirse directamente en una larga historia cuya acción continúa y parece lejos de terminar. Un "no-asunto" que continuará.

  1. "Uranio empobrecido, memorándum nº 257", 12-1-2001, Organización Mundial de la Salud (OMS), Ginebra.
  2. Rosalie Bertell, "The Hazards of Low Level Radiation", su site de internet: http://ccnr.org/bertell_book.html
  3. "A bomb-survivors: factors that may lead to a re-assesment of the radiation hazard". International Journal of Epidemiology, Volumen 29, nº4, Oxford University Press, 4-8-2000, páginas 708-714.
  4. Entre ellos, Wings of Death: Nuclear Pollution and Human Health. Aberystwyth: Green Audit 1995.
  5. Jay M. Gould, Director, y Benjamin A. Goldman, Director Asociado, OVERVIEW: Deadly Deceit, Low Level Radiation, High Level Coverup., New York: Radiation and Public Health Project, 12-1989.
  6. Bakary Kante, Senior Policy Advisor to the Executive Director of UNEP, "United Nations Inter-Agency Needs Assesment Mission to the Federal Republic of Yugoslavia: Environment and Human Settlements Aspects", United Nations, 5-1999.
  7. "Assesment of the Environmental Impact of Military Activities During the Yugoslavia Conflict: Preliminary Findings", 6-1999, preparado por The Regional Environmental Centre for Central and Eastern Europe, Szentendre, Hungría, para la European Commission DG-XI - Environment, Nuclear Safety and Civil Protection (Contract Nº b7-8110/99/61783/MAR/XI.1)
  8. "The Kosovo Conflict: Consequences for the Environment & Human Settlement", Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y Centro de las Naciones Unidas para las Habitaciones Humanas, Ginebra, 1999.
  9. http://www.grid.unep.ch/btf/ ó http://www.balkans.unep.ch
  10. Véase el mapa sobre nuestro sitio: http://www.monde-diplomatique.fr/cartes/uakosovo.jpg
  11. Expediente de consignas del Departamento de Personal del ACR.

Químicamente tóxico

Brillot, Jacques

Parece que la mayoría de los comentaristas estuvieran obnubilados por los efectos radioactivos del uranio empobrecido, y dejaran a un lado sus propiedades simplemente químicas. Sin embargo, los proyectiles así fabricados se quiebran, se volatilizan y/o se prenden fuego en el momento del impacto, lo que acarrea la dispersión en la atmósfera, a veces bajo la forma de un aerosol, de un fino polvo de ese metal y sus óxidos. Esas partículas, al caer nuevamente, recubren los objetos y el suelo. Si fortuitamente vuelven a encontrarse en suspensión aérea (airborne), éstas pueden ser inhaladas o deglutidas, días, semanas, incluso meses o años más tarde. Por lo tanto, no es necesario encontrarse dentro o cerca de un tanque en el momento en que éste es alcanzado para correr el peligro de absorber esas sustancias peligrosas.

Sobre este tema, el Merck Index1, una de las "biblias" mundiales de la química, decía en su 9º edición (1976) : "Atención, el uranio y sus sales son extremadamente tóxicos. Una dermatitis, lesiones renales, una necrosis arterial aguda pueden provocar la muerte"2. Otra "biblia", el Hand book of Chemistry and Physics lo describe como "altamente tóxico, tanto desde el punto de vista químico como radiológico. La concentración máxima de sus derivados insolubles (por ejemplo los óxidos), recomendada como aceptable en el aire (basada sobre su toxicidad química) es de 0,25 miligramos por metro cúbico"3.

  1. Publicado por Merck Research Laboratories, Whitehouse Station, N.J.
  2. Publicado por CRC Press, Boca Raton, Florida.
  3. O sea, por kilogramo, la contaminación teórica de alrededor de 2 kilómetros cuadrados sobre una altura ligeramente superior a la de un hombre (2 metros). O aun, la de 80 000 km2 a 600 000 km2, ya sea que tomemos la cifra de 40 toneladas o 300 toneladas de uranio vertidas sobre Irak (440 000 km2) y Kuwait (18 000 km2).


Autor/es Robert Parsons
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 20 - Febrero 2001
Páginas:28, 29
Traducción Patricia Minarrieta
Temas Armamentismo, Conflictos Armados, Geopolítica, Salud
Países Estados Unidos, Irak, Finlandia, Holanda (Países Bajos), Hungría, Suiza, Yugoslavia, Kuwait