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La independencia, un objetivo lejano

Ahora que padece las devastadoras consecuencias sociales de su ruinosa apertura a los mercados internacionales en la última década del siglo XX, Tailandia despierta brutalmente de su sueño de décima potencia mundial para el 2020, y busca algún margen de maniobra para salir de su tradicional inserción en sucesivas economías dominantes.

"¿Qué quieres que haga? ¿Que venda el culo? ". Orgullosa, tan resignada como provocadora, esta mujer se ha reconvertido hace poco al tráfico de metanfetaminas. Instalada en las cercanías de la gran villa miseria de "long Toey, en Bang "o ", vende píldoras blancas para dar de comer a sus hijos y sobrevivir. Para no verse obligada a vender su cuerpo. O a su hija, como no dejó de sugerirle un usurero de la mafia, suponiendo que esa chica no se haya adelantado ya vendiéndose para salvar a su madre… Vender el propio cuerpo y/o el "ya ba" , como se llama aquí a las anfetaminas: en esta sociedad golpeada desde 1997 por una crisis que se eterniza, los más débiles no tienen opción.

El consumo masivo de metanfetaminas es un fenómeno nuevo1, sintomático del desgarramiento del tejido social tailandés, lo mismo que la movilidad social descendente, la desintegración de las familias, la desescolarización de los niños, el endeudamiento de los hogares y la predación criminal que siempre acompaña a la economía de la pobreza. Economista del trabajo en la Universidad de Chulalong "orn, el profesor Lae evoca un agudo sufrimiento social: "Los egresados de la universidad no encuentran empleos, los obreros perdieron sus beneficios, y los que lograron mantener su puesto hacen muchas horas extras. A los más pobres les cuesta sobrevivir" . Los ingresos de las clases medias y de los obreros se redujeron en un 30 por ciento, pero las condiciones de vida de los más desposeídos en el enorme sector informal se degradaron de manera considerable.

Las mujeres son las que garantizan la cohesión familiar, y por consiguiente social. Fueron las primeras en padecer la desocupación y el subempleo2 consiguientes al desmoronamiento que sufrió el sistema financiero y al impacto de la contracción económica. Expulsadas del mercado formal del trabajo, muchas se han incorporado a los innumerables vendedores ambulantes callejeros de frutas, verduras o carnes asadas, que compiten con sus compañeras ya "instaladas" para servir a una clientela cuyo poder adquisitivo ha disminuido. Todas trabajan "en las peores condiciones por ingresos miserables" , explica Ra "awin Leechanavanichpan, de la ONG Homenet Thailand3. Ahora bien, como dice Padre Joe, un cura católico estadounidense instalado desde hace más de una generaicón en "long Toey, esta desespearción de las mujeres pobres está "por destruir la sustancia y la ética de la sociedad budista" . En todas las villas miseria de la capital, que concentran al 20 por ciento de la población, tanto en "long Toey como en Tepara ", las comunidades y estructuras tradicionales de solidaridad están desintegrándose.

La pobreza masiva existió siempre en esta sociedad profundamente desigual, incluso en las décadas de fuerte crecimiento y rápida industrialización. Pero en las décadas de 1980 y 1990 los tailandeses creían poder salir del subdesarrollo siguiendo el camino trazado primero por Japón, después por Corea del Sur y Taiwan. Por otra parte no eran los únicos en creer en eso: en 1995 el Banco Mundial había augurado que ese reino de 60 millones de habitantes llegaría a ser la décima potencia económica mundial en el horizonte de 2020. Por absurda que pueda parecer en la actualidad esa profecía, no carecía de fundamentos. El PBI del país se había cuadruplicado entre 1986 y 1997. Este desarrollo había generado una clase media urbana, fuerza motriz de la democratización en 1992 y 1993, y simultáneamente había permitido instaurar un sistema de seguridad rudimentario para los asalariados. No era un milagro, pero tampoco un espejismo.

Sin embargo, contrariamente a Corea del sur y Taiwan, este desarrollo no alcanzó el umbral crítico necesario para permitir un despegue duradero. El reino oscilaba entre su pasado agrario y un capitalismo industrial primitivo moldeado por la coacción exterior, esto es, los imperativos del mercado mundial. Como subraya Pansa " Vinyaratn, inclasificable asesor del nuevo primer ministro Tha "sin Shinawatra, que en las elecciones de abril de 2001 venció a Chuan Lee "pai4, la dependencia del país se construyó en tres etapas: "En los años 60 éramos una plataforma para los B52 de la fuerza aérea de Estados Unidos, y exportadores de materias primas y productos brutos. En la década siguiente, Tailandia se transformó en una f*brica de ensamblaje. Después, en una tierra de acogida para los capitales especulativos del exterior… "

En efecto, su inserción en la economía política estadounidense de guerra fría en el curso de la década de 1960, después en la red de producción regionalizada de Japón en la década de 1980, estaba subordinada a las necesidades de esas economías dominantes. Los estadounidenses construyeron infraestructuras estratégicas y estimularon los cultivos de exportación: arroz, caucho, azúcar de caña. Por su parte, al crear un nuevo tejido productivo, los flujos de inversiones japoneses confinaron a la economía tailandesa en una estrecha especialización industrial portadora de un modo de desarrollo profundamente desequilibrado. Ante la competencia de otros países de costos laborales mínimos, como China, los sectores textil y electrónico se empezaron a asfixiar en 1996. Finalmente, la ruinosa apertura a los flujos financieros internacionales en los años 90 centró la economía en torno de actividades adaptadas a las normas de rendimiento de los inversores internacionales. La explosión de la burbuja en 1997-1998 constituyó el último acto de esta tragedia anunciada5.

