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El UCK va por la revancha en Macedonia

Era previsible que los bombardeos de Estados Unidos y la OTAN contra Yugoslavia y el respaldo a los ultranacionalistas de origen albano en Kosovo, derivara en un fortalecimiento del extremismo de derecha, acentuara las tendencias centrífugas en la región y alentara la continuidad de la guerra. La actual situación bélica en Macedonia es un eslabón más de una guerra que amenaza otra vez al corazón de Europa.

Primero en el sur de Serbia, a continuación en el norte de Macedonia, la cuestión albanesa resurge un mes después de las primeras elecciones libres en Kosovo que tuvieron lugar el 28 de octubre de 20001. Aparecen nuevos movimientos guerrilleros que toman como modelo al Ejército de Liberación de Kosovo (UCK). Preconizan la liberación de los albaneses de esas regiones, pero en un contexto que no tiene nada en común con el de aquel Kosovo víctima, durante diez años, de la represión del régimen de Slobodan Milosevic. A partir del 5 de octubre de 2000, Serbia busca su senda hacia la democracia. En Macedonia, las fuerzas políticas albanesas forman parte de las coaliciones de gobierno desde la independencia del país en 1991.

Las dos nuevas guerrillas aparecen casi simultáneamente: el Ejército de Liberación de Presevo-Medvedja-Bujanovic (UCPMB) en el sudoeste de Serbia, el 4 de febrero de 2000, y el Ejército de Liberación Nacional de Macedonia (UCKM) en el noroeste de Macedonia, el 20 de enero de 2000. Al principio se contentan con la colocación de algunas bombas. Poco después el primero sitia la zona-tapón desmilitarizada entre Kosovo y Serbia, franja de cinco kilómetros de ancho por unos treinta de largo, de acceso prohibido a la policía y al ejército serbio en virtud del acuerdo del 9 de junio de 1999.

Aprovechando la distensión del contingente estadounidense de la KFOR que controla ese fragmento de la frontera, la guerrilla lanza operaciones militares hacia las tres comunas de mayoría albanesa de Presevo, Medvedja y Bujanovac, donde viven 70 mil albaneses. Una vez instalada en esta zona, intensifica su acción. De todos modos, contrariamente a lo sucedido en la era Milosevic, los serbios no responden con represión, sino con negociación. Los radicales, entonces, deciden inaugurar un frente nuevo.

Para tal fin, el UCKM abandona por primera vez la clandestinidad, y el 16 de febrero de 2001 empieza a ocupar algunos poblados albanófonos aislados, próximos a las fronteras de Macedonia, Kosovo y Serbia. Los radicales procuran reeditar las "conquistas" del UCK y forzar a los occidentales a reabrir la cuestión albanesa. Pero tanto en Skopje como en Belgrado, pese al deterioro de la situación militar, las autoridades se muestran moderadas.

La KFOR vislumbra que el frágil equilibrio kosovar corre el riesgo de ser nuevamente cuestionado, y refuerza su control de las fronteras de Kosovo. La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), por su parte, autoriza a las fuerzas serbias a regresar a un pequeño sector de la zona desmilitarizada y los capitales europeos prestan un apoyo total al gobierno macedonio. Tanto que el 13 de marzo, el UCPMB firma un acuerdo de alto al fuego con Belgrado. En contrapartida, en Macedonia, cuya población está formada en un 30% por albaneses, la situación sigue siendo confusa: a partir del 15 de marzo, el UCKM llevó los enfrentamientos hasta las afueras de Tetovo, la segunda ciudad del país.

Para comprender estos rebrotes, hay que remontarse a los orígenes de la crisis y al cambio de la política estadounidense en los Balcanes en el otoño de 1998. En ese momento, Milosevic ya no es el hombre de los acuerdos de Dayton. El UCK ya no es un movimiento marxista-leninista nacionalista, adepto a la gran Albania. Desde el 24 de marzo de 1999, la aviación de la OTAN bombardea Yugoslavia. El 10 de junio, día siguiente a la partida de las fuerzas serbias de Kosovo, el Consejo de Seguridad de la ONU pone a la provincia bajo control internacional, mediante la resolución 1244, al tiempo que la mantiene bajo soberanía yugoslava. Durante esos seis meses de enfrentamientos, el UCK sufre ininterrumpidos reveses militares, perdiendo centenares de combatientes. Pero su heroísmo romántico le valió la afluencia de voluntarios: un millar de albaneses de Macedonia y algunos centenares de Serbia del Sur, sin contar a los militantes más politizados provenientes de Europa Occidental.

