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Recuadros:

Los países del sur, roídos por los pesticidas

Tan peligrosos de producir como en su utilización, los pesticidas constituyen un ejemplo de la exportación de tecnologías y productos prohibidos por la legislación de ciertos países desarrollados hacia los países en vías de desarrollo. Casi siempre resultado de una connivencia interesada entre los dirigentes políticos locales y las multinacionales instaladas sobre sus territorios, expresan un total desprecio por la salud de las poblaciones implicadas.

El 5 de noviembre de 1997, en Tananarive (Madagascar), la explosión de un tanque de la multinacional Hoescht provocó un terrible incendio que contaminó arroceras y el agua potable. El 29 de diciembre de 1997, otro depósito de pesticidas situado en Surabaya (Indonesia) tuvo la misma suerte. Pero el incidente más serio de este tipo ocurrió el 3 de mayo de 1991 en Córdoba (Veracruz, México), al explotar e incendiarse la fábrica de la sociedad Anaversa. Se consumieron allí millares de litros de pesticidas, causando una polución gigantesca en una zona habitada. En una visita a la ciudad a fines de 1997, el escritor John Ross se refirió a un "Bhopal mexicano"1 que si bien no provocó decesos en el momento, tuvo secuelas trágicas: la asociación de víctimas registra no menos de ciento cincuenta y siete muertos entre sus adherentes. Desde el gran incendio, cánceres y malformaciones congénitas son moneda corriente en Córdoba, pero las autoridades niegan toda relación entre ambos hechos…

Según John Ross, la discreción que ha rodeado a este drama se debe a la protección que obtuvo Anaversa de poderosos políticos, cercanos al ex presidente Carlos Salinas. Los vínculos entre la clase política y la industria agroquímica -firme adepta a los cultivos de rentabilidad2- con la devastación humana y ambiental resultante han sido ampliamente demostrados en México3. El siniestro no pudo ser más inoportuno: se produjo cuando se desarrollaban las negociaciones sobre el Acuerdo de Libre Comercio norteamericano (NAFTA), y el gobierno mexicano era objeto de fuertes críticas por su escaso interés en los problemas ambientales.

Presionado por las desgarradoras manifestaciones de las víctimas y de sus niños enfermos en México, Jorge Caprizio -ex secretario del Interior, por entonces ombudsman de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos- se vio obligado a publicar un informe en el que reconocía que la autorización otorgada a Anaversa había sido un grave error. Recomendó especialmente un estudio epidemiológico, así como un nuevo censo de las zonas afectadas. Las víctimas se vieron obligadas a remitirse a la Comisión Interamericana de los Derechos del Hombre de la Organización de Estados Americanos (OEA). Pero sus padecimientos perduran, y se les admite en el IMSS (hospital de día de la seguridad social) ¡sólo con la condición de que no atribuyan sus males al incendio de Anaversa!

En los países del Sur, el riesgo químico se añade a los males y padecimientos habituales: "La mortalidad debida a las enfermedades infecciosas, problema primordial de la salud en los países en vías de desarrollo, podría verse exacerbada por la exposición a los pesticidas, que bajan las defensas inmunitarias del organismo" , afirman algunos expertos4. Los stocks de pesticidas vencidos existentes en estos países, en Europa Oriental y en los países de la ex-URSS alcanzan las 100.000 toneladas, según un comunicado del 4 de marzo de 1998 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que evalúa en 80 millones de dólares el costo de su eliminación. A tal fin, la FAO reclama "una contribución más consistente por parte de la industria agroquímica" y concluye que "hay que reducir drásticamente" la utilización de pesticidas.

