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Recuadros:

Una Intifada diferente

Al Fatah y Hamas, las dos principales agrupaciones políticas de Palestina, llamaron a intensificar la guerra santa durante el mes sagrado del Ramadán, iniciado en la última semana de noviembre. La nueva Intifada, surgida contra la expansión de las colonias israelíes en territorios legalmente palestinos, se desarrolla en el contexto de un acercamiento entre los países árabes y musulmanes -que por primera vez en nueve años incluye a Iraq- y de un recrudecimiento de la hostilidad contra EEUU, incluso de parte de aliados tradicionales como Arabia Saudita.

No faltaron signos premonitorios. Ya el 15-5-2000, aniversario de la Nekba, "la catástrofe" de 1948-1949, miles de palestinos habían sitiado Netzarim, en la Banda de Gaza, y Negohot, Beit El, y Pesagot, en Cisjordania. Esas colonias, plantadas en el corazón del territorio palestino, cristalizan la exasperación de ese pueblo. Día tras día roen su tierra. Su "protección" requiere la presencia de miles de soldados israelíes, de múltiples "puntos de control" -lugares de todo tipo de humillaciones para los palestinos- y la construcción de "rutas de circunvalación" reservadas únicamente a los colonos. Su sola existencia hace quimérica cualquier idea de viabilidad de un Estado independiente y soberano.

El primer ministro israelí, Ehud Barak, como todos sus predecesores, aprobó la construcción de viviendas en las colonias -el presupuesto 2001 les destina 500 millones de dólares- en el mismo momento en que proclamaba su deseo de firmar una paz definitiva entre los pueblos israelí y palestino. A mediados de mayo, el ministro de Vivienda prometía nuevos privilegios a los judíos que se instalaran en la colonia Ariel. Un folleto publicitario exaltaba los "buenos negocios": "Ocupe un departamento, pague sólo 4.600 dólares y reembolse el crédito con apenas 390 dólares mensuales"1.

Esas colonias, situadas todas dentro de territorios palestinos indiscutibles, condensan los puntos de fricción más mortíferos de la nueva Intifada. Pues el primer mensaje de los insurgentes es transparente: Israel debe elegir entre la paz y las colonias, esas colonias que los estatutos de la Corte Penal Internacional, adoptados en julio de 1998 en Roma, califican de "crimen de guerra". Desde ese punto de vista, el levantamiento palestino ya logró su primer éxito, al complicar la vida cotidiana de los colonos y tornar costosa su defensa. Como se lamenta un habitante de Netzer Hazani, en Gaza, "los tiros no son eficaces, pero destruyen a la gente de otro modo. Ellos disparan y enloquecen a toda la colonia. Sobresaltan al grupo de alerta, a los residentes, a toda la región. Para no hablar de las mujeres y los niños. Es lo peor"2.

¿Israel comienza a tomar conciencia? ¿Hay que morir por Netzarim? El escritor David Grossman, al igual que el movimiento "Paz Ahora", reclama la disolución de las colonias3. Yossi Sarid, diputado del movimiento de izquierda Meretz, admite: "Las colonias que en este momento están en el centro de la tormenta ponen en peligro ante todo y en primer lugar a sus residentes, pero también a los soldados. Habría que desmantelarlas enseguida"4.

La nueva Intifada marca el fin ineluctable de los últimos diez años de negociaciones. El analista palestino Ghassan Jatib recuerda que la OLP, presionada fundamentalmente por Estados Unidos, había aceptado que "el mejor medio para alcanzar sus objetivos consistía en abandonar completamente la violencia y limitarse a las demandas justificadas y legitimadas por el derecho internacional, especialmente la única resolución del Consejo de Seguridad que goza del apoyo de Israel y de Estados Unidos: la 242". A pesar de esas concesiones, a pesar de la aceptación de todas las exigencias israelíes relativas a la seguridad -prácticamente no se registraron atentados terroristas entre septiembre de 1997 y septiembre de 2000- el Estado hebreo no sólo continuó confiscando tierras, sino que en la cumbre de Camp David de julio pasado "afirmó que el acuerdo final preveía el mantenimiento de las colonias en el seno de Israel y que, respecto de Jerusalén, lo que Israel había tomado quedaría en su poder"5.

Esas intimaciones inaceptables6, y la victoria del Hezbollah en el sur del Líbano -gracias a la lucha armada- fueron los elementos que desataron el levantamiento palestino. ¿Su objetivo? Renovar las reglas de juego para llegar a una paz justa fundada en la coexistencia de los dos Estados.

