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Los caminos cerrados de la Tercera Vía

Los dirigentes socialdemócratas europeos encontraron dificultades para imponer sus nuevos puntos de vista económicos ante los miembros latinoamericanos, asiáticos y africanos, presionados por realidades que nada tienen que ver con las de los países desarrollados. La más enérgica oposición provino del argentino Raúl Alfonsín y el mexicano Porfirio Muñoz Ledo. También la violación por la OTAN de la legalidad internacional en Kosovo, con el apoyo de gobiernos socialdemócratas europeos, generó críticas que exasperaron al presidente de la Internacional, Pierre Mauroy.

El Consejo Mundial de la Internacional Socialista (IS), reunido los días 26 y 27 de junio pasado en Buenos Aires, culminó sus deliberaciones sin lograr consenso entre sus miembros, a menos que se acepte al pie de la letra la redacción de circunstancias de su documento final. Se trató de un encuentro formal, caracterizado por la ausencia de propuestas de debate, en el que sin embargo abundaron los disensos -mediatizados por mecanismos burocráticos- y una retórica ambigua que apuntó a enmascarar la justificación de una adaptación activa de la IS a la dictadura de los mercados.

Varias voces discordantes lograron hacerse oír en un ámbito que el monólogo modernizador pretendió dominar. De manera paradojal, fueron dos dirigentes latinoamericanos, más consustanciados con el populismo que con la tradición histórica de la socialdemocracia, los que opusieron una valla a las ambiciones hegemónicas de los partidarios de la "tercera vía" en cualquiera de sus matices: el ex presidente argentino y máximo referente de la Unión Cívica Radical (UCR), Raúl Alfonsín, y el precandidato presidencial mexicano por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) Porfirio Muñoz Ledo.

Impedido de participar del encuentro a causa de un grave accidente automovilístico, Alfonsín expresó su visión crítica a través de una versión escrita del discurso que debía pronunciar, en el que formuló propuestas para un "crecimiento con equidad" : regular adecuadamente los servicios públicos privatizados, impulsar medidas de apoyo a las pequeñas y medianas empresas, otorgar mayor peso a los impuestos progresivos (lo que permitiría mejorar sustancialmente los sistemas de educación y salud) y profundizar la búsqueda de soluciones al problema de la deuda externa, que deberían incluir una reforma integral de los organismos internacionales de crédito. Según Alfonsín, una de las manifestaciones de la globalización es la universalización del mensaje derrotista, la idea de que es inevitable adoptar políticas funcionales a los intereses dominantes: apertura de la economía, desregulación de los mercados, reducción extrema del Estado, bajos impuestos y flexibilización laboral… En otras palabras, salarios bajos y reducción de los sistemas de seguridad social. El ex presidente tampoco apeló a eufemismos para oponerse a la "tercera vía" (que desestimó como camino intermedio entre el Estado de bienestar y el capitalismo de mercado), y planteó un sendero alternativo entre ese Estado de bienestar y el socialismo tradicional, "dentro de un cuadro de desarrollo inclusivo, en el cual la libertad y la igualdad sean sus piedras basamentales".

Por su parte, Muñoz Ledo improvisó una vibrante exposición en la que exigió que la izquierda democrática se haga cargo de su responsabilidad de ofrecer respuestas concretas a problemas específicos; subordine su preocupación por modernizar al socialismo a la ineludible misión de reformar al capitalismo y asuma la urgencia de establecer un foro de negociación económica en el que confluyan los países industrializados y aquellos que contienen la mayor población y potencialidad del planeta. Muñoz Ledo sostuvo que las decisiones económicas que afectan a todos no pueden seguir siendo adoptadas unilateralmente por las naciones más prósperas; que las experiencias neoliberales de la última década han generado el crecimiento sostenido del Producto Bruto Interno en los países del sur, pero que sólo se beneficiaron los sectores económicos más concentrados y se generó una brutal exclusión social, la abrupta caída del salario real y el incremento incesante de la deuda externa. En 1997 el gasto público de todos los países periféricos fue de aproximadamente 1,3 billones de dólares, equivalente a la facturación de las diez primeras empresas globales…1. Más tarde, en un informal diálogo con los periodistas, Muñoz Ledo fue lapidario con la IS, a la que definió como una organización "que tiene mucho de club, integrada por quienes comparten frases comunes, recuerdos comunes, pero no un proyecto común".

