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Recuadros:

Una asociación contra la especulación financiera

ATTAC, la Asociación por una Tasa a las Transacciones financieras especulativas para Ayudar a los Ciudadanos, es el último exitoso producto francés de exportación. En este caso, una organización cuyo objetivo es restituir el papel de lo político ante la "lógica" implacable de los mercados y a los ciudadanos la conciencia de que es posible actuar ante las fuerzas ciegas de la especulación internacional

Desde la Universidad de Yale, Estados Unidos, el profesor James Tobin, premio Nobel de economía en 1981, observa con asombro y simpatía el éxito que tiene actualmente en muchos países su propuesta de gravar las transacciones monetarias. Más allá del grano de arena que este impuesto significaría en los engranajes de la especulación y de las considerables sumas que permitiría destinar para el bien de la humanidad, el impuesto Tobin se ha convertido en símbolo de la voluntad de reconquistar espacios democráticos confiscados por las finanzas.

Existen señales que no engañan: si con ese comportamiento gregario que caracteriza a los operadores financieros, banqueros, ministros, "expertos" , economistas y periodistas bien pensantes dedican ahora tanta de su valiosa energía a combatir una medida, es porque percibieron el impacto que ésta tuvo a nivel popular y en consecuencia el peligro que representa para los intereses de los que son voceros. Es lo que ocurre actualmente con el proyecto de impuesto "Tobin" . Propuesto en 1978 por el economista estadounidense JamesTobin, este impuesto apunta a gravar las transacciones monetarias (operaciones de cambio de una moneda a otra), con un impuesto de 0,1 a 0,25 por ciento. Se trata de no penalizar las actividades de la economía real (importaciones, exportaciones, inversiones) sino estrictamente la actividad especulativa, destinando los fondos a la promoción y ayuda ciudadanas.

Después de dos décadas de conspiración del silencio en torno a esta propuesta, empezó el bombardeo: ahora toda la "comunidad" financiera, así como sus amigos y acreedores, se mancomunan para impedirle el paso a la maldita tasa. Así, Michel Pébereau, presidente de la Banque Nationale de Paris, participó en un coloquio a fin de explicar detalladamente que era una tasa imposible de implementar, ineficiente y -no se rían- poco equitativa1.

Los argumentos anti Attac

A partir de la primavera de 19982, el ministro francés de Economía y Finanzas, Dominque Strauss-Kahn3, Olivier Davanne, asesor del primer ministro4 y una gran cantidad de artículos en la prensa se han ocupado recurrentemente de tres temas. El primero, que el impuesto Tobin "no es viable sin un amplio acuerdo internacional" . ¿Pero quién dijo nunca lo contrario? Logicamente, esta acotación es igualmente válida para todas las propuestas de reforma del sistema financiero internacional -incluidas las del gobierno francés- y sobre todo porque como explica el mismo Pébereau, "los operadores de mercado son muy creativos y hacen trabajar su imaginación con mucha eficiencia cuando se trata de inventar instrumentos para esquivar un impuesto apenas se lo crea".

Nadie se atrevería a pensar que este ex alto funcionario preconice la capitulación sin lucha ante los defraudadores. Es preferible interpretar su declaración como un llamado a la creatividad de los expertos de todos los ministerios de finanzas de los Quince, de la Comisión de Bruselas y del Banco Central Europeo con vistas a elaborar modalides de aplicación del impuestoTobin que neutralicen o limiten las posibilidades de eludirlo, tema sobre el cual existe por lo demás una abundante bibliografía5. ¿Acaso estos expertos no han dado ya pruebas de sus aptitudes al montar la implementación del euro, una operación mucho más compleja?