En un Kosovo independiente de facto, los ex guerrilleros toman el control de la provincia, expulsan a las minorías serbias, rom y goran2 y se entregan a toda clase de tráficos. Un sector del UCK se transforma, el 21 de septiembre de 1999, en Cuerpo de Protección de Kosovo (TMK). Aunque oficialmente civil, éste se comporta como la milicia de Hashim Thaçi, autoproclamado Primer Ministro. Coronados con los laureles de la victoria, los guerrilleros asedian el campo político. El 15 de octubre de 1999, Thaçi funda el Partido del Progreso Democrático de Kosovo, que meses más tarde adoptará el nombre de Partido Democrático de Kosovo (PDK), que presentándose como el partido del UCK federa a los desencantados del "rugovismo3 ". El Movimiento Popular Albanés (LPK), que fue el esqueleto político del Ejército de Liberación, acepta integrarse a esta nueva formación. Sus militantes, por su parte, defienden el rigor de la doctrina: independencia de derecho en Kosovo y apoyo a los albaneses de Serbia, Macedonia y Montenegro.

Con criterio pragmático y contrariando la postura del LPK, Thaçi hace a un lado sus proclamas pan-albanesas. Ramush Haradinaj, miembro de este último en Suiza, luego general del UCK, abandona el PDK en marzo de 2000 y funda la Alianza por el Porvenir de Kosovo (AAK). Ésta intenta agrupar a todos los descontentos: soldados disidentes del UCK, ideólogos del LPK, opositores históricos al "rugovismo", e incluso ex dirigentes de la Liga de los Comunistas. También figuran en las filas del AAK albaneses militantes para la liberación de Serbia del Sur y Macedonia Occidental. En la víspera de las elecciones municipales del 28 de octubre de 2000, el AAK aparece como el partido de los radicales.

Estos últimos consideran que ganarán holgadamente las elecciones municipales del 28 de octubre frente a la Liga Democrática de Kosovo (LDK), del pacifista Ibrahim Rugova, desacreditada por sus negociaciones con Milosevic durante los bombardeos. De hecho, ninguno de los dos partidos derivados de la guerrilla tiene ya viento a favor: tráficos diversos, procedimientos extorsivos, ajustes de cuentas, gestión local autoritaria, despiertan rechazo entre los kosovares que aspiran ante todo a la paz. El veredicto de las urnas es inapelable: la LDK obtiene el 58% de los sufragios; el PDK el 27%; la AAK el 8%.

Un programa separatista

Decepcionados por este fracaso, los militantes del LPK abandonan el partido de Thaçi. El 22 de julio de 2000, el movimiento organiza su quinta asamblea general en Pristina. Su programa no presenta ambigüedades: "Una parte de la nación permanece aún bajo el yugo del opresor en Serbia, Macedonia y Montenegro… Dado que la situación de los albaneses de Macedonia, Montenegro o Kosovo oriental es la de un pueblo oprimido, la cuestión albanesa en los Balcanes permanece irresuelta… El pueblo albanés de Kosovo debe orientarse hacia la independencia y formar un estado que comprenderá todos los territorios ocupados de mayoría albanesa"4.

Hace ya cuatro meses que el LPK realiza colectas de dinero en la diáspora para el UCPMB. Shefket Hasani, jefe militar de este grupo, llega así a Suiza en la víspera de las elecciones en Kosovo y denuncia a Thaçi por el desvío de 1 millón y medio de francos suizos destinados a su guerrilla5. El 26 y 27 de agosto de 2000, el movimiento organiza un nuevo congreso en Suiza. Se renueva la directiva. Se confía a Fazli Veliu el puesto de Secretario General de la división exterior. Albanés de Macedonia, dirigente político aún clandestino del UCKM, éste último no se dará a conocer hasta el 11 de marzo de 2001. El LPK se convierte de este modo en el esqueleto político de los adeptos a la gran Albania. Si su "marxismo-leninismo" se diluye, el ultranacionalismo le sirve como caballito de batalla. A sabiendas de que el gobierno socialista de Tirana denuncia abiertamente esta empresa, el LPK se orienta hacia un "gran Kosovo" que reúna a todos los albaneses de la ex Yugoslavia.

