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Elogio del amor

El nuevo filme de Jean Luc Godard, "Elogio del amor", se estrena en Francia el miércoles 16 de mayo. Es una cantata cuyos personajes cantan la Resistencia antinazi, la memoria y el cine. Una nueva oportunidad para descubrir la originalidad y la pertinencia de este realizador único, para quien el cine corresponde ante todo al campo del pensamiento.

Primero hay que ver "Elogio del amor". Después volver a verlo, como quien mira de nuevo un cuadro, vuelve a escuchar un fragmento musical o relee un libro. Sólo después se puede hablar sobre él. Hasta tal punto se ha impuesto la costumbre de hablar sin ver y de inmediato (todavía más cuando se trata de Godard, adulado por unos y rechazado por otros, en otras palabras, en todos los casos reducido, traicionado, congelado), que uno se aferra al sueño de que un día simplemente se miren sus imágenes y se escuchen sus filmes. "Lo interesante, es hablar del filme, no de la persona. ¿Pero quién lo hace? En literatura es posible; se suele hablar de los libros, no de los autores. Pero en el cine es excepcional, se habla del presupuesto o de lo que quiso hacer el autor. Los autores hablan mucho, dicen lo que quisieron hacer, y el público les cree aunque no lo hayan hecho. El público no mira las imágenes, ve lo que le dijeron que tenía que ver, sigue el elogio publicitario de la televisión, dictado por la explotación y que sólo concierne al producto" , corrobora el cineasta.

"Elogio del amor" es un filme en blanco y negro, como ya no se hacen. Se trata en él de algo del amor, del amor por algo. El amor a la Resistencia, a la memoria, al cine, a la lengua francesa, a la historia… Edgar es Bruno Putzulu. Basta con verlo, de frente o de espaldas, derecho en su despacho o sentado con el impermeable sobre sus rodillas, o mirando por la ventana como quien mira a través del tiempo, comunicándose a través de la inmovilidad y el silencio, para comprender que para Jean Luc Godard este hombre es "de una gran rectitud, la honestidad y la probidad como actor" . "Trató de resistir y resistió ". Eso salta a la vista.

Edgar tiene un proyecto, y lo expone: "Cuenta algo de la historia de las tres estapas de la vida: hay jóvenes, adultos y viejos. Ese algo es uno de los momentos, uno de los cuatro momentos del amor" . Música. "A saber, el encuentro, la pasión física, después la separación, y el reencuentro…¿Y qué hace usted allí dentro? ¿Y usted?… "

Allí dentro se trata de la historia pequeña y de la grande. ¿Cómo pasar de la historia a la Historia? Edgar busca gente, investiga, "tal vez para un filme en la tradición documental, ¿pero quién sabe con exactitud el sentido de esa palabra?… Una tesis sobre los católicos en la Resistencia… "¿Qué es la resistencia? Son las piedras que persisten en medio del oleaje, la barca a la que se denomina "Francia libre" , las fotos del pasado que mira la señora Bayard, el derecho a la memoria. "Todo el mundo habla de deber de la memoria, pero me parece que hay que hablar de derecho. En todo caso es una hipótesis… El derecho es o bien una división o bien una multiplicación del deber. Está el deber de ser humano, el deber de comer… El derecho es otra cosa, es la organización de ese deber" , explica Godard.

La memoria son los lugares y monumentos. Los de la historia grande, que "Elogio del amor" muestra en presente con su carga de pasado, su valor conmemorativo; y los de la pequeña historia: los bancos públicos donde se acuestan los miserables para dormir, donde otros se sientan para hablar o leer, y donde también pasa el tiempo. Y entre la historia grande y la pequeña, o mejor dicho al lado de todas las historias, está el cine, otro lugar de la memoria: lugar del tiempo, de la fideliad y del deseo.

"Elogio del amor" es un elogio del tiempo. Lo deja llegar, lo hace aparecer. Es simple y evidente, como una estilográfica que se moja en un frasco de tinta y se llena ante nuestros ojos, y es complicado. "Es como la mecánica cuántica. Se puede tener la velocidad de un corpúsculo pero no saber dónde está. Y si no se sabe dónde está, no se tiene su velocidad. El cine está hecho, o debiera estar hecho, para ocuparse de eso, para hacer surgir. Uno filmea en el presente y proyecta: enseguida está en el pasado. Se ve una imagen y después se la vuelve a pensar. Por consiguiente se trata de la memoria" , explica Godard.