Lo atestiguan los numerosos e insólitos esqueletos de hormigón que se pudren lentamente en la humedad tropical de Bang "o ". Estos vestigios de la apertura exigida por las instituciones financieras internacionales, seguida ávidamente por las élites económicas locales, aparecen por todos lados, tanto en el corazón como en la periferia de esta metrópoli construida demasiado rápido, anárquicamente y a crédito, en el curso de los años de fuerte crecimiento, enriquecimiento ostentoso y especulación inmobiliaria.

La estrategia de industrialización mediante las exportaciones está agotada. Y el "vuelo de ocas salvajes" nipón que debía conducir a los países asiáticos en oleadas sucesivas a niveles de industrialización cada vez más avanzados perdió actualidad.

Para aflojar la coacción externa, algunos economistas tailandeses sugieren una integración regional más pronunciada. Otros como Vinyaratn, proponen que Tailandia recentre sus actividades en sectores poco expuestos a las fluctuaciones del mercado mundial promoviendo la agricultura y las pequeñas y medianas empresas. Una visión no muy alejada de la que esbozó después de la crisis el rey Bhumibol Adulyade (Rama IX). El soberano quería que su país se orientara hacia la autosuficiencia y desarrollara sus recursos locales. Pero estas dos estrategias, que sólo pueden encararse a largo plazo, tienen sus límites. La primera exige un líder regional que actualmente falta. La segunda tropieza con el hecho de que la agricultura representa apenas un 12 % del PBI (contra alrededor del 26% en 1980). Un porcentaje que habría que comparar por ejemplo con el 20% del PBI que representan las exportaciones a Estados Unidos.

Mientras tanto, elegido sobre la base de un programa que promete ayuda a los campesinos y a los empresarios, el nuevo gobierno trata de preservar el capitalismo nacional. Atacado porque transfiere el costo de la reestructuración bancaria sobre los contribuyentes, su programa de recuperación de préstamos no rendidores de los bancos públicos y privados está oficialmente destinado a relanzar el crédito, la inversión y el consumo. Pero se trata también de evitar que caigan establecimientos en manos extranjeras.

Queda por saber lo que subsistirá del tejido industrial, una vez realizadas las privatizaciones del sector público. En 1998 en contrapartida de sus ayudas financieras, el FMI exigió la privatización no solamente de las grandes empresas públicas rentables como Thai Airways International, sino también de los servicios públicos también rentables como el agua y la electricidad. Además reclamaron la privatización de la Universidad de Chulalong "orn. Las privatizaciones debieran seguir su curso, a pesar de que están demoradas por la fuerte reacción popular y por la resistencia de los dirigentes de las empresas públicas.

Esta realidad presente remite a los tailandeses a su pasado. Aunque eludió la colonización directa en el siglo XIX, Tailandia estaba económicamente dominada por las potencias coloniales. Su sistema bancario era administrado por el Hong "ong Shanghai Ban ", y su comercio por las grandes empresas de "trading" inglés en el marco de tratados desiguales. La revolución que instauró la monarquía constitucional en 1932 no era ideológicamente unitaria. Pero al proponer "independizar por completo al país de las naciones extranjeras" , el programa del Partido del Pueblo amalgamaba las aspiraciones anticoloniales de la nueva burguesía mercantil, de los militares y las élites políticas6. Pridi Bonyamyong, autor del programa, también había preconizado en ese momento un ambicioso programa social para los campesinos. En vano.

Lejos de ser "enteramente independiente" , el país trata ahora de crear débiles márgenes de maniobra. El estado intenta recuperar el control. En el terreno social, está todo por hacer.

  1. Según las organizaciones de lucha contra la droga, el ejército Wa de Birmania aliado de la junta y la mafia tailandesa producen de 600 a 700 millones de unidades anuales de esta droga sintética. La producción está destinada al consumo local. Dada la amplitud del fenómeno, el gobierno calificaba recientemente la situación de emergencia nacional.
  2. Los individuos que trabajan una hora por semana no son registrados como desocupados. Así es como se llega a la tasa oficial de 7,5%.
  3. Según el Banco Mundial, el sector informal representa alrededor de las dos terceras partes del sector activo.
  4. Multimillonario, Tha "sin Shinawatra dirige el partido Thai Ra " Thai ("Los tailandeses quieren a los tailandeses" ): líder del Partido Demócrata, Chaun Lee "pai estaba en el poder desde 1997 y perdió las elecciones por haber puesto en práctica un programa de austeridad.
  5. Ver "La mondialisation contre l'Asie" , Manière de voir nº 47, septiembre-octubre de 2000.
  6. Citado por Pasu " Phongpaichit y Chris Ba "er en "Thailand, Economy and Politics" , Oxford University Press, 1995, pág 116.
Autor/es Philip S. Golub
Publicado en Artículos especiales para eldiplo.org
Número de ediciónNúmero 24 - Junio 2001
Temas Terrorismo, Desarrollo, Deuda Externa, Mundialización (Economía), Narcotráfico, Estado (Política), Movimientos Sociales, Migraciones
Países Estados Unidos, Birmania (ver Myanmar), China, Corea del Sur, Japón, Tailandia