Segundo tema recurrente: "Por cierto, un impuesto de algunas décimas de puntos no va a disudadir a los inversores de especular sobre una devaluación del 80% de la rupia indonesia en unos cuantos días."Pero una vez más: ¿quién dijo que, en casos extremos, el impuesto sólo debería ascender a algunas decenas de puntos? ¿Y quién, sino los guardianes de la ortodoxia liberal, va a sublevarse contra medidas más drásticas, tales como el control de cambios, cuya eficacia fue recientemente demostrada por Malasia y Taiwan? En verdad, existe todo un arsenal de posibles acciones6 para combatir la llegada de capitales puramente especulativos que, cuando se retiran bruscamente, como en Asia oriental en 1997, provocan el derrumbe de la tasa de cambio. Por ejemplo el caso en Chile a partir de junio de 1991, cuando ese país estableció la exigencia de un depósito no remunerado del 30% en el Banco Central, por el término de un año, para todos los préstamos otorgados por bancos extranjeros a empresas y bancos locales. La supresión de los caudales financieros provenientes o destinados a los paraísos fiscales es evidentemente el corolario indispensable de toda política seria en contra de la especulación.

Lo cual quiere decir que, en un régimen de rendimiento favorable, una tasa del 0,1% sobre cada transacción en los mercados de cambio redundaría en unos 228.000 millones de dólares anuales, según cálculos sobre la base de los 1.587.000 millones de dólares que, según el Banco de Ajustes Internacionales (BRI), representaban, en 1998, el volumen diario de estas transacciones7. Los recientes informes del Banco Mundial (Los Indicadores del desarrollo) y del Programa de la Naciones Unidas Para el Desarrollo (PNUD) (Informe Mundial sobre el desarrollo humano), ponen en evidencia la formidable explosión de desigualdades provocada por la mundialización y la extrema pobreza que padecen particularmente 1.700 millones de seres humanos que viven con menos de un dólar por día y conforman un dramático catálogo de las necesidades elementales de la humanidad aún no satisfechas. Los 228.000 millones de dólares del impuesto Tobin podrían emplearse con gran utilidad.

Queda el último hallazgo contra la imposición de las transacciones sobre las divisas, tema en el que Pébereau insiste sin la menor apariencia de demagogia: "Implementada (la tasa) para afectar a los especuladores, corre el riesgo de que la paguen sobre todo inocentes actores de los intercambios internacionales, a quienes va a penalizar sin razón valedera y de manera nada equitativa" . ¿Quienes son exactamente esos "inocentes actores" ?¿Los importadores o exportadores que actúan dentro de la economía real, de quienes se nos quiere hacer creer que serían doblegados por una tasa del 0,1% o del 0,2%, oblada una vez por todas? A título de recordatorio: el volumen mundial anual de los intercambios de bienes y servicios es del orden de los 6.000.000 millones de dólares, o sea el equivalente de menos de cuatro días de especulación… ¿Estos cuatro días a los que -seamos generosos- hay que agregarles el equivalente de unos quince días más (para las inversiones directas en el extranjero y las operaciones de cobertura contra los riesgos cambiarios), tienen que ocultar los otros casi 220 o 240 equivalentes a días laborables anuales dedicados a la pura especulación? ¡Así fue como sólo en el mes de enero de 1999, en momentos de la devaluación del real brasileño, los "inocentes actores" de los bancos instalados en Brasil cosecharon con toda "equidad" entre cuatro y ocho veces más beneficios que en la totalidad del ejercicio 1998!

Recuperar la política

Después de haber analizado todos los argumentos planteados en contra del impuesto Tobin y de haber medido su fragilidad, cuando no su inanidad, resulta fácil darse cuenta de que los problemas que ocasiona no son en absoluto los que esgrimen sus detractores. Lo no dicho, lo que les quema los labios, es que una medida semejante ratificaría el retorno de lo político a un campo del cual pensaban que estaba -más exactamente que se había- definitivamente excluido al término de dos décadas de expropiación sistemática del Estado (ver artículo de Riccardo Petrella, páginas 1 y 4).

Que los electos y los gobiernos se decidan a aplicar un impuesto a la especulación sobre las monedas significaría que recuperan posiciones y pretenden decir lo suyo en los círculos financieros, que ya no se remiten a la "autoregulación" de los mercados, a pesar de que se hizo de todo para instituirlos como poder hegemónico. Peligroso antecedente que, quién sabe, podría llevar a objetar, entre otros, la libre circulación de capitales, el insuficiente impuesto sobre las rentas financieras, la independencia del Banco Central Europeo, etc. Mucho más que el impuesto en sí -perfectamente absorbible por el sistema financiero y, de hecho, un elemento de su estabilización- es efectivamente su carácter emblemático lo que pone a los liberales en estado de zozobra.

