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Globalización e industria de la imagen en América Latina

Se trata aquí de reflexionar a propósito de las relaciones que se establecen entre la industria de la imagen, la propia imagen pensada en el marco de las condiciones impuestas por el modo de producción, vale decir, como mercancía y como realidad ficticia, y, las necesidades de la nueva fase de acumulación de capital en América Latina, apuntando al mismo tiempo, la importancia relativa de algunos de los distintos aspectos que configuran estas mismas relaciones.

"-¿Quién ha ganado la guerra en los montes del Viet-Nam? 

- El guerrillero en su tierra y el yanqui en el cinemá.." 

Atahualpa Yupanqui 

Igual que cualquier otra mercancía, el producto de la industria de la imagen se presenta ante nosotros como una cosa-en-sí1. Por concientes que seamos -o que pretendamos serlo- de que el inspector Derrick resume los valores de un Estado rígido y omnipresente, que las informaciones de tal o cual cadena de televisión abundan súbitamente en la belleza del paisaje en el momento mismo en que se desarrolla alguna importante manifestación2, que en otro reportaje la sonrisa de Clinton -cuyos rígidos músculos faciales simulan durante horas la descontracción-, no es sino un caza-votos, o que, en fin, los vídeos pornográficos no representan la única manifestación posible del amor humano y que es posible beber otra cosa que Coca-Cola, no dejamos de permanecer igualmente, en buena medida, cautivos de esta -llamémosla así proviso-riamente- "realidad ficticia". Prisioneros del ritmo de nuestra época, de los encadenamientos y avatares de la vida cotidiana, esta "realidad ficticia" termina por invadirnos, anulando nuestra capacidad de reaccionar -salvo, por supuesto para dialogar de forma "interactiva", exactamente en el sentido programado por la misma ficción-, ocupando un lugar cada vez más grande en nuestra existencia3.

Fabricando "realidad ficticia"

Cierto, esta "realidad ficticia" comenzó a desarrollarse mucho antes de lo que hoy llamamos globalización. Más aún, ha sido consustancial a las necesidades políticas que han modelado el siglo que acaba de extinguirse y, como lo muestra Marc Ferro, ha sido utilizada indistintamente por el socialismo de Estado en la URSS, por la Alemania nazi y por los Estados Unidos desde la posguerra4. La industria de la imagen y, por lo tanto, la producción de una "realidad ficticia" no ha hecho así sino seguir los pasos de las otras ramas de la producción estimuladas por las necesidades políticas y militares de conflictos reales o latentes5. Recordemos aquí, por ejemplo, que durante la cold war la industria de la televisión -o sea el aspecto más evidente de la masificación de la imagen- conoce en el conjunto del planeta un desarrollo considerable, pasando de 87 millones de receptores en 1959 a 419 mi-llones en 19776. No será sin embargo sino a partir de los años 80, es decir durante el desarrollo de la nueva fase de la acumulación de capital impuesta por la dictadura del mercado y por las necesidades políticas de la pensée unique neoli-beral, que la circulación de la realidad ficticia" acelera su marcha, introduciendo nuevas variables e -un dato esencial- incorporando a su campo de acción todas las capas sociales sociales y homogeneizando -deberíamos decir macdonalizando-, de paso, rasgos esenciales de nuestra civilización7.

Desplazando formas de difusión de la imagen relativamente mas artesanales -como el afiche, la foto e incluso el cine-, el video, cuyo consumo doméstico se vuelve corriente, pero sobre todo la televisión que, vía satélite, comienza a posibilitar una reproducción inmediata de los "hechos" desde y hacia cualquier punto del planeta, vendrán a otorgarle a esta "realidad ficticia" una dimensión y una potencialidad inusitada8. La implantación de una nueva fase en el modo de acumulación de capital se realiza entonces en fuerte coincidencia con la extensión de la industria de la imagen, la que, en su desarrollo, irá a reactuar sobre la sociedad, reorientando no solamente la estructura de consumo sino alterando esencialmente un conjunto de elementos de orden cultural y político, los que, a su turno, vendrán a reforzar las tendencias de la acumulación.

