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Sucesión abierta para el poder azerí

Tras un período de euforia, en el que la capital azerí de Bakú era comparada con Kuwait por la ventaja que sacó del viraje de la ex URSS al capitalismo, Azerbaiyan sigue afrontando tensiones con sus vecinos: Rusia, Armenia, Turquía, Irán; pero sobre todo pasa por un período de inestabilidad interna, con presagios de disturbios sociales. El presidente Geidar Aliev, enfermo, no tiene un sucesor a su altura.

Un gigantesco retrato a color del presidente Geidar Aliev sonriendo domina la entrada del aeropuerto de Bakú. La ruta que llega al centro de la ciudad está sembrada de máximas atribuidas al jefe supremo. Desde la plaza de la libertad (Azaliq Meydoni), se divisan las plataformas petroleras que cubren al mar Caspio. Así, desde su llegada, el visitante se ve enfrentado con el presidente y con el petróleo, los dos símbolos de la estabilidad de Azerbaiyán, un Estado presentado hasta hace poco como el símbolo del fracaso.

Bakú es una de las capitales más dinámicas de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), la que más ventaja sacó del viraje hacia el capitalismo. Edificios de oficinas, complejos hoteleros, negocios de lujo para productos importados, carteles de publicidad para teléfonos celulares y automóviles occidentales, son algunas de las muestras de la "nueva Bakú ". Sin embargo, a principios de la década era una opaca ciudad soviética. En los años siguientes fue sacudida por la inestabilidad política e intentó delinear un nuevo nacionalismo y sentar las bases de la independencia. Paradójicamente, fue un antiguo dirigente del período soviético, Geidar Aliev, el que ubicó al país en la senda de la estabilización y de un capitalismo consumista.

En el mes de junio de 1999, el presidente Aliev celebró sus treinta años en el poder y recordó en qué medida la historia reciente del país estaba vinculada con su propia biografía. En efecto, en junio de 1969 se convirtió en el primer secretario del Partido Comunista de Azerbaiyán. En el gobierno de Yuri Andropov hasta accedió al Buró Político del Partido Comunista de la URSS, antes de ser destituido por Mijaîl Gorbachov. En el período de caos y desintegración de la URSS asumió la dirección del Najichevan -un enclave azerí en el corazón de Armenia- y mantuvo al territorio fuera del alcance de las turbulencias nacionalistas. "Desvió"un golpe de estado militar de Surat Husseinov contra el presidente Abulfaz Elchibey, para tomar el poder en Bakú, en el verano de 1993.

Acusado de agente de Moscú, Aliev demostraría rápidamente sus aptitudes de jefe de Estado independiente: restableció la estabilidad eliminando a los numerosos grupos armados y encarcelando a los militares golpistas, incluyendo a Surat Husseinov. Firmó contratos de varias decenas de miles de millones de dólares con las compañías petroleras occidentales, entre ellos uno de 7.600 millones de dólares en septiembre de 1994, calificado como el "contrato del siglo" , que convirtió a Azerbaiyán en "prioridad nacional" para los occidentales1. Hasta sus adversarios políticos, como el Frente Popular de Azerbaiyán (FPA), reconocen sus méritos. "No apoyamos su política interior, pero en el último período, Aliev se aproximó a nuestra posición, abandonando sus inclinaciones prorusas. El éxito de Aliev consiste en haber traído la estabilidad al país, que vivía a la sombra de los grupos militares" , explica Nizami Guliev, parlamentario y dirigente del FPA.

Rauf Talishinski, jefe de redacción del periódico Zerkalo, se alegra porque "desde que volvió al poder, Aliev no sólo restableció la estabilidad sino que además preservó las instituciones democráticas. Tenemos partidos políticos y medios de comunicaciones independientes" . Y prosigue: "En cambio, no pudo reformar la economía ni llevar a cabo la reconciliación nacional. Quiere dirigir solo y dejará un vacío político. Trabaja exclusivamente para el presente".

Es verdad que el antiguo optimismo ha mermado. El Eldorado petrolero tarda en conformarse y las perforaciones no conducen a descubrimientos sustanciales. Desde principios de este año, algunas empresas extranjeras empezaron a abandonar Bakú. Los medios de comunicaciones empezaron a publicar reportajes más escépticos, después de haber comparado a Azerbaiyán con Kuwait durante tres años. Al período de excitación le sucede una visión más realista del potencial del mar Caspio. Aun si la región no se convierte en un nuevo Golfo Pérsico, el petróleo seguirá siendo el motor de la economía y el principal proveedor de dólares del presupuesto. Tofik Zulfugarov, ministro de Relaciones Exteriores, explica que "hemos firmado contratos de inversiones por 60.000 millones de dólares. Alrededor de dos a tres mil millones de dólares ya han llegado y nos estamos convirtiendo en un país importante, no sólo por su petróleo sino también por su gas".

