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Recuadros:

Penalización de los clientes en Suecia

Los países del Viejo Continente no se ponen de acuerdo sobre el fenómeno de "la compra de servicios sexuales" . En Suecia, por primera vez en Europa, la nueva ley no penaliza la prostitución sino a los clientes, que pueden recibir una condena de hasta seis meses de reclusión. Desde el 1ro de enero de 1999, la legislación de ese país prohibe "la compra de servicios sexuales". Francia, por su parte, califica la prostitución de "flagelo social", pero hace poco para combatirla. En Estados Unidos está prohibida -salvo en algunos Estados- y también se pena a los clientes. ¿Pero quiénes son estos consumidores de la prostitución, estos hombres de los que nunca se habla?

Una multa o la cárcel: a esto se arriesgan en Suecia los clientes de la prostitución desde enero de 1999. La nueva ley sobre violencia contra las mujeres prohibe la compra de "servicios sexuales" . Según el gobierno, "no es razonable castigar a las personas que venden un servicio sexual" ; por el contrario, es necesario "ayudarlas a abandonar ese modo de vida"1. La represión de los clientes suecos se inscribe en el marco de una serie de medidas destinadas a reducir la prostitución2. Otra novedad es la asistencia telefónica: se escucha a los hombres, se los ayuda a expresar sus problemas, se les propone una entrevista para profundizar, solos o en grupo.

Clientes, luego delincuentes… "Esta disposición no cuenta con un apoyo unánime en todo el país" , señala Eva Hedlund, psicoterapeuta de Planificación Familiar Sueca (RFSU), "pero por lo menos el tema es objeto de debate público" . ¿Acaso castigar a los clientes es la mejor manera de hacerlos cambiar? Cuando en agosto de 1998 algunos municipios italianos (Milán y Rimini) trataron de remediar los embotellamientos nocturnos en los barrios rojos imponiendo una multa a los clientes de las "luciérnagas" , no hicieron más que desplazar el problema. Del mismo modo, en Suecia los clientes podrán elegir lugares más discretos o viajar al exterior. Les bastará con abordar el ferry.

Lo que Suecia prohibe está organizado oficialmente en Alemania, país reglamentarista donde la prostitución se comercializa en los eros-centros. Son conocidas las limitaciones de este régimen, que estuvo en vigor en Francia entre 1805 y 1946. Contrariando ilusiones tenaces, no resuelve ningún problema: ni el de la prostitución clandestina (por ejemplo, de personas drogadas en las calles), ni el de la higiene pública; tampoco el de la seguridad de las mujeres no prostituídas: las enfermedades venéreas y las violaciones no disminuyeron en Alemania.

Con la excepción de Estados Unidos, en el resto del mundo los hombres pueden alquilar sexo impunemente. En los países donde la prostitución es ilegal, como en Egipto a partir de 1951, no se persigue a los clientes sino que se condena solamente a las prostitutas. Una ley de 1960 prohibe en Tailandia la venta de servicios sexuales, ¡pero no su compra! El castigo y el oprobio social sólo pesan sobre las prostitutas, mientras los templos budistas aceptan donaciones de los burdeles3.

El drama de los niños de países pobres a quienes utilizan sexualmente hombres de países ricos despertó la mala conciencia de la opinión occidental. Los clientes eran invisibles, o los protegía su condición de escritores, como en los casos de André Gide o Gabriel Matzneff, hasta que distintos países -Alemania en 1993, Francia, Estados Unidos y Australia en 1994- aprobaron una ley que castiga los delitos sexuales contra menores cometidos en el extranjero. El primer proceso tuvo lugar en Suecia en junio de 1995: un hombre de sesenta y nueve años fue condenado a tres meses de cárcel y a pagar 3.000 dólares en concepto de daños y perjuicios a un niño en Tailandia. En Francia, los "depredadores de niños" , tal como los califica el fiscal (sus víctimas eran niños rumanos y tailandeses) recibieron en 1997 condenas a entre cinco y quince años de reclusión. Todavía no hubo ningún proceso en Estados Unidos, a pesar de que los ciudadanos estadounidenses constituyen el 24% de los occidentales detenidos en Asia en 1996 por crueldad sexual contra niños. El resto eran alemanes (15%), británicos (13%), australianos (11%), franceses (7%), japoneses (7%), etc.4.

Un acto criminal cometido contra una persona a quien le falta un día para cumplir 15 años, se convierte al día siguiente en un acto comercial normal… Por falta de una reflexión generalizada sobre la prostitución, el marco legal no aborda el problema de fondo de la sexualidad, del mismo modo que en el caso del tráfico de revistas y videos pornográficos. Como en todo mercado, es la demanda la que crea la oferta. Cuando aumenta la oferta de personas que se prostituyen, bajan los precios, tal como sucede en la frontera germano-checa..