Para saber, para crear, hay que investigar. "Elogio del amor" es un policial donde Edgar es el detective. Para enterarse, para conocer, hay que partir de los hechos. Es indispensable para el cine, "si no queremos que un filme de ficción sea sólo una comedia estadounidense" , y para todo. Para la economía por ejemplo: "Si usted quiere saber por qué la economía de Japón funciona mal en este momento, cuando hace diez años nos la ponían de modelo, vaya todas las mañanas a las 8 a la esquina de la avenida Georges V y Campos Elíseos: va a ver a los japoneses haciendo fila ante los almacenes Vuitton. ¿Para qué? ¿Para comprar valijas color caca! Es un misterio absoluto (risas)… Al ver esa imagen y al describirla, cabe decir algo sobre la economía japonesa y la economía en general… ", sigue Godard.

Antes de expresarse hay que empezar por mirar, "si no, se superponen palabras sobre palabras, como decía Péguy, y termina por no haber más realidad" . Y el cineasta añade: "Generalmente las cosas no se ven. Yo trato de verlas. No veo de lejos, porque soy miope, pero veo de cerca. Trato de ver… El título inglés del último libro de James Ellroy es The Six Cold Thousand, es decir, "Seis mil dólares fríos" , y el título en francés es American death trip. Eso es la mundialización… ". Otro ejemplo: Estados Unidos. "Advierto que es un país cuyos habitantes no tienen nombre. Americano no quiere decir nada: los mexicanos o los brasileños también son americanos. Y Brasil también es Estados Unidos, lo mismo que Canadá. ¿Qué dice esto sobre ellos, sobre su historia?… Mi hipótesis es que no es de extrañar que un país cuyos habitantes no tienen nombre necesiten historias de otros. Buscan el origen, como nosotros, pero como no tienen una larga historia tienen que buscarla en los otros: en Sarajevo, en Vietnam… "

A propósito de historias, dice Godard: "Habría que preguntarse por qué a la gente le gusta ver filmes estadounidneses. Tal vez porque somos como niños, nos gusta atiborrarnos. Ya que a la gente le gustan los filmes estadounidenses, de acuerdo. Pero entonces vayamos hast el final con lo diarios. Que Figaro, Libération, Le Monde, se escriban en inglés, si eso gusta sigamos adelante. E incluso que se termine Figaro. Que siga pagándole a la gente y haga un acuerdo con The New York Times para publicar sus artículos en francés".

Para quien afirma que "el verdadero imaginario tiene que pasar por lo real" , el cine tiene que servir para ver, pensar, y después hablar: "En el casi obsceno debate que desde hace años compara las muertes en el gulag con las de los campos de concentración, basta ver que las tres primeras letras de Lager son las tres últimas de gulag, y en vez de discutir frases sobre frases propongo tomar un filme soviético de la gran época y un filme de actualidades alemán, y entonces vemos que la sonrisa de los jóvenes reclutados en Rusia y en Alemania eran diferentes. La sonrisa rusa era muy diferente de la alemana. Es increíble cómo se nota eso en las chicas. No es lo mismo. Con los muertos pasa lo mismo. Al hacer eso se haría un trabajo sobre el terreno, en el terreno del entendimiento y de la comprensión, no solamente en el de decir… "

Volvamos al terreno de "Elogio del amor", empezando por el título. "El título de un filme, confía Godard, es la nota de partida que indica algo. Los títulos no son apodos: se habla de títulos de propiedad, de obligaciones…"En el filme se trata continuamente del amor. Del amor y su ausencia, de la formación de la pareja y su dificultad, de la cohabitación. De todas las parejas: presente/pasado, negro y blanco/colores, memoria/amnesia, paz/guerra, documental/ficción, algo/nada, campo/contracampo, y acción/reacción, "la pareja más antigua de la historia" . Y por supuesto hombres y mujeres. "Elogio del amor" dice algo de todas las parejas a través del matrimonio Bayard, Tristan e Isolda, Eglantine y Perceval, Edgar y…Edgar, que busca hasta en un depósito de la SNCF (Sociedad Nacional de Ferrocarriles) a una chica "de ojos grandes" , que tenía "un verdadero discurso… a propósito del Estado, y de la imposibilidad de que el Estado se enamore…"El título del nuevo filme de Godard no es sólo una nota de partida: es su puerta y su llave.