En Montreal, los delegados de noventa y cuatro naciones reunidos por iniciativa del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) terminaron el 3 de julio de 1998 el primer ciclo de discusiones -que deberán culminar en el 2000 con un tratado internacional- que debería llevar a la eliminación de los doce "contaminantes orgánicos persistentes" , de los cuales ocho son pesticidas. Los países del Sur, principales usuarios de pesticidas baratos que presentan un riesgo ambiental global, necesitarían una ayuda financiera sustancial para que este acuerdo sea viable. Invocando el antecedente de las sustancias que afectan la capa de ozono, The Christian Science Monitor afirma, sin negar las dificultades de la empresa: "El mundo necesita una prohibición global de estos productos agroquímicos peligrosos (…) cuya utilización está prohibida o severamente reglamentada en los países productores" . Más aún si "ni siquiera el gobierno de Estados Unidos posee la lista completa de los pesticidas que se exportan"5.

Medardo Varela, dirigente del movimiento obrero de las compañías bananeras, fue asesinado en Honduras el 12 de mayo de 1998. Se había opuesto al empleo de pesticidas tóxicos por parte de las grandes compañías fruteras estadounidenses y luchaba por la indemnización de cinco mil obreros que habían sido sus víctimas6. Los obreros habían organizado un bloqueo a las exportaciones de bananas para sustentar su reclamo de retomar las negociaciones en torno a las compensaciones a las víctimas del Nemagon, alias el nematicida7 dibromocloropropano (DBCP), producto prohibido en EE.UU. desde 1979, pero utilizado en los países del Sur hasta mediados de los 80.

Los obreros de las bananeras afectados por los pesticidas logran algunos éxitos: en 1992 -maratón sumarial mediante- un tribunal californiano hizo efectivamente justicia en favor de unos trabajadores costarricenses afectados de esterilidad a raíz del uso del DBCP en plantaciones pertenecientes a firmas estadounidenses. En Costa Rica, éstas utilizan 4 kilos de pesticidas por habitante, es decir, ocho veces más que el promedio mundial8. En mayo de 1997, las tres multinacionales fabricantes del DBCP firmaron un acuerdo amistoso para destinar 41,5 millones de dólares a los dieciseis mil obreros afectados de esterilidad en doce países del Sur, "aunque no haya error ni responsabilidad" , afirma una de ellas en un comunicado.

Poderoso Lobby agroquímico

Es preciso destacar que una comisión de encuestas hondureña se esfuerza en develar el enigma del nacimiento de dieciocho recién nacidos sin cerebro, sobre los dos mil nacidos en un hospital del departamento de Yoro. El DCBP es objeto de firmes sospechas, dada su acción sobre el sistema nervioso central9.

El 3 de febrero de 1998, el campesino de Andhra Pradesh (India) Mutylapali Subbaiah intentó suicidarse frente al primer ministro del Estado para atraer la atención sobre la suerte de los pequeños productores de algodón. En deuda con los vendedores de pesticidas, con sus cosechas arruinadas por los insectos y abandonados por las autoridades, los campesinos pobres que cultivan algodón recurren a esa medida extrema: en 1997 en el distrito algodonero de Warangal se registraron once suicidios10. Durante la temporada 1996-1997, además de las malas condiciones climáticas, los ataques de agentes nocivos fueron catastróficos. Esto llevó a los campesinos, que multiplicaban su trabajo en parcelas arrendadas, a una situación sin salida y a esparcir frenéticamente pesticidas de toda clase, incluidos los de mayor riesgo. Redes de negociantes, que trabajaban codo con codo con funcionarios corruptos, habían promocionado estos productos, adulterados o vencidos, mediante una propaganda ruidosa que los ofrecía a crédito con tasas usurarias11.

Estos tratamientos fracasaron en razón de la resistencia de los insectos. Ni los especialistas ni las autoridades -que sin embargo habían estimulado, desde los años 70, el cultivo del algodón en desmedro de la autosuficiencia alimentaria- previeron tal resistencia, inscripta, por lo demás, en el abandono de la rotación duradera (arroz-leguminosas-legumbres) que condujo a la proliferación de los agentes nocivos en los campos. El lobby agroquímico es particularmente poderoso en Andhra Pradesh, donde hizo todo lo posible por promover el cultivo de algodonales, que exigen muchos pesticidas12.