¿Cuál es entonces la demanda? ¿Quiénes son los clientes de la prostitución? Las primeras grandes encuestas sobre sexualidad (Kinsey en Estados Unidos, 1948; Simon en Francia, 1972) concluyeron que uno de cada dos hombres había pagado por una relación sexual, pero investigaciones más científicas estiman que entre el 15% y el 20% de la población masculina son clientes ocasionales. En cuanto a los clientes regulares -varias veces por año-, se puede estimar, a la luz de diversos trabajos recientes, que representan entre un 5% y un 10% de esa población.

Se sabe algo del tráfico de carne humana, de las esclavas sexuales modernas, trasladadas de los países pobres a los ricos. Se empieza a saber cada vez hay más hombres que se prostituyen (un 30% en Francia) y que sus clientes son en su mayor parte hombres casados o que tienen una pareja5. Pero casi no existen estudios sobre los clientes de la prostitución, su psicología, su patología, las consecuencias sanitarias, sociales y económicas de su conducta6. Se diría que el problema se considera tan insignificante que no merece la menor acción preventiva orientada a los hombres y los jóvenes.

En Francia, donde el artículo 185 del código sanitario y social califica la prostitución de "flagelo social" , la voluntad política de combatirla brilla por su ausencia. En junio de 1997, cuando el gobierno de Lionel Jospin exigió a los prefectos un informe sobre la prostitución en su departamento, más de la mitad contestó que no tenía nada que decir.

En Francia se cierra los ojos ante este aspecto de la sexualidad masculina. ¿Quién se acuerda de que el cardenal Daniélou murió el 20 de mayo de 1974 en la habitación de una puta? En otros países se lo trata como un problema social. ¿Pero los clientes son enfermos a los que hay que atender o delincuentes que deben recibir castigo? En Estados Unidos, donde la prostitución está prohibida (excepto en dos condados de Nevada, donde está reglamentada), se pena a los clientes. No sólo pagan en dinero: también en publicidad, como le pasó al actor Hugh Grant, sorprendido el 27 de junio de 1995, en Hollywood, haciéndose practicar una fellatio de 20 dólares. En San Francisco, la ex prostituta Norma Hotaling organizó un original programa: una jornada de toma de conciencia para clientes, similar a la de los conductores que quieren recuperar sus permisos7. No se trata de avergonzar a los clientes, sino de hacerles comprender que su conducta resulta nociva para ellos y para los demás.

A partir de 1995, Norma Hotaling "trató"a mil quinientos hombres de todas las extracciones sociales y edades. La edad promedio de la primer relación sexual paga fue de veintitrés años. La mayoría son casados o están en pareja. Carecen de madurez y tienen dificultades para comunicarse. Algunos no admiten sus inclinaciones homosexuales. Como todo el mundo, necesitan intimidad, amor, ternura, pero no saben expresar sus deseos ni satisfacerlos. Piensan que algo de sexo oral los aliviará, que con una prostituta no están engañando a su mujer y además que resulta menos complicado que tener una amante. El peligro, lo prohibido, los excita. También imaginan que a las prostitutas "les gusta" . Se horrorizan cuando descubren las violencias que padecen estas mujeres, el ritmo de turnos breves y bajas tarifas que se les imponen. Quedan estupefactos al enterarse de que ellas los odian y que sólo les interesa su dinero. "Los clientes no sienten remordimientos" , confirma la doctora Suzanne Képès, médica y psicosomatista francesa8. "No son concientes de que atentan contra la dignidad de otro ser humano. Si experimentan temor o culpa es, sobre todo, porque tienen miedo al escándalo. Están encerrados en estereotipos sobre la virilidad. Para ellos, todo se compra. Cuanto más recurren a la prostitución, más se alejan de la posibilidad de establecer una relación auténtica con una mujer que no sea una prostituta. Sin embargo, antes de castigar la transgresión, habría que explicar la prohibición desde la infancia" . ¿Cuál prohibición? La transacción sexual, la falta de respeto. La intimidad de un cuerpo humano no debe ser objeto de una negociación monetaria.

Los franceses dicen que recurren menos a la prostitución9. Además, así como uno de cada diez hombres mayores de más de cincuenta y cinco años declara que su primer relación sexual fue con una prostituta, son muy raros los jóvenes de veinte años que descubrieron la sexualidad de ese modo. ¿Un cambio? Esperemos que sí.

