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La serie que convulsiona a la nueva Sudáfrica

Motivo de escándalo para la nueva élite negra sudafricana que pide lisa y llanamente su eliminación, pero con un éxito sin fisuras para un público de chicos de 7 a 15 años que se ven retratados en sus episodios, la serie Yizo Yizo, emitida por la cadena oficial, aborda la problemática de los alumnos de una escuela media en una township de Johannesburgo. Concebida por el gobierno como un medio de conciliar a esa juventud al borde de la marginalidad y la delincuencia con la escuela asociada al poder blanco, la serie "logra que el país haya empezado a dialogar consigo mismo", según se enorgullece el joven realizador Teboho Mahlatsi.

Sudáfrica, 13 de marzo de 2001, 20.30hs. Los 3.159.520 telespectadores que contemplan el cuarto episodio de la serie Yizo Yizo no dan crédito a sus ojos. Por primera vez en treinta y cinco años de existencia, la cadena pública SABCI, creada en 1976, muestra a dos hombres a punto de tener relaciones sexuales. La escena se desarrolla en la cárcel, y Chester, uno de los malos estudiantes del folletín, para garantizar su seguridad se ve obligado a acostarse con un jefe de pandilla. Se adueña del país un debate apasionado: dos días después de la difusión del episodio, el Sowetan, principal diario negro (2,1 millones de lectores) anuncia en tapa su disgusto1 y se hace eco de las reacciones de lectores indignados que exigen sin más que se retire del programa la serie en cuestión. El "caso Yizo Yizo" suscita incluso una intervención en el Parlamento.

No es la primera polémica que provoca Yizo Yizo ("Eso es", en lenguaje popular), rodado con un presupuesto de 5 millones de rands (cerca de 700.000 dólares), que el 20 de febrero de 2001 empezaba su segunda parte. Después de la difusión del primer episodio en la primavera de 1999, esta serie revolucionaria, producida por la sociedad The Bomb Shelter2 para los jóvenes de 15 a 25 años, y sobre todo para los once millones de surafricanos negros escolarizados, no ha dejado de dar que hablar. Al describir la vida cotidiana de los alumnos del primer curso y después del último en Supatsella High school, una escuela secundaria en una township de Johannesburgo, Yizo Yizo aborda, sin excluir ninguno, los problemas a los que se enfrentan diecinueve millones de negros menores de 20 años en una nación que pretende ser un "arco iris"3 : droga, relaciones conflictivas con los profesores, violencia, castigos corporales, violaciones, fracaso escolar, pero también el rol de los padres y las reformas en marcha en el campo de la educación… La serie, que registró un 57 % de audiencia en el público general, superó el 74 % entre los chicos de 7 a 15 años en su primera parte. Incluso ha sido premiada por los Avanti Awards (los Siete de Oro sudafricanos) en 2000.

Un sector de la nueva élite negra critica la serie porque ofrece una imagen "negativa y exagerada" de lo que sucede en las townships. "No solamente nuestra cultura no nos autoriza a mirar ese tipo de cosas con nuestros hijos, sino que tampoco representa una contribución positiva a la sociedad que tratamos de construir", se indigna un vocero del Congreso Nacional Africano (ANC).

No obstante, Yizo Yizo resultó de un encargo gubernamental. En 1996, cuando el país estaba presidido desde hacía dos años por Nelson Mandela, la cadena pública de televisión creó SABC-Education-TV. Entre los objetivos de ese departamento, que se propone "contribuir al desarrollo de la nación de una manera informal y amena", está el de "utilizar el vector de la ficción dramática para educar a los jóvenes que tienen sed de conocimiento, pero que no gustan ni del didactismo ni del tono profesoral". Se realizó entre los jóvenes una investigación conjunta entre el Ministerio de Educación y diferentes organizaciones no gubernamentales (ONG), y se dirigió una oferta a las sociedades de producción independientes del país.

La herencia del apartheid es en efecto muy pesada en materia de educación: en 1999, 2.800.000 negros no sabían leer ni escribir (frente a 16.000 blancos) y un 12 % de menores de veinte años no estaban escolarizados en absoluto; en 2000 el país tenía 6 millones de desocupados negros frente a 1 millón de desocupados blancos (el 30 % de la población activa está sin trabajo).Y lo que es peor, durante los últimos años del antiguo régimen, la escuela, considerada como un instrumento del dominio blanco, fue boicoteada por toda una generación que pasó sin solución de continuidad de la lucha política a la delincuencia y al gangsterismo. Por lo tanto, recuperar el interés por aprender significaba un reto importante para la nueva Sudáfrica.

