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Una oportunidad perdida para los chipriotas

En un referéndum organizado el pasado 24 de abril en Chipre, más del 75% de los grecochipriotas (Sur) rechazó el Plan de reunificación propuesto por Naciones Unidas y aceptado por el 65% de los turcochipriotas (Norte). El rechazo griego mantiene la división de la isla, que el ingreso a la Unión Europea ofrecía resolver, en momentos en que los habitantes del Norte se emancipan del nacionalismo turco.

La noche de ese 7 de abril, la voz del Presidente chipriota griego se quiebra: "Pueblo chipriota griego, te ruego que rechaces el plan Annan. Te ruego que el 24 de abril digas enérgicamente ‘no'. Te ruego que defiendas tu derecho, tu dignidad y tu historia. Sólo un ‘no', un ‘ochi', podría impedir la disolución de la República". Tassos Papadopoulos se quita entonces sus anteojos para que vean sus lágrimas y exclama: "¡Felices Pascuas!".

Este melodrama televisado tenía como objetivo hacer creer a los chipriotas griegos que el plan de Naciones Unidas representaba una trampa mortal: cincuenta y cinco minutos dedicados a sus defectos, cinco segundos a sus ventajas. Acto seguido, la televisión estatal RYK dividió la pantalla en dos: de un lado, la multitud nacionalista aclamando vivamente a su héroe frente al Palacio Presidencial; del otro, los representantes de los partidos analizando los pro y los contra del plan. Llamados a votar, alrededor del 90% de los telespectadores se pronunciaron en favor del "enérgico ‘ochi'" esperado 1.

40 años de conspiraciones

Los artificios de la comunicación 2 no bastan sin embargo para explicar que la gran mayoría de chipriotas griegos haya rechazado el plan Annan en el referéndum del 24 de abril. Desde luego, Papadopoulos y sus asesores recurrieron a los símbolos de la lucha contra la potencia colonial británica en los años 1950 y contra la invasión turca de 1974. Pero el rechazo estaba profundamente arraigado en las mentes debido a tres razones: la necesidad de seguridad, el temor a todo riesgo político y la imagen de chipriotas turcos rivales y no aliados del bien común de una isla reunificada.

Por eso eran incapaces de apreciar las enormes ventajas de un plan de Naciones Unidas en el que, sin embargo, sólo existen vencedores. A los chipriotas turcos les ofrece un Estado reconocido en el seno de una federación, fuera de la tutela de Ankara, así como una perspectiva europea de desarrollo económico. A los chipriotas griegos les asegura la restitución de un territorio al que, teóricamente, podrán regresar las dos terceras partes de los refugiados de 1974 y la posibilidad de recuperar un tercio de las propiedades perdidas y explotarlas, o bien de ser indemnizados.

Además, siempre gracias a la adhesión, la futura República unida suprimiría progresivamente las violaciones temporarias a los beneficios comunitarios. Lejos de oficializar un desvío permanente en este terreno, los representantes de Bruselas procuraron, durante las negociaciones, que la Unión siga inclinándose -mientras Turquía quiera adherirse- en favor de una evolución de la isla armoniosa y conforme a los beneficios.

Fiel a su compromiso, no de europeo sino de nacionalista griego encerrado en el pasado, Papadopoulos nada dijo de este papel de la Unión en las negociaciones. Y con razón: es el último político aún activo de la generación que organizó la guerrilla de los años 1950 contra los británicos. Y la Organización Nacional de Combatientes Chipriotas (EOKA) se fijaba como objetivo, no la independencia de la isla, sino su unión (‘enosis') con Grecia. En 1963, luego de la independencia, se lanzó a una guerra civil mortífera con el fin de alcanzarlo. Papadopoulos jugó incluso un papel decisivo en el plan secreto Akritas, promoviendo la importación de armas con el jefe de los servicios secretos griegos Giorgos Papadoulos, el organizador del golpe militar en Atenas, el 21 de abril de 1967.

Traidores a la República de Chipre, estos conspiradores tenían sus equivalentes del lado de los chipriotas turcos. Bajo la dirección de Rauf Denktash y sus aliados en Ankara, aspiraban a la división (‘taksim') de la isla, excluida, al igual que la ‘enosis', por la Constitución de 1960. Para ellos, la guerra civil en 1963 llegó pues en el mejor momento. Los ataques griegos contra barrios turcos les permitieron trasladar a los turcos del Sur de la isla: en la primavera de 1964, el 60% de los chipriotas turcos vivía en enclaves controlados por oficiales turcos.

La separación se concretó durante el verano de 1974, cuando Ankara aprovechó el golpe de la junta de Atenas contra el gobierno de Makarios para invadir el Norte de la isla. Los chipriotas griegos del Norte huyeron al Sur, y el resto de los chipriotas turcos del Sur se establecieron nuevamente en el Norte. Iniciada en 1963-1964, esta "renovación étnica" tuvo como organizadores a estos mismos políticos que, cuarenta años después, dirigen, en ambos lugares, el bando del "no".