Hostilidad de Occidente

Pero los dirigentes saben que el petróleo no alcanza para concitar el apoyo internacional, ni en lo que se refiere al conflicto del Karabaj, a la resistencia contra los objetivos de Moscú y de Teherán, ni al esfuerzo de modernización económica. Así, el oleoducto gigante de Bakú-Ceyhaán parece estar en suspenso. El consorcio de compañías extranjeras a cargo de la construcción afirmó que no podría estar terminado antes del año 2003, o quizás 2005. Pese al incremento del precio del petróleo, parece difícil llegar a la suma de 3.700 millones de dólares que esto requiere. Por otro lado, la inestabilidad en Chechenia hace que el uso del oleoducto del norte sea poco seguro, si es que no se lo clausura. La única vía válida es el oleoducto BakúSupsa, habilitado en el mes de abril de 1999. Por otra parte, los beneficios acarreados por el boom petrolero de los años precedentes no sirvieron para reformar la economía. Si bien las decenas de millones de dólares sustraídos a las compañías petroleras le permitieron al Estado vivir confortablemente, por otro lado la corrupción ha ahogado a las medianas o pequeñas empresas. Sólo en 1998, abandonaron el país 110 compañias turcas.

La otra mala noticia es la frágil salud del presidente Geidar Aliev. Fue hospitalizado en Turquía en el mes de febrero de 1999, y debió ser intervenido quirúrgicamente del corazón en abril en Estados Unidos, por lo que debió pasar dos meses fuera de su país. Su ausencia provocó varias crisis en el seno del partido en el poder, Yeni Azerbaiyán, del cual se escindieron varios grupos para unirse a la oposición.

En el mes de enero de 1999, Vafa Guluzade, asesor del Presidente en relaciones exteriores, hizo una declaración que provocó un terremoto político. Reivindicaba la presencia de bases de la OTAN, de Estados Unidos, o bien de Turquía en la península de Aspheron, para defender los intereses de las compañías petroleras extranjeras en las orillas del mar Caspio. Aunque el presidente Aliev tomó distancia de esas posiciones, Guluzade insistió en defender una estrecha colaboración entre su país y la OTAN.

Guluzade es un político experimentado, que habla perfectamente el árabe y el inglés. Le sirvió de intérprete al ex dirigente soviético Leonid Brejnev en sus viajes al Cercano Oriente y más específicamente en sus encuentros con el presidente egipcio Anuar El Sadat y con Yasser Arafat. Tiene una notable capacidad de supervivencia política, dado que asesoró sucesivamente a todos los presidentes en Bakú desde la independencia y, en consecuencia, puede ser considerado uno de los arquitectos de la política exterior de su país.

En su despacho, abre el periódico ruso Nesavisimiya Gazetta, y exclama: "Está escrito, negro sobre blanco. La colaboración militar ruso-armenia apunta al restablecimiento de la hegemonía de Moscú en la región. Sabemos cuáles son las fuerzas existentes: por un lado el imperialismo ruso, por el otro los movimientos de independencia nacional" . La guerra en torno del Alto Karabaj, prosigue, es "el enfrentamiento entre Azerbaiyán y las fuerzas rusas neoimperialistas que tienen de rehén a Armenia"2. Provocador, termina afirmando que en el pasado no solamente Zankezur era azerí, sino que "Erevan era de hecho parte del territorio azerí ".

Pero el Presidente no hace caso a su asesor en este terreno. Nuestro grupo de periodistas, que incluye -hecho destacable- a varios colegas armenios, es introducido en la sala de conferencias presidencial después de haber franqueado un severo control. Las cámaras de la televisión nacional ya están listas para retransmitir, como todos los días, los dichos del presidente Aliev. Pese a sus 76 años, su palidez y el temblor de sus manos, todavía es capaz, después de toda una jornada de trabajo, de brindar su diaria conferencia de prensa de una hora. "Tengo confianza, vamos a encontrar una solución que corresponda a la vez a los intereses de Armenia y a los de Azerbaiyán" , aclara, antes de abordar el tema del futuro de Karabaj: "No utilizo el término autonomía; prefiero el más amplio de autogobierno (self government). Es una gran libertad. Un estatuto que se ubica en el limite de la independencia".

En julio y agosto de 1999, en una propiedad aislada cercana a Ginebra, el presidente Aliev mantuvo a solas dos entrevistas con su par armenio, Robert Kocharyan. Al término de estos encuentros, el presidente Aliev declaró que "el alto el fuego proseguirá hasta lograr una solución pacífica" , sin siquiera hacer referencia a la sacrosanta "integridad territorial" de Azerbaiyán. La oposición acusó al poder de preparar concesiones mayores: Bakú reconocería la independencia de Karabaj al precio de un vínculo formal con Azerbaiyán. Aun más, el corredor de Lachin que separa a Karabaj de Armenia, quedaría bajo su control. En cambio, Erevan cedería seis distritos, también ocupados recientemente: los refugiados podrían volver a sus hogares, bajo la protección de una fuerza policial, pero el ejército azerí no podría entrar.