Yizo Yizo utiliza el realismo del lenguaje de las townships (la serie está subtitulada en inglés), y adopta un montaje rápido a la manera de clip, que da gran importancia a las referencias culturales de la primera generación postapartheid (como la popularísima música kwaito)4. Pero, como recuerda el folleto enviado a las escuelas antes de su difusión, la serie no olvida que "no corresponde sólo al gobierno mejorar la calidad de la enseñanza, sino también a los profesores, a los padres, y de hecho toda la comunidad ha de colaborar en los cambios dentro de su propio seno".

Con este objetivo, el guión sigue el destino de tres generaciones -encarnadas por intérpretes veteranos o por actores jóvenes descubiertos en el gueto. Los episodios están rodados en el instituto Daveyton, situado en una township al norte de Johannesburgo, y rebautizado Supastella High School. Desde el principio, la serie pone en evidencia la verdadera relación amor/odio entre las generaciones, emblemática del abismo que separa a una juventud nacida al final del apartheid de los mayores que vivieron la "guerra de liberación". Eso no impide que el 85% de los padres y el 95% de los profesores que siguieron la primera parte reconocieran a fin de año que el folletín es "enriquecedor y propicia el diálogo sobre temas hasta entonces silenciados".

"En la nueva Sudáfrica, Yizo Yizo ya no es el blanco de una polémica racial sino social", señala Isaac Shongwe, productor ejecutivo de The Bomb Shelter, "incubadora" de proyectos comerciales "con vocación social". Muchos negros de la nueva élite tienen cierta estrechez de espíritu. Tienden a olvidar que también ellos vienen de la township. Desgraciadamente, estas cosas allí suceden de veras". En efecto, algunos estiman que Yizo Yizo dramatiza en exceso la cotidianeidad de lo que se ha dado en llamar la "juventud del gueto", o que les da un mal ejemplo: algunas pandillas se han dado el nombre de la serie; sin embargo, desgraciadamente la realidad parece más amarga, si cabe, que en esta ficción "en tus narices". El ministro de Educación, Kader Asmal, en el cargo desde 1999 y promotor del programa voluntarista Tirisano ("Trabajar juntos" en zulú) orientado a renovar la enseñanza5, reconoció el pasado año que el 30% de las escuelas eran insalubres y que más del 40 % carecía de agua y de electricidad. Un millón de alumnos no tiene ni mesa ni silla, y las escuelas se ven constantemente alteradas por las huelgas de los profesores y los boicots de los escolares. Mandela Raphele, antigua vicepresidenta de la Universidad de El Cabo, hoy en el Banco Mundial, estima que "la violencia es una realidad cotidiana para los niños", mientras que el diario Star, en su edición del 24 de marzo de 2001, se alarmaba, apoyado en fotografías de Yizo Yizo, por el impresionante auge de las pandillas juveniles6.

"Mucha gente esperaba que la segunda parte de la serie fuese más suave, pero conseguimos seguir abordando temas duros con el aval de nuestros socios, que creen en lo que hacemos. A veces, es verdad, se sienten un poco incómodos. Pero están obligados a reconocer que es lo que realmente sucede en la escuela", señala el inventivo realizador Teboho Mahlatsi7.

Teboho Mahlatsi, hijo asumido del "neocolonialismo", alimentado en la serie televisiva Homicida, al igual que en los largometrajes Accattone y El odio8, "dos films donde vemos que el gueto constituye una problemática universal", ha sido objeto de las peores críticas. Entre ellas la de "asesinar al pueblo negro". Aunque a veces reconoce que su condición de realizador de Yizo Yizo es "algo difícil de sobrellevar", se niega a bajar los brazos.

Realismo

Este cineasta que vivió su adolescencia en Soweto, township histórica de la "lucha de liberación", se empeñó especialmente en desarrollar en la segunda parte la psicología de los personajes principales y acentuar el realismo. La escena de homosexualidad en prisión, fruto de largas entrevistas con grupos de presos y del rodaje en un verdadero centro penitenciario situado en el norte de Johannesburgo, no es para él más que "la exacta realidad sin ambigüedad de lo que sucede dentro (…). Queríamos decir con claridad que, contrariamente a lo que creen muchos jóvenes del gueto, la prisión no tiene nada de paradisíaco ni de etapa iniciática para un pandillero. Pero se ve que nuestra sociedad sigue siendo profundamente homofóbica. Lo que explica el impacto que tuvo esa escena. Ahora bien, para estimular el debate y la discusión, no hay que dudar en ser provocador"9.