Curiosamente, sus argumentos se parecen. Mientras que Denktash denuncia el modelo federal como una amenaza de "exterminio" de los chipriotas turcos, Papadopoulos lo considera el fin de la República de Chipre con mayoría griega. Hace más de veinte años que frente a toda esperanza de solución política insisten con lo mismo.

El presidente chipriota griego debe su poder actual a la coalición más extraña de la historia. En febrero de 2003, el presidente del DIKO, tercera fuerza política del país con el 15% de los votos, llega al poder gracias al ex Partido Comunista (AKEL). Primer partido con el 35% de los sufragios, éste ofrece a Papadopoulos una mayoría frente a su predecesor, el conservador liberal Glafkos Klerides. Pero los dirigentes comunistas habían prometido a sus militantes que el nuevo Presidente lograría que Chipre reunificado ingresara en la Unión Europea.

Esta posibilidad cobra fuerza con el plan de la ONU presentado en noviembre de 2002 por Kofi Annan, en un contexto triplemente favorable:

  • En Bruselas, se logró un consenso para que la solución del problema chipriota sea la condición de la adhesión de Turquía, adhesión alentada por Washington en busca de un modelo de compatibilidad entre una cultura marcada por el islam y principios democráticos;

  • En Turquía, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) del islamita moderado Recep Tayyip Erdogan, que triunfó en las elecciones del 3 de noviembre de 2002, se enfrenta, en la cuestión chipriota, al bloqueo del ejército turco y del establishment kemalista;

  • En Chipre Norte, el presidente Denktash pierde el apoyo del pueblo, que apuesta a la adhesión a la Unión para salir del aislamiento y la miseria.

Este último factor cobra fuerza en las elecciones de diciembre de 2003, con la victoria de los partidos de oposición, que carecen sin embargo de una mayoría estable en el Parlamento. Jefe del primer partido de oposición y nuevo Primer Ministro, Mehmet Ali Talat debió formar una coalición con el partido de Serdar Denktash, el hijo del Presidente. Ankara puede sin embargo contribuir a neutralizar al clan Denktash.

Ahora bien, Erdogan lo explica sin rodeos: la actitud obstinada del ejército, los kemalistas y el Partido Republicano del Pueblo (CHP, oposición) bloquea toda perspectiva europea para Turquía. En diciembre de 2004 deberá tomarse la decisión de iniciar -o no- las negociaciones de adhesión. El 26 de enero de 2004 el gobierno del AKP solicitó pues el reinicio de las negociaciones del plan de la ONU, bloqueadas por Denktash. En caso de que los partidos chipriotas se mostraran incapaces de llegar a un acuerdo, el jefe del gobierno turco sugería a Annan resolver las discrepancias y someter su plan a referéndum tanto en el Norte como en el Sur.

Este giro pone en jaque tanto a Papadopoulos como a Denktash. Mientras el Presidente chipriota turco estancaba toda negociación, su homólogo griego podía aceptar el plan como "base de negociaciones". Pero el reinicio del diálogo en Nueva York lo puso entre la espada y la pared. Se acabó el tiempo del bluff. Por supuesto, los "Señores No y Never", tal como los bautizó el opositor chipriota turco Mustafa Akinici, se aferraron a cuestiones de forma para evitar negociar sobre el fondo. Para obligarlos a hacerlo fueron necesarios todo el peso de Grecia y Turquía, ambas a su vez bajo presión europea y estadounidense, y las modalidades fijadas por la ONU: en caso de fracasar, Annan propondría directamente a los electores chipriotas un último plan, el 24 de abril.

Papadopoulos no podía oponerse a esta decisión, a menos que desafiara a la ONU, pero la Unión Europea también estaba deseosa de acoger a Chipre reunificada el 1 de mayo. Más aun cuando en Atenas el gobierno conservador de Kostas Karamanlis, surgido de las elecciones del 7 de marzo, promovía también el acuerdo.

Luego de semanas de inercia en Nicosia, las negociaciones se trasladan a Bürgenstock, cerca de Lucerna (Suiza). A pesar de la ausencia de Denktash, que no quiere firmar una "capitulación", y de su reemplazo por el Primer Ministro chipriota turco Mehmet Ali Talat, dispuesto -al igual que la delegación de Ankara- a firmar el último plan Annan, no se producen avances: Papadopoulos muestra su verdadero rostro 3. Con su obstrucción sistemática, se enemista no sólo con los representantes de Naciones Unidas y el comisario europeo encargado de la ampliación, Günther Verheugen, sino también con la delegación de Atenas. En cambio, Karamanlis no quiere hacer públicas sus diferencias con el Presidente de Chipre.

Cuando Annan propone su propio plan (llamado Annan V) con el acuerdo de los chipriotas turcos y de los turcos, Papadopoulos anuncia a través de un vocero que se trata de una catástrofe: satisfaría casi todas las demandas turcas, pero muy pocas de las demandas griegas. Este anuncio oculta a los chipriotas griegos las mejoras nada despreciables que obtuvieron gracias a la presión de Bruselas.

