Le Monde diplomatique ÍndicesBúsquedaEste cdAyuda  
Home

Un sistema del futuro en un país atrasado

Lanzada oficialmente en Ginebra, Suiza, en 1989, Internet ha tenido un crecimiento geométrico. En Argentina el fenómeno es mucho más lento que en los países desarrollados, por motivos económicos y culturales y por las condiciones regulatorias de las telecomunicaciones. Pero más preocupante que el atraso es la falta de visión del carácter estratégico de la red de parte de los responsables de administrar "la cosa pública".

Durante el caos generado en junio pasado por la mala organización del pago al impuesto automotor, Carlos Silvani, titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), recomendó ingresar a la página de Internet correspondiente, buscar el formulario del tributo en cuestión, imprimirlo y dirigirse a un banco a pagar. El funcionario daba por sentado que un ciudadano argentino, dueño de un automóvil, tiene acceso natural a una computadora, una impresora, un modem, una línea telefónica y una conexión a la denominada Red de redes. ¿Es así?

Lamentablemente, no hay estadísticas precisas; sólo aproximaciones. Los ciudadanos conectados a la red serían 400.000, incluyendo el mundo académico y empresario. Argentina fue el primer país de Latinoamérica en hacer una conexión a Internet, en 1991. Finalizando la década, sólo 1,08 % de la población está conectado a la Web. Así como la de los años ´80 fue calificada como la década perdida en el terreno económico ¿serán los ´90 los años perdidos respecto a Internet?1.

Aunque la mitad de los 6.000 millones de habitantes del planeta nunca ha hecho una llamada telefónica, ya existen 150 millones de internautas. A fines del año 2000 serían unos 300 millones, el 5% de la población mundial. Se calcula que en el 2006 la red Internet será superior a la de telefonía pública, si es que no la reemplaza2. La apuesta planetaria más fuerte de la Web es el comercio electrónico, que en el año 2003 oscilaría entre 1.800.000.000.000 y 3.200.000.000.000 dólares3.

El principal disparador de Internet proviene de las actividades comerciales que pueden realizarse a través de la red. En Argentina -y en toda América Latina- supermercados, librerías y hasta cafeterías autóctonas ya publican sus páginas en el ciberespacio para estimular a sus clientes a consumir desde sus computadoras. Sin embargo, la industria de tecnología informática coincide en que la evolución es tímida. Los cálculos más optimistas estiman que el atraso de América Latina es de dos años respecto a los EE.UU., Japón o Europa4.

A la hora de buscar los por qué, afloran razones culturales (generaciones enteras no han tomado contacto con una computadora y no lo harán), de infraestructura (el parque de PCs no es masivo: en Argentina es de 1.915.000; 5,17% de la población), de costos y de calidad del servicio. Un internauta local debe pagar una conexión ilimitada entre 30 y 50 pesos más su consumo de pulsos telefónicos (llamadas locales o interurbanas, según donde se encuentre). La mayoría de los usuarios particulares padece el condicionamiento de la cuenta telefónica. Para atenuar algo el impacto, el 2-2-98 entró en vigencia el número 0610, que permite navegar a menor costo5. Pero la rebaja sólo funciona a partir de los diez minutos y no es general: los usuarios de redes científicas, por ejemplo, no acceden a este beneficio. Otro inconveniente frecuente: la comunicación suele cortarse, sospechosamente, justo antes de ingresar en el tiempo de descuento.

El Grupo de Usuarios de Internet en Argentina (GUI@), que cuenta con unos 1.400 miembros convencidos de que "si el país cuenta con tarifas telefónicas globalizadas y con la mejor tecnología en telecomunicaciones, no hay razón por la cual el acceso a Internet sea tan caro" , ha recibido numerosas denuncias al respecto. GUI@ reclama el derecho a la tarifa plana, vigente ya en algunos lugares de EE.UU., donde el cliente paga un abono de 20 a 25 dólares y puede navegar 24 horas sin pagar un centavo, ya que las llamadas locales son gratuitas. En Europa se está librando una batalla para lograr tarifas similares: el 6 de junio pasado, la asociación IMC (Internet Menos Caro), organizó una huelga de usuarios en reclamo de "tarifas aceptables en todos los países del viejo continente, para poder luchar económicamente en igualdad de condiciones" y proclamó "lo crucial del aspecto económico del desarrollo de la red".

