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Un mercado muy codiciado

Las Naciones Unidas estiman que la población mundial oscilará entre los 7.300 millones y 10.700 millones de habitantes en el año 20501. El mayor crecimiento se dará en las regiones más pobres del planeta. ¿Cómo alimentarlos?¿Cómo compatiblizar el crecimiento demográfico con la disponibilidad de recursos naturales como el agua y las tierras de cultivo? Hoy, la quinta parte más rica de la población mundial consume 66 veces más recursos que la quinta parte más pobre. ¿Cómo querrá alimentarse? ¿Podrá elegir la naturaleza de sus alimentos?

La cuestión requiere políticas de planificación que comprendan los aspectos económicos, sociales, sanitarios, culturales y ecológicos. Su trascendencia es tal y los millones de dólares en juego tantos, que ha acaparado las energías de innumerables lobbies, sindicatos, movimientos ecologistas, ONGs y asociaciones de consumidores. Algunos apuestan sus fichas a la Ronda del Milenio de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en Seattle, el mes próximo. Otros, bajan el tono de las discusiones y afirman que la problemática agroalimentaria será sólo "una más" , y que no se agotará en esa instancia.

El enfrentamiento lo protagonizan las dos agriculturas más subsidiadas del mundo: la europea y la estadounidense. Estos bloques económicos están enfrentados en posiciones a priori irreductibles. Estados Unidos se muestra como defensor y creyente de la libertad de mercados, del progreso de la ciencia y de sus garantías empíricas. Alan Larson, subsecretario de Estado para Asuntos Económicos y de Negocios de EE.UU., declaró en una videoconferencia llevada a cabo en la embajada de EE.UU. en Buenos Aires el mes pasado: "el sistema estadounidense de reglamentaciones se basa en la ciencia y no en la política, como el europeo".

Europa, marcada por su parte a fuego por los escándalos de la "vaca loca" y la dioxina, defiende a rajatabla su proteccionismo, el medio ambiente y el principio de precaución, que estipula que hay que prevenirse de los riesgos de una nueva tecnología. En la última cumbre anual de agroindustria organizada por la revista The Economist el mes pasado en Buenos Aires, Philippe Chalmin, consejero y consultor francés, se sinceró: "Nadie importante, ni Europa ni EE.UU., está interesado en que se produzca un cambio en las reglas del comercio agrícola" . Y agregó: "En Francia estamos tratando de pagarle al productor no por su producción sino por la función social que cumple".

La posibilidad de elegir

Quienes pueden pesar realmente en las decisiones empresariales son los consumidores europeos, japoneses e incluso estadounidenses. En Europa, el 20-3-96 quedará como un hito. Ese día el ministro británico de la salud, anunciaba que el mal de la "vaca loca" (EEB, encefalopatía espongiforme bovina) podía ser transmitido al ser humano. De pronto, en el continente de las reglamentaciones se derrumbaron todas las seguridades, tranquilidades y garantías. Los ciudadanos europeos reaccionaron, desconfiaron, reclamaron, boicoteraon. Hoy se resisten esencialmente a los organismos genéticamente modificados (OGM). La UE -donde ya están autorizados el maíz de Novartis y la soja de Monsanto- confirmó recientemente que no aprobará nuevas variedades transgénicas hasta el 2002. Austria, Dinamarca, Grecia, Francia y Luxemburgo, prohibieron los cultivos de OGM. España es quien más hectáreas cultivadas tiene (unas 20.000)2. En Francia Glon Sanders -número uno de la alimentación animal- y Bourgoin -líder europeo en aves- crearon una filial "no OGM" en la que alimentan las aves con soja no transgénica, llamada "soja del país" . A fin de octubre los europeos podrán comprar huevos no OGM etiquetados "soja del país" . Por otra parte, Heinz y Geber (filial de Novartis) anunció que dejaría de utilizar transgénicos en sus alimentos para bebés3.

En Japón, que acaba de imponer el etiquetado obligatorio en los alimentos, dos cerveceras (Kirin y Sapporo) dejarán de usar maíz transgénico a partir del 20014.

Incluso EE.UU., donde la ciudad de Berkeley (California), pidió a las cantinas escolares que sirvan "menúes biológicos" , tiene su caballo de Troya. Antes del primero de diciembre la National Family Farm Association (familias de agricultores) y la Foundation on Economic Trends (dirigida por Jeremy Rifkin, activista ecológico, autor de El Siglo de la Biotecnología, Ed. Crítica) lanzarán un juicio antimonopolio. Objetivo: impedir que las diez empresas multinacionales "de ciencias de la vida" (DuPont, Monsanto, Novartis, Aventis, AstraZeneca, Limagrain, Seminis, KWS, Takii y Sakata), que detentan 30% del mercado mundial de semillas y desarrollan OGM, participen de ambos mercados y posean el monopolio de las patentes sobre los "organismos vivos"5. Por otra parte, un grupo de religiosos reclamó a la FDA (Food and Drug Administration) que los OGM sean mencionados en las etiquetas, porque no toleran que los creyentes tengan que comer OGM hechos con genes animales.