Fue precisamente para combatir a los grupos de presión, luego de los suicidios de campesinos, que el 30 de mayo de 1998 se constituyó en Nueva Delhi el Foro de las organizaciones campesinas sobre globalización y agricultura, alianza cuyo objetivo es liberar a los pequeños granjeros de la agricultura intensiva de corte capitalista, orientada exclusivamente al beneficio y generadora de deudas para cubrir las compras de pesticidas, simientes híbridas, material de riego… Además, el Foro llama al gobierno a reglamentar con mayor severidad la industria agroquímica13 -sobre todo porque los productos adulterados forman legión- y a prohibir que los comerciantes de pesticidas actúen como prestamistas. Si se toma en cuenta que el algodón tiene una gran importancia económica y comercial en la India, sólo una lucha integrada que llame al uso mínimo de pesticidas es capaz de evitar las enormes pérdidas causadas por los agentes nocivos resistentes. Y eso no se podrá lograr sin el apoyo de los dirigentes políticos y de las instituciones científicas.

Parece mucho pedir, en un mundo en que prevalecen la globalización y la libertad de comercio. Mientras Dinamarca se encamina hacia una prohibición total de los pesticidas14 -detectados con frecuencia creciente en el agua- Senegal y Camerún, que subvencionan con fuerza esos productos, acaban de firmar contratos con una multinacional para su mejor difusión a través, justamente, de una red de distribuidores privados…

  1. John Ross, "The Anaversa disaster: Mexico's Bhopal" , Global Pesticide Campaigner, Vol.7. Nº4, San Francisco, EE.UU., diciembre de 1997.
  2. Angus Wright, The Death of Ramon Gonzales, Texas University Press, Austin, 1990.
  3. Según Agnus Wright, las epidemias de paludismo en el Estado de Sinaloa se relacionan directamente con la intensificación del uso agrícola de insecticidas en cultivos de rentabilidad (The Death of Ramon Gonzales, op. cit.)
  4. Charles Marwick, "Provocative report issued on use of pesticides" , Journal of the American Medical Association (JAMA), Vol. 275, Nº12, Chicago, 27-3-96.
  5. Robert C. Owen, "The next global alert" . Christian Science Monitor, Boston, 16-4-96.
  6. International Herald Tribune, París, 13-5-98.
  7. Producto utilizado contra los nematodos, gusanos que horadan la raíz del bananero.
  8. Cino Colina, "Pesticides: killers and predators" , informe de la Conferencia Internacional sobre el empleo de pesticidas en el Tercer Mundo, San José (Costa Rica), febrero de 1998, Granma International, La Habana, edición electrónica, 10-3-98.
  9. El incremento de la cantidad de malformaciones congénitas entre los obreros agrícolas chilenos expuestos a pesticidas acompaña como una sombra el aumento de las importaciones de esos productos. (Lake Sagaris, "Conspiracy of silence in Chile's fields: pesticide spraying of fruit results in high levels of birth defects" , Montreal Gazette, 27-11-95).
  10. 10 S. Ramakrishna, "Pesticides play havoc with farmer's lives" . The Indian Express, Delhi, 31-12-97.
  11. Ravi Sharma, "Farmers in distress" , Front-line-The Hindu, Delhi, Vol.15, Nº7, 4/17-4-98.
  12. El algodón transgénico no resolverá el tema de la resistencia, como lo muestran los trabajos de Fred Gould de la Universidad del Estado de Carolina del Norte y los de Bruce Tabashnik de la Universidad de Arizona -American Scientist, Triangle Park, NC, EE.UU., enero-febrero de 1999.
  13. Situación trivial en el Sur: la Sociedad egipcia de toxicología reclamó, en marzo de 1998, "criterios claros para la utilización de pesticidas y una comisión nacional de control de los alimentos" . China tuvo una tal cantidad de intoxicaciones por pesticidas, que los productos orgánicos son muy demandados en Pekín. En 1997, la Federación de Mujeres Chinas y el Partido comunista chino lanzaron una campaña televisada para prevenir la intoxicación y el suicidio de mujeres en los medios rurales con pesticidas organofosforados, muy tóxicos y fácilmente accesibles. China cuenta con el 56% de los suicidios de mujeres en el mundo (Elisabeth Rosenthal, "Suicides reveal bitter roots of Chinese rural life" , New York Times, 24-1-99). En Vietnam, los envenenamientos alimenticios por pesticidas mataron a 156 personas en el curso del primer semestre de 1998, contra 229 durante todo el año 1997. (AP, New York Times on the Web, 10-10-98).
  14. New Scientist, 7-6-98.