Antes, el 31 de enero, hubo en Europa una "huelga de modems caídos" contra las tarifas abusivas de las compañías telefónicas, casi todas ex empresas públicas recientemente privatizadas. En España, las dos principales asociaciones de usuarios de Internet recordaron al gobierno de José María Aznar que sólo había ganado las elecciones por 800.000 votos y que los internautas eran al menos 2,5 millones… "¿Va bien Internet, Sr. Presidente?", interrogaba a Aznar el sitio "internautas.org" , aludiendo a su tópico "¡España va bien!"

Cara y mala

Inicialmente ideada en los años ´70 para preservar a los sistemas informáticos estratégicos de EE.UU. de un ataque nuclear, Internet se construyó con fondos públicos. Su infraestructura de larga distancia fue financiada por la National Science Foundation. A fines de los ´80 la World Wide Web pasó a ser codiciada y luego dominada por el sector privado, que la adoptó como catalizador de la llamada "Nueva Economía"6.

Argentina, por su parte, cierra el siglo XX con una Internet resultante en gran parte del corsé impuesto por la naturaleza del marco regulatorio de las telecomunicaciones. Desde la privatización de Entel, la competencia en precios con los EE.UU. fue desigual. Para poder operar, un proveedor de servicios de Internet debe abonar a Telintar (propiedad de Telecom y Telefónica, dueñas del monopolio de las comunicaciones internacionales), una línea de salida al exterior a precios que al menos duplican los vigentes en EE.UU.7. Además, se pagan abonos caros por servicios de baja o mala calidad.

Según fuentes del mercado, los enormes problemas de ruteo de la Red se deben, en parte, a que son muy pocos los técnicos que realmente saben de Internet en Argentina y a que las empresas se manejarían con dos tipos de canales de acceso: los "VIP" (no más caros, sino accesibles en función de jerarquías empresarias u otras, o relaciones con el poder) y los "saturados" -lentos, que se cortan, etc.- tan familiares a los internautas vernáculos.

Henoch Aguiar, abogado especializado en telecomunicaciones y profesor de Derecho a la Información de la Universidad de Buenos Aires, considera que la Secretaría de Comunicaciones no ha trabajado pensando en el usuario. "Por efectos del marco regulatorio (la venta de Entel implicó la instauración de un duopolio, con todas las implicancias del caso, NdlR), Internet tiene una cierta incapacidad estructural de crecer, a causa de los elevados costos de conexión y navegación y de la pobreza de contenidos en castellano, que aún hacen poco atractivo el uso de la Red. Ni el Estado ni el sector privado tienen vocación de volcar contenidos de libre acceso" , denuncia Aguiar, que toma como ejemplos el Boletín Oficial -del cual apenas se han cargado las ediciones de septiembre de 1997 en adelante- y las reparticiones públicas, poco preocupadas por digitalizar y publicar informaciones de interés para los ciudadanos.

Internet es cara y lenta. En casi todo el mundo las quejas se multiplican. Las industrias de informática y telecomunicaciones lo saben y por eso están invirtiendo en una nueva Internet, muy distinta de la actual8. A principios de este año comenzó a funcionar un embrión de lo que será la Internet 2 en EE.UU., "que busca enlazar a 70 universidades estadounidenses y a grandes empresas de la industria para intercambiar información a una velocidad 45.000 veces mayor a la actual. Su red de 20.000 kilómetros de fibra óptica está reservada a la investigación y no beneficiará al usuario medio más que en forma indirecta"9.

El 22-6-99 la Secretaría de Comunicaciones anunció un esquema similar para Argentina que será llevado a cabo a partir de este mes por un emprendimiento público y privado.