En este sentido, el desarrollo de la industria de la imagen en América Latina no es distinta que en otras partes del pla-neta y sobre todo, no parece, en un principio, verdaderamente diferente de otras ramas de la producción mercantil9. Su expansión corresponde a los cambios en la correlación de fuerzas políticas que se dibujan en el mundo después de la Segunda Guerra Mundial. A partir de los años setenta, sin embargo, la industria de la imagen y entonces la propia imagen pensada como "realidad ficticia", va a comenzar a jugar en el continente un papel clave como apoyo de las formas autoritarias ligadas al modelo económico que va a imponerse durante el período.

Será en esos años cuando una política llamada de "reajuste estructural" de inspiración neoliberal promovida por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, vendrá a instalarse en América Latina, buscando "adaptarla" a la nueva fase de acumulación de capital, reorientando los procesos productivos y prefigurando los escenarios económicos actuales10. Un liberalismo organizado de una manera brutal desde el aparato de Estado abrirá así el camino a un proceso de desreglamentación, vale decir de liquidación de los reglamentos que protegían los mercados locales de la entrada de mercancías y de la entrada de capitales en plena euforia expansiva11. Desreglamentación que a su turno irá a estimular un movimiento planetario de deslocalización de esos mismos capitales, los que, estimulados por una privatización radical12 y sin las barreras que había levantado en su época la industrialización a través de la substitución de importaciones, pueden ahora penetrarlos, comprando trabajo humano cada vez más barato y homogeneizando de paso, la base técnico-productiva del planeta. A excepción de Colombia, Costa Rica, Ecuador, México o Venezuela, donde se desarrollarán procesos -no excentos tampoco de violencia- que podríamos llamar "vías no militares hacia el neoliberalismo", la nueva fase de acumulación capitalista desembarcará en América Latina, de preferencia, por le vía del golpe de Estado. Serán los militares latinoamericanos formados en la U.S. Army School of the Americas quienes impondrán, manu militari, la "mano invisible" de Adam Smith13. Toda la expansión de la industria de la imagen y sus responsabilidades en la construcción de una "realidad ficticia" en América Latina debe ser comprendida entonces, en un primer momento, como un aspecto central del aparato de legitimación de estas intervenciones militares. A mediano término, sin embargo -hay que insistir en esto-, la prolongación y el perfeccionamiento del mismo andamiage se nos presenta como componente privilegiado del proyecto cultural que se desprende de la propia globalización, proyecto que, previendo que la intervención militar no podía asumir un caracter permanente, debe resolver el problema de otorgarle continuidad y legi-timidad a la nueva hegemonía que se estructura en el plano internacional. Debe, entonces, reemplazar la dominación por el consenso.

¿Globalización-alienación?

El ejemplo más evidente de la estrecha imbricación entre la utilización de la fuerza del Estado para abrir los países latinoame-ricanos a la globalización y la instalación de una industria de la imagen ligada al poder se produce precozmente en Brasil. El putsch que derroca al gobierno de João Goulart en 1964 -suerte de ensayo general que anuncia las intervenciones militares de Bolivia, en 1971, de Uruguay y de Chile, en 1973, de Argentina, en 1976-, precede directamente la fundación, en 1965, de TV-Globo -a su vez, prolongación de la experiencia del periódico O"Globo y de la radio Globo-, verdadero gigante de la industria de la imagen. Como lo muestran Herio Sabola y Frédéric Serror en una tesis dirigida por Georges Labica, los vínculos de TV-Globo con el poder político se retroalimentan de una manera creciente14. TV-Globo se desarrolla rápidamente en los años setenta y a partir de la quiebra de las cadenas Tupi y de TV-Excelsior, se vuelve hegemónica en la industria de la imagen15. Lo esencial de sus programas -no es un azar-16 consiste en las "telenovelas", vale decir en la difusión de un instrumento que actua directamente sobre el imaginario "nacional popular", instalándose cómodamente en el proceso de formación de una visión del mundo de las clases subalternas17. "Durante todo el largo período de la dictadura -escribe José Mario Ortiz-Ramos-, los intereses del conglomerado TV-Globo se confunden con los del régimen… al punto que era generalmente admitido que TV-Globo era el portavoz de la dictadura… El principal elemento de programación que le ha dado forma a esta imagen de TV-Globo como medio de comunicación capaz de modelar el pensamiento de todo un país es, sin duda, el informativo. El ocultamiento de hechos, las manipulaciones, han sido una constante bajo orden del gobierno o de la dirección de la cadena"18. Los resultados están a la vista. A pesar del retorno a la democracia, en 1984 -aceptemos que en América Latina se hubiese vuelto realmente a la democracia-19, TV-Globo controla hoy el 63% de la audiencia, el 70% de la publicidad brasileña y ocupa el cuarto lugar en el mercado audiovisual mundial. Su influencia continua siendo decisiva en la esfera de la legitimación del poder político y de la construcción de un consenso desde una posición autoritaria. A título de ejemplo, puede recordarse su papel en el montaje del debate televisivo que será clave en la elección de Collor de Mello -ulteriormente juzgado y depuesto por corrupción- frente a Luis Inácio da Silva, Lula…20