Peligrosos medios y efectos críticos

Abousleiman, Carol

Espere! ¿Está por elegir unos redondísimos, rojísimos, casi perfectos tomates y unas fresquísimas y demasiado verdes lechugas? ¿Está frente a esos vegetales que parecen desafiar las naturales leyes de la biodegradación? ¿Esos que prometen justificar el precio que cuestan porque son "bellos" , acordes con estos tiempos de exaltación de formas y colores en desmedro de los contenidos? Quizás usted -habitante-ciudadano argentino- desconozca el dato: ¡existe una alta probabilidad de que tan fenomenales productos hayan recibido hasta 12 aplicaciones de pesticidas (los tomates) y entre 5 y 6 (las lechugas)!

¿Motivos? Básicamente dos.

En el reino vegetal esta suerte de liftings con químicos buscan convencer al consumidor por la apariencia más que el gusto. Luego: una endemoniada ecuación económica consistente en la baja de precios de los pesticidas -que facilitan su utilización masiva- sumada al objetivo del productor agropecuario de aumentar rendimientos en un mercado de commodities, (el de las hortalizas se caracteriza por tener mucha intermediación).

Según un informe de la Comisión Europea publicado el mes pasado, "casi la tercera parte de los productos de origen vegetal (especialmente las frutas y las verduras) consumidos por los europeos en 1997 contenían niveles de pesticidas superiores a lo recomendable, aunque sólo un 3,4% alcanzaban niveles tóxicos"1. La problemática es mundial. En Argentina, no existe una ley general de plaguicidas. Los niveles permitidos de utilización están legislados por el Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria).

Javier Souza, ingeniero agrónomo, co-director del Centro de Estudios sobre Tecnologías Apropiadas de la Argentina (CETAAR), y docente auxiliar de la Cátedra de Extensión y Sociología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), sostiene que en general las reglamentaciones se basan en niveles estándar internacionales que luego se adaptan "a la criolla" . Esto es: un cuidadoso control para la mercadería de exportación y demasiada flexibilidad -si no ausencia absoluta de controles- para lo destinado al consumo local. Es así que una aplicación adecuada de pesticidas queda a criterio de cada productor.

Según Souza, que trabaja en el área hortícola bonaerense (AHB, en especial los partidos de Merlo, Marcos Paz, Escobar y la Plata) en el momento de armar las reglamentaciones se piensa en condiciones "ideales" que no se dan en la práctica. "La realidad es que la aplicación cotidiana de estos tóxicos está atravesada por factores de índole cultural, social, económica, que raramente se tienen en cuenta en las condiciones de aceptación".

Así, de la cadena de utilización y consumo de pesticidas surgen daños corporales, a veces irreversibles, para los agricultores que aplican los pesticidas, aquellos que se hallan en las inmediaciones de la zona irrigada -familiares, otros trabajadores- y finalmente los consumidores. En este último caso, resulta difícil contar con un registro adecuado de los casos de intoxicación, ya que no son denunciados o no se atiende al paciente por la causa en sí, sino por su consecuencia: edema pulmonar, vómitos etc. Por otra parte, hay un lapso de tiempo considerable entre la intoxicación y la manifestación de los síntomas y los consumidores atribuyen en general sus problemas a alergias o indigestiones, cuando en realidad la causa puede ser un producto contaminado.