Los representantes del Partido Democrático Trabalhista (PDT) del Brasil, Leonel Brizola, y de Acción Popular Revolucionaria Americana (APRA) del Perú, Jorge Del Castillo, compartieron estas preocupaciones, aunque las desarrollaron con menor profundidad y precisión. En cambio, las intervenciones del uruguayo Tabaré Vázquez, del Frente Amplio (FA) y del socialista chileno Ricardo Lagos estuvieron signadas por la tibieza expositiva y la búsqueda de acuerdos orientados a zanjar las diferencias que se evidenciaron en el foro, un ejercicio de moderación que han llevado al extremo desde que fueron proclamados candidatos presidenciales.

Lo cierto es que la mayoría de los representantes latinoamericanos, asiáticos y africanos se mostraron remisos a abandonar el puñado de principios que sobrevivieron a los sucesivos "aggiornamientos" de la IS para subirse al carro de la renovación ideológica, entendida como una adaptación pragmática a la "nueva" realidad. Es que el atractivo sofisma pergeñado por Tony Blair, según el cual "cuanto más moderados sean los medios utilizados, más radical se puede llegar a ser en los objetivos perseguidos" , parece haber influído menos sobre ellos que ciertas prácticas: los recortes en los beneficios sociales para las madres solteras en Inglaterra; el ajuste presupuestario de 15.800 millones de dólares para el año próximo que acaba de anunciar el ministro de finanzas alemán Hans Eichel (que implicará reducciones sustanciales -las mayores de la posguerra- en los programas de educación, investigación y creación de fuentes de trabajo), acompañado de rebajas a los impuestos de las empresas con el objetivo de "estimular la economía y respaldar el crecimiento económico" ; o la original iniciativa del Ejecutivo italiano, que prevé una poda del gasto público de 9.600 millones de dólares sobre la base de permitirles a los jubilados desempeñarse en trabajos remunerados -prohibido hasta ahora- a cambio de una reducción en sus pensiones (¡volver a trabajar y cobrar menos!). Tampoco en términos electorales los deslavazados dirigentes europeos tuvieron elementos para pavonearse en esta reunión: con excepción del gobierno francés (el menos "blairista" de todos) las políticas del conjunto de los gobiernos socialdemócratas acababan de sufrir una fuerte derrota en las elecciones europeas (ver artículo de Vidal Beneyto) y, símbolo de símbolos, al clausurarse la reunión llegó el bofetón final: después de medio siglo, los ex comunistas italianos de Massimo D´Alema acababan de perder las elecciones en el bastión "rojo" peninsular por antonomasia, la ciudad de Bolonia. Después de recibir un varapalo en casa de su propio electorado, los dirigentes socialdemócratas europeos se vieron zarandeados por dirigentes populistas en América Latina. Lo menos que puede decirse es que el social-liberalismo a la inglesa, "un thatcherismo apenas rebajado que para venderse utiliza en forma oportunista el simbolismo, reciclado mediáticamente, del socialismo"2 no hizo un desembarco triunfal por estos pagos.

No al predominio de la OTAN

El bloque europeo exhibió fisuras que, si bien previsiblemente acabarán por soldarse, lo convocan a compatibilizar criterios. El francés Pierre Mauroy, presidente de la IS, fundamentó sus discrepancias con el dúo Tony Blair-Gerhard Schroeder, al puntualizar que haber aprendido a tener más en cuenta a las empresas privadas y allanarse a que una parte más importante de la economía esté bajo control del sector privado, o haber renunciado a las nacionalizaciones y tomado más en cuenta "los imperativos de productividad y de competitividad" no implica aceptar presiones sobre la protección social. Consecuente con su determinación de negarse a firmar el documento fundacional de la nueva corriente, subrayó que las historias personales han impreso distintas prioridades respecto de los valores unificadores y han definido medios diferentes para concretarlas, en particular en lo que concierne al análisis de las fuerzas del mercado, que en la visión de los socialistas franceses y de otros países, no llevarán espontáneamente "ni a un óptimo económico ni a un óptimo social y pueden provocar la degradación de la naturaleza y la desagregación de la sociedad" . También se pronunció por la reforma del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y se congratuló por la quita a la deuda de las naciones más pobres aprobada por el G8 en Colonia3. Para equilibrar las cosas, Mauroy se ocupó de destacar que la globalización es capaz de alentar el crecimiento, de generar nuevas potencialidades y que tiene un alcance cultural que acerca a los hombres, las sociedades y las civilizaciones, como por ejemplo Internet4.