Simétricamente, es este mismo carácter emblemático el que explica su éxito en la opinión pública, tal como lo atestigua -aunque está lejos de ser su único eje de acción- el sorprendente desarrollo de la Asociación Attac en Francia, y la implementación de varios otros Attac en Europa, en Africa y en las Américas. El blanco elegido es evidente: los mercados financieros, cuyo modo de funcionamiento conviene apropiarse para combatir su dictadura. Un arma: el impuestoTobin, porque apunta a una manera particularmente chocante de ganar dinero con dinero, aunque fuese a costa de la devaluación, no sólo de monedas, sino de sociedades enteras, y porque queda claro que este impuesto constituye una primera etapa que llevará hacia otras. Un objetivo: reconquistar los espacios perdidos por la democracia -y por aquellos que se supone la representan, los electos- en provecho de las finanzas.

En estos últimos tiempos, el impuesto Tobin ha adquirido una dimensión internacional que va más allá de las proposiciones iniciales de su autor, que no eran otras que la estabilidad del sistema monetario internacional. Proposiciones formuladas, por añadidura, en un contexto ideológico estadounidense donde el poder del ámbito financiero no se percibe como una antinomia respecto del ejercicio de la democracia. Lo cual explica que el profesor James Tobin haya podido decir recientemente que "el hecho de que se asimile mi sistema de tasación de las operaciones cambiarias a una reforma de izquierda sigue siendo para mí un enigma"8.

Frente a operadores financieros incapaces de pensar más allá del balance diario de sus ganancias o de sus pérdidas, esta declaración está perfectamente justificada. En cambio, subestima la formidable dinámica de readapatación de la ciudadanía, cuya lucha por dicho impuesto ya se ha convertido en el vector de sociedades aún no del todo prisioneras del dominio liberal. El ministro de Economía francés Strauss-Kahn, que no lo ignora en absoluto, pero que es experto en embrollar pistas, creyó poder invocar la autoridad del profesor estadounidense para sugerir que, a fin de cuentas, su impuesto no es verdaderamente "de izquierdas" , lo que sería en consecuencia el caso de los que la rechazan, como él…9.

En la actualidad, es en el seno de la Unión Europea (UE) donde la pugna por el impuesto Tobin puede causar mayor impacto. No sólo porque la zona euro podría convertirse sin dificultad alguna en "zona Tobin"10, sino porque el gobierno de un Estado miembro, Finlandia, inscribió ese impuesto en su programa. Para ser más precisos, el ministro finlandés de la Industria y del Comercio, Erkki Tupmioja, se convirtió en su abogado defensor.

Al asumir la presidencia de la UE en el transcurso del segundo semestre de 1999, y al disponer del control de la orden del día de los consejos de ministros y de los consejos europeos, Finlandia tiene en consecuencia la posibilidad de demostrar que, en el seno de los Quince, no todo se arregla entre Berlín, Londres, Madrid, París y Roma, y que un "pequeño" país puede tomar una iniciativa ejemplar11. Una iniciativa que, después del desinterés generalizado por las elecciones del parlamento de Estrasburgo, les demostraría a los ciudadanos europeos que no hay que desesperar de una construcción comunitaria, hasta ahora llevada a cabo exclusivamente en el nombre del mercado.

