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El euro, el crudo y los mercaderes

Los mismos que actualmente lloran por la debilidad del euro, lo consideraban sobrevaluado hace dos años. ¿Cómo establecer el punto deseado de equilibrio entre euro y dólar? Fuerte o débil, esta moneda ha servido para colocar a Europa en el molde de la economía ultraliberal.

¿Demasiado débil? ¿Demasiado fuerte? El debate sobre la solidez del euro, que a mediados de septiembre había perdido más del 27% de su valor respecto del dólar, divide y desgarra al minúsculo círculo de expertos en moneda europea. Los medios desbordan de lamentos proferidos por esos expertos enloquecidos por "un euro peligrosamente subvaluado". La misma actitud alienta el Banco Central Europeo (BCE) y su muy liberal presidente Wim Duisenberg, que clama por doquier su "gran preocupación".

Hace menos de dos años el mismo Duisenberg nos alertaba sin embargo "contra los riesgos de un euro fuerte"1. En esa época, 1 dólar valía 0,8425 euro, es decir, aproximadamente lo que representa en la actualidad en dólares 1 euro… Y los precios del barril de petróleo crudo, que actualmente alcanzan los 35 dólares, habían caído a 10,72 dólares, es decir, su nivel más bajo desde 1986… Entonces en Francia todo el mundo, o casi, echaba pestes contra el euro fuerte…

Ovacionado por la Asamblea Nacional, Valéry Giscard d´Estaing había sido el primero en reclamar una "revaluación del dólar"2. Miembros del consejo del Banco de Francia exigían medidas "favorables a un euro débil"3. El Partido Socialista de Lionel Jospin advertía también que "el euro no debiera sobrevaluarse respecto del dólar"4. Por último, los sabios nos explicaban que "la caída del dólar es una mala noticia para las economías europeas"5.

El coro de plañideras reanuda hoy sus lamentos, ahora a propósito del "euro débil". Abuchea entre otros al Premio Nobel de economía Robert Mundell, quien califica esta "devaluación competitiva" como "una bendición oculta". O al canciller alemán Gerhard Schröder, por haber tenido la audacia de reconocer que la debilidad del euro "favorece las exportaciones y estimula el crecimiento de Alemania". Y también al jefe del gobierno italiano, Giuliano Amato, porque admitió que el euro débil "es la alegría de nuestras empresas".

Cosa que por otra parte todos se ven obligados a admitir. ¿La Bolsa de París no se acerca a los 7000 puntos? ¿El índice CAC 40 no ganó en ocho meses un 16%? ¿No ostentan las veinte primeras empresas de Francia en seis meses 86.700 millones de francos en beneficios netos, esto es, lo mismo que en la totalidad del año 1999? ¿No registraron los bancos franceses durante el primer semestre de 2000 beneficios record: +147% para el CIC; +129% para Crédit Lyonnais; +60,5% para BNP Paribas? ¿Los grupos petroleros no vieron expandirse sus ganancias?

Por lo general avaro de elogios para la Unión Europea, el semanario estadounidense Business Week, contrastando con la actitud de muchos comentaristas del viejo continente, reconoció a su vez que el euro débil es un logro, y que tiene "notorios efectos benéficos para Europa"6.

¿Cuál es entonces el equilibrio deseable del euro con el dólar? Es un falso problema, responde el profesor Jean Paul Fitoussi. "Una enseñanza sólida de la teoría económica, ampliamente confirmada por los hechos, es que las tasas de cambio sólo excepcionalmente se encuentran en su nivel de equilibrio; su modo normal de adaptación es la sobrereacción; dicho de otro modo, "normalmente" están o muy bajas o muy altas"7. La dramatización excesiva en torno de las tasas de cambio es tanto más insensata cuanto que alrededor del 90% de los intercambios entre países europeos se realizan en moneda única. La Unión Europea es un mundo económico, y el euro se mantiene estable en el seno de la zona euro. Sólo el 10% en valor de los productos que consume Europa se producen fuera de ella y están por lo tanto sometidos a las variaciones del cambio.

Es verdad que entre ellos se cuenta el petróleo. Pero aun allí ¿qué es más "anormal"? ¿Un barril de crudo al precio actual de 35 dólares, o un barril de 10 dólares, como hace dos años? Sobre todo porque en términos reales los precios del crudo se mantienen hoy "en un tercio menores que en 1990"8. ¿Qué tiene de raro que una energía no renovable y muy contaminante sea cara? ¿Lo aberrante no sería lo contrario? ¿Es normal que los Estados consumidores del Norte extraigan más recursos financieros de los hidrocarburos a través de impuestos que los países productores del sur, a menudo superpoblados y subdesarrollados? ¿Es normal que no dediquen esos recursos a desarrollar las energías eólica y solar, renovables, o a soluciones de recambio al transporte exclusivamente por camión, como el de remolques especiales sobre bateas? La debilidad del euro es un argumento cómodo para echar pestes una vez más contra los Estados petroleros: Argelia, Libia, Irak, Irán, Venezuela…

En realidad, fuerte o débil, el euro, bajo la férula de las ideologías de la mercantilización, permitió someter a la Unión Europea a un ajuste estructural, imponiéndole un corsé ultraliberal y el crespúsculo de cierto concepto de Estado Providencia, la reforma del mercado laboral, la modificación de la seguridad social, la disminución de impuestos para las clases pudientes, la reducción del sector público…

Indiferente a la existencia de 65 millones de excluidos en el seno de Europa, Christian Noyer, vicepresidente del Banco Central Europeo, se va de boca: "Un euro duraderamente débil podría llevar a las empresas a desacelerar su productividad, y a los gobiernos a frenar sus reformas estructurales"9. ¿Cuáles reformas estructurales? El ex ministro de Finanzas alemán Theo Waigel las enumera: "Para inspirar confianza en el valor exterior del euro, se precisa una reforma fiscal radical, una reforma profunda del Estado Providencia, así como una política flexible de empleo". En suma, liberalismo fuerte y ciudadanos débiles.

  1. Financial Times, Londres, 7-12-1998.
  2. L"Express, París,21-11-1996.
  3. Le Monde, París, 7-2-1997.
  4. Ibidem, 29-4-1997.
  5. Ibidem, 12-12-1998.
  6. Business Week, Nueva York, 18-9-2000.
  7. Le Monde, París, 5-5-2000.
  8. International Herald Tribune, Paris,14-9-2000.
  9. Les Échos, 18-9-2000.
Autor/es Ignacio Ramonet
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 16 - Octubre 2000
Páginas:40
Temas Neoliberalismo, Geopolítica, Unión Europea
Países Irak, Argelia, Libia, Venezuela, Francia, Irán