¿Es tan maravillosa Internet? (ver nota Dominique Wolton) En un país peligrosamente acostumbrado a los recortes en las áreas educativas y de salud y en el que oficialmente se reconoce que 14,6 millones de personas no llegan a cubrir una canasta elemental de bienes y servicios valuada en 140 pesos, hablar de Internet suena trivial, hasta cruel10. Pero al mismo tiempo, la red es un fenómeno mundial que crece a un ritmo inusitado (100% anual) y que está modificando la manera de interrelacionarse, de informarse, de hacer negocios, de educarse y, sin duda, de consumir. El impacto real de Internet en la economía argentina es por ahora desconocido. La industria promete impresionantes resultados de eficacia, ahorro y productividad en las empresas. A la larga, dicen, esto repercutirá favorablemente en el bolsillo del consumidor.

¿Cómo afectará Internet los derechos del ciudadano? Se trata de una pregunta a la que los responsables de marketing, ejecutivos de las grandes compañías y propagandistas responden con tópicos o idealizaciones. Pero la dimensión pública del fenómeno de la red es ineludiblemente una cuestión de Estado. En Europa y en los Estados Unidos ya se discute por ejemplo cómo implementar el voto electrónico. Durante su presidencia, François Mitterrand creó la Comisión "Informática y Libertades" , que estudia el fenómeno y recomienda al gobierno las medidas adecuadas para preservar a los ciudadanos de manipulaciones en su privacidad.

La trascendencia de Internet en la educación, en el intercambio de conocimiento y en el teletrabajo comienza a ser un punto crucial en las sociedades modernas. "Internet puede transformar radicalmente las condiciones de trabajo de los investigadores. (…) No se trata sólo de consultar bases de datos o enciclopedias, ni de visitar museos virtuales, Internet es cada vez más, un medio privilegiado, exclusivo, para acceder a la producción científica"11. La duda es qué cabida tendrá finalmente esta herramienta tecnológica en una Argentina a la que le cuesta definir si sus maestros deben o no cobrar 100 pesos adicionales y cuya Biblioteca Nacional se quedó el mes pasado a oscuras por no pagar su cuenta de electricidad. Mientras ciertas políticas básicas de convivencia democrática e igualdad permanezcan indefinidas en los países subdesarrollados, Internet, como tantas otras cosas, no pasará de accesorio de lujo, lejos, muy lejos de sus potencialidades políticas, económicas y sociales.

  1. Aldo Ferrer, De Cristóbal Colón a Internet: América latina y la globalización, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 1999.
  2. "British Telecom ofrecerá telefonía con una red IP (Internet Protocol) de nueva generación de Nortel" , El País, Madrid, 27-5-99.
  3. Vint Cerf, fundador de Internet, Discurso pronunciado en abril de 1999, en la conferencia Computers, Freedom and Privacy, Washington DC.
  4. "Web Growth Spurt in Spanish and Portuguese" , The New York Times, 3-6-99
  5. Arnet, de Telecom Soluciones, cobra hasta el minuto 11 una tarifa normal y a partir del minuto 12 aplica descuentos que van del 20 al 55 %, según la hora de la comunicación. Advance, de Telefónica, cobra 15 minutos sí y quince no.
  6. "América imagina la expansión permanente" , Libération, París, 9-6-99.
  7. Una línea digital de 128 kb cuesta unos 7.400 dólares más IVA del lado argentino y 3.300 dólares libres de impuestos en EE.UU., como promedio. Anticipando la liberalización parcial de las telecomunicaciones que se operará en noviembre de este año, Telintar se ha escindido en Telecom Internacional y Telefónica Larga Distancia.
  8. "El cable, el teléfono y el satélite se pelean por una Internet rápida" , Le Monde, París, 26-5-99
  9. Francis Pisani, "Oxígeno para Internet" , El País, Madrid, 14-5-99.
  10. "Cruce de presiones por el informe sobre pobres" , Página 12, 5-6-99.
  11. Pascal Renaud, Asrad Torrès, "Internet, una chance para el Sur" , Le Monde diplomatique, París, febrero de 1996.
Autor/es Carol Abousleiman
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 1 - Julio 1999
Páginas:36, 37
Temas Internet, Tecnologías, Deuda Externa, Políticas Locales, Consumo
Países Estados Unidos, Argentina, Japón, España, Suiza