Ser testeado

Por estas latitudes, la crisis de las vacas enloquecidas sirvió para instalar una suerte de clima de "sanidad alimentaria" . En definitiva se trata de países en que el ganado ¡aún es herbívoro! En Argentina, donde en los años 90 se demonizaron las reglamentaciones y se promovió el culto a la desregulación, el consumidor podía conservar sus hábitos carnívoros sin mayores preocupaciones. El mercado y las tradiciones lo protegían.

Pero si en 1996 "sólo" había 50.000 hectáreas de soja transgénica en Argentina, en 1999 son 5.500.0006. Ante el giro espectacular que se evidencia en la opinión de los consumidores mundiales ¿qué margen de acción habrá para los productores argentinos que vean rechazados sus cosechas?

Según denuncian distintas agrupaciones rurales, Argentina se ha transformado en el segundo país del mundo en materia de implantación de OGM. (ver sección "Cartas de lectores" pág. 3). Para Elsa Kelly, Directora General de Asuntos Ambientales del Ministerio de Relaciones Exteriores, "existe de parte de las compañías productoras de semillas transgénicas una falta de interés en el punto de vista de los consumidores y eso nos preocupa"7.

Los países emergentes están al servicio de los experimentos biotecnológicos de las multinacionales. Ante la dificultad de operar en la UE, Agrevo (con su marca Liberty Link), filial agroquímica y biotecnológica de los grupos alemanes Hoechst y Schering, ha preferido destinar sus inversiones a países como Brasil e India8. En nombre de la revolución biotecnológica las inversiones, compras y fusiones se multiplican para lo que será el oro negro del siglo XXI: la manipulación genética de la vida. De ahí el peligro del monopolio. "Si no prestamos atención al asunto, pasaremos de una economía de mercado a una economía de potencias, dominada por monopolios u oligopolios mundiales" dice el belga Karel Van Miert, ex Comisario europeo de la Competencia. Y agrega: "cuanto más se liberaliza y más se desregula, más fuerte es la necesidad de reglas de juego impuestas por una autoridad indiscutida"9.

En una nota de septiembre último, Peter Rosset, director del Institute for Food and Development Policy, afirma que según un estudio de Charles Benbrook, ex director del Board on Agriculture en la US National Academy of Sciences: "ninguna de las semillas genéticamente modificadas incrementa significativamente el rendimiento de las cosechas"10. La multinacional Monsanto, que se presenta en sociedad como "servidora de la humanidad, y del planeta" , fabrica semillas transgénicas Roundup Ready, preparadas para tolerar su herbicida Roundup, cuya patente vence (oh, casualidad) en el 2000. Este es un ejemplo del modo en que las grandes compañías consiguen controlar todo el proceso de la cadena alimentaria.

Aquello que algunos ven como un "estado de pánico de los consumidores europeos"11 es simplemente la legítima voluntad y el derecho de obtener garantías acerca de la inocuidad de lo que comen. ¿No es esto lo mínimo que se le puede pedir a la ciencia y a los encargados de reglamentar sus descubrimientos?

  1. La estimación más probable es 8.900 millones de personas. Lo que ocurra en el siglo XXI dependerá de las políticas de desarrollo en los países pobres. "El mundo alcanza los 6.000 millones de personas, el doble que en 1960 ", El País, Madrid, 23-9-99.
  2. "Organizaciones ecologistas piden una moratoria para los transgénicos" , El País, Madrid, 17-9-99. "Los restaurantes británicos deberán especificar si sirven transgénicos" , El País, Madrid, 21-9-99.
  3. "Deux industriels créent la première filière non OGM en France" , "Les consommateurs américains manifestent leurs premières craintes" , Le Monde, París, 2-9-99.
  4. "Le gouvernement japonais impose un étiquetage obligatoire" , Le Monde, París, 2-9-99.
  5. "Les principaux groupes de sciences de la vie sont menacés d´un gigantesque procès antitrust" , Le Monde, París, 17-9-99.
  6. C. Abousleiman, "Granero mutante" , Le Monde diplomatique, Ed. Cono Sur, septiembre 1999.
  7. Videoconferencia con Alan Larson realizada en la embajada de EE.UU, Bs. As., 2-2-99.
  8. "Agrevo mise sur les pays émergents" , Le Monde, París, 17-9-99.
  9. "Plus on libéralise, plus on a besoin de règles" . Libération, París, 23-9-99.
  10. "Biotechnology won´t feed the world" , International Herald Tribune, París, 2-9-99.
  11. "Camino de abundancia" , Dennis Avery, Director del Hudson Institute, Clarín, Bs As, 4-9-99.
Autor/es Carol Abousleiman
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 4 - Octubre 1999
Páginas:40, 41
Temas Transgénicos, Agricultura, Deuda Externa, Neoliberalismo, Estado (Política), Políticas Locales, Medioambiente, Salud
Países Estados Unidos, Argentina, Brasil, India, Japón, Austria, Dinamarca, España, Francia, Grecia, Luxemburgo