Esta primera impresión negativa seguirá prevaleciendo. Podría haber sido corregida si los partidarios de Annan V hubieran pasado a la ofensiva. Pero el AKEL y el partido de oposición DISY, cuyos dirigentes se inclinaban más bien por el "sí", postergaron su decisión a congresos organizados poco antes del referéndum. En síntesis, es a un pueblo que abrevó sólo en los argumentos a favor del "no" al que Papadopoulos se dirigió en su discurso televisado. A lo que se sumó el mensaje de Pascuas del sínodo ortodoxo, advirtiendo a los fieles contra el "camino del Gólgota" y la "humillación" 4.

Así, se generó un clima casi irreversible en favor del "no". Al tomar conciencia de que la tercera parte de sus electores dio un vuelco 5, la mayoría del comité central del AKEL ya no es favorable al plan Annan. Algunos opositores hablaban incluso de una escisión. Al punto que el jefe del partido, Dimitris Christofias, ¡solicitó la postergación del referéndum! En otras palabras, para evitar el riesgo de una división del partido, el ex PC abandonó la lucha contra la división del país.

Todo o nada

Como partido de los trabajadores, el AKEL siempre defendió, contra el nacionalismo, el acuerdo entre chipriotas griegos y turcos. Su apoyo a Papadopoulos consternó pues, en el Norte, a sus aliados del Partido Republicano Turco (CTP). El referéndum sobre el plan Annan V era su última alternativa. Pero sus dirigentes no se atrevieron a defender el "sí"; su diario Haravghi criticó incluso el plan de la ONU. A falta de coraje y de tiempo, el AKEL cedió la iniciativa al presidente Papadopoulos...

Tres argumentos habrían sin embargo bastado para demostrar a la población lo que se ponía en juego con su voto:

  • Ninguna solución puede satisfacer a todo el mundo, y especialmente a todos los refugiados. El plan Annan, si bien no puede reparar una injusticia histórica, crea mejores condiciones para el futuro. Y no habrá uno mejor en mucho tiempo;
  • El plan de la ONU, por añadidura, es muy flexible. Incluso las restricciones al regreso de los refugiados (de ambos lados) pueden morigerarse o abolirse si una mayoría lo decide tanto en el Norte como en el Sur. El futuro depende de la voluntad de unos y otros de vivir juntos y en paz;
  • Cabría finalmente preguntar a los partidarios del "no" cómo lograrán, concretamente, los objetivos que el plan Annan no alcanzó. Se quejan de que todos los refugiados no pueden regresar a sus antiguos pueblos, pero con su "no" impiden el regreso de 100.000 refugiados. Se indignan por la presencia prevista de 950 soldados turcos, pero permiten a 35.000 permanecer en el territorio de Chipre. Critican la decisión de naturalizar a 45.000 colonos turcos en el Norte, pero provocarán la emigración de muchos más chipriotas turcos dejando el lugar a nuevos colonos 6.

Nadie sabe cómo evolucionarán las cosas. Los europeos deberán acostumbrarse a este "mundo perverso" donde los chipriotas turcos logran deshacerse del viejo Denktash, mientras el viejo Papadopoulos consigue movilizar a los chipriotas griegos. Diciendo "no" al plan Annan, el 75,8% de los chipriotas renunció a esta solidaridad tan a menudo -y gratuitamente- expresada con sus compatriotas turcos. En cambio, en el Norte, no sólo votó un 65% por un futuro que sus compatriotas del Sur les han negado: corrieron riesgos cuando se manifestaron contra Denktash y a favor Europa, vigilados y hostigados por los servicios secretos turcos, siempre controlados por el ejército. Estos verdaderos europeos de Chipre no merecían ser castigados.

  1. Para los griegos, la palabra ‘ochi' evoca la resistencia a la agresión. En octubre de 1940, con su ‘ochi', el dictador Yiannis Metaxas movilizó a su pueblo contra el ultimátum de Mussolini, que precedió a la invasión italiana.
  2. Según el Instituto de medios de comunicación masiva del Intercollege de Nicosia, la RYK y los tres canales privados criticaron el plan Annan, al que consideraron una "derrota" del bando griego. Cyprus Mail, 10-02-04.
  3. El 9 de abril de 2004 el diario ateniense Ta Nea publicó un análisis detallado de las negociaciones de Bürgenstock. Papadopoulos se negaba incluso a presentar a Álvaro de Soto, delegado de Annan, un listado de puntos esenciales, según él, para solucionar el conflicto.
  4. Cyprus Mail, 11-04-04.
  5. Según una encuesta del 6 de abril, el 37% de los electores de AKEL y el 38% de los electores de DISY ya habían decidido votar por "no". Ta Nea, 9-4-04.
  6. "Ultimes tractations à Chypre" y "Grand écart pour le gouvernement turc", Le Monde diplomatique, París, abril de 2002 y marzo de 2003.
Autor/es Niels Kadritzke
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 59 - Mayo 2004
Páginas:26,27
Traducción Gustavo Recalde
Temas Estado (Política), Geopolítica, Unión Europea
Países Chipre, Grecia, Turquía