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Democracia, una búsqueda permanente

La caída de la Unión Soviética y el final de la guerra fría abren un espacio favorable para pensar el sistema de libertades civiles y personales y los derechos sociales y económicos como causas indisociables, que se apuntalan mutuamente, en lugar de pensarlas como excluyentes. La evolución de la poderosa democracia estadounidense indica que la mercantilización invasora distorsiona y asfixia la práctica democrática.

Mientras entre lanzamiento de globos y prestaciones de las "esposas" se desarrollaban las convenciones de los dos grandes partidos estadounidenses, que designaron a George W. Bush y a Albert Gore como candidatos republicano y demócrata respectivamente para las elecciones presidenciales, los electores de Maryland ponían sus votos en subasta. Si sus representantes políticos se habían vendido a los diferentes lobbies, ¿por qué no beneficiarse también ellos con esa fuente de riqueza?1. No hace mucho la Cámara de Representantes de Estados Unidos votó en primera instancia un proyecto de ley que exonera de derechos de sucesión el patrimonio de varios miles de multimillonarios, lo que significaría una pérdida de 30 mil millones de dólares para el Estado… De acuerdo con un comentarista estadounidense, esta decisión atestigua la validez de una "ley del poder, la que dice que el dinero habla"2. En un país donde el 25% de la población posee el 80% de la riqueza y garantiza lo esencial del financiamiento de los partidos políticos, los elegidos del pueblo eligieron. Parafraseando a León Bloy, podrían tomar por su cuenta esta idea: "La democracia es una moneda de 20 francos"3.

Mientras en la democracia más poderosa del mundo se acelera el regreso a una República censataria, un huracán casi invisible barrió el planeta: entre 1994 y 1999, 113 países pasaron de un régimen autoritario a un sistema multipartidario. ¿Cómo descifrar esa contradicción?

El enfrentamiento entre la URSS y Estados Unidos había impuesto una polémica sesgada: todos se veían conminados a elegir su campo, el de las "libertades formales" o el de "los derechos económicos y sociales". Pero el colapso de la URSS y el terrible fracaso humano de las experiencias socialistas redujeron al silencio a los partidarios de la segunda opción. La importancia de las libertades en la construcción de las sociedades es hoy ampliamente aceptada, independientemente de su efecto sobre el desarrollo. Supongamos, escribe el Premio Nobel de Economía Amartya Sen, una situación donde "el mismo resultado económico (logrado en el marco del mercado) se logra en el marco de un sistema centralizado, bajo las órdenes de un dictador que logra centralizar todas las decisiones de los actores referidas a la producción y distribución. ¿Podríamos celebrar el éxito de un sistema así?"4.

Pero Estados Unidos interpretó su victoria sobre el comunismo como la victoria de su concepción de la democracia, reducida a unas recetas y a una vitrina electoral. Lo atestigua la reunión auspiciada por Washington (entre el 25 y el 27 de junio pasado, en Varsovia) de 107 países "democráticos". ¿Democrático Egipto, donde las elecciones son mera forma, el analfabetismo masivo y la libertad de organización reducida a su mínima expresión? ¿Democrático Kuwait, donde el sufragio excluye a las mujeres y a cientos de miles de ciudadanos de "segunda zona"? ¿Democráticos Turquía, Azerbaiyán, Perú, Kenya? De hecho, el único punto en común de los "107" es que se los considera "amigos" de Estados Unidos.

Francia fue el único país presente que no se unió al llamado final. En el curso de los últimos diez años, explicó Hubert Vedrine, ministro francés de Relaciones Exteriores, "se ha exacerbado una concepción de la democracia instantánea, que demasiado a menudo no tiene en cuenta situaciones reales ni el estado de evolución de las sociedades. Ciertas declaraciones, proclamas, comunicados, se redactan como si se tratara de convertir de golpe a la religión democrática a agentes de la tiranía, en lugar de alentar y consolidar procesos sociales de evolución". Y añadió: "¿Cómo limitarse a preconizar por todas partes una democracia puramente política y jurídica, cuando se agravan en el mundo desigualdades inconcebibles, que son otras tantas bombas de tiempo?".

En efecto, ha llegado el momento de relanzar la reflexión sobre la democracia en condiciones más serenas que las que había impuesto la guerra fría. ¿Hay que conformarse con que esté vestida a medias? ¿Con que esté amputada? "Hasta la última década, subraya el último informe del programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el desarrollo humano y los derechos humanos siguieron caminos paralelos, tanto en su concepción como en su práctica (…) Pero actualmente los dos movimientos convergen en pensamiento y acción, y la brecha entre las prioridades de uno y otro se está salvando"5. De manera que la erradicación de la pobreza hace progresar los derechos económicos pero también contribuye a consolidar el avance de los derechos civiles. Por otra parte, las libertades permiten a los pobres organizarse, luchar por sus derechos, exigir a los responsables de las decisiones que rindan cuentas. Si la detención de un sindicalista o la clausura de un diario son inaceptables, el analfabetismo y la miseria reducen la democracia a una fachada y fertilizan el terreno para las dictaduras. ¿Por qué entonces, se interroga el PNUD, "la tortura de una sola persona suscita enseguida vivas protestas, mientras más de 30 mil niños mueren a diario por causas que hubieran podido evitarse y su muerte pasa competamente desapercibida?".

La democracia es una búsqueda que recomienza continuamente, un camino sembrado de emboscadas, las más peligrosas de las cuales son sin duda los intereses particulares y la corrupción por el dinero. La caída de la gran mayoría de los regímenes autoritarios es un paso en la dirección correcta. Pero no marca ni el final del camino, ni el de la historia.

  1. Libération, 21-8-00.
  2. Paul Krugman, "Pity the Pain of the Very Rich", International Herald Tribune, París,15-6-00.
  3. Léon Bloy, Exegèse des lieux communs, Gallimard, Paris, 1968.
  4. Amarty Sen, Un nouveau modèle économique, Odile Jacob, Paris, 2000.
  5. Informe mundial sobre el desarrollo humano 2000, De BoeckUniversité, Bruxelles.
Autor/es Alain Gresh
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 15 - Septiembre 2000
Páginas:40
Traducción Marta Vassallo
Temas Deuda Externa, Mundialización (Economía), Neoliberalismo, Derechos Humanos, Estado (Justicia), Estado (Política), Geopolítica
Países Estados Unidos, Egipto, Azerbaiyán, Francia, Turquía, Kuwait