Otra forma de implantación de la industria de la imagen es la de la prolongación de las formas "normales" de consenso que refuerzan la hegemonía del grupo en el poder. Aquí el caso más evidente es el de Televisión Vía Satélite, Televisa, en México. La formación de Televisa data de 1973, y representa la culminación de un largo proceso de concentración y centralización de los capitales de las diversas cadenas privadas de televisión que habían existido hasta el momento21. A partir de entonces, y estrechamente asociado al poder político, Televisa conocerá un fuerte crecimientohasta imponerse como líder de la industria cultural en México22, proceso que culmina con la apertura a la globalización que se realiza a partir de 1988 durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari23.

Con todo, la función específica que el sistema le asigna a Televisa durante todo este período parece ligada esencialmente a la exportación de imágenes hacia el universo hispano-parlante. Ella dispone, por ejemplo de la mayoría de las acciones de la Compañía Peruana de Radiodifusión, del 49% de las acciones de Megavisión, primera red de televisión privada en Chile, de una fuerte presencia en Argentina y de un control sin contrapeso de los programas dirigidos al público de habla castellana en los Estados Unidos. Aún más, Televisa representa hoy día la primera empresa productora y exportadora de programas en lengua castellana, vale decir, el segundo mercado audiovisual del mundo24. La telenovela o las producciones afines -"La cadena de las estrellas", "Siempre pasa algo bueno", "En tus cinco sentidos", "Donde todos tenemos mucho que ver", "Los ricos también lloran", "Pobre niña rica" etc.-, se orientan, al igual que en el caso de TV-Globo, hacia un telespectador de origen popular y por lo tanto hacia una producción de una realidad ficticia en el mundo de las clases subalternas25.

La industria de la imagen va a servir entonces al sistema político por la vía de la producción de una realidad ficticia que funciona como encubrimiento y como sustituto de la polarización social, del incremento de los grados de explotación y de la pobreza que, día a día, en una "realidad-no-ficticia", enfrentan estas mismas clases subalternas. Sea por la fuerza, sea a través de las apariencias democráticas, sea por los noticieros, sea por las telenovelas, sea por la simple difusión de un modo de consumo, la industria de la imagen se vuelve entonces en América Latina un instrumento de hegemonía y de difusión de un modo de pensar cristalizado en una cierta visión de la sociedad que juega un papel fundamental en la cohesión y en la reproducción del sistema. Su penetración en términos de comunicación es inmensa. En Brasil y en México un 85% de los habitantes pueden disponer de un aparato de televisión, en Venezuela un 88%, en Chile, 90%, en Uruguay y en Argentina, un 98%, pero además, con relación al cable, esta última es el segundo país del mundo, detrás de los Estados Unidos26.

Con todo, lo que posibilita que la imagen cumpla este papel privilegiado para la mantención del sistema proviene de la especificidad de su propia naturaleza. Esta especificidad debe comprenderse como la articulación de tres niveles. Primero, la imagen es una mercancía que participa como cualquier otra en el proceso de acumulación por la vía de la realización del capital. Digamos que las imágenes se compran y se venden siguiendo las mismas reglas del mercado con la que se producen y se venden manzanas, bombas atómicas, fuerza de trabajo, leche o juguetes de madera. Segundo, la imagen cumple también una función irremplazable en el terreno de la publicidad: induce, provoca, seduce, genera deseos, expande y fortalece la dictadura del mercado. Se trata entonces -y hasta aquí no hay ningún secreto-, de una mercancía que está destinada a vender otras mercancías. Sin embargo, tercero, por encima de su condición de mercancía -y en esto radica su especificidad-, la imagen es a la vez un símbolo intrínsicamente portador de una inmensa carga valórica, símbolo que posee además la capacidad de actuar sobre las formas de representación que los seres humanos y en particular las clases subalternas se hacen de la vida social y de su propia insersión en ésta27.