Igual que la Intifada anterior, iniciada en 1987 (y que duraría hasta 1993), esta revuelta es popular y espontánea; nadie puede decretar semejante movimiento. Pero, como lo señala el periodista Graham Usher7, es también original. Sus principales dirigentes son el Fatah, la organización de Yasser Arafat que había sido relativamente marginalizada por la Autoridad Palestina, y los cuadros medios salidos de la primera Intifada. Todas las organizaciones nacionales e islámicas, incluidas Hamas y Yihad Islámica, están agrupadas dentro de una dirección común -lo que no ocurrió en 1987- y reconocen la preponderancia del Fatah. La originalidad de este movimiento reside en la utilización de la violencia, incluso armada, contra los soldados y colonos israelíes en los territorios ocupados.

¿Qué lugar ocupa allí Yasser Arafat? Es difícil establecerlo con precisión. La Autoridad Palestina, que él instauró en 1994, sin dudas se desprestigió, tanto por su corrupción como por sus métodos de negociación. Indirectamente, la protesta es también contra ella. Al mismo tiempo, la presencia de Arafat en territorio palestino -estuvo exiliado en Túnez en 1987- encarna la lucha nacional. Una vez más, supo mantenerse a la escucha de las aspiraciones de su pueblo.

De todas formas, el objetivo político de la dirección palestina y el de la Intifada coinciden: devolución de todos los territorios ocupados en junio de 1967, incluido Jerusalén-Este. Ni un metro cuadrado más, ni uno menos8. Los palestinos estiman haber aceptado un "compromiso histórico" al renunciar al 78% de la Palestina histórica, y no quieren perder más territorios. Exigen, por lo tanto, una vuelta a la legalidad internacional -resolución 242 del Consejo de Seguridad del 22-11-67 y reconocimiento del derecho de los refugiados a regresar a sus tierras- y un nuevo mecanismo de negociaciones. Como explica Marwan Barghuti, una de las figuras destacadas del actual levantamiento, hay que terminar con el monopolio estadounidense en las conversaciones y organizar "una conferencia semi-internacional" bajo la égida, fundamentalmente, de las Naciones Unidas, con participación de todas las grandes potencias y también de Israel, Palestina, Siria y el Líbano9.

Resurge el sentimiento panarábigo

Ante las demandas israelíes para poner fin a la violencia, todas las organizaciones palestinas, al igual que la totalidad de los insurgentes, repiten hasta el cansancio: no se puede volver a la situación anterior al 28-9-00, fecha del inicio de los enfrentamientos, pues fue precisamente esa situación la que creó las condiciones para el estallido actual.

La movilización de la opinión pública árabe e islámica es una carta fuerte de los palestinos. Esa movilización se ve amplificada por los nuevos canales árabes de televisión satelital, fundamentalmente por la célebre cadena Al Jazirah, de Qatar, que retransmite en directo las imágenes del levantamiento y de la represión. Mientras que durante la primera Intifada -como durante la Guerra del Golfo- dominaba la visión occidental de los enfrentamientos en el Medio Oriente forjada por la CNN, ahora son "imágenes árabes" las que cautivan a los espectadores, desde los campos de refugiados palestinos hasta las callejuelas de El Cairo o de Casablanca. Las manifestaciones masivas, de Ammán a Marrakech, de Túnez a Kuwait, apremian a regímenes más o menos complacientes para que demuestren su solidaridad con los palestinos.

La cumbre árabe de El Cairo (21 y 22-10-00) en la cual, por primera vez en diez años, participó el régimen de Bagdad; y la posterior cumbre de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), en Doha (Qatar) (12 y 13-11-00), se tradujeron en una importante ayuda material para los palestinos y para la Autoridad palestina, y también en la suspensión de cualquier normalización de relaciones con el Estado hebreo. Marruecos, Túnez y Omán cerraron las representaciones israelíes. Qatar, el país más reticente a comprometerse en esa vía, debió replegarse ante las amenazas sauditas de boicotear la cumbre de la OCI. Y el 21-11-00 Egipto anunció la retirada de su embajador en Tel Aviv, mientras Jordania retenía el suyo en Ammán.

El príncipe heredero saudita Abdallah adoptó desde el inicio de la crisis un lenguaje firme. En la cumbre de la OCI advirtió a los países musulmanes que mantienen relaciones con Israel: "Esperamos de ellos que disminuyan sus vínculos con Israel al nivel mínimo, o que los suspendan totalmente. Deben condicionar cualquier tratativa con Israel a reales progresos en el proceso de paz, no sólo en el tema palestino, sino también sobre los otros temas". Hizo además una seria advertencia a Washington al amenazar con "romper las relaciones diplomáticas con cualquier Estado que transfiriera su embajada a Jerusalén ocupada"10. El Congreso estadounidense votó la enésima resolución a favor de esa medida.