De aquí al final de la temporada, la serie tratará temas tales como la desconfianza de la comunidad respecto de la policía, los movimientos de "vigilantes" (milicias de autodefensa), la droga en la escuela, las desigualdades entre las escuelas de las townships y las de la periferia, los problemas económicos de los profesores, antes de clausurarse en el paso al Matric, el equivalente del bachillerato. Puntos oscuros, abordados no obstante con el humor comunicativo de la calle, y donde se percibe la voluntad de probar que existe esperanza y posibilidades de "renacimiento" hasta en el gueto. "Estoy particularmente satisfecho de que gracias a esta serie al menos el país haya podido empezar a tener un diálogo consigo mismo", afirma el joven realizador.

El equipo de Yizo Yizo piensa mantener ese diálogo con los medios de que dispone. Con el apoyo del ministerio de Educación, acaba de realizar una amplia gira por las escuelas del país, provisto de una revista gratuita con una tirada de 300.000 ejemplares donde los actores se dirigen directamente a su público: consignas voluntaristas (sé tu mismo), consejos sobre las relaciones con los profesores o sobre la necesidad de abrir al fin un libro de escuela, direcciones de organizaciones que luchan contra la violencia en el ámbito escolar… Voz destemplada, el testimonio sin concesiones de varios jóvenes estrellas de Yizo Yizo que también tuvieron alguna cuenta con la justicia.

Yizo Yizo, nave capitana de una nueva ola de teleseries que va de Soul City a Soul Buddyz pasando por Khulukela o Take Five, es indiscutiblemente un folletín histórico para una nación "que inició una revolución, pero que todavía no ha alcanzado el centro del vado"10. Como resume Blessing Manale, secretario nacional encargado de los medios de comunicación para el sector de la juventud del ANC: "Prohibir la serie no serviría para nada. Por el contrario, deberíamos estarle agradecidos a la SABC por habernos dicho al fin lo que viven nuestros jóvenes. Pero la situación de estos últimos no va a mejorar si sólo hablamos de ellos a propósito de la programación de Yizo Yizo. Los medios de comunicación, los partidos políticos y la sociedad civil deberán preocuparse más que nunca de desarrollar un mensaje claro en lo relativo a la prevención del sida, la droga y la violencia para estos talentosos sudafricanos que en cuanto terminan la escuela vuelven a la calle".

  1. "Yizo Yizo Rape Outrage" (Yizo Yizo: el escándalo de la violación) tituló ese día este diario popular e histórico.
  2. El equipo de treintañeros de The Bomb Shelter, especialista del edutainment, mezcla de educación y entretenimiento, deberá estar presente, en junio próximo, en el festival del film documental de Marsella: está programada la proyección de Yizo Yizo. Contactos: Desiree@thebomb.co.za
  3. El país tiene 43 millones de habitantes.
  4. Jean Christophe Servant. "L´Afrique conteste en rap", Le Monde diplomatique, París, diciembre de 2000.
  5. Rompiendo con el programa Outcomes based, inspirado en las ideas del psicólogo soviético Lev Vygotsky, el programa Tirisano, lanzado en enero de 2000, establece diversas prioridades para la enseñanza en los próximos cinco años: prevención del sida, eficacia de las escuelas y profesionalización de los docentes; la lucha contra el analfabetismo, la enseñanza en profundidad, y una reforma de los dispositivos de decisión tanto a escala del Estado como de la provincia. Paralelamente, el presupuesto nacional dedicado a la educación pasó en el año 2000-2001 a 58,5 mil millones de rands respecto de los 52,7 del año precedente
  6. 24 -3-2001, Johannesburgo.
  7. León de Plata del jurado de cortometrajes del Festival de Venecia de 1999 por "Retrato de un joven ahogándose".
  8. Accattone, de Pier Paolo Pasolini, 1961; El Odio, de Mathieu Kasovitz, 1995.
  9. 1,7 millones de personas fueron encarceladas en 1999 en 224 penitenciarías sudafricanas. De ellas, el 77,8% eran negros, según el Departament of Correctional Services.
  10. The Economist, Londres, febrero de 2001.
Autor/es Jean Christophe Servant
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 24 - Junio 2001
Páginas:30, 31
Temas Televisión, Historia, Deuda Externa, Políticas Locales, Educación, Seguridad
Países Sudáfrica, España