Como en la SNCF, una imagen puede ocultar otra, o las palabras ocultar una imagen, o viceversa. La reiteración resulta indispensable para la reflexión, y como siempre en Godard hay que ir y venir, establecer correspondencias y conmutaciones, es decir, trabajarlo todo un poco, tal vez porque "no se puede pensar en una cosa sino pensando en otra" , como dice Edgar: "usted ve un paisaje nuevo; es nuevo para usted porque lo compara en su pensamiento con otro paisaje, un paisaje antiguo que usted ya conoce. No es un cine tranquilo. El espectador tiene que inquietarse junto con él a propósito del sentido del lugar. Del sentido de las palabras: resistencia, distribución, amor, título, memoria… ese es uno de los caminos que propone quien "trabaja en el cine, como se dice" para atravesar las apariencias y poner en cuestión lo que se presenta como verdad.

"Elogio del amor" es un filme sobre el lugar de cada cual en el espacio y en el tiempo, en el campo y el contracampo. "El campo/contracampo es una foto de alguien, y después otra foto de alguien que habla, lanza Godard. Pero si lo miramos bien, técnicamente nunca hubo todavía un verdadero campo/contracampo, sólo hubo el comienzo de algo que falla, nunca hubo los contracampos que hubieran sido necesarios, la visión o la no visión, la ausencia, lo innominable… Y mi idea es que la consecuencia del hecho de que nunca lo haya habido es que nada ha cambiado. Hay algo que no se produjo… En cuanto a la televisión, en el fondo ignora por completo el contracampo. No muestra al que escucha. Hay un plano, cortan, como dicen, y hay otro, y esos planos no tienen relación humana entre ellos. Por momentos, hasta tal punto no hay relaciones entre los planos que hasta subdividen la pequeña imagen de la televisión, nadie sabe por qué…"Y añade: "Podríamos discutirlo, si fuera posible la discusión, pero ya no es el caso. Ya no se puede batallar, la gente no sigue, se fastidia. Afirman pero no discuten".

En "Elogio del amor", como en muchos de sus otros filmes, Godard trata sin embargo todavía de suscitar la discusión, y si apela a Wittgenstein, Cioran, Matisse, Bresson, Monet, Simone Weil, Georges Bataille, Robert Walser y otros es para hacer escuchar ideas: "Pongo esas palabras para guardarlas, porque llevan a otra cosa. Hago un cuadro sonoro, el cuadro tiene un sentido… Emito ideas. A partir de allí, se reflexiona, y un día se habla sobre eso. Cada cual tiene que ver. Si no les gusta que se hable de contracampo, tanto peor… ".

Después de una hora, se pasa del blanco y negro al color. Y no cualquier color. El de una cámara digital cuyos tonos evocan el fauvismo. El mar es rojo, la playa azul. Las olas bermellón sobre el mar hacen eco a la orquesta roja. Empieza la segunda parte del filme: dos años antes, en Bretaña, donde Edgar se encuentra con Jean Lacouture porque trata de "documentarse sobre el fondo" . ¿Qué pasó entonces, dos años antes?

Primero vemos a Edgar solo sobre una ruta azul bordeada de árboles amarillos y rojos; un cartel indica: "Atención, niños" . Edgar sale de la infancia, trata de convertirse en adulto. Por lo demás, para saber, se irá al cine.

Veremos que "Elogio del amor" es un filme de amor negro, un filme político, histórico, sociológico, una búsqueda incesante. Una mirada a veces melancólica - "Cada pensamiento debiera recordar la ruina de una sonrisa" - sobre fragmentos de la nada, que nos muestra y nos hace escuchar algo de los hombres y del mundo tal cual son.

"Las cosas cobran sentido cuando terminan: es porque es allí donde comienza la historia" . No la historia de ustedes ni la mía, como dice Edgar. Pase lo que pase: la nuestra.

Autor/es Philippe Lafosse
Publicado en Artículos especiales para eldiplo.org
Número de ediciónNúmero 23 - Mayo 2001
Temas Televisión, Filosofía, Armamentismo, Militares, Literatura
Países Canadá, Estados Unidos, Brasil, Japón, Vietnam, Alemania (ex RDA y RFA), Francia, Rusia