Acelerado por la actual crisis, se confirma el acercamiento entre Bagdad y el resto del mundo árabe. Los vuelos directos entre Bagdad y las capitales de Cercano Oriente y del Maghreb se han vuelto moneda corriente. El Cairo y Bagdad restablecieron sus relaciones diplomáticas, rotas desde hace diez años. En la cumbre de la OCI se asistió incluso a una muy tímida distensión entre Irak y Kuwait. El párrafo de la resolución final relativo al contencioso entre ambos países cambió su título "Las consecuencias de la agresión iraquí contra Kuwait" por "La situación entre Irak y Kuwait". El emir de Qatar, que presidirá la OCI durante los próximos tres años, fue oficialmente encargado de una misión de buenos oficios entre esos dos países. La resolución final condenó también "las acciones ilegítimas a las que está sometido Irak, fuera del marco de las resoluciones de las Naciones Unidas", en clara referencia a los bombardeos estadounidense-británicos contra Irak.

Bagdad se apodera una vez más de la bandera de la solidaridad con los palestinos. Como explica Tarek Aziz, vice-primer ministro iraquí, "existe la posibilidad de un conflicto mayor en Medio Oriente. La confrontación seguramente se extenderá más allá de Jerusalén, de Cisjordania y de Gaza. Irak tiene una función que cumplir en los futuros acontecimientos, no puede seguir impasible mientras Israel agrede a los árabes. No olvidemos que Irak está en el centro del conflicto árabe-israelí"11.

La estrategia estadounidense en Medio Oriente y en el Golfo Pérsico, fijada luego de la clamorosa victoria de los aliados sobre Bagdad en la primavera de 1991, hace agua por todos lados. Se apoyaba en dos pilares: una solución del conflicto árabe-israelí y el aislamiento de los "Estados ilegales", fundamentalmente Irak e Irán. Paralizada por la farsa de Florida (ver pág. 26), la Casa Blanca asiste a la erosión del consenso anti-iraquí y al renacimiento de un frente árabe, aún frágil evidentemente, pero que incluye a Bagdad.

La aversión contra Estados Unidos, ya de por sí fuerte en la región, se intensifica aún más, y el Departamento de Estado multiplica las advertencias a los estadounidenses que viajan a la zona. El mortífero atentado contra el destructor Col el 12-10-00 en Adén, prueba la vulnerabilidad de la presencia militar estadounidense. La integración de Israel en la región no sólo se frena, sino que retrocede a 1994 -fecha de la firma de la paz jordano-israelí- a lo que se suma la desconfianza. Las tentativas estadounidenses de enrolar a los países del Golfo Pérsico en una iniciativa de defensa regional, un sistema de prealerta a gran escala contra los misiles, se paralizan12. El sucesor de William Clinton tendrá el duro trabajo de redefinir toda la política estadounidense en una región nuevamente barrida por vientos de guerra.

¿Hacia dónde va Medio Oriente? Varios responsables estadounidenses e israelíes evocan los riesgos de la extensión del conflicto al Líbano y a Siria, o la desestabilización de algunos regímenes, en particular el de Jordania. La brutalidad de la represión israelí, largamente premeditada ("hace dos años que nos preparamos para combates de este tipo", explicaba el 14-11-00 el general Shaul Mofaz, jefe del estado mayor) y que según señaló Amnesty International a fines de octubre, "podría constituir un crimen de guerra", no solucionará nada, como confirman la mayoría de los analistas militares israelíes.

Giro de posiciones

La movilización de reservistas no puede sino aumentar la irritación de Israel, parte de cuya opinión pública reaccionó luego de varias semanas de abatimiento y reclama fundamentalmente el fin de las colonias. La asfixia económica de los territorios palestinos, la utilización de tanques y helicópteros, los atentados en el interior de Israel, no harán más que profundizar el abismo entre dos pueblos que según sondeos realizados a mediados de noviembre siguen apoyando mayoritariamente la paz13.

En una carta abierta a Barak titulada "Un minuto antes de la próxima guerra", Shaul Mishal, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Tel Aviv, señala: "Cuando se asiente el polvo de la próxima guerra palestino o árabe-israelí, seremos seguramente los vencedores. Y usted, señor primer ministro, surgirá entre el humo del campo de batalla para pronunciar el más brillante de los elogios ante las tumbas recién cavadas. Usted podrá incluso persuadir a mucha gente de que se trataba de la más justificada de todas las guerras libradas por los judíos. Será una guerra en la que ganaremos todas las batallas, pero esas victorias sólo nos conducirán al punto de partida. Nadie mejor que usted sabe que cuando la última batalla haya terminado y nos veamos otra vez obligados a sentarnos con los palestinos a la mesa de negociaciones, junto con los representantes de los países árabes, con los estadounidenses, los europeos, y quizás también con una participación internacional, deberemos discutir sobre los mismos dolorosos temas territoriales, sobre Jerusalén y sobre el derecho de los refugiados al regreso"14.