Así -históricamente hablando-, el cazador que pintaba en las cavernas de Altamira no estaba imitando la realidad. Para él las escenas de caza eran la realidad28. Con la llegada del neolítico, en un proceso de miles de años, la conciencia humana comienza a distinguir realidad e imagen y hasta el momento en el que la transformación de ésta en mercancía va a erigirla en "realidad ficticia", mientras la manipulación se encarga de borrar nuevamente la frontera con la realidad, esta vez no como el producto de un arte rupestre noble realizado con fines propiciatorios sino pervertida como instrumento de alienación29. El impacto -deberíamos decir la eficacia- que sobre tantas generaciones han tenido los aspectos ideológicos de las pinturas de Fray Angelico en los muros de San Marco o, de manera más sofisticada, las alegorías de Albert Dürer, no expresa, desde este punto de vista, sino un grito de esa memoria perdida, del imaginario colectivo que reencuentra súbitamente, a la manera del mito originario, esta identidad de base que la aparición del signo y el desarrollo de la división del trabajo habían separado de la percepción de los seres humanos.

La imagen y su inmensa potencialidad simbólica vinculada a las primeras actividades plásticas de la especie, manipulada hoy por las necesidades de la acumulación de capital, producida artificialmente como mercancía, va a cumplir una función de conservación y reproducción del sistema. Sobre esta base, cumplida la misión "normalizadora" de los militares en América Latina, la globalización, esta nueva fase de acumulación de capital que se expande ante nosotros, reemplaza a través de la industria de la imagen la fuerza bruta que le abrió paso en el continente durante los años setenta por la construcción de un consenso eficaz que le permita realizar así su proyecto cultural concebido a nivel planetario, la de transformar la sociedad humana en un monopoly game… Con todo -insistamos-, a pesar del poder militar y del poder del capital, la imagen y su potencialidad simbólica tanto en América Latina como en el mundo son un producto de la historia y en esta misma historia pueden reencontrar las condiciones de su "desalienación", de su reconversión en instrumento de conocimiento y de libertad. En una sociedad construída sobre otras bases, la imagen, desembarazada de su condición de mercancía, puede ofrecer al espíritu humano un instrumento de conocimiento y de apropiación de la realidad. Tarea, entonces, de la política y de la praxis…