Tal como explica Souza, hoy en día en Argentina no siempre se respetan los tiempos de carencia (días entre la última aplicación y la cosecha). Además, existe una ausencia de controles en las quintas y en los mercados de acopio, a lo cual se suma la aparición de modalidades de venta de hortalizas que impiden una fiscalización adecuada.

La relación productor de pesticidas-usuario-consumidor es absolutamente desigual. Más allá de los tratados internacionales firmados y por firmar (la cita mundial es en el año 2001 en Suecia), es urgente que Argentina abandone la hipocresía e ignorancia que rigen en éste y tantos otros ámbitos de su devaluadísima vida diaria.

"Un tercio de las frutas y verduras de la UE tiene exceso de pesticidas" , El País, Madrid, 14-9-99.

  1. "Un tercio de las frutas y verduras de la UE tiene exceso de pesticidas" , El País, Madrid, 14-9-99


Pesticidas

Prohibidos en Argentina:

Nemagon, dibromocloropropano (DBCP), nematicida: efectos perjudiciales sobre el sistema nervioso central.

Lindano, prohibido en 1998. Se hallaba permitido su uso en el caso de plantaciones forestales y ornamentales.

DDT, su toxicidad permanece activa durante 30 años. Consiguió una prórroga mundial para su prohibición ya que es útil para combatir el mosquito que transmite la malaria; en Argentina se utilizó por lo menos hasta 1996 en campañas públicas de erradicación de plagas transmisoras de enfermedades (mosquitos, vinchuca).

Paratión, insecticida. Prohibido desde 1993, hay indicios concretos de que se sigue usando.

Aldrin, para fumigar patatas y maíz.

Endrin, raticida e insecticida, utilizado en los cultivos de algodón, arroz y maíz.

Dieldrin, heptacloro, retardante del fuego e insecticida.

Hexaclorobenceno, producto transitorio en la fabricación de otros productos finales, ampliamente tóxico.

Mercaptotión, ampliamente tóxico.

Peligrosos:

Mirex, se utiliza en las quintas para controlar hormigas. Cambió su fórmula en 1997 restringiendo su toxicidad.

Furadan, se utiliza para controlar gorgojos en el apio.

Bromuro de metilo, utilizado en el control de plagas en viveros e invernáculos -en la zona hortícola-. No sólo produce intoxicaciones y quemaduras, además provoca la reducción en la capa de ozono.

2,4, D, herbicida, provoca alteraciones en el páncreas,

Glifosato, herbicida, utilizado para la soja.

Fosforados, se utilizan el monocrotofos y el mercaptotión, ampliamente tóxicos.

Clorados, quedan vestigios en las hortalizas porque se adhieren en las partículas del suelo y son absorbidos por las raíces.

- En general, cuando se prohibe un plaguicida en Argentina, se siguen comercializando los stocks hasta agotarse. Esto ocurrió con el paratión en 1993, y el lindano en 1998.

- Se registraron casos de entierros de plaguicidas obsoletos: Gamexane en zonas rurales de las provincias de Río Negro y Santiago del Estero.

Fuentes:"Casi la mitad de las frutas y verduras en los mercados españoles tiene residuos de pesticidas" , El País, 9-9-99 ; datos provistos por Javier Souza, CETAAR.


Autor/es Mohamed Larbi Bouguerra
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 4 - Octubre 1999
Páginas:38, 39
Traducción Patricia Minarrieta
Temas Agricultura, Corrupción, Deuda Externa, Mundialización (Economía), Neoliberalismo, Estado (Justicia), Políticas Locales, Consumo, Medioambiente, Salud
Países Estados Unidos, México, Argentina, Camerún, Madagascar, Senegal, Costa Rica, Honduras, Chile, China, India, Indonesia, Vietnam, Dinamarca, Suecia