  1. Report on Israeli Settlement in the occupied territories, Washington, septiembre-octubre de 2000.
  2. Daniel Ben Simon, "Road to hell", Haaretz,17-11-00.
  3. Ver el texto en francés en Libération, París, 8-11-00. http://www.liberation.fr
  4. Citado por International Herald Tribune, París,15-11-00.
  5. Palestine Report, Jerusalén,15-11-00.
  6. Sobre esas negociaciones, ver también el testimonio de Akram Haniyyé, "Ce qui s"est réellement passé à Camp David", Revue d"études palestiniennes, París, Nº25, otoño de 2000.
  7. Graham Usher, "The Intifada this time", Al Ahram Weekly, El Cairo, 2/8-11-00.
  8. Sin embargo, en Camp David los negociadores palestinos aceptaron la idea de un intercambio de territorios. Si Israel quiere anexar las tierras medianeras en las que se concentra la gran mayoría de los colonos, deberá ceder el equivalente al Estado palestino.
  9. Entrevista en el diario Al-Zaman, Londres, 27-10-00, reproducida por Summary of World Broadcasts (SWB), BBC, Londres,30-10-00.
  10. Summary of World Broadcasts (SWB), BBC, Londres, 14-11-00.
  11. Entrevista en el diario Al Safir, Beirut, 20-11-00, reproducida por Mideast Mirror, Londres, 20-11-00.
  12. Ver Geoffrey Aronson, œHacia una paz armada en el Cercano Oriente" Le Monde diplomatique edición Cono Sur, julio de 2000.
  13. Ver particularmente, respecto de la opinión pública israelí, el diario Maariv, Tel-Aviv, 17-11-00, y sobre la opinión pública palestina, el sitio de la Universidad de Bir Zeit: http://www.birzeit.edu/dsp/surv2/index.html
  14. Citado por Mideast Mirror, 17-11-00.

Curioso humanismo…

En Egipto acaban de tener lugar las elecciones legislativas. Por primera vez, la autoridad judicial se hizo responsable del control del escrutinio, disminuyendo así el nivel habitual de fraudes. Fueron elegidos cerca de veinte diputados del entorno de los Hermanos Musulmanes, así como otros quince de la oposición, lo cual significa una merma del monopolio del partido en el poder. En uno de los distritos los Hermanos llamaron por primera vez a votar a un candidato copto del partido Wafd, mientras el postulante oficialista distribuía volantes anticristianos.

Esta tímida "apertura", en un país donde el presidente Hosni Mubarak fue reelecto en septiembre de 1999 con cerca del 94% de los sufragios, preocupa a un periodista de Marianne1. Bajo el título "El regreso de los Hermanos", escribe: después del triunfo de los Hermanos Musulmanes, "el poder tiene dos opciones: o bien tratar a esta oposición como se lo merece, o bien dejarla ocupar su bancada haciendo de cuenta que no existe. ¿Hasta cuándo mantendrá Mubarak su política del avestruz?" Puesto que sabemos que el poder egipcio tortura en las cárceles, manipula el sistema judicial, aplica la pena de muerte, podemos imaginar con inquietud lo que pasaría si siguieran los consejos de nuestro colega…

El 21-10-00, el Center for Strategic and International Studies de Washington publicó en su sitio de Internet un análisis de la crisis de Palestina. El texto -en el mismo sitio se aclara que no se lo puede citar (!)-preconiza la instauración de una autoridad palestina "implacable" y eficaz para combatir sobre todo a los que se oponen al proceso de paz, en primer lugar a los islamistas. El autor especifica que hay que tener en cuenta que "toda política antiterrorista exitosa debe actuar en forma decidida y a veces violenta. Requiere métodos de interrogatorio que rozan la tortura psicólogica y/o física, así como arrestos y detenciones arbitrarias…".

Sin lugar a dudas, frente al Islam político las declamadas profesiones de fe democráticas y humanistas pierden su vigencia.

  1. Marianne, París, 13/19-11-2000.


Autor/es Alain Gresh
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 18 - Diciembre 2000
Páginas:23, 24
Traducción Carlos Alberto Zito
Temas Conflictos Armados, Movimientos de Liberación, Geopolítica, Islamismo
Países Estados Unidos, Irak, Túnez, Egipto, Marruecos, Francia, Arabia Saudita, Cisjordania (ver Autoridades Palestinas), Gaza (ver Autonomías Palestinas), Irán, Israel, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Palestina, Qatar, Siria