  1. En la misma dirección, Cf., DEBORD, Guy, La société du spectacle, Paris, Gerard Lebovici, 1989.
  2. Cf., BOURDIEU, Pierre, "Analyse d´un passage à l´antenne", Le Monde diplomatique, Paris, avril 1996, p. 25.
  3. Cf., DEBRAY, Régis, Vie et morte de l´image. Une histoire du regard en Occident, Paris, Gallimard, 1992.
  4. Cf., FERRO, Marc, Cinéma et histoire, Paris, Gallimard, 1977.
  5. Cf., MATTELART, Armand, La communication-monde, Paris, La découverte, 1992.
  6. Cf., ALBERT, Pierre, et TUDESQ, André-Jean, Histoire de la radio-télévision, 5ºédition, Paris, PUF, 1996.
  7. Cf., MATTELART, Armand, Mondialisation et communication, Paris, Puf, 1996.
  8. Cf., por ejemplo, BOURDIEU, Pierre, Sur la télévision, Paris, Liber Editions, 1997. En lo que sigue, dados los límites de este trabajo nos referiremos esencialmente a la televisión, dejando de lado el video, el afiche, la foto y el cine, entre otras formas de difusión de la imagen.
  9. "La historia del subdesarrollo latinoamericano es la historia del desarrollo del sistema capitalista mundial" escribe Ruy Mauro Marini en un texto ya clásico. MARINI, Ruy Mauro, Subdesarrollo y revolución, Quinta edición, México, Siglo veintiuno, 1974, p. 3.
  10. Cf., por ejemplo, AMIN, Samir, Les défis de la mondialisation, Paris. L"Harmattan, 1996.
  11. Los derechos de aduana entre 1985 y 1992 descienden de 80 al 21% en Brasil, de 34 a 4%, en México y de 83 a 7% en Colombia…, Cf., DABENE, Olivier, L"Amérique latine au XXème siècle, Paris, Armand Colin, 1997.
  12. Chile, por ejemplo, con la política militar-continuada por otra parte por los socialistas y los demócratas cristianos hoy en el gobierno-, ha privatizado más del 95% de las empresas públicas, y México más del 85%.
  13. En 1984, fecha en la que la escuela es transferida a Fort Benning, Georgie, más de 60.000 oficiales latinos habían seguido cursos en l"U. S. School of the Americas. En 1973, 170 diplomados de ésta, entre los cuales, Videla, Pinochet, Stroessner, Banzer, Noriega…, se habían transformado jefes de Estado, comandantes en jefe del ejército, directores de servicios de información, o ministros en sus respectivos países. LEMOINE, Maurice, Les 100 portes de l"Amérique latine, Paris, Editions de l"Atelier / Editions ouvrières, 1997.
  14. Cf., SABOLA, Herio et SERROR Frédéric, Ideologie et télévision: Bresil et France, Thèse en Philosophie politique sous la direction de Georges Labica, Université de Paris X-Nanterre, 1992.
  15. Cf. HERZ, David, Historia secreta de rede Globo, Porto Alegre, Ed. Tché, 1987.
  16. Cf., LASAGNI, Cristina, y RUCHERI, Giuseppe, "L´altro mondo quotidiano, Telenovelas", in TV brasiliana e dintorni, Roma, Eri/Rai, 1986.
  17. Cf., GRAMSCI, Antonio, "Problemi della cultura nazionale italiana", in Quaderni del carcere, Edizione critica dell"Istituto Gramsci, A cura di Valentino Gerratana, Torino, Einaudi editore, pp. 2105-2135.
  18. ORTIZ-RAMOS, José Mario, "Un bâtisseur d´empire: o Doutor Roberto", in L"Amérique latine et ses télévisions. Du local au mondial, Sous la direction de Graciela Schneier-Madanes, Paris, Anthropos, 1995, pp. 20-21.
  19. Cf., Television, Politics and the Transition to Democracy in Latin America, Edited by Thomas E. Skidmore, Woodrow Wilson Center Press, Washinton, D. C., 1993.
  20. Cf., por ejemplo, SIRKIS, Alfredo, "Brésil: comment on fabrique un président", in Medias, mensonges et démocratie, Paris, Le Monde diplomatique, Manière de voir nº 14, p. 67.
  21. Televisa, el quinto poder, México, Claves latinoamericanas, 1988.
  22. FADUL, Ligia María, y SOLIS, Beatríz, "Televisa, première chaîne hispanique du monde", in L"Amérique latine et ses télévisions. Du local au mondial, ed. cit. p. 80.
  23. Cf. CONCHEIRO, Elvira, El gran acuerdo, go-bierno y empresarios en la modernización salinista, México, Era / Unam, 1996.
  24. Aproximadamente 300 millones en América Latina, 30 millones en los Estados Unidos y 45 millones en España.
  25. Las redes de Televisa, bajo la direción de Raúl Trejo, México, Claves latinoamericanas, 1988.
  26. Cf., L"Amérique latine et ses télévisions. Du local au mondial, ed. cit.
  27. Cf., DURAND, Gilbert, Les Structures antropologiques de l'imaginaire, 10ème edition, Paris, Dunod, 1984.
  28. HAUSER, Arnold, Historia social de la literatura y el arte, Tercera edición, 3 Vol., Editorial Labor, Barcelona, 1993
  29. En 1967 Guy Debord escribía que "les images qui se sont détachées de chaque aspect de la vie fusionnent dans un cours commun, où l´unité de cette vie ne peut plus être rétablie. La réalité considérée partiellement se déploie dans sa propre unité générale en tant que pseudo-monde à part, objet de la seule contemplation. La spécialisation des images du monde se retrouve, accomplie, dans le monde de l´image autonomisé, où le mensonger s"est menti à lui-même", DEBORD, Guy, La société du spectacle, ed. cit., p. 9 (cursivas de Guy Debord).
Autor/es Jaime Massardo
Publicado en Artículos locales de la edición Chile
Edición Febrero 2001
Temas Televisión, Cine, Mundialización (Cultura), Neoliberalismo
Países Estados Unidos, México, Argentina, Brasil, Costa Rica, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Uruguay, Venezuela, Alemania (ex RDA y RFA), España