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Recuadros:

Quebec y soberanía

El movimiento independentista de Quebec busca recomponerse tras un doble golpe: su derrota frente a los liberales en las elecciones legislativas de noviembre, y la renuncia del primer ministro Lucien Bouchard. Paradójicamente, este líder nacionalista era objeto de críticas por haber sacrificado demasiado a la lógica de la mundialización económica.

La dimisión el 11 de enero último de Lucien Bouchard, primer ministro de Quebec y jefe del Partido Quebequés (PQ), dejó impactada a la población. Más aún en la medida en que se produjo unas semanas después de otra conmoción: el triunfo de los liberales de Jean Chrétien, primer ministro de Canadá, en las elecciones legislativas federales de noviembre de 2000, en el curso de las cuales el Bloque quebequés, víctima de la abstención de los votantes francófonos, perdió seis escaños y fue superado por los liberales por primera vez desde 1980… Según los adversarios de Quebec libre, esta renuncia de la personalidad más carismática del campo nacionalista después de la derrota electoral, atestiguaría el "fracaso" del movimiento independentista.

Bouchard pareció admitir cierto desgaste en el proyecto de construcción nacional: "Mis esfuerzos para relanzar rápidamente el debate sobre la cuestión nacional fueron en vano"1. También constató apatía en los quebequeses, menos movilizados que antes a favor de la soberanía y en defensa de su identidad. Por último, reprochó a algunos de sus partidarios una concepción estrecha, "etnocéntrica", de la nación quebequesa2, cuando él mismo defiende un "nacionalismo cívico", liberado del nacionalismo exclusivamente centrado en la mayoría de origen francocanadiense.

Por otra parte, Bouchard considera que su principal logro, la recuperación económica y financiera, no fue suficientemente valorado en el seno de su partido. Sin embargo su gobierno relanzó con fuerza el crecimiento, disminuyó la desocupación y eliminó el deficit presupuestario. Quebec se convirtió en el sexto socio comercial de Washington. Porque el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) redujo la dependencia económica de la provincia respecto del resto de Canadá y se tradujo en una explosión de las exportaciones hacia Estados Unidos que representan más del 86% del total.

Tributaria durante mucho tiempo de las materias primas, la economía logró notables avances en aeronáutica, telecomunicaciones, multimedios y biofarmacia. Algunas firmas se ubican en primera línea mundial en su sector, como Alcan (aluminio), Bombardier (aeronáutica), Hydro-Quebec (electricidad), Quebecor (papel), etc. Con un producto interno bruto (PBI) de alrededor de 130 mil millones de dólares, Quebec, con 7 millones y medio de habitantes, se clasifica hoy entre las primeras treinta economías del mundo…

Estos notables resultados no impidieron el descontento. Se le reprochó a Bouchard haber sacrificado demasiado a la lógica neoliberal reduciendo drásticamente los presupuestos sociales, de salud y educación, lo que se tradujo en un agravamiento de las desigualdades. Los pobres, los ancianos y los niños de los barrios desfavorecidos fueron quienes más lo padecieron. También se le critica haber defendido con entusiasmo la dinámica de la mundialización, como lo atestigua su voluntad de recibir en Quebec, del 20 al 22 de abril de 2001, la Cumbre de las Américas, para elaborar un proyecto de acuerdo de libre comercio de Alaska a Tierra del Fuego.

El impacto de la mundialización debía generar inevitablemente tensiones en el seno del nacionalismo quebequés3. Ellas sobrevinieron en el momento en que otros países, especialmente en el seno de la Unión Europea, también bajo los efectos de la globalización y la integración económica, enfrentan una doble crisis: la de la soberanía4 y la del Estado. Ante una exigencia cada vez más apremiante de descentralización, federalización o autonomización por parte de algunas regiones, como Córcega, País vasco, Cataluña, Escocia, Flandes, Lombardía, que sueñan con la independencia, algunas capitales miran con interés lo que sucede actualmente en Quebec.

Todos constatan que una lucha demasiado prolongada (más de treinta años…), contra un adversario apacible (la ONU clasifica a Canadá en el primer puesto en materia de desarrollo humano), acompañada de una elevación espectacular del nivel de vida, termina por cansar. Las encuestas revelaron a mediados de enero que si se celebraran elecciones el 42% de los quebequeses votarían por los liberales, contra sólo el 37% que votarían por el Partido Quebequés. El 60%, francófonos en su mayoría, votarían por "No" en un referendum sobre soberanía5

Pero se equivocan quienes entierran esta cuestión demasiado rápido. Bernard Landry, sucesor de Bouchard en la presidencia del PQ y futuro primer ministro, acaba de reafirmar solemnemente: "No somos una sociedad aparte. Somos una nación". Y promete acelerar el ritmo hacia la soberanía total de Quebec.

  1. Le Devoir, Montreal, 12-1-2001.
  2. Alusión al "caso Yves Michaud", un nacionalista quebequés que emitió conceptos ambiguos dirigidos a la comunidad judía de Montreal. Lo cual desató en el seno del partido deBouchard una extraordinaria polémica entre sus diversas corrientes.Michaud después se explicó y disculpó. Ver Le Devoir,13-1-2001.
  3. "Quebec et mondialisation", Le Monde diplomatique, París, abril de 1996.
  4. Ver el número especial consagrado a "La souveraineté", Les Temps modernes, París, Nº 610, setiembre-octubre-noviembre 2000, especialmente los artículos de Claude Lefort y Etienne Balibar.
  5. Le Soleil, Quebec, 16-1-2001.

Datos

Con su 1.540.680 km2, Quebec es la provincia más extensa de Canadá, ocupa el 15,5 por ciento de su superficie, triplica el tamaño de Francia y septuplica el de Gran Bretaña. La capital provincial, Quebec, fue fundada en 1608 por Samuel de Champlain. La otra ciudad quebequesa importante es Montreal, segunda en importancia de Canadá, después de Toronto, capital de Ontario. Sobre los 27 millones de habitantes de Canadá, más del 80 por ciento de los 7 millones que constituyen la minoría francófona habitan en Quebec.

El movimiento secesionista surgido en la década del 50 del siglo XX cobró dimensión internacional por las acciones terroristas de algunos de sus miembros y por el inesperado pronunciamiento del general De Gaulle el 24 de julio de 1967 en ocasión de una visita: "Viva Quebec libre".

El Partido Quebequés surgió en 1968 de la fusión de diversos movimientos secesionistas. En las elecciones provinciales de 1970 logró el 23% de los votos y siete escaños en la Asamblea. El 15 de noviembre de 1976 colocó una mayoría de sus diputados. En un referendum sobre su soberanía convocado el 20 de mayo de 1980, el 60 por ciento de los votantes optaron por No. La Ley constitucional proclamada en Ottawa en 1982 se funda en un acuerdo alcanzado el 5 de noviembre de 1981 entre Ottawa y las nueve provincias anglófonas, que dejó aislada a Quebec, y le arrebató sus derechos históricos.

En otro referendum, el 30 de octubre de 1995, sobre la soberanía de Quebec previa oferta formal de sociedad económica política con Canadá, el 49,42% votó por Sí y el 50, 58% por No.


Autor/es Ignacio Ramonet
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 20 - Febrero 2001
Páginas:40
Traducción Marta Vassallo
Temas Mundialización (Cultura), Mundialización (Economía), Estado (Política), Movimientos Sociales, Políticas Locales
Países Canadá, Estados Unidos, Escocia, Francia