Pero el 5 de octubre de 2000, Milosevic es reemplazado por el presidente democráticamente electo, Vojislav Kostunica. Finalmente, el 23 de diciembre, los demócratas ganan holgadamente las elecciones legislativas de Serbia. Serbia ya no es la amenaza que inclinó a los occidentales a favor del UCK.

Por esta razón los radicales elegirán la política de cuanto peor mejor, en espera de que se reactive la cuestión albanesa. Su objetivo: desestabilizar Serbia y Macedonia para obtener un "Dayton albanés". El 22 de noviembre de 2000 explota una bomba frente a la sede de la representación yugoslava en Pristina, y cuatro policías serbios son asesinados cerca de Presevo. Tres semanas después, el UCPMB logra persuadir a los dirigentes del PVD y el PBDSH para hacer causa común contra Belgrado.

El papel de Estados Unidos

El plantel directivo del grupo se da a conocer mientras 300 a 400 francotiradores bien armados ocupan la zona desmilitarizada. El jefe político del Consejo Político de Presevo Medvedja Bujanovac (KKPMB) es Jonuz Musliu, miembro de la dirección del LPK, secundado por Halil Selimi, ex cuadro del PDK de Thaçi. En cuanto a los tres jefes de guerra, se trata de los comandantes Lleshi (cuyo verdadero nombre es Ridvan), Rasni y Shaban. Proceden del LPK y/o del UCK, instalan su cuartel general en Mali Trnovac y toman el control de un importante centro poblado, Veliki Trnovacm, centro local del tráfico de droga, de armas y de prostitución. Su retaguardia está instalada en Gnjilane, núcleo del sector estadounidense de la KFOR. Mientras que los soldados británicos de la KFOR prohiben todo acceso a Medvedja, sus homólogos estadounidenses esperarán a fines de diciembre para bombardear las pistas de aprovisionamiento del UCPMB.

Los radicales saben que el combate por el valle de Presevo6 no será suficiente para crear un segundo Kosovo, y envían ataques a la frágil Macedonia fronteriza. El 25 de febrero alrededor de cincuenta guerrilleros ocupan el pequeño poblado de Tanusevci. A éstos se unirán hombres procedentes de Kosovo y Presevo, hasta alcanzar un número de 300, con buena movilidad y bien armados, instalados en Tanusevci, Malina, Brest y Gosince. La colaboración entre la KFOR y el ejército macedonio obliga al UCKM a dispersarse, el 7 de marzo. Pero la guerrilla cuenta con dos bases de retirada dentro del territorio kosovar, en Debelde y Vitina, adonde confluyen el dinero y las armas del LPK. Como no cuentan con el apoyo de los partidos políticos albano-macedonios tradicionales, los radicales fundan, el 11 de marzo, el Partido Democrático Nacional (PDK), dirigido por Kastriot Haxhirexha, tránsfuga del Partido Democrático Albanés (el autonomista PDA), miembro de la coalición de gobierno.

El 13 de marzo 20 mil albaneses desfilan pacíficamente en la capital, Skopje. Y al día siguiente, 14 de marzo, el Partido de la Prosperidad Democrática (PPD) vuelve a encender la violencia con la organización de una manifestación en Tetovo, la gran ciudad albanesa de Macedonia. Entre los 5 mil manifestantes, una decena de hombres armados abren fuego contra la policía. Al día siguiente, el UCKM instala sus morteros en los altos de la ciudad y bombardea la zona céntrica. Durante varios días, el intercambio de disparos es ininterrumpido, si bien no causa gran número de víctimas. Pero Skopje se ve obligada a llamar a una parte de sus reservistas y a imponer un toque de queda en Tetovo.