  1. Comisión de violencia contra las mujeres, Ministerio de Trabajo, 8-6-98.
  2. Los países nórdicos son la única región donde la prostitución disminuyó en los últimos veinte años. Estocolmo tiene dos millones de habitantes, Paris ocho millones. En Estocolmo hay doscientas personas cuya única actividad es la prostitución; en París son seis mil, según Christian Amiard, director de la Oficina Central de Represión de la Trata de Seres Humanos (OCRTEH). En Francia se prostituyen entre quince mil y dieciocho mil personas; un 30% extranjeras.
  3. Lo mismo sucede en Argentina, donde el proxenetismo es ilegal desde 1936. (Ver Rafael Ielpi y Nicolás Zinny, Rosario: Prostitución y rufianismo, Ed. La Cachimba, 1972. En este libro se cuenta la historia de Raquel Liberman, ver página 33). Actualmente es muy rara sin embargo la detención y condena de proxenetas; las únicas personas detenidas son las que ejercen la prostitución y la policía hasta usa a los clientes como "testigos" (nunca como involucrados) en el momento de la detención.
  4. Fuente: Bulletin de la Fondation Scelles, Nº 1, octubre de 1997 (en esta fundación hay documentación importante: 14, rue Mondétour, 75001 París, tel.: 331 (40260445).
  5. Estudio estadístico de Hubert Martinez, director de la OCRTEH en 1993.
  6. Sven-Axel Mansson, "L´homme dans le commerce du sexe", noviembre de 1987 (en Le Cri, Paris noviembre de 1993). Sobre "turistas sexuales" , Julia O´Connell Davidson, "L´Exploiteur sexuel" (Ecpat, Congreso mundial contra la explotación sexual infantil con fines comerciales, Estocolmo, agosto de 1996).
  7. SAGE (Standing Against Global Exploitation, se puso en práctica en otras ciudades de Estados Unidos y Canadá). Cf. entrevista a Catherine Durand, Marie-Claire, septiembre de 1998.
  8. Florence Montreynaud, Prostitution et société, Nº 123, Clichy, octubre-diciembre de 1998.
  9. Alfred Spira, Nathalie Bajos y otros, Les comportements sexuels en France, la Documentation française, París, 1993.

Las clientas

En Cuba los llaman "jineteros" . En Zanzíbar son los "papasi" (chinches). En Mombasa (Kenia) y en la costa de otros países pobres son los beach boys (muchachos de la playa). Se trata de apetecibles hombres jóvenes que se ofrecen a turistas occidentales y a parejas. En Rodas, Brasil o Gambia, esperan a que salgan de su hotel las inglesas, suecas, alemanas, francesas, etc. que les parecen tan ricas. Se ofrecen como guías… y algo más. ¿Qué esperan? Algo de dinero, pasar unas horas en un buen hotel, comer y aprovechar la piscina.

Pagar por un servicio sexual? Las mujeres también lo hacen. Ya no se trata sólo de gigolós para viejas damas adineradas. La última novedad, que algunos artículos ambiguos celebran como una nueva etapa de la "liberación" femenina , son los gentlemen walkers, cuya compañía alquilan las mujeres de negocios a agencias de acompañantes británicas o francesas o, en Japón, en los clubes de huéspedes (hay doscientos en Tokio), equivalentes a los bares de acompañantes femeninas.

El fenómeno se desarrolló a partir de la década del setenta, cuando las mujeres de los países ricos, de clase media, mediana edad y autonomía financiera, comenzaron a viajar con destino a los países cálidos. El viaje, el exotismo, la tentación de disponer de una pequeña suma para un placer desvinculado de sentimientos y compromisos: igual que los hombres…

Baby I will make you sweat (Nena, te voy a hacer sudar), una película de Birgit Hein (1994) muestra a una alemana de cincuenta y tres años que viaja a Jamaica dos veces al año para "consumir" uno o dos magníficos negros. Otra película, la notable Bezness del tunesino Nouri Bouzid (1992) reflexiona sobre los conflictos -pérdida de la autoestima, repulsión por su cuerpo, dificultad para mantener relaciones afectivas- de un joven que alquila su cuerpo.


Autor/es Florence Montreynaud
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 2 - Agosto 1999
Páginas:31, 32
Traducción Cecilia Beltramo
Temas Derechos Humanos, Estado (Justicia), Políticas Locales, Consumo, Prostitución
Países Canadá, Estados Unidos, Argentina, Brasil, Cuba, Australia, Egipto, Gambia, Kenia, Jamaica, Japón, Tailandia, Alemania (ex RDA y RFA), Francia, Suecia