  1. Intervención en el coloquio "Faut-il réguler le système financier international?", organizado en París por la Comisión de finanzas, de economía general y del plan de la Asamblea Nacional, el 25-5-99. Las actas de este coloquio acaban de ser publicadas por la Asamblea Nacional.
  2. La coincidencia entre el inicio de esta ofensiva anti-Tobin y la creación, el 3-6-99, de la Asociación para la imposición de las transacciones financieras para la ayuda a los ciudadanos (Attac), que actualmente preside el autor de este artículo, no puede ser sino casual… Attac: 9 bis, rue de Valence, 75005 París, Francia ; Tel: 331-43-36-30-54; Fax: 331-43-36-26-26
  3. En un documento adjunto al proyecto de ley financiera para 1999, el ministro había insistido en que los diputados arremetieran, fuera de contexto, contra del impuestoTobin… ¡Con el resultado paradójico de que miembros de su mayoría parlamentaria presentaron después tres enmiendas al proyecto de ley reclamando precisamente la implementación de dicho impuesto! En la noche del 15 al 16 de octubre de 1998, Strauss-Kahn, interrumpido bruscamente en su sueño por uno de sus asesores, tuvo que volver raudamente al hemiciclo para impedir que las aprobaran…
  4. Olivier Davanne, Informe del Consejo de análisis económico, Instabilité du système financier international, La Documentation française, París, 1998.
  5. En lo que a este punto se refiere, remitirse a la contribución de Suzanne de Brunhoff y Bruno Jetin, "La taxe Tobin et la régulation des mouvements de capitaux" , en el trabajo Finance, production et crise, coordinado por François Chesnais, que será publicado en septiembre 1999 por Editions La Découverte/Syros. Leer asimismo, de este autor, Tobin or not Tobin, L´ Esprit frappeur, París,1999.
  6. La lista de éstas se encuentra en la contribución de Bruno Jetin, "Contrôler les flux de capitaux, c´est possible!", en el trabajo colectivo: Contre la dictature des marchés, que se publicará en septiembre próximo, en coedición La Dispute/Syllepse/VO Editions, París.
  7. Suzanne de Brunhoff y Bruno Jetin, op.cit.
  8. Entrevista publicada en Politique internationale, abril-junio de 1999.
  9. Le Canard enchaîné, 30-6-99.
  10. Leer la contribución de Bruno Jetin, op.cit. (nota 9).
  11. Los ciudadanos de Europa y fuera de ella pueden alentar al gobierno finlandés para que tome esta iniciativa contactando directamente al ministro de Finanzas, Sauli Niinistö (sauli.niinisto@vm.vn.fi ; fax 358-9-160-4712); al ministro de Comercio Exterior, Kimmo Sasi (kimmo.sasi@formin.fi) y al ministro de Industria y Comercio, Erkki Tuomioja (erkki.tuomioja@ktm.vn.fi).

Attac en el mundo

Después de exactamente un año de vida, la Asociación por una Tasa a las Transacciones financieras para la Ayuda a los Ciudadanos (Attac) cuenta en Francia con más de 11.000 miembros y con 120 comités locales (de los cuales uno en la Asamblea Nacional francesa, conformado por 80 parlamentarios). Al mismo tiempo, varias organizaciones Attac han sido implementadas o están en vía de implementación en Alemania, Austria, Bélgica (principalmente en Bruselas, en el seno de las instituciones europeas), Brasil, España, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Marruecos, Noruega, Portugal, Rusia, Senegal, Quebec (Canadá), etc.

En Argentina la organización Attac se encuentra en estado embrionario, pero en plena actividad. Un grupo inicial, integrado por economistas, politólogos, sociólogos, periodistas, realizó el 5 de julio pasado en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA una mesa redonda sobre el tema "¿Qué hacer con la deuda externa?", del que participaron, entre otros, Atilio Borón, Víctor De Gennaro y Héctor Valle. Las conclusiones de este encuentro serán publicadas por la revista Realidad Económica. En las próximas semanas el grupo original de Attac, formado hasta ahora por unas treinta personas, espera iniciar oficialmente sus actividades.Para más informaciones: http://attac.org 


Autor/es Bernard Cassen
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 2 - Agosto 1999
Páginas:22, 23
Temas Mundialización (Cultura), Deuda Externa, Mundialización (Economía), Neoliberalismo, Privatizaciones, Movimientos Sociales
Países Canadá, Estados Unidos, Argentina, Brasil, Marruecos, Senegal, Chile, Malasia, Alemania (ex RDA y RFA), Austria, Bélgica, España, Francia, Grecia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Portugal, Rusia