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Inglaterra, crisis total

La epizootia de aftosa que ha llevado a sacrificar cientos de miles de cabezas de ganado en la campiña británica, como asimismo el mal de la "vaca loca", resultan de la aplicación de criterios propios de la agricultura productivista y sin fronteras y de la priorización del lucro. Estas pestes bien podrían leerse como una metáfora de las consecuencias de la adopción a nivel mundial de medidas neoliberales, de las que Gran Bretaña fue laboratorio y vanguardia en los últimos veinte años, seguida por otros países.

"La peste, escribe Antonin Artaud, es la revelación de un fondo de crueldad latente a través del cual se localizan en un individuo o en un pueblo todas las posibilidades perversas del espíritu"1. Lo mismo que la peste, la epizootia de fiebre aftosa que devasta en este momento la campiña británica revela "un fondo de crueldad latente" y varias "perversiones del espíritu". Porque según confirman todos los historiadores, cada epidemia no es solamente causa sino también consecuencia de un momento histórico preciso.

No es por azar que en una Inglaterra que desde hace más de veinte años sirve como laboratorio al ultraliberalismo es donde se multiplican las luces medievales de las hogueras funerarias donde arden, para nada2, cientos de miles de animales y se eleva el grito de la desolación y el miedo. Para desdicha de los ciudadanos británicos, esta realidad pesadillesca viene a coronar un invierno con todas las plagas: "vaca loca", inundaciones, regiones bloqueadas bajo la nieve y sin electricidad, catástrofes ferroviarias, etc. Y ninguna maldición divina, ninguna "conspiración del destino" explica semejante desastre.

Las decisiones que favorecen estos dramas fueron tomadas muy conscientemente, remitiéndose a dogmas precisos sacados de la vulgata neoliberal. Así, la fulgurante expansión de la epizootia de fiebre aftosa, que todavía no alcanzó su pico paroxístico pero ya aparece "fuera de control"3, se debe a una voluntad de rentabilidad que ha llevado a los operadores a economizar en seguridad para incrementar sus márgenes de beneficio. En nombre de la desregulación, en el curso de la década de 1980 los gobiernos de la señora Thatcher dieron la espalda al principio de precaución y llegaron al punto de aniquilar la red nacional de veterinarios. Por añadidura, desde 1991, para economizar mil millones de euros y favorecer las exportaciones, se adoptó otra decisión nefasta: prohibir la vacunación de animales.

Estas dos medidas, características de una agricultura productivista, crearon las condiciones para la epizootia actual. Y obligan a luchar contra su propagación -dado que está prohibido recurrir a los progresos de la medicina pasteuriana- con métodos arcaicos inspirados en el precepto de Hipócrates: "Cito, longe, tarde" (enseguida, a lo lejos, durante mucho tiempo), que se aplica desde la antigüedad a todas las epidemias. Adoptadas en nombre de una "agricultura sin fronteras", estas medidas instauran de hecho, paradójicamente, un riguroso proteccionismo. Porque se había olvidado una evidencia: los virus tampoco conocen fronteras. A la hora de la globalización, "se desplazan con una fluidez sólo comparable a la de los movimientos de capitales"4.

La búsqueda desesperada de competitividad, la desenfrenada carrera hacia lo más grande y más barato, también se hallan en el origen de la enfermedad de la "vaca loca". "Todas las investigaciones revelan un vínculo entre ciertas modificaciones del proceso de fabricación de las harinas animales inglesas y el surgimiento del prion. En 1981 los fabricantes británicos saltan una etapa del proceso de fabricación: reducen la temperatura (economía de energía) y eliminan los disolventes (economía de materia prima). Estas dos modificaciones impiden la erradicación del prion. Entonces el prion puede desarrollarse"5.

Una lógica idéntica llevó a los gobiernos británicos a multiplicar las privatizaciones desde 1979. Así fue como las vías ferroviarias fueron vendidas al sector privado desde 1994. A partir de entonces se suceden los accidentes, que han provocado 56 muertos y más de 730 heridos… Los medios acusan a los nuevos operadores de sacrificar la seguridad para aumentar sus ganancias con el fin de complacer a los accionistas.

¿Acaso la llegada al poder en 1997 de Anthony Blair y los laboristas cambió las cosas? No en lo fundamental. Su "tercera vía" socialdemócrata sigue percibiéndose como una simple variante del neoliberalismo de la señora Thatcher. Bajo su mandato, la parte de los gastos públicos en el PBI es la más baja en cuarenta años. Inglaterra presenta los contrastes sociales más violentos de Europa. Prosiguió la discreta privatización de la educación pública. Blair impuso elevados gastos de inscripción en las universidades, que introdujeron una selección por el dinero.

En cuanto a la atención médica, una investigación de la Organización Mundial de la Salud coloca al Reino Unido a la zaga de la Unión Europea. Aumentaron las desigualdades entre los más pobres y los más ricos. Más de 5 millones de británicos se encuentran en una situación de pobreza absoluta. Casi la mitad de las mujeres tienen salarios de tiempo parcial. La cuarta parte de los niños vive por debajo del umbral de la pobreza. Gran Bretaña es entre los países industrializados el que tiene más niños pobres6

Ante semejante balance, los socialistas europeos, que teóricamente luchan por una mayor justicia social y menos desigualdades, ¿van a acusar a Blair y su Nuevo Laborismo? Evidentemente no. ¿Acaso no acaban de designar como "candidato único" para el puesto de presidente del Partido de los socialistas europeos, cuyo Congreso se celebra en Berlín el 7 y 8 de mayo próximos, a Robin Cook, ministro inglés de asuntos exteriores y uno de los amigos más cercanos a Blair?

  1. Antonin Artaud, El teatro y su doble, Editorial Argonauta, Buenos Aires.
  2. Sumamente contagiosa, la fiebre aftosa, ya descripta.siglo XVI, y cuyo virus fue identificado en 1898, no es mortal para elganado (menos del 5% de mortalidad). En el curso de la historia, Europapasó por varias decenas de epizootia de fiebre aftosa; después deunas semanas de enfermedad, lo animales se recuperaban y se recobraba lacalidad de su cría.
  3. International Herald Tribune, París,24-3-01.
  4. International Herald Tribune, 16-3-01.
  5. Le Monde, 13-3-01.
  6. Le Monde, 28-9-2000; L'Expansion,15-3-01.
Autor/es Ignacio Ramonet
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 22 - Abril 2001
Páginas:40
Traducción Marta Vassallo
Temas Agricultura, Deuda Externa, Mundialización (Economía), Neoliberalismo, Medioambiente, Salud
Países Francia, Inglaterra