Azerbaiyán, que ya rechazó la última proposición del grupo de Minsk (Organización para la seguridad y la cooperación en Europa, OSCE) en cuanto a un "Estado común" con el Alto-Karabaj, se encuentra bajo presión diplomática. El senado estadounidense, sometido a la influencia del muy activo lobby proarmenio, sigue apoyando el punto 907 del Freedom Support Act, que prohibe toda ayuda económica y militar a Bakú mientras no se levante el bloqueo de Armenia y de Karabaj. Una semana después del pedido formulado por el ministro de Defensa azerí a favor de una intervención "pacífica" de la OTAN para resolver este conflicto, Javier Solana, su secretario general, declaraba en un encuentro con el presidente armenio: "No estamos directamente implicados (…). Mantenemos buenas relaciones con todos los países de la región (…). No consideramos la posibilidad de enviar tropas allí ". De esta manera, Bakú se enteró de que no debía esperar ayuda de Occidente en el conflicto del Alto-Karabaj.

Zulfugarov, sostiene que "hay que entender la idea de una cooperación militar estadounidense-azerí a la luz de la alianza militar ruso-armenia" . Moscú envió recientemente armamentos de punta -incluida una escuadra de Mig 29 y misiles tierra-aire S 300- a sus bases en Armenia, ya provista por China de un sistema de misiles Hyphoon.

Descontento interno

En el mismo momento en que sus relaciones con Occidente se enfriaban, Azerbaiyán experimentaba tensiones con sus vecinos. Moscú reaccionó mal ante la salida de la república del pacto de seguridad colectiva de la Comunidad de Estados Independientes y ante su tentativa de alianza con la OTAN en plena crisis de Kosovo. Ankara, pese a sus discursos sobre la fraternidad, está descontenta con las revelaciones hechas por Abdullah Ocalan, dirigente del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), sobre la implicación de Geidar Aliev, cuando era general de la KGB, en la ayuda a los "terroristas" . Las relaciones son aún peores con Teherán: la república islámica reprocha a Azerbaiyán su colaboración con sus enemigos acérrimos, Estados Unidos e Israel. E Irán mantiene, paradójicamente, excelentes contactos con la Armenia "cristiana" , que ocupa el 9% del territorio azerí (sin incluir al Alto-Karabaj) y dio asilo a un oficial de policía, Mahir Javadov, acusado de haber organizado un golpe de Estado contra Aliev y de quien se dice que intenta reagrupar y entrenar a sus partidarios.

Sin embargo, el principal peligro para la estabilidad del país no proviene del exterior. Ni Rusia ni Irán formulan reivindicaciones territoriales. Armenia no se propone una escalada, en la medida en que ganó la guerra de 1992-1994 y puede intentar negociar los territorios conquistados contra la independencia de facto de Karabaj. Lo que representa una amenaza para Azerbaiyán son los disturbios internos, cuando la población pierda la paciencia y cuando se evaporen los espejismos de riqueza petrolera. Además, el gran nivel de corrupción ha exacerbado las críticas hacia las elites dirigentes. El descontento social puede expresarse en los movimientos regionalistas centrífugos, o bien a través de un radicalismo islámico que se afirma en la región. En este contexto, la instalación de bases extranjeras -turcas o estadounidenses- que podrían convertirse en el blanco de extremistas y que potenciarían los antagonismos regionales, seguramente no resultarían de ninguna utilidad.

Según ciertos rumores, el presidente Aliev estaría preparando a su hijo Ilham Aliev, vicepresidente de la compañia petrolera de Estado Socar, para sucederle. Se lo ve cada vez más frecuentemente en las ceremonias oficiales y en la televisión. Pero no tiene ni el carisma ni los apoyos de su padre. Tal como lo señala el periodista Talishinki: "No conocemos las reglas de juego de la sucesión que se viene preparando. ¿Será un partido de ajedrez, o bien uno de hockey? "

  1. Nur Dolay, "Grandes manœuvres pétrolières dans le Caucase, Le Monde diplomatique, julio de 1995.
  2. Jean Gueyras, "Ni guerre ni paix dans le Haut-Karabakh" , Le Monde diplomatique, enero de 1996.
Autor/es Vicken Cheterian
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 4 - Octubre 1999
Páginas:11, 12
Traducción Dominique Guthmann
Temas Conflictos Armados, Militares, Deuda Externa, Geopolítica, Políticas Locales
Países Estados Unidos, Azerbaiyán, China, Armenia, Rusia, Turquía, Irán, Israel, Kuwait