El PDA, por su parte, denuncia la violencia del UCKM y el radicalismo del PDK. Pero aprovecha la situación para ganar terreno con su idea de instaurar una confederación albano-macedonia, donde la minoría albanesa se transformaría en "pueblo constitutivo", en igualdad de poderes con la mayoría macedonia. Cosa que los Quince incitan a aceptar, al tiempo que prestan su apoyo al poder en Skopje.

Los radicales consideran que los albaneses son maltratados por los macedonios. Sin embargo, los albaneses poseen el estatuto de una minoría reconocida, con sus propios partidos políticos, sus diarios, radios, televisoras, así como educación en su lengua desde la primaria hasta el secundario. Como no cuentan con una universidad, crearon en 1995 la Universidad Libre de Tetovo, cuyos diplomas no son reconocidos. Ese diferendo se resolvió finalmente a principios de 2001: el Ministerio Nacional de Educación se comprometió a instalar una universidad trilingüe en Tetovo (albanés, macedonio, inglés).

Estas son algunas de las realidades que no consiguen hacer desaparecer la frustración de gran cantidad de albaneses. Es cierto que éstos no están sujetos en Macedonia a la política de apartheid de la que sus "hermanos" fueron víctimas durante mucho tiempo en Kosovo. Desde la xenofobia cotidiana hasta las bravatas policiales, tienen suficientes razones para sentirse como una minoría discriminada. Pero no al punto de adherir mayoritariamente al discurso ultranacionalista.

Por miedo a un síndrome bosnio, los partidos políticos macedonios se esmeraron siempre en trabajar con sus homólogos albaneses. Así fue como entre 1991 y 1998, los moderados del PPD colaboraron con los socialistas. Luego del recambio político de 1998, los autonomistas del PDA se unieron a la coalición conducida por los nacionalistas macedonios del VMRO7. Es decir que los albaneses contaron siempre con cinco ministros. Actualmente, cuentan también con varios secretarios de Estado, embajadores, y en los servicios de información, el segundo en la jerarquía es un albanés.

No se puede negar que existieron discriminaciones de orden económico y social. Durante mucho tiempo, al igual que los roms, los albaneses ocuparon el nivel más bajo de la escala social. No obstante, desde hace unos diez años, ya no es tan así. Gracias al dinero de los trabajadores emigrados y también de los beneficios provenientes de diversos tráficos (droga, armas, prostitución), Macedonia occidental es próspera, y Tetovo es la ciudad más rica del país.

Los radicales del LPK y los soldados disidentes del UCK, adeptos de la gran Albania, o al menos de un gran Kosovo, exportaron la violencia a dos países democráticos, en pos de la incorporación de Serbia del Sur y de Macedonia Occidental a Kosovo. En el contexto actual de los Balcanes, semejante estrategia está condenada al fracaso. Pero esta política extremista radicaliza a un sector de la población albanesa que considera que su salvación sólo puede proceder de la autonomía territorial. Y éstas parecen ser las premisas de nuevos desmembramientos.

  1. Jean-Arnault Dérens, "Au Kosovo, la revanche des modérés", Manière de voir, nº 55, 1/2-2001.
  2. Los goran son macedonios convertidos al islamismo.
  3. Kolë Gjeloshaj: "La recomposition politique des Albanais dans le Kosovo d'après guerre", Kosovo: le piège, L'Harmattan, París, 2000.
  4. Extraído del Programa del Movimiento popular de Kosovo, Pristina, 7-2000.
  5. In Bota Shote, 9-8-2000.
  6. La guerrilla del UCPMB amenazaba con cortar el eje Viena-Salónica que pasa por Bujanovac, de ahí la reacción de los occidentales.
  7. Reconstitución de la histórica Organización Revolucionaria e Interior Macedonia.
Autor/es Christophe Chiclet
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 22 - Abril 2001
Páginas:16, 17
Traducción Patricia Minarrieta
Temas Conflictos Armados, Movimientos de Liberación, Minorías, Ultraderecha, Narcotráfico, Estado (Política), Geopolítica, Migraciones
Países Estados Unidos, Albania, Serbia (ver Yugoslavia), Macedonia (ex Yugoslavia), Montenegro (ver Yugoslavia), Suiza, Yugoslavia