Menos preocupado por el efecto que sus palabras pudieran tener sobre un auditorio sensibilizado, el primer ministro italiano Massimo D´Alema dijo algo que a algunos delegados les resultó difícil de asimilar: "la nueva interrelación entre seguridad interna y seguridad internacional nos lleva a una primera reflexión clave: la prevención y manejo de los conflictos implica superar una concepción estática de la soberanía nacional como valor absoluto" . El español Felipe González, responsable de la Comisión de Progreso Global de la IS (debía aportar los borradores para un debate anunciado que nunca tuvo lugar), se limitó a pasar fugazmente por la sala de deliberaciones y a pronunciar un discurso de circunstancias en el que reiteró los contenidos del documento "Regular la globalización y globalizar la regulación" , aprobado en la última reunión del Consejo de la IS, realizada el 23 y 24 de noviembre de l998 en Ginebra, Suiza. González expone con brillo, es sin duda inteligente y simpático, pero sus generalidades facilitan distintas lecturas que le permiten reacomodarse rápidamente, en el mejor estilo de un populista sudamericano de pocos escrúpulos. Sus opiniones y antecedentes como estadista permiten suponer que no le temblarán las piernas a la hora de cruzar la gruesa línea que separa el neokeynesianismo del neoliberalismo. En octubre de 1997, en Santiago de Chile, enfatizó: "puede parecer en ocasiones que nuestros debates adolecen de un cierto grado de dispersión, que las conclusiones se hacen esperar, que el lenguaje que estamos empleando es bastante heterodoxo y que, para colmo, no situamos el debate en el terreno de los principios. Debo señalar que estoy muy contento de que los debates se produzcan en los términos en que se están produciendo"5. Menos de un año después, en Bruselas, reforzó el concepto: "si algún peligro he visto siempre en el pensamiento progresista, ha sido el peligro del conservadurismo ideológico, de pensar que nuestros valores de solidaridad y de justicia social están ligados a un sistema de producción o una determinada época exitosa que podríamos identificar con el keynesianismo o la segunda revolución industrial. Si fallan las bases sobre las que apoyamos nuestro análisis, podemos defender los principios, pero si las realidades son cambiantes y no queremos admitir el cambio de la realidad, esos principios nos convertirán en predicadores y no en líderes comprometidos con respuestas ante las nuevas realidades"6. Esta última cita tiene sentido, pero lo pierde en boca de quien, siendo jefe del Estado español, toleró y quizá apañó métodos propios del terrorismo de Estado; suposición no desmentida por su actitud cuando la justicia de su país condenó por esos hechos a un ex ministro de Interior y varios altos funcionarios de su gobierno7.

Gestos de izquierda y políticas de derecha: ésa es la característica definitoria de la dirigencia socialdemócrata actual, con raras excepciones. En la reunión de Buenos Aires esta duplicidad se hizo más evidente a la hora de justificar la intervención militar de la OTAN en Kosovo (ver páginas 4 a 7). Mientras D´Alema escogió la veta sentimental y confesó que aun con la convicción de estar en el lado justo no había dejado un momento de angustiarse, Mauroy pronunció un encendido alegato -que hubiese hecho palidecer a Jean Jaurés- donde reivindicó in totum la decisión común de los gobiernos socialistas europeos, aunque deploró que se hubiese adoptado sin el acuerdo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. "Pero -se preguntó- ¿podríamos haber actuado de otra manera cuando Rusia y China se aprestaban a oponer su veto?". Queda claro así que los dirigentes socialdemócratas no vacilan en violar la legalidad internacional si estiman conveniente participar como socios menores de las aventuras belicistas encaradas por EE.UU. en función de sus intereses estratégicos. ¿Y si China o Rusia procediesen del mismo modo en cualquier asunto de su interés porque EE.UU., Gran Bretaña y Francia "se aprestan a oponer su veto" ? Occidente juega con la paz mundial, y los latinoamericanos debemos abrigar de ahora en adelante fundados temores acerca de la actitud que asumiría la socialdemocracia internacional ante el eventual envío de una fuerza militar (con mandato o no de la OEA) para ocupar el norte de Colombia y la zona del canal de Panamá, un tema sobre el que se especula ya con insistencia8.

Con la sola excepción del primer ministro griego, Constantino Simitis, que condenó duramente la invasión, un maniqueísmo moralizante impregnó el discurso de los expositores europeos de la IS, que se esforzaron por justificar lo injustificable. Aunque con escasos resultados, ya que la mayoría de las delegaciones se pronunció contra la acción unilateral de la OTAN. Esta insubordinación provocó la irritación de Mauroy, que se quejó especialmente "de la incomprensión de nuestros compañeros latinoamericanos" y forzó la adopción de una fórmula de compromiso, incorporada al documento final del encuentro, en la que se execra a "las fuerzas nefastas de las tensiones étnicas y del nacionalismo agresivo" y, de manera insólita, se destaca el compromiso de la IS con "el rol primordial de las Naciones Unidas en la regulación de los conflictos mundiales" , desconocido en la práctica por los gobiernos socialistas de Europa.

Más allá de las expresiones de deseos, es difícil que la IS logre consenso entre sus miembros europeos y los de Asia, Africa y América Latina en su último congreso de este siglo, a realizarse en París el 8 y 9 de noviembre próximos. No hubo acuerdos de fondo en Buenos Aires y es previsible que los representantes de los países periféricos traten de ganar posiciones en la jerarquía, para imponer una agenda más ajustada a su problemática. Nada permite pensar que la integridad de la mayor multinacional política esté en peligro, considerando que en la heterogeneidad parece estar el secreto de su supervivencia y que partidos políticos de variados orígenes vienen manifestando un creciente interés por colocarse bajo su paraguas protector. Pero tal como va el mundo, todo indica que París no será una fiesta para la Tercera Vía.

  1. Fortune-Global 500, Banco Mundial, citado por Jorge Beinstein en: "La declinación de la economía global. De la postergación global de la crisis a la crisis general de la globalización" , publicada en siete partes por la revista peruana Ciberayllu y que se encuentra en el archivo de esa publicación al que se puede acceder vía Internet.
  2. Pierre Bourdieu, "Pour un mouvement social européen" , Le Monde diplomatique, junio de 1999.
  3. Rafael Drinot Silva, "Hecha la deuda, hecha la trampa" , La Jornada, México, 27-6-99. Ann Pettifor, directora del movimiento Jubilee 2000 de Gran Bretaña, líder del movimiento social mundial para la condonación de la deuda, reaccionó en forma airada a la decisión del G8 y aseguró que la medida permite establecer un mayor control sobre las economías de los países acreedores a cambio de unas pocas migajas. En efecto, la resolución del G8 estipula que la reducción sólo beneficiará a aquellos países que se comprometan a realizar reformas y aliviar la pobreza, una ecuación imposible, teniendo en cuenta lo poco exitosos que han sido los programas de "apertura" implementados, que muestran cifras macroeconómicas en azul, pero cuadros de alimentación, salud, educación, empleo, violencia y criminalidad en rojo oscuro.
  4. Zigmount Bauman, La globalización, consecuencias humanas, Ediciones del Fondo de Cultura Económica, México, 1999. Para Bauman, "los medios a través de los cuales se perpetra la instauración del mercado mundial, lejos de facilitar, coartan el efecto prometido de goteo hacia abajo (la riqueza acumulada por unos pocos acaba por transpirar hacia las mayorías, NdlR). En la realidad virtual nacen y florecen fortunas nuevas, lejos de las toscas realidades de los pobres y la creación de riqueza va en camino de emanciparse por fin de esas viejas conexiones con la fabricación de cosas, el procesamiento de materiales, la creación de puestos de trabajo y la administración de personas".
  5. Discurso pronunciado en la Conferencia de clausura del seminario sobre "Crecimiento económico y equidad social" , organizado por la Comisión Progreso Global y la Fundación Chile 21, Santiago de Chile, 10 y 11 de octubre de 1997.
  6. Intervención en el seminario conjunto Grupo Parlamentario del Partido Socialista Europeo/Comisión Progreso Global "Europa al servicio de una mundialización con semblante humano" , Bruselas, 3 y 4 de diciembre de 1998.
  7. Carlos Gabetta, "La ofensiva nacionalista" y "El Punto Final español" , revista Trespuntos, Buenos Aires, números 85 y 78, del 18-2-99 y 29-12-98, respectivamente.
  8. La Nación, 24-6-99, Página 12, 25-6-99, y "Latinoamérica debe intervenir en Colombia" , Clarín, 30-6-99.
Autor/es Daniel Vilá
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 1 - Julio 1999
Páginas:8, 9
Temas Conflictos Armados, Deuda Externa, Mundialización (Economía), Neoliberalismo, Estado (Política), Socialdemocracia
Países México, Argentina, Brasil, Panamá, Chile, Colombia, Perú, China